Imágenes de páginas
PDF
EPUB

puras y perfectamente conformes con la indole ó genio del idioma, las palabras compuestas que ostenta el aragonés. No hay para qué decir la belleza y el número que de los compuestos resulta; ni la facilidad con que la lengua española los admite, merced á sus terminaciones vocales y á la buena proporción en que entran estas letras; ni la condensación que producen, economizando circumloquios y partículas; ni el uso que de ellos hicieron las lenguas antiguas, principalmente la griega: todo es demasiado conocido para necesitar explanarlo, y mucho menos aquí en donde por otra parte no tiene su principal asiento. Pues bien: de estas composiciones que deben tomarse, si no es en las ciencias, dei fondo que ofrece el propio idioma (según lo insinuó Mayans con acierto, tomando cabalmente por ejemplo una voz aragonesa), hay algunas, entre las muchas, que á cada paso inventa la conversación, como aguacibera, aquallevado, aguatiello, ajoarriero, ajolio, alicáncano, alicortado, antecoger, antipoca, apañacuencos, arquimesa, arrancasiega, babazorro, botinflado, cabecequia, carasol, casamuda, cizamoscas, contrayerba, entrecavar, escondecucas, gallipuente, habarroz, hurtadineros, malbusca, matacabra, matacan, miramir, paniquesa, rabiojo, sobrebueno, sobrecielo, tragacantos, zabazequias.

Y si de los compuestos pasamos á los derivados, que son una parte tan principal, y por ventura la más numerosa de los idiomas, ¿cuántos nos encontraremos en Aragón, cuya mayor parte debieran adoptarse por la Academia? Permítasenos ofrecer de ellos una muestra, la cual, contribuyendo á esclarecer este punto, dejará también probado que en la conservación tepaz de sus modos de hablar, generalmente proceden los aragoneses con una lógica instintiva, muy ajena de la especie de extrañeza depresiva con que son saludados sus provincialismos, Véanse sino, las palabras accitero, adinerar, afascalar, agramar, aguachinar, agüera, ahojar, aladrada, alaica, anzoleto, añero, apabilado, apenar, aquebrazarse, arrancadero, arrobero, asolarse, Ezutero, bajero, boalage, bolsear, brazal, cabecero, cabezudo, cabreo, calorina, cillizo, canalera, cantal, capolado, capucete, casera, comprero, collete, cresarse, crujida, cuaternado, culturar, cunar, chorrada, defenecer, dentera, desbravar, descodar, desgana, encerrond, engafelar, enzurizar, esbafar, escorchon, escorredero, cslribera, frontinazo, galgueado, helera, huevatero, jetazo, juguesca, lavacio, manifacero, mañanada, maseta, malacia, mitadenco, molada, ocheno, oleaza, parejo, pastenco, peduco, picoleta, plantero, pulgarillas, racimar, repaso, saquera, simoso, sondormir, sudadero, tardada, ternasco, venderia, volandero.

Hay otras muchas palabras que difieren muy poco de las correspondientes castellanas, resultado necesario de la varia eufonía de las provincias, á veces de la mayor ó menor fidelidad etimológica, y no pocas del simple decurso de los tiempos, que refinan 6 adulteran, pero no para todos, el idioma. Vocablos hay que varian la terminación, como abejero por abejaruco, ancheza por anchura, apuñadar por apuñear, azanoriate por zanahoria, balscle por balsilla, blanquero por blanqueador, capaza por capacho, cargadal por cargazón, corrinche por corrincho, chaparrazo por chaparrón, dalla por dalle, esigidero por exigible, friolenco por friolento, perera por peral, pescadero por pescadero, picor por picazón, rocador por rocadero. Unos se han sincopado en Aragón, como abrio por averío, albada por alborada, cartuario por cartulario, censalista por censualista, cobar por cobijar, chapear por chapotear, mida por medida, zanguilon por zangarullón: otros al contrario, se han alargado por epéntesis, como aliron por alon, bienza por binza, cadiera por cadira, carracla por carraca, empedrear por empedrar, hilarza por hilaza, jarapotear por jaropear, marrega por marga, panso por paso, valenlor por valor. Unos suprimen por afëresis la sílaba inicial, como caparra por alcaparar, dula por adula, jada por azada, jambrar por enjambrar, pedrada por apedreada , zafran por azafran: otros la toman por prótesis, como amerar por merar, asesteadero por sesteadero, atrazar por trazar. Unos pierden la final por apócope, como alum, brócul, caparrós, espinai, por alumbre, bróculi, caparrosa y espinaca: otros la toman, como rondalla por ronda. Algunos duplican una letra, como acerolla, sarrampion, por acerola, sarampión: otros son anagramáticos, como amorgonar y arraclan, por amugronar y alacrán: otros obedecen más al origen latino, como bufoneria, calonia, concello, curto, grámen por buhonería, caloña, concejo, corto, grama: otros padecen la leve alteración que algunos gramáticos llaman antitesis, como sucede en achacarse, albellon, alcorzar, almadia, alganillas, aradro, bo.fo, boteja, cogullada, ensundia, furrufalla, garufo, gayatı, jijallo, lezna, mandurria, panolla, restrojera, rujiada, tamborinazo y vendema, cuyas equivalencias castellanas no es necesario enumerar. Otros, finalmente, se distinguen por su sílaba inicial es, que en Aragón suele preceder como privativa en lugar del antepuesto des, y áun aumentarse á la voz castellana, como se vé en esbafar, escañarse, escrismar, esgarrar, espatarrarse, estral, estrévedes (1) y esvarar, bien que la lengua castellana es también abundante en esas voces, la mayor parte anticuadas (y esto prueba nuevamente en favor de Aragón lo que llevamos dicho), como escañar, esfogar, esfriar, espabilar, espalmar, espavorido, espedirse, espejar, espeluzar, esperezarse, espolvorear', esposado y estajo.

También son de citar, y merecerían una interesante explicación individual, algunas palabras y modismos, que, sin separarse del idioma común, tienen valor nuevo en Aragón, por estar tomados graciosamente en sentido figurado ó translaticio, cuya manera de hablar es uno de los más altos primores de una lengua. Notaremos como ejemplo, acantalear, ajustarse, albarrano, andaderas, anieblado, armarse, fandango, asnillo, bandearse, barbaridad, brazo de San Valero (2),

(1) Estrévedes, Ilarza y Ahujeros son los nombres de sendas calles en Zaragoza, según sus azulejos que para nosotros son documentos oficiales, como dirigidos por el Ayuntamiento, y cabalmente colocados en 1770, cuando estaba en toda su plenitud la influencia castellana, y cuando ya se conocía la buena ortografía, de que cuidaron poco nuestros mayores. Verdad es que, si bien presidió en la nomenclatura de las calles un espíritu por decirlo así moderno, puos hay sobre treinta que recuerdan á otros tantos personajes de las épocas romana, árabe y cristiana, como Cineja, Benaire, Conde de Alperche, D. Juan de Aragón, los Urreas y otros; en cuanto á ortografía, dejan mucho que descar, notándose á veces que para una sola calle hay dos azulejos, con by con r, lo cual también se observa en ambos costados á la puerta de la Universidad literaria.

(2) San Valero es patrón de Zaragoza y su arzobispado, y entre los ora.

caballón, cárcaro, carmenar, crujida, chaparrudo, echar la barredera, (1) echar la ley, encabezado, encanarse, dar carret, fiorecer la almendrera, garras, gorrino, guiton, jusanera, kerejia, indignarse la llage, julepe, jusepico, lucero, lucidario, macerar, mazada, morir d loseta, mostacilla, nazareno, pinganetas, salida de pacana, tiorba y otras.

A este grupo corresponden igualmente la palabra tocino en que los aragoneses toman la parte por el todo; las palabras azulejo, elástico y esponjado, que toman pié de la cualidad sobresaliente del objeto para darle nombre; también talegazo y titada, cuya analogía con costalada y moneria no deja de ser curiosa; igualmente bigardo, que aplicándose primeramente á unos frailes de la orden de S. Francisco condenados por herejes en Alemania é Italia, se extendió después á los de mala vida, concluyendo por significar en Aragón el mancebo de grandes medros y de buena apariencia para el trabajo, pero que hace vida inútil y ociosa; y finalmente las antonomásticas forin, que así se llamó por ser usual en Florencia, según Merino; frederical, con motivo del manto que usaron algunos Fadriques de Sicilia, según la explicación de Blancas; xaforas, voz moderna, suponemos que ocasionada por el longista Zaforas, en cuya casa se dice que sirvió como criado el

dores del púlpito era llamado antonomásticamente el brazo fuerie: así lo
hemos oido en más de una ocasión, además de haberlo leido en una lista
manuscrita de antonomasias, escrita en el siglo pasado con varios otros
papeles de materia predicable.
11) Léese en el arcipreste de Hita:

Tenie buen abogado, ligero é sotil era:
galgo que de la raposa es gran abarredora.

« AnteriorContinuar »