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El profesor D. Braulio Foz escribía en la Revista de Cataluña que el catalán literario era el de algunos pueblos entre el Cinca y el Segre, especialmente en Tamarite, y áun el de pueblos de la Tierra-baja entre Cataluña y Valencia, habiendo sido sus pobladores (después de la Reconquista) aragoneses de llanos y montañas, catalanes de las riberas del Segre y áun del centro de Cataluña y algunos antiguos pobladores.

El mismo Sr. Foz publicó con algunas adiciones un compendio de la Historia de Aragón, hecho con esmero por A. S. (D. Antonio Sas), y en él, al tratar de la conquista de Valencia por el gran rey D. Jaime, se consigna que éste dió fueros en su lengua materna, que era la lemosina, por creer que aquel lenguaje llano aunque grosero seria del vulgo mejor entendido que la extrañeza y variedad de las otras lenguas de España, á pesar de que los aragoneses auxiliares de aquella memorable empresa habían reclamado que aquellas leyes se redactasen en la lengua aragonesa, «porque ésta, además de ser común á todas las de España donde los romanos introdujeron su lenguaje, como para los aragoneses pusieron escuelas en la ciudad de Hues. ca, la habían aprendido con mucha curiosidad y conservádola menos incorrecta.»

El Sr. Pers y Ramona, que se ha ocupado bastante en este punto, y que preparaba una Historia de la lengua y literatura catalana, nos escribía que él había de presentar ochocientas voces que, sin ser latinas, pertenecieron á un tiempo á seis de las lenguas neolatinas, y que, siguiendo á Raynouard, había de probar que quizá los idiomas vulgares fueron anteriores al latín mismo: añadía que una cuarta parte de las voces aragonesas eran puramente catalanas, para lo cual citaba embafar, embastar, empenta, bresca, esparver, esma, esmuñirse, espartar, espatarrarse, esquirol, estalonar, dot, brisa, brocal, barral, alberge, i las horas, censal, encant, encantar, escañarse, esclafar, escopetada, escorxar, escupinada, tria, gitar y fregadera. En todo nos parece que hay algo de exageración, nacida de amor patrio: nosotros, más parcos, diremos que, haciendo fondo común de las voces puramente lemosinas y de las catalanas, tenemos principalmente de éstas buen número, siéndonos perfectamente comunes amosta, baga, banova, barral, botiga, braga, bresca, corcar, embafar, empentar, escalfeta, escalibar, esclafar, esgarrifarse, falca, fuina, gallofa,garba, garraspa, ginjol, gosar, greuge, madrilla, mas, máscara, porquesas, pudor, purna, quera, á ran, sirga, taca, tastar, tongada, trena, trucar, veguero, veta, y, según puede verse en Raynouard (1) adobar, aturar, borda, getar, rosigar, tetar, y alguna otra; y también son comunes al aragonés y al catalán, aunque aquél les ha dado desinencia ó pronunciación castellanas, ajordar, calage, calibo, fitero, guito, manifacero, masobero, tinelo, trespontin, etc., y lo son también, ó por su raiz ó por su semejanza, argadillo, cuquera, espenjador, fosqueta, garrampa, milocha, y alguna otra.

(1) En su Lexique roman, Paris 1836 á 1844, seis volúmenes, el primero de los cuales contiene, después de unas Investigaciones filosóficas, una Grammaire romaine y varias poesías provenzales; los siguientes, un Dictionaire de la langue des troubadours comparée arec les autres langues de ?! Europe latine, y el último un vocabulario alfabético de las mismas voces, para poder encontrar las del Diccionario de autoridades que se encuentran calificadas por familias.

Algunas de estas palabras pertenecen también a los otros idiomas neo-latinos, no siendo fácil decidir si fueron elaboradas á un mismo tiempo, ni en caso contrario de qué parte estuvo la precedencia; pero de todos modos es lo cierto que tastar, por ejemplo, es común á los idiomas aragonés, catalán, francés é italiano, que botiga y gingol, traspontin y áun falordia lo son á los tres primeros, que fuina, muir, taca y áun escalfeta lo son al aragonés, al catalán y al italiano. En cuanto a las semejanzas del aragonés con el francés ó el italiano pueden citarse, respecto á éste, gratar, chemecar, falaguera (de follegiare), y áun badal y picota; y respecto á aquél acoplar, aguaitar (de guetter), alberge, argent, becardon, chapelete, empachar, esparvel (de épervier), fuina, guipar (de gûepe abispa), manchar, mazonero, niquitoso (de nique mueca), planzón, pocha, pochada, y algunas otras como gallon, que la Academia escribe gason, tal vez por aproximarla al gazon francés, y mascarar que, desusado hoy por ellos, mas no por nosotros, usó sin embargo Rabelais en «(Gargantúa) se mascaroyt le nez.»

