Coleccion de las obras suelas: assi en prosa, como en verso, Volumen7

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A. de Sancha, 1777
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Página 24 - No puedo venir más lejos. Ni estoy bien ni mal conmigo; Mas dice mi entendimiento Que un hombre que todo es alma Está cautivo en su cuerpo. Entiendo lo que me basta, Y solamente no entiendo Cómo se sufre a sí mismo Un ignorante soberbio. De cuantas cosas me cansan, Fácilmente me defiendo; Pero no puedo guardarme De los peligros de un necio.
Página 26 - Virtud y filosofía peregrinan como ciegos ; el uno se lleva al otro, llorando van y pidiendo. Dos polos tiene la tierra, universal movimiento, la mejor vida el favor, la mejor sangre el dinero. Oigo tañer las campanas, y no me espanto, aunque puedo, que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos.
Página 25 - Sólo sé que no sé nada», Dijo un filósofo, haciendo La cuenta con su humildad, Adonde lo más es menos. No me precio de entendido, De desdichado me precio, Que los que no son dichosos ¿Cómo pueden ser discretos?
Página 239 - Adonde, di, te engolfas ? que no hay deseos cuerdos con esperanzas locas. Como las altas naves, te apartas animosa de la vecina tierra, y al fiero mar te arrojas.
Página 243 - ¿En qué celajes fundas que es bien echar la sonda, cuando, perdido el rumbo, erraste la derrota? Si te sepulta arena, ¿qué sirve fama heroica? Que nunca desdichados sus pensamientos logran. ¿Qué importa que te ciñan ramas verdes, o rojas, que en selvas de corales salado césped brota?
Página 244 - ... hasta dejar la concha. Dirás que muchas barcas con el favor en popa, saliendo desdichadas, volvieron venturosas. No mires los ejemplos de las que van y tornan, que a muchas ha perdido la dicha de las otras.
Página 247 - Qué jarcias te entretejen ? qué ricas banderolas azote son del viento y de las aguas sombra ? En qué gavia descubres del árbol alta copa, la tierra en perspectiva, del mar incultas orlas ? En qué celajes fundas que es bien echar la sonda, cuando, perdido el rumbo, erraste la derrota ? Si te sepulta arena, qué sirve fama heroica ? que nunca desdichados sus pensamientos logran.
Página 248 - Al bello sol que adoro, enjuta ya la ropa, nos daba una cabaña la cama de sus hojas; esposo me llamaba, yo la llamaba esposa, parándose de envidia la celestial antorcha. Sin pleito, sin disgusto, la muerte nos divorcia; ¡ay de la pobre barca que en lágrimas se ahoga!
Página 86 - ¿Qué mayor riqueza para una mujer que verse eternizada? Porque la hermosura se acaba, y nadie que la mira sin ella cree que la tuvo; y los versos de su alabanza son eternos testigos que viven con su nombre. La Diana de Montemayor fue una dama de Valencia de Don Juan, junto a León. Y Ezla, su río, y ella serán eternos por su pluma.
Página 27 - Sin libros y sin papeles, sin tratos, cuentas ni cuentos, cuando quieren escribir piden prestado el tintero. Sin ser pobres ni ser ricos tienen chimenea y huerto; no los despiertan cuidados, ni pretensiones, ni pleitos; ni murmuraron del grande ni ofendieron al pequeño; nunca, como yo, firmaron parabién ni pascuas dieron. Con esta envidia que digo y lo que paso en silencio, a mis soledades voy, de mis soledades vengo. ¡Pobre barquilla mía entre peñascos rota, sin velas desvelada y entre las...

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