Imágenes de páginas
PDF
EPUB

leerse en castellano los de las Cortes de Maella de 1423, así como los de Alfonso III, inclusos en los de Pedro III que los dió en 1283, pero que desde luego tienen un lenguaje más moderno que el de su tiempo.

Volviendo á insistir sobre la introducción del idioma provenzal, quien más contribuyó á ella, después de los primeros condes catalanes de la Provenza, fué D. Jaime el Conquistador, el cual, hasta donde esto es posible, declaró lengua de corte el lemosin, que merced á varias causas llegó á hacerse popular, aunque no, como se ha supuesto, en todo el reino. Pero debe, sin embargo, notarse que al cabo de un siglo decayó la pureza de la nueva habla y la nueva literatura, pues si bien hacia el fin del siglo xiv (1390) se fundó en Barcelona, y luego en Zaragoza, un Consistorio de la Gaya Ciencia á imitación del que años antes (1324) se habia fundado en Tolosa, ya es punto bastante averiguado en la Historia de las letras y las artes, que las Academias suelen fundarse para detener la decadencia, pero sin poder atajarla por completo si otras causas no comunican nuevo impulso al ingenio, de suyo libre y aventurero. También contribuyó á esa decadencia el elemento castellano, gradualmente introducido en la Corona de Aragón, ya por el advenimiento de Fernando I en 1414, (1) ya por el ejemplo del Marqués de Villena que á un tiempo insinuaba el gusto aragonés en Castilla y el idioma castellano en Aragón.

(1) Ticknor cita un certamen celebrado en Valencia el año 1974, en que se presentaron cuatro poesías castellanas: Milá dice en sus curiosísimas Observaciones sobre la poesia popular que los romances castellanos se hicieron tradicionales ya en el siglo xv.

De entre los escritores que prefirieron el idioma leinosin, son muchos y muy ilustres los que pueden citarse, pero nosotros nos contentaremos con recordar á Alfonso II que fué el primer trovador conocido, y floreció hasta el fin del siglo xu; Pedro II, cuyas trovas se conservaron en una colección de ciento veinte trovadores; Jaime I, que escribió una Crónica lemosina (1) anterior a la de Alfonso el Sábio é impresa en 1557 y en 1848, además de otras obras, como Lo libre de la saviesa; Pedro III, conocido como trovador; el infante D. Pedro que en la coronación de su hermano Alfonso IV, ocurrida en 1328, lució sus dotes poéticas, siendo los cantores ó juglares de sus poemas los afamados Romaset y Novellet; Juan Francés, que describió aquella coronación en idioma lemosin; Pedro Lastanosa que floreció en 1348; Pedro IV, autor de una Historia de su reinado, de un Libro de los Oficios de su casa, y de algunas poesías; Juan I, conocido como poeta; Fray Juan Monzón, que floreció en la primera mitad del siglo xv; Mosén Pedro Navarro, Rodrigo Diez, Juan Dueñas, Santa Fé y Martin García, todos cinco poetas lemosines de la misma época; y Juan Torres, que lo fué también y floreció hacia el fiu del siglo xv.

Estos, sin otros que cita Latassa en su Biblioteca antigua, en donde por lo demás abundan en mayor número los escritores en latin (por no decir latinos), prueban de un modo evidente que en Aragón (2) se hizo

(1) Algunos ponen en duda la autenticidad de esa Crónica.

(2) En lo que realmente se llama Aragón que es el objeto principal de nuestra tarea, sobre todo desde este párrafo, pues por lo demás ya sabemos que la Corona aragonesa sc ha designado muchas veces con el nombre co

mucho uso del idioma lemosin para la Poesía, la Historia y la Legislación, y de eso mismo dan testimonio aquellas palabras del Marqués de Santillana en su famoso Proemio: «los catalanes, valencianos, y algunos del reino de Aragón, fueron ó son grandes oficiales de este arte, » esto es, de la de trovar, llamada Gaya ciencia. Compruébalo también la noticia que dan muchos historiadores sobre haberse abierto en Zaragoza un Consistorio del gay saber al modelo del que se había fundado en Barcelona con maestros ó mantenedores de Tolosa; y también nos lo acredita, entre otros autores de buena nota, el diligente Zurita, el cual pinta en esta manera el reinado de Juan I, que floreció en el siglo xiv: «y en lugar de las armas y ejercicios de guerra, que eran los ordinarios pasatiempos de los principes pasados, sucedieron las trovas y poesía vulgar y el arte de ella que llamaban la gaya ciencia, de la cual se comenzaron á instituir escuelas públicas; y lo que en tiempos pasados había sido un muy honesto ejercicio, y que era alivio de los trabajos de la guerra, en que de antiguo se señalaron en la lengua lemosina muchos ingenios muy excelentes de caballeros de Rosellón y del Ampurdán que imitaron las troras de los provenzales, vino á envilecerse en tanto grado que todos parecian juglares.»

