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Estudios superiores de investigacion y ensayo de los problemas que

afectan á la Agricultura y á sus industrias anejas

La perturbacion profunda que sufre el criterio de los espíritus progresivos en Agricultura, y la ciega tendencia en los que se consagran a la política y á las profesiones científicas y literarias, á apartarse de todas las soluciones que afectan a la vida real y práctica, elevándose en cambio á lo que tiene carácter ideal ó utópico, explican satisfactoriamente que el personal científico, creado para guiar la Agricultura, y el consagrado especialmente á los montes, lo mismo que las estaciones agronómicas y otras instituciones análogas, respondan tan sólo de ordinario a la investigacion científica de múltiples problemas que, si bien ofrecen interés, se estudian sin el método y órden debidos y sin el conjunto de elementos que son indispensables para ello. Compartidos estos estudios con el enojoso formalismo burocrático, inutilizan los esfuerzos de dicho personal y los Institutos citados; porque si bien no carecen de importancia é irradian alguna luz, distan mucho de responder a lo que de ellos debe esperarse.

Desatiéndese, en cambio, casi por completo-merced á tan lamentable afan—todo aquello que vivamente reclainan las inmediatas necesidades de nuestra Agricultura; es decir, el estudio y ensayo de lo que, dentro de las condiciones en que se halla, cabe tan sólo alcanzar, con resultados favorables positivos. Y como los esfuerzos de los Ingenieros y de las estaciones agronómicas deben encaminarse á este fin, vamos á exponer nuestro pensamiento acerca de la organizacion que convendria dar a los estudios superiores de investigacion y ensayo, con objeto de que se atiendan cual corresponde, y pueda así el personal agronómico y forestal, descartado de esta grave preocupacion, alcanzar las condiciones necesarias para consagrarse á la mision que le cumple llenar.

Ciertamente que es anómala, atendido el atraso de nuestro país, la aspiracion á estudiar, en Agricultura, tan sólo lo que se refiere al progreso de la ciencia (que es lo más fácil y complejo) cuando no se acierta á satisfacer ni áun lo más elemental del arte, que por su carácter de aplicacion práctica se hace sentir tan vivamente y constituye la necesidad más imperiosa del momento. Sin embargo, como la Nacion, por diversos motivos, tiene que

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TOMO LXXXVIII

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atender á unos y otros estudios, si bien cuidando de que los superiores se refieran á los problemas que más respondan á las necesidades inmediatas de nuestra produccion, parécenos conveniente que los de investigacion y ensayo, hoy reducidos al estudio aislado que hace cada ingeniero, se concentren en un instituto central, dividido al efecto en siete secciones, que creemos precisas para abarcar en ellas otras tantas ramas del estudio orgánico de todos los problemas indispensables al progreso de la Agricultura, á saber:

1.' Habria de consagrarse esta seccion al cultivo de las plantas destinadas a la alimentacion del hombre y de sus ganados y al de las industriales, como tambien al análisis y ensayo de las tierras y abonos. Todo esto deberia hacerse con el doble carácter teórico y experimental.

2. Corresponderia á esta segunda seccion lo referente a las plantas de carácter forestal.

3.* Sería objeto de ella el arbolado frutal y las plantas arbustivas utilizables por sus frutos, ó bien por sus fibras, como materias para la industria fabril.

4. La cuarta seccion habria de consagrarse á los estudios de la zootecnia.

5. El estudio de todo lo concerniente á la higiene y medicina de animales y plantas, sería objeto de la quinta seccion.

6. Atenderia ésta al estudio é investigacion de la política en sus relaciones con la Agricultura, consideradas estas, muy especialmente, en el Municipio, ó sea en todo aquello que se refiera á las diversas esferas del derecho en la vida local, así como el estudio de otras relaciones de carácter económico y social. Este centro serviria a la vez para informar al legislador y al gobernante, lo mismo que al país, dándoles á conocer el fruto de sus trabajos.

7. Anejo á dicho centro, y constituyendo la sétima seccion, deberia establecerse otro, representando en viva funcion las industrias agrícolas más sencillas, accesibles é inmediatas al productor, ó sea aquellas que tienen menos carácter fabril: el vino, la sidra, el aceite, el alcohol de vino y de cereales, el queso y la manteca, y otras analogas. Haríanse tambien en este centro estudios y ensayos sobre las mismas industrias, y sirviendo a la vez de modelo los artefactos y los procedimientos que se adoptasen.

Como el carácter de estos estudios é investigaciones, y el experi

mental sobre todo, requieren un personal de notoria competencia, desgraciadamente no muy fácil de reclutarse en nuestro país; como requieren tambien una exclusiva atencion que no cabe compartir con otros cargos, y, por otra parte, los Ingenieros agrónomos y de montes se forman con múltiples conocimientos científicos, adquiridos con un carácter auxiliar, que les inutiliza para los estudios superiores de investigacion (mientras no se consagren á una especialidad y lleguen con el tiempo a dominarla por completo), resulta escaso el personal adecuado para consagrarse en los centros indicados a los fines de los mismos, y se hace necesario acudir a las especialidades consagradas con notoria competencia á la química, la botánica, la zoología, la meteorologia, etc., etc. Este personal, por el pronto sería muy difícil de reclutar, áun suponiendo que se le retribuyese debidamente.

Este centro de estudios superiores deberia hallarse inmediato a un Instituto nacional agronómico, sirviendo a la vez, tanto en la parte científica como en la experimental y en la técnica, en el que se refundiesen las actuales escuelas de Agricultura y Montes. Esto, sin perjuicio de que sus alumnos hiciesen juntos los estudios comunes, y separados, despues, los que tuviesen carácter especial, bien forestal, bien agronómico.

