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»Cardeña, et al conviento del mismo logar in perpe»tuum las mis casas propias que yo hé en Burgos. (1)

Y para que se vea todavía más clara la lucha latente entre los idiomas latino y castellano, para que se vea cuán laborioso fué aquel parto de donde había de resultar que la lengua latina diese á luz los idiomas gemelos que se denominan neo-latinos, véase el siguiente trozo castellano del fuero de Cáceres, en 1229, en donde predominan á su turno ambos idiomas: «Mulier que viduela tem volucrit tenere accipiat unam casam (latín) con XII cabriadas et una tierra de dos caffices sembrailura (castellano) ubicumque volaerit (latín)... et una bestia ashar et una mora ó un moro (castellano) et hoc accipiat de aver dambos (latín y castellano);» y el siguiente latino de Tafalla, confirmado en 1157, en 1255 y en 1355: «Si duo homines habuerint pleito inter se et se alzaren ad regem, ambos pasen Aragon si ad ámbos placuit, et si non placuerit uno non debet eum seguir usque rex passe Aragon.»

De intento nos hemos detenido en dar a conocer la antigüedad y lenguaje de los primeros documentos castellanos, para que se vea que ha de renunciarse á citar ejemplos anteriores al siglo xi, y para que resulte conocida la estructura del primitivo lenguaje español, con el cual podrá ya contrastarse el que se usó en los documentos públicos del reino de Aragón, de que más tarde hablarémos. Por ahora adelantarémos que

(1) Estos documentos están tomados del abundantísimo Apendice á las Antigüedades de Berganza, en el cual se copian doscientas y una escrituras, diez Cronicones, y en diez y ocho capítulos multitud de formularios relativos al ritual y ceremonias de la Iglesia.

Aragón ostentó á veces cierta superioridad sobre Castilla en la esfera política, en la legal y áun en la lingüística, verdad que ya confesó el profundo Marina en su notabilisimo Ensayo, exponiendo «cuánto influyeron los usos y costumbres de Aragón y Navarra en los de Castilla.» (1) Sancho el Mayor dió en efecto ii ese reino algunas leyes navarro-aragonesas: se sabe de los castellanos, que iban a Jaca á estudiar aquellos célebres

á fueros para trasladarlos á

trasladarlos á su pais: también es notorio que el matrimonio de los clérigos, así como la famosa ley sálica é igualmente la representación en Cortes del brazo de las Universidades, fueron importados de Aragón en Castilla; y en cuanto al lenguaje, como que hubo, sobre todas estas, las mismas causas determinantes, no puede dudarse que se habló en Aragón un idioma del todo conforme cuando no más rico que el castellano, pudiendo (2) asegurarse, como después veremos, que, sobre ser un error filológico, es muy gratuita la suposición de

que los aragoneses usasen el romance lemosín hasta que recibieron el castellano al advenimiento de D. Fernando de Antequera, á quien, con más razones de conveniencia que de justicia, declaró monarca de Aragón el Parlamento de Caspe.

Lo que sí hubo es un comercio reciproco de voces y

(1) La constitución aragonesa (dice el Sr. Escosura Hevia en su Ensayo sobre el seudalismo) fué mejor que la castellana, la reconquista más rápida y ordenada, la restauración de las poblaciones con más medios y bajo mejores auspicios, la civilización penelró antes y five inás precoz, y hasta los reyes aragoneses fueron en general superiores, y en las Cortes, la nobleza se unia más al brazo popular que en las Cortes de Castilla.)

(2) Monlau, en su reciente Diccionario etimológico, dice acertadamente que Aragón contribuyó á pulir el romance castellano.

giros entre aragoneses y catalanes, luego de unirse ambos estados, aceptándose en Aragón algunos vocablos, algunas desinencias, y sobre todo una gran parte de la literatura catalana ó provenzal, que en cierto modo eran un solo idioma y una misma poesía, desde que los Berengueres poseyeron la Provenza y exaltaron su cultura. Mas no sólo había entonces desdoro en este género de imitaciones, como quiera que a ellas se ha debido en todas partes la formacion de los idiomas; no sólo no era vergonzoso entonces, como ahora lo sería, el admitir voces extrañas, sobre todo cuando el idioma era en todas partes informe, balbuciente, necesitado é inconstituido, sino que el idioma lemosin ó provenzal era á la sazón el instrumento de la más bella poesía, y extendía su influencia, no ya sólo á la corona de Aragón, pero áun á la Francia toda, y, lo que es más, á la

y misma Italia, sin que por eso pretendamos, como algunos, que el Petrarca nos imitase ó nos copiase.

El idioma lemosín, que algunos, con poca verosimilitud, suponen nacido del francés antiguo combinado con el lenguaje que llevaron á la Provenza los españoles allí refugiados a la invasión árabe; ese idioma que otros suponen (coetáneo del catalán) formado en el siglo x por el borgoñés y el latín corrupto, modificado

y por la casa aragonesa en el siglo xn, decaido y transfigurado en el xir; no hay duda que se difundió por casi toda la corona aragonesa casi al mismo tiempo en que nacía verdaderamente el castellano, viniendo á formar en cierto modo los dialectos ó romances catalán y

valenciano; entre los cuales y el provenzal y lemosin, de quienes dice D. Tomás Antonio Sánchez que fueron

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una sola lengua, establecen algunas diferencias los filólogos, pero conviniendo generalmente en que el lemosin puro fué modificado por el catalán, cuyo nombre tomó en la corona de Aragón, en que el valenciano procede del catalán, y ambos del lemosin, habiéndose castellanizado el primero y afrancesado el segundo an

у dando el tiempo, y en que el catalán tuvo cierto aire castellano (sin duda influido por Aragón) que le diferenciaba lo bastante del lemosin puro, el cual procedia del latín y el francés primitivo. Ese idioma, y más bien que él su gusto y poesía, pasaron rápidamente los Pirineos desde que, en el decurso de pocos años, los Berengueres reinaron en Provenza y Aragón, á la primera mitad del siglo xi; fueron también llevados á Sicilia por Federico y á Nápoles por Carlos de Anjou, (1) у después influyeron hasta en la poesía castellana durante el siglo XIII con Alfonso XI, si bien ésta modificó á su vez el génio provenzal desde la coronación de don Fernando el de Antequera.

Algunos reyes de Aragón, prescindiendo de que sus conquistas sobre las Baleares, Sicilia y Nápoles, y áun sus empresas, primero sobre la misma Valencia, después sobre el s. del Mediterráneo, unas veces por cuenta propia, otras en combinación con Castilla, les hiciesen más conveniente su residencia en los pueblos maritimos; preciso es confesar que por muy otras razo

(1) Hay, no obstante, quien atribuye á Alonso V de Aragón y á fernando el Católico la influencia castellana sobre Nápoles que llegó (dicen) hasta el punto de hacer allí vulgar la lengua castellana: más tarde ya sabemos que otro hombre ilustre de raza aragonesa, Antonio Pérez, hizo familiar el idioma español entre las personas cultas de la Corte de Francia. ron provecho de aquella literatura,

nes tuvieron hácia Barcelona y Valencia una predilección que negaron constantemente á Zarayoza, tal vez porque en esta capital, cabeza natural del reino, se conservaban más puras las libertades de Sobrarbe, que con frecuencia humillaban a los más altivos monarcas, haciéndoles duro de soportar el freno con que se reprimían sus demasías ó sus naturales ímpetus de mando. Rey hubo, y á la verdad no de los que menos trabajaron en pro de las libertades públicas, si bien después que las Cortes le destruyeron el privilegio de la Unión, que salió hácia Cataluña, maldiciendo la tierra de Aragón y «era ésta (como dice Zurita general afición de los reyes, porque desde que sucedieron al conde de Barcelona, siempre tuvieron por su naturaleza y antiquísima patria a Cataluña, y en todo conformaron con sus leyes y costumbres, y la lengua de que usaban era la catalana, y della fué toda la cortesanía de que se preciaban en aquellos tiempos.»

Los monarcas, pues, no hay que negarlo, usaban con frecuencia en lo que á ellos tocaba, el idioma lemosín ó catalán. (1) Este lenguaje palatino, que por imi

(1) Este nos parece el lugar oportuno para citar un breve pero apreciable trabajo que no hemos leído sino después de preparado el nuestro para la impresión. Nos referimos al Discurso sobre el origen, uso y cultura de la lengua española en Aragón, impreso en el Memorial literario de Febrero y Marzo de 1788, en el cual se desarrollan en general las propias idcas que en esta Introducción, aduciéndose tal cual vez argumentos idénticos, como el que más adelante presentamos acerca de los vocablos aragoneses declarados por Blancas. Enuncia, comunmente sin correctivo, las ideas de Masdeu que considera á los idiomas catalán y valenciano como padres del provenzal y castellano, de Bastero que tiene á la poesía vulgar por hija de la literatura provenzal, de Nasarre que supone la inmigración de ésta en Castilla, y de Terreros que atribuye por el contrario á la influencia castellana de los tiempos de Fernando el Magno la entrada del idioma general en Ar

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