De lo expuesto hasta aquí habrá quien pueda verosimilmente inferir, y tampoco no le faltarán autoridades en que apoyarse, que Aragón se sirvió hasta el siglo xiv inclusive del idioma latino y del provenzal y no de ningún otro, cuya opinión robustecen los fueros de Jaca escritos en lemosín y conservados en un codice del Escorial; una Crónica manuscrita de los reyes de Aragón escrita en catalán y citada en el libro de las Coronaciones de Blancas; una colección de fueros, que fué la primera compilación y se hizo en catalán, habiendo sido disfrutada por Diego Morlanes; el homenaje rendido en catalán á Pedro el Grande por Jaime II de Mallorca, que corre con algunas piezas latinas al fin de la crónica de D. Pedro el Ceremonioso, publicada en nuestros dias; y muchos otros documentos que comprobarían el uso general de ese idioma en nuestro reino, habiéndose de contar entre ellos algunos libros que se dicen escritos en romance, pero entendiéndose que son en provenzal, el cual se denominaba también con aquel nombre.

mún de Aragón, como se ve en aquellos versos de Bernardo de Auriac, trovador del siglo xii, en que dice de los catalanes:

Et auziran dire por Aragó
Oil et neuil en luec d' or e de no.

Mas, aun concediendo nosotros que el idioma lemosín ó el catalán fueran el lenguaje de la poesía, el de la casa real y el de cierto género de documentos oficiales que no se redactaran en latín, nunca deduciríamos la absoluta de que aquél fuera el idioma literario, cuando á eso se oponen, no ya algunos escritores imparciales como Terreros y Aldrete, sino los importantes documentos que se nos ofrecen, siglo por siglo, desde el primero documental que es el duodécimo; ni mucho menos incurriríamos en el manifiesto error de suponer que aquella lengua sábia hubiera sido el idioma del pueblo como lo afirma Viardot, á cuya autoridad ha

cedido un laborioso escritor aragonés , (1) así como tampoco no podemos convenir con Mayans para quien «la antigua lengua aragonesa se conformaba más con la valenciana, ó por mejor decir era lemosina.»

Creemos nosotros, muy al revés, que en Aragón hubo antes de la conquista árabe una crisis lingüística totalmente igual a la que padeció el resto de España; que en las montañas de Sobrarbe se conservó y pulió en lo posible el nuevo idioma como en las de Asturias; que una vez desahogados los cristianos, y pudiendo descender ya á las llanuras, extendieron su idioma como su reconquista; que los árabes con su tolerancia y su cultura, no menos que con sus victorias y alianzas, hicieron triunfar sobre nuestro infantil idioma un crecido número de palabras todavía conservadas en gran parte; que en adelante la unión de la corona real aragonesa con la condal de Barcelona, y sobre todo la influencia que nos vino de la Provenza cuando entraron á gobernarla los Berengueres, se dejó sentir muy perceptiblemente en el idioma aragonés, dándole un tinte lemosin é invadiendo casi por completo la poesía, el palacio de nuestros reyes y en algún modo las transacciones forenses; que sobre todo esto se mantuvo bastante viva desde los siglos XII y xiv la comunicación entre aragoneses y castellanos protegiendo la conservación de aquel idioma casi común, el cual no necesitó unifor

(1) D. Mariano Nougués en su obra histórica sobre la Aljaferia, en quien sospechamos que haya influido el recuerdo que hace el abate Andrés del Sr. de la Curne, colector diligente de poesías provenzales, á quien una poesía francesa antigua hizo deducir ante la Academia de Inscripciones y Bellas letras que los catalanes y aragoneses hablaron la lengua de Oc.

« AnteriorContinuar »