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А

(46)

FEBRERO

732

Ó LIBRERÍA DE

JUECES, ABOGADOS Y ESCRIBANOS

9 COMPRENSIVA DE LOS CÓDIGOS CIVIL, CRIMINAL Y ADMINISTRATIVO, TANTO EN LA PARTE TEORICA COMO EN LA PRACTICA, CON ARREGLO EN UN TODO

A LA LEGISLACION HOY VIGENTE.

POR EL ILUSTRISIMO SEÑOR

Don Florencio Garcia Goyena,

Magistrade bonorario del supremo tribunal de justicia, Regente que ha sido de las andiencias de Valencia y Burgos,

ministro de la de esta corte, y antiguo síndico consultor de las córtes y diputacion permanente de Navarra.

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CUARTA EDICION.
Reformada y considerablemente aumentada con nuevos párrafos, noias y apéndices doctrinales sobre

puntos importantes del derecho; con la esposicion y exámen de todas las leyes, reales decrctos y
reales órdenes publicadas hasta el dia; con el estracto y análisis de las sentencias pronunciadas en
recursos de nulidad por el Tribunal Supremo de Justicia sobre los puntos mas importantes de juris.
prudencia civil; con el resumen de las consultas y decisiones dadas por el Consejo Real en los
pleitos y competencias de que ha conocido desde su establecimiento, resolutarias de graves cuestio-
nes de derecho administrativo; con la esplicacion del Código pecal reformado, comparado con
nuestra antigua legislacion y jurisprudencia criminal; precedida de una Reseña critica de las varius
reformas del Febrero, y de una Introduccion filosófica sobre el Derecho en general.

por D. José de Viceute y Caravautes,

DOCTOR EN JURISPRUDENCIA.

TOMO III,

MADRID.
Imprenta y libreria de Gaspar y Roig, editores.

CALLE DEL PRINCIPE, NUMERO 4.

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Esta obra es propiedad de los editores, quienes per seguirán ante la ley al que reimprima furtivamente. Todos los ejemplares irán rubricados y con una contraseña.

LIBRERIA CIL DR. MONTAL BAN

1889

MADRID

TITULO LIII

De las prendas é bipotecas

3610. Despues de la materia de fianzas, viene naluralmente la de prendas é hipotecas, que se constituyen como aquellas para mayor seguridad del pago ó cumplimiento de una obligacion principal, y tienen de consiguiente el mismo carácter y conceplo de accesorias.

3611. Segun la ley 1, tit. 13, Part. 5, la palabra peño en su sentido mas lalo comprende tanto la prenda en especie, ó de cosa mueble y que se entrega al acreedor, como la hipoteca, 6 de cosa inmueble que no se entrega; pero la misma ley advierte que, hablando con propiedad, la palabra peño ó prenda solo cuadra a la primera. El uso ha confirmado despues mas y mas esta observacion: nosotros nos conformamos gustosamente con él, porque contribuye no poco á la claridad en esta interesante materia; pero advertimos que es grande la afinidad entre la prenda é hipoteca, que los efectos de una y otra vienen á ser casi los mismos, y que los paclos particulares pueden alterar la fuerza de esta acepcion general: lodo esto es tan obvio que no son Decesarias llamadas ó advertencias particulares para argüir de una á otra cuando el caso lo requiera: comenzaremos por el contrato de prenda, y tanlo en esta como en la hipoleca inserlaremos algunas doctrinas de frecuente y úlil aplicacion.

SECCION I.

QUE SEA PRENDA; ACCIONES QUE PRODUCE ENTRE LOS CONTRAYENTES.

3612. El contrato de prenda es aquel en que se entrega al acreedor una cosa mueble en seguridad de su crédilo á condicion de restituirla cuando haya sido pagado ó salisfecho en otra cualquiera manera.

3613. Dos acciones pignoraticias nacen de la obligacion con prenda; una á favor del deudor, que se llama directa, y olra á favor del acreedor, que se llama contraria.

3614. La primera es para recuperar la cosa si el acreedor no la restiluye habiéndosele pagado, ó depositándose judicialmente la cantidad si no quiere recibirla: ley 21, tít. 13, Part. 5.

La segunda compete al acreedor contra el deudor cuando le dió la prenda por equivalente del débito, y luego consta no serlo, ó que no es de tan buena calidad como lo aseguró; pero no puede tomar de su propia autoridad los bienes del deudor; y si lo hace, debe ser condenado á volverlos y pagar al rey tanto como importa la deuda, ademas de perder por el mismo hecho la accion que tenia contra el deudor: leyes 1, 5 y 6, lít. 34, lib. 11, Novísima Recopilacion.

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3615. La cosa ha de ser devuelta á su dueño con sus frutos y acciones: ley 5, tit. 13, Part. 5.

(Para que tenga lugar la accion directa, es necesario que baya sido pagada ó satisfecha loda la deuda. Muriendo el acreedor con muchos herederos, aunque el crédito, como personal, se divide entre ellos á prorala de sus respectivas porciones hereditarias; sin embargo, si el deudor pagó á uno su parte, y no a todos las suyas, podrán estos relener la prenda y venderla en su caso ofreciendo al deudor lo que pagó al uno de ellos, porque la causa de prenda es indivisible.

Lo misino y por idén lica razon se dirá en el caso inverso de haber muerto el deudor dejando muchos herederos, y de haber pagado uno de estos al acreedor la parte de la deuda correspondiente á su porcion hereditaria.

Se duda si pagado el principal de una deuda con intereses, pero no eslos, habrá todavia lugar a la retencion de la deuda, y se decide por la afirmativa cuando la prenda se dió para seguridad de ambas à dos cosas; por la negativa cuando se dió únicamente para seguridad del capital. Algo sutil parece esta distincion, sobre todo cuando se estipularon los intereses al contraerse la deuda, porque la prenda, dada en seguridad de la obligacion debe naturalmente comprender lodo lo accesorio de esta.

Si el acreedor hubiese empeñado la prenda a otro no podia su dueño enlablar contra este su accion directa, y era necesario que el primero le cediese sus acciones: lambien tenemos esto por demasiado sutil, y creemos que pagando ó depositando judicialmente el deudor, podrá perseguir su cosa contra este tercer acreedor, pues que por el pago ó depósito espiró el derecho del primer acreedor, y resoluto jure dantis

, resolvitur jus accipientis. Puede á veces usar el deudor de esta accion aun anles de haber pagado, como si el acreedor abusa de la prenda, ó le impide usar en ella de su legitimo derecho, ó no se la exhibe habiendo justisima razon para exhibirla; bien que en estos casos mas que para la restitucion de la prenda obrará el deudor para la reparacion de perjuicios, ó para que el acreedor afiance de restituir la cosa sin delerioro ó menoscabo por culpa suya.

Sobre la responsabilidad del acreedor por razon de culpa 6 negligencia en la custodia de la prenda, recurrieron los romanos a todas las distinciones y sulilezas que en los demas contratos : nosotros reproducimos la opinion que babemos consignado al tratar de este punlo; pero nos parece muy bien la doctrina de aquellos en cuanto á pruebas; si el deudor dueño de la prenda, reclama la reparacion del daño que dice haberse causado en ella por culpa del acreedor, deberá prabarlo por su calidad de actor y porque lo afirma; si el acreedor alega que la prenda pereció por caso fortuito, deberá tambien probarlo.

Sobre si puede o no prescribirse la accion para rescatar la prenda es cuestion muy reñida entre los intérpretes, á quienes pueden consultar nuestros lectores.

La accion pignoralicia contraria se entiende a mas de lo que dice Febrero, pues comprende los gastos necesarios hechos en la prenda, por la es permitida la retencion de las mismas, y los útiles que no sean demasiado gravosos al deudor: igualmente los daños que haya esperimentado por haberle ocullado el deudor los vicios de la prenda, ó que estaba ya obligada á otro, ó que era agena, etc.

Finalmente, si contra lo que ordinariamente sucede, la cosa dada en pren.

la que

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