Sería tambien de la incumbencia de este centro la publicacion de una Revista por cada una de las secciones de que constase, limitadas todas únicamente á publicar los frutos científicos que se alcanzasen en dichas investigaciones. Semejantes conclusiones, además de su sabor científico, tendrian la sancion experimental, á fin de que aquello que se diese á conocer tuviese un carácter real y positivo de adelanto.

Necesidad de aplicar los principios y procedimientos cientificos

á las inmediatas necesidades de la Agricultura.

Demostrada ya la conveniencia de reducir los estudios superiores, con el indispensable carácter experimental, á un sólo Instituto dotado de un personal especial y competente y de las demás condiciones que requiere, se comprende bien que los Ingenieros y el personal subalterno se consagrasen despues a las aplicaciones inmediatas de aquellos principios y procedimientos compatibles con el estado de la Agricultura y con los medios de que se dispone para realizarlos; plegán

dose, al efecto, en cada comarca, á sus peculiares condiciones, á los precedentes históricos y á la organizacion del derecho que en las mismas exista.

Tan sólo obedeciendo á este criterio, podrán los ingenieros agrónomos y los forestales llenar la importante mision que les incumbe, penetrando así en el conocimiento de los más importantes problemas agrícolas. El escaso interés que por ellos demuestran, ó el total desconocimiento de los mismos, es causa de su anulacion actual y de la fria indiferencia, y aun aversion, á veces, con que se los mira por todos los agricultores, merced al menosprecio en que tienen todo lo concerniente á las relaciones del derecho local, y al culto ciego que profesan á lo que en la Agricultura moderna ostenta mayor grado de perfeccion y cierta brillantez. Por estas causas se halla dicho personal alejado por completo de las aplicaciones prácticas, que desdeña como empíricas y caducas, y desalentado al par, por tal motivo, hasta el punto de reducir su mision al estudio de algun problema científico y al formalismo oficinesco. Quizás nos expliquemos con demasiada crudeza, pero apelamos á los verdaderos agricultores para que digan si nuestras afirmaciones son exactas.

El avasallador influjo de las causas expuestas en estos trabajos, desviando de su natural direccion en este siglo todo nuestro movimiento político, científico y literario, no podia menos de hacerse sentir-y muy vivamente-en la Agricultura. A este tan pernicioso influjo de la centralizacion y la unidad obedeció, sin duda alguna, la creacion, en Villaviciosa de Odon, de la Escuela especial del cuerpo de Ingenieros de montes, en 1853, imitacion servil de la de Nancy, fundada en 1824–tan erróneamente como esta-sobre el modelo de las instituciones que

existian entónces en Alemania. Esta y otras muchas creaciones responden, tanto en Francia como en España, á idénticas causas, hijas, á no dudarlo, de la desviada direccion política que sufrieron y sufren ambas naciones.

Sólo así se explica la creacion aislada de un cuerpo de Ingenieros, consagrado á una de las varias ramas—la ménos apremiante de la Agricultura—sin que, como era necesario, la precediese un plan orgánico que, entre otras muchas ventajas, hubiera tenido la de evitar la omision, cometida al organizar dicha carrera, de no dar á los Ingenieros, ni áun elementalmente, los conocimientos agronómicos para que al menos no les fuesen extrañas las relaciones y el enlace que la

riqueza forestal tiene con las restantes ramas de la Agricultura. Esta indisculpable omision, aún no se ha suplido.

Cometióse tambien el error (que se sufre áun, por desgracia) de no dar a conocer á dichos Ingenieros la compleja trama de la vida política, especialmente en lo que se refiere a los organismos locales, limitando así sus estudios tan sólo á la técnica general de las ciencias forestales, levantada, por supuesto, muy sobre el nivel de las vivas y desatendidas necesidades de dicha riqueza.

Así se explica que los Ingenieros de montes de esta provincia (y es de suponer que los de las demás), no hayan podido mostrar práctimente sus conocimientos facultativos. Desdeñándose en esta carrera-como en otras similares-el estudio de los modestos problemas de aplicacion y los de carácter experimental, se ha creado naturalmente un personal sin verdadero sentido práctico, y viciado en el culto a la especulacion científica y á las teorías de cierta brillantez y renombre. Viviendo en las ciudades, abstraidos en los problemas superiores de la ciencia, y contrayendo hábitos y vocaciones que les apartan cada vez más de las sencillas tareas que demanda el ejercicio de su profesion, los Ingenieros de montes han reducido su gestion pública al expedienteo, ejercido en las oficinas de las capitales de provincia, hasta el punto de aumentarse por ello las trabas y dificultades, que son ya una rémora que impide á la libre iniciativa de algunas municipalidades realizar aquellas mejoras que están á su alcance, tanto en la parte facultativa como en la direccion económica de dicha riqueza.

Otros resultados hubieran podido alcanzarse del cuerpo de Ingenieros de montes, si se hubiese dado á tan brillante carrera un carácter más práctico, inspirando á sus indivíduos la vocacion necesaria, dotándoles de la energía y actividad indispensables para luchar con los obstáculos, obligándoles a estudiar en las localidades mismas esos problemas administrativos que tan intimo enlace tienen con la riqueza forestal, y haciendo, en fin, ensayos de repoblacion y mejora en los montes. Aunque estos ensayos hubiesen sido en la más reducida escala, se habria obtenido un gran bien, pues sólo el ejemplo puede inclinar el ánimo de los Gobernadores civiles, Diputaciones provinciales y Ayuntamientos en favor del planteamiento de las reformas necesarias, y, sobre todo, el de los particulares. Correspondia igualmente á dicho personal, y tambien ahora á los Ingenieros agro

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