Expuesto ya, si bien concisamente y sin extendernos á observaciones panegiricas, lo más preciso de saber para la inteligencia del habla aragonesa en lo tocante á su historia, su etimología, su propiedad y áun sus ventajas, seguramente que completaría en gran parte nuestro trabajo la exposición de los modismos, frases ó refranes peculiares de Aragón; pero nos ha retraido de esta idea, no sólo la dificultad de llevarla á cabo con algún acierto, sino la consideración de que aquellas maneras usuales de decir no alteran en nada el idioma castellano, ni difieren (si no es en los pueblos del Somontano (1)) de la sintaxis común, ni marcan ninguna genialidad aragonesa, ni son otra cosa que combinaciones de las sin número que permite un idioma, y que todos los días crea el gusto ó la improvisación individual.

Todavía incluimos, sin embargo, en nuestro Diccionario algunas maneras provinciales, escogidas como de más corriente y general uso. Entre ellas no pueden tener cabida las que se apoyan en nombres propios, porque eso sería faltar á una especie de regla lexicológica; pero, en nuestro deseo de que nada importante se ignore, hasta donde nosotros podamos investigarlo, agruparemos aquí las no muchas pero muy curiosas locuciones de este género que para esta ocasión y lugar hemos apuntado:— Con D. Anton te topes, á guisa de maldición, en recuerdo de D. Antonio de Luna que asesinó al arzobispo de Zaragoza en los disturbios promovidos por el conde de Urgel, pretendiente de la corona vacante en Aragón ante el Parlamento de Caspe; Ya se murió el rey D. Juan, frase proverbial alusiva al pródigo D. Juan II y dirigida contra los ambiciosos de mercedes; Que viene Vargas, expresión con que se asusta á los niños, desde la jornada funesta en que aquél mandó prender y decapitar á Lanuza, de órden de Felipe II; Viejo como las bragas de Fr. Pedro y sabido como el chiste de Saputo, modismos que vemos reunidos en una poesía manuscrita recogida por Lezaún, siendo tradicional la idea de Pedro Saputo desde el si

(1) La parte oriental de Huesca y la occidental y. septentrional de Bar. bastro, que generalmente se llaman en el pais Semontano de Huesca y Semontano de Barbastro.

glo xvii (1); Más listo que Cardona, como alusión al vizconde de este título, que, cuando su grande amigo el infante D. Fernando fué mandado matar por el rey su hermano en 1363, huyó precipitadamente desde Castellón á Cardona, pasando el Ebro por Amposta; Más feo que l'ito, corrupción de Picio; Peor que Geta, quizá degeneración de Gestas; Tiene más que Zaporta, cuya esplendidez se conserva en Zaragoza en el palacio monumental de su nombre, que después se llamó de la Infanta por haberlo habitado la esposa del infante D. Luis; Más malo que Pivan; Más célebre que Barceló por la mar, con alusión al mallorquin Barceló, famoso en el siglo pasado; Ser un Fierrabras, tomado de Fier a bras, personaje caballeresco; Sabe más que Briján, por Bricán, nigromante ó hechicero como Merlin, según Milá; Más caro que el salmón de Alagón; En donde Cristo dió las tres 00ces, denotando un paraje extraviado ó lejano; Irse por Valde-Gurriana, por desviarse del camino natural, en

(1) Sobre él ha escrito D. B. Foz una novela al gusto clásico y picaresco, y los versos á que aludimos en el texto son los siguientes:

Las comedias que aquí nos representan
se hicieron en el año del diluvio:
más viejas que las bragas de Fr. Pedro,

más sabidas que el chiste de Saputo. En cuanto a la locución que ponemos en pos de ésta, debemos decir que en Castilla se toma á Cardona en sentido de discreto: en un escritor hemos leido «que ni Cardona con ser tan listo, podía adivinar;, en otro «usted es un joven más listo que el mismo Cardona y más sabio que Briján;, en otro «el arte de hacer fortuna sabe mejor que Cardona;, pero Hartzenbusch en El Niño desobediente dice, «para ir a obedecerla más listo que Cardona:» Trueba ha escrito un cuento denominado El más listo que Cardona, título que dejó en español Mr. Latour, porque dijo que no sabía cómo traducirlo.

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