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E-la obra cs propiedad de su autor, y nadie puede reimprimirla sin su permiso.

INTRODUCCION AL TOMO IV.

La Reina (Q D. G.) «ha visto con agrado, el tomo primero del Diccionario general del Notariado de España y Ultramar, que ha presentado en esto ministerio su autor don José Gonzalo de las Casas; y considerando que dicha obra tiene por principal objeto instruir a los alcaldes, secretarios de ayuntamiento y demás dependientes legos, de la administracion pública en los pueblos, en el cumplimiento de sus respectivas atribuciones, fijando todos los casos teóricos y prácticos que les son propios, ha tenido à bien inandar S. M. que se recomiende à todos los ayuntamientos la adquisicion del referido Diccionario cuyo importe les será abonado en sus cuentas respecti. vas como gasto voluntario.

(Real orden de 5 do junio de 1834 comuni: cada á los señores gobernadores y al autor.)

Escribo la primera página del tomo IV de mi obra predilecta, de esa obra que con tanta avidez lees, con tanto afan esperas, suscritor querido: de esa obra que emprendi con modestia, y que hoy puedo seguir con noble orgullo, con ese orgullo sublime que penetra en el corazon, sin fatuidad, sin presuncion para dar brio al espiritu y fuerzas á los trabajados miembros.-Con orgullo, sí, porque cuando entre la multitud aparece un individuo que alza su voz en medio de una clase desgraciada y la dice: «esta necesidad tienes, asi puedes proveer a ella », y esta clase le contesta «es verdad, seguiré tus consejos, los apruebo»: un justo sentimiento de dignidad, eleva al hombre a la altura que ha menester para dominar las mas atrevidas empresas que no concluiria quizá si la sociedad no le prestase ese voto unánime de confianza. Y este voto es preciso, ora sea de asentimiento, ora de reprobacion, porque en ambos casos produce efectos saludables: en el priinero, presta ilusion, valor y hero smo; en el segundo, se resguarda la sociedad de las malas .ideas, deja aislado al individuo , y lo desengaña, lo hace conocer su impotencia.

¿Pero le basta al hombre su deseo para realizar a veces sus pensamientos? ¿Cuántos y cuántos proyectos famosos no quedan sin realizar por falta de elementos?—Quizá el muestro, que no contaremos entre los famosos, pero si entre los necesarios , hubiera sido uno de ellos , si vosotros, ilustrados y honrados escribanos y notarios españoles, no hubiéseis venido en medio de vuestras privaciones á ofrecernos toda la cooperacion, toda la ayuda que habiamos menester.—¡Y aun hay quién se atreve á denigraros! A vosotros cuya laboriosidad y abnegacion, raya en lo maravilloso : à vosotros de cuyos actos dependen los intereses mas caros de la sociedad!—Vuestra es, pues, la obra de viiestra civilizacion y

vuestros progresos; vuestra solamente, porque solos sabeis adquirirosla combatiendo á - Nuestro lado la ignorancia.

Rechazad , pues, con dignidad las diatrivas contra los escribanos de ayer, y esclamar con arrogancia: «nosotros somos otra familia diferente: quédense para la historia los aciagos dias que atravesó el Notariado en España, y estrellense su ignorancia y su ostracismo ante la segunda mitad del siglo diez y nueve.» No temais por vuestro porvenir : triunfaremos.Seguid la senda porque caminais resueltos y ella os conducirá á mejores dias: ayer estaba oscurecida para vosotros: os la indicamos hoy y la seguis constantes: no abandonarla, pues.

Leed ahora esas lineas con que encabezamos estos renglones. Ahi teneis, lectores estimados, esa prueba del esmero con que sabemos desempeñar esta obra , ahi teneis ese padron de honra con que podemos sellar nuestros articulos: contemplad al gese de la nacion declarando que le son gratos nuestros trabajos y estimulando á los pueblos para que adquieran su instruccion provechosa.—Recibidla como la sancion de nuestras doctrinas: como la prueba que teneis derecho a exigir de nuestra aptitud para conduciros siempre por el camino del progreso.

Aqui dejaríamos la pluma sino tuviésemos un sagrado deber que cumplir: un culto que ofrecer á la ilustracion de nuestros apreciabilisimos suscritores.—Hemos copiado la real orden de aprobacion del Diccionario; justo es que a su lado figuren los

que

celosos de su honra contribuyen á su publicacion: queriamos dejarlo para el final de la obra; pero esta circunstancia exige que lo hagamos en este sitio por el mismo órden de antigüedad que han acudido á nuestro llamamiento; para que de este modo cada uno recoja la gloria que le pertenece.

Además, creemos conveniente hacer varias advertencias: 1.° Que no hemos querido sacrificar su interés por despachar pronto: 2.° Que por un cálculo aproximado segun el original que va impreso y el que falta que imprimir , no arrojará el diccionario mas de seis o siete tomos: Y 3.° que con el auxilio de la Divina Providencia y el de nuestros sus

critores, podremos concluir su publicacion en todo el presente año, adelantando lo muchó que las deplorables circunstancias, porque ha cruzado la nacion, nos ha hecho retrasar.

Bien lo deseamos; pero como hemos dicho antes, el hombre no puede sobreponerse á ciertas circunstancias.-Las últimas páginas del tomo tercero las escribiamos ya entre los lamentos del pueblo, agoviado por el peso de sus sufrimientos: despues , España entera se conmoviò al impetu de un sacudimiento politioo y brillo en julio la bandera de la libertad : las consecuencias de tamaños sucesos sintiéronse en todas las clases, pero el comercio, y la industria principalmente. Mas hé aqui que a la tormenta de las revoluciones sigue el dia sereno y apacible: despues viene la calma, las cosas vuelven à tomar su regularidad, el espíritu queda sosegado para los estudios sérios: henos aqui con la pluma empuñada y no la soltaremos, si Dios quiere , hasta dejar reconocido el ancho campo que cruzamos con el último articulo de nuestro Diccionario.

Esto es cuanto nos ocurre para nuestros lectores al principiar el tomo IV.- Madrid 1.o de enero de 1855.

José GonzaLO DE LAS Casas.

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