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to Desclot produce las graves, sobrias é hidalgas páginas de las Conquestes de Catalunya y sus monumentos históricos Marsilio y Puigpardines y el Ceremonioso; en que viven Arnaldo de Vilanova y Raimundo Lulio; en que Francisco Ximenez, el Obispo de Elna, inmortalízase por su Christid, Martorell por Tirante el Blanco, Vidal de Besalu por la Dreita manera de trovar, Mafre Ermengaut por el Breviari de Amor, Vidal de Castelnoudary por su Guillermo de Barre, que conocemos por las vigilias de Pablo Meyer; en que el Rabbi-Jahudáh-ben- Astruh extiende la influencia didáctico- simbólica en Cataluña, con sus Paraules des Savis; y en que los poetas se llaman Jaime Febrer, Domingo Mascó, Anversó y Jaime March que instituyeron (á los dos últimos me refiero) en Barcelona, la Academia de los Juegos florales, bajo los auspicios de D. Juan 1, tan amador de la ciencia gaya ó gaudiosa. De este noble Consistorio de la Gaya ciencia fué mantenedor, en su primera restauracion, el Marqués de Villena, uno de los hombres más grandes de la historia de España; como que con ju sticia ciñe la corona de Minerva y la tejida por Apolo, con el laurel de Dafnis. Se ha dicho, refiriéndose al Arte de trovar de este ivsigne amador de la poesía de Provenza, que D. Juan I solicitó permiso del monarca francés, por medio de una embajada solemne, para que dos mantenedores de la Academia de Tolosa, viniesen á Barcelona, á establecer un Consistorio, á imagen y semejanza del de la ciudad, en cuyo limpio cielo, se cortaron las mantillas de seda de alguna de las literaturas modernas, y en la que los vates disputaban con alegria de corazon, la violeta de oro. Ningun documento cita D. Enrique, en apoyo de su afirmacion soberana, y en los conocidos, incluso en el diploma dado por el Amador de la gentileza á los poetas Anversó y Jaime March nombrándolos maestros y defensores de la Gaya doctrina, no se menta la embajada. Mas sea verdad ó no, lo que sí lo es, que en el ocaso del siglo xiv, protegido por D. Juan I, establecióse en Barcelona un Consistorio, fiel remedo de aquella Gaya companya de Trobadors de Tolosa, de la que fué iniciador y fundador principal quizás, aquel Ramon de Vidal de Besalu que, como nuestro buen Arcipreste de Hita, salpicó sus versos de picantes apólogos.

Alfonso II, el Casto!, Pedro el Católico!, Jaime el Conquistador!, Pedro el Grande!, Pedro el Ceremonioso!, D. Juan I!; hé aquí seis monarcas aragoneses, á los que deben gratitud el laud de marfil que sonase en las márgenes del río que dá cuna, palacio y sepulcro de diamante á la más sentimental de las flores y el parlar gent de Tolosa, sirviéndome de la frase de Cardinal. Sus nombres merecen ser recordados con cariño, en Arlés, donde quizás tuvo el Dante una de sus visiones más sublimes y se encontró la Vénus que ha dado á conocer los celos á las de Milo y Médicis; en Nimes que tiene, entre otros atractivos, el de su bellísimo coloseo; en la falda del Vantur; en las colinas poetizadas por tradiciones, cual la de la Culebra-Hada y la Cabra de Oro; en la peña de Baus; en las orillas del Garona y del Ródano que alumbra el sol de rosa, de topacio ó de púrpura, segun las horas del día, que esmalta en Tolosa, las torres de S. Saturnino ó las de la iglesia de la Daurade que sirve de tumba & Godolin y á Clemencia y que alumbra todo ese país, de que es adorador, un joven á quien el porvenir guarda la corona de gran poeta, que obtendrá, perseverando en su propósito de merecerla. Aludo á mi cariñoso amigo Emilio Alfaro, que con pincel tan brioso, ha pintado la muerte de D. Pedro II, en aquel Guadalete de la Historia de Provenza, que se llama combate de Muret.

Pág. 36, Fuero de Calatayud – Acredítanos la existencia de una poblacion hebrea, en la márgen más célebre del Jalon. Compruébanlo preciosos documentos, que Amador de los Rios exbibe, en su monumental Historia de los Judíos. Cenac de Moncau, considera á Calatayud, (Calat-al-Yehud) como de origen hebreo, significando su nombre, Castillo de los Judios. Los historiadores y geógrafos árabes, suponen mahometano á Caladt Ayub ó bien sea al Castillo de Ayub.

El Fuero que motiva esta note, tiene deuda de agradecimiento, no menor, que con el malogrado Sanchez Ruano el de Salamanca, con D. V. Lafuente, uno de los hombres que más han ilustrado en este siglo, el nombre de Aragon.

Pág 72, Fr. Luis de Aliaga. El más activo y discreto de los bibliófilos modernos, D. Bartolomé J. Gallardo, juntando las poesías del maldiciente Villamediana, que se referían al antiguo Inquisidor, despues de haber leido y releido el Quijote, sospechó que Aliaga pudiese ser el encubierto Avellaneda. El amor propio de los doctos, venía picado desde el siglo anterior y ya Pellicer, había desembrozado el camino, persiguiendo la clave del enigma. La curiosidad quedó satisfecha muy luego. D. Adolfo de Castro, ya en 1818, pronunció el nombre del Confesor de Felipe III, como sinónimo de Avellaneda y atribuyó el descubrimiento, no sin que Gallardo se agraviase, á Cavaleri. Como D. Cayetano Rossell, D. Aureliano Fernandez Guerra, en su biografía del P. Aliaga dice y lo razona, que el audaz que osó continuar el más original de los libros, fué el famoso aragonès, que Quevedo juzgó y retrató de mano maestra y del que nos dan noticias, Cabrera de Córdoba, Blasco de Lanuza, Ballester y D. Ignacio Camon, á quien debemos unas Memorias literarias de Zaragoza.

Los eruditos más respetables, señalan hoy con seguridad, los pasajes de Aliaga y de Cervantes, que explican y comprueban la observacion ó conjetura indicada.

Pag. 100, nota; Cansos de la crozada contra 'ls erejes d' Albegés. - Mucho se ha discutido, acerca de quién sea el autor de este poema, que me atreveré á llamar carlovingio, por su ritmo y por su forma narrativa y descriptiva, Raynouard, dando crédito á lo que la cancion dice, en su comienzo, lo atribuye á Guilhen, un cier que fo en Navarra, á Tudela noirit, pois vint á Montalbá,

Fauriel asegura, que el autor nació en la comarca meridional, extendida entre el Pirineo y el Ródano; Campillo sostiene, que fué español; Milá sospecha, que fue un tal Guillermo, trovador errante, hijo de España, oriundo de Gascuña y establecido, en un barrio franco, de Tudela quizás; y Pablo Meyer, ha pronunciado la última palabra en esta cuestion, probando, que la parte primera del poema es obra le Guillermo de Tudela, familiar del Conde Balduino; y que la segunda es obra de un trovador tolosano incógnito.

Pag. 148, La Gran Conquista de Ultramar. -«El reverso de D. Alfonso el Sabio fué D. Sancho el Bravo, su hijo. Sus dos nombres los califican. Faltóle al padre la bravura que al hijo le sobraba: hubiera hecho mucha falta al hijo, una parte siquiera de la sabiduría del padre.» Quéjase con justicia, el insigne Amador de los Rios, de que el no menos insigne Lafuente, llame indocto, al fundador de la gloriosa Universidad de Alcalá, siendo monumentales las producciones escritas por la pluma de oro de Sancho IV ó traidas al habla de Castilla, por su mandato. Una de éstas es, la Grand Conquista de Ultramar, que casi todos los historiadores suponen publicada, con el nombre del más sabio y desventurado de los Reyes. La Academia de la Historia, en un Informe luminosisimo, la adjudicó al hijo de D.' Violante, de acuerdo con lo que se lee en los códices mas viejos y en el manuscrito, que con solicitud se guarda, en la Biblioteca Nacional y que es coetáneo ó muy poco posterior á D. Sancho. Dada esta circunstancia; dado que en las páginas de D. Alfonso, no hay alusion alguna á la citada obra y si en el Libro de los Castigos; es innegable, que fué familiar, antes de 1292, al rebelde sucesor del Conquistador de Murcia, la Estoria de Ultramar, conocida despues por el título de Grand Conquista; en cuyo trazado entraron muchas tradiciones romancescas de diversa indole, la Historia de Guillermo de Tiro, el Speculum de Beauvais, del que S. Luis regaló un precioso ejemplar á D. Alfonso, la Crónica turpina, declarada auténtica por Calixto II, segun Tiraboschi y traducida al francés, ya en tiempos de Felipe Augusto, por Miguel de Harnes.

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Esto no obstante, hay en la obra originalidad, ya que no alteza histórica, como Puymaigre ha demostrado. Original es el Caballero del Cisne y en el Godofredo, son tan visibles las líneas y el contorno del que pintara el Tasso, como lo sean, en el Giotto, los delineamientos del genio rafaélico.

La Grand Conquista de Ultramar es una prueba del esplendor, á que merced al sabio hijo de S. Fernando llegó la lengua, en los dias de D. Sancho. Y para no manchar plagