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famoso Cabarrús; piculin, en recuerdo de un famoso volteador de aquel nombre que, procedente de Castellón de la Plana, trabajó en Zaragoza muy á gusto de todos desde 1803 á 1815, según Casamayor (1), bien así como en Castilla ejecutó sus habilidades en el siglo xvi el italiano Buratin, de donde tomaron ese nombre los volatines en general, según lo hemos leido en algún trabajo etimológico y áun nos parece recordar que en alguna comedia de Lope, por más que en el Diccionario de la Academia no hayamos hallado esa palabra.

Viniendo ahora á las etimologias, por demás está que repitamos lo que ya hemos indicado en este punto; ocioso es que digamos de nuevo lo que por otra parte de todos es sabido: las lenguas se forman por aluvión y por derivación, de lo cual nace su división en familias, el parentesco estrecho que á muchas liga entre sí, la riqueza misma que ostentan, como se vé en la grieya con la acumulación de sus dialectos, en la latina con su imitación griega, en las germánicas y neo-latinas con la asimilación de sus afines y con el contacto de los pueblos conquistados y conquistadores, aliados y enemigos. Pero si es un gran mérito filial, como lo es á iniestros ojos, la conservación cariñosa de las raices ó voces matrices, supuesta la necesaria y áun oportuna reforma de la sintáxis, en Aragón hay por qué enva

(1) D. Faustino Casamayor escribió y dejó manuscritos unos Años polilicos e históricos de Zaragoza, que en 18 tomos comprenden todos los sucesos ocurridos en la capital de Aragón, desde 1782 á 1833: hoy posee csta obra, si bien con la falta de dos tomos, la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, cuyo Rector, que era el autor de este trabajo, encontró nueve de aquellos que no poscia ni tenía registrados la Biblioteca, y escribió ade. más la biografía de Casamayor y el juicio crítico de sus años politicos.

necerse en este punto, pues son muchas las voces provinciales que derivan inmediatamente del idioma del Lacio (1)

Unas han conservado toda su estructura latina, como lumen-domus, articulata, calendata, portala , teslificata, exhibita, cancelata, extracta, intamarino, ultramarino, cisterno, forideclinatorio, paciscente y bonavero que, aunque tiene por su terminación aire español, procede de la frase antigua, Bona vero que demandantur sunt hæc, y expresa hoy como entonces la lista de las bienes á que se refiere la demanda. Otras son idénticas, ó no han variado sino la desinencia ó la ortografia, como ápoca, apoticario, ordio, cicures, brisa, ligoira, uva, lucidario, sansa, comanda, excrex, convenido, pigre y motilar. Otras, aunque un poco más desemejantes, conservan muy visible su procedencia, como cuaderna, adimplemento, la Seo, coda, falenciales, oleaya, tuberas, fiemo, macelo, farinetas, batifulla.

fabear, zaborra y fabolines. Otras, en fin, aunque no de tan incuestionable etimología, la tienen bastante lógica, y desde luego mucho menos violenta de lo que suelen buscarla muchos etimologos, á quienes, por lo mismo de no poseer nosotros su caudal, no los imitaremos ciertamente en disiparlo: tales son geta, gitar y jetar, de getare (y no de jacere, como otros suponen); besque de

(1) Algunas son á la vez griegas, pero lo verosimil es que, pues eran ya caudal de la lengua latina, se tomasen de ésta y no de aquéllas, tales son: apoticario, boalar, falordia, taca, tojo, tata y algunas más; siendo puramente Eriegas muy pocas, como brasmar, cameña, masia, pantasma, y según un muy competente helenista, caloyo y aturar, si bien esta última es de origen árabe en opinión del sabio Marina, y del indurare latino según la primera, pero no las últimas ediciones de la Academia.

viscus, fajo (y áun fascal) de fax, origen de baz, hacinar, etc.; huebra derivado de opera, que debió pasar por opra, obra y uebra, acabando por recibir entre nosotros un sentido genérico 6 trópico; aturar que Rosal (1. deriva de obturare; emberar acaso de ver, primavera, por empezar a colorear entonces algunas frutas, como se dice agostar al marchitarse de las plantas; exárico de exaro; concieto, de conceptus, deseo concebido; musido de monere, avisar, citar, obligar á comparecer; vellutero, de vellus, lana; trincar de trincare, beber, dar muestras de regocijo; encante de in canlı; amosta, de amba manu hausta, según Monlau; tastar de tactus; mueso, de morsus; vencejo de cinculus; rufo, tal vez de rufus, rubio; teruelo acaso de textula, tejuela con que en lo antiguo se votaba; carilatero, probablemente de charitas, á juzgar por el objeto de aquel cargo que suponemos equivalente al de limosnero; baste, quizá de bastaga, transporte, ó de basterna, litera; calamonar, no muy extraño á calamenthum, yerba; bando, que puede provenir de pando, siendo tan conformes las dos letras labiales en que se diferencian ambas voces; luquele, á luce como dice Rosal, aunque esa palabra no la incluye la Academia como aragonesa, sino como castellana.

1 El Dr. Francisco del Rosal, médico, nació en Córdoba, estudió eu Salamanca y escribió varias obras, entre ellas Origen y etimologia de la lengua castellana que dividió en cuatro alfabetos: el 1.o de vocablos castellanos, el 2.° de nombres propios de lugares y personas, el 3.° de refranes y förmulas y el 4. razón y causa de algunas costumbres y opiniones reci. hidas. La licencia para imprimir esta obra se expidió por dicz años en 26 de Octubre de 1601, pero no habiéndose impreso la obra, el autor pudo añadirla con los dat s de la de Aldrete 1606 y la de Covarrubias 1610. Fray Miguel Zurita, cronista general de agustinos recoletos y Académico correspondiente de la Historia, emprendió, con destino á esta Corporación sabia, la copia de los Alfabetos y la biografía de Rosal, en cuyo trabajo, que hoy guarda inédito la Academia, le alentaron Campomanes, Bayer, Masdeu, Abad y Lasicrra, Rodriguez de Castro y D. Benito Gayoso.

Otra de las más copiosas fuentes de donde el idioma español ha tomado un gran número de palabras, es la lengua árabe que, correspondiendo á una civilización muy adelantada sobre todas las de Europa, hubo de forzarnos á admitir, con sus raros conocimientos en las ciencias y artes, las voces que servían á desarrollarlos. No se habló en Aragón aquel idioma como en otras provincias, y es que tampoco no fué tan larga la dominación árabe, reconquistada Zaragoza en 1118 y Valencia (por D). Jaime) en 1238; pero fuélo todavía lo bastante para imprimirnos su influencia; y sobre todo nos impusieron los árabes en adelante, áun después de sometidos, ese suave yugo que, por lo mismo de no ser impuesto á la violencia sino en el seno de la paz, es, no sólo más duradero, pero áun tan honroso á los conquistados como á los conquistadores. Todavía subsisten, sobre todo en Valencia, pero también en Aragón y áun en Navarra, y claro es que en muchos otros puntos de España áun sin contar la Andalucía, prácticas agrícolas, costumbres indelebles, restos del traje, calles y barrios, y principalmente muchos vocablos de la lengua árabe con que la nuestra ha venido á enriquecerse.

Sobre las voces que son generales á toda España, y que Marina enumera cuidadosamente hasta formar un catálogo de cerca de mil quinientas, si bien algunas de origen griego ú oriental, pero siempre transmitidas á nosotros por los árabes, tiene Aragón otras propias, de las cuales citaremos ajada, ajadon, alamin, alberge, albaran, alcohol, alfarda, algorin, almenara, almud, almudi, amelgar, antibo (de anteba, hincharse), arcaz, arguello, arna, aturar (1), badal, bailio, barreño, bocal, boto, bucarán, eraje, gaya, gafele, jauto, jebe, jeto, jimenzar, lapo, marfega, márraga, mossen, ra falla, rafe, sirga y zafran; á las cuales no dudamos en agregar las investigadas á ruego nuestro por un competente amigo (2), de entre los cuales son incuestionablemente árabes, según sus informes razonados, alguaza, alquinio, antosta, badina, bahurrero, cabidar, capleta, charada, fardacho, fizon, maigar, tabarda, tria, zaborra y zalear; muy verosímiles alfarrazar, alacet, arcen, buega, cija, libon y liza, y algún tanto dudosas, abollon, aribol, batueco, bistreta, boira, cara mullo, cibiaca, cocon, cospillo, cudujon, fejudo, fres, güellas, jasco, lillas, pardina y pocho.

En cuanto á la influencia provenzal, con decir que se sintió más o menos áun en Castilla, no puede sorprender que en Aragón fuese extraordinaria, y lo adinirable es, pero no menos cierto que aquí no resultase un dialecto como el catalán 6 valenciano, y que alcanzara á conservarse el idioma español, nacido como en Castilla pero independientemente de Castilla, y perfeccionado lentamente, no sin alguna intervención castellana, pero desde luego con más y mejores aunque no muy aprovechados elementos.

(1) Así como axobar, que según el mismo Marina en su posterior y eruditísimo Ensayo histórico critico sobre la legislación antigua, se escribe ajovar en los Usatges de Barcelona y assurar en el fuero de Alcalá, que es quien conservó en su integridad la etimología árabe.

(2) D. Mariano Viscasillas, persona que en sus pocos años posee conoci. mientos no comunes en los idiomas sabios y orientales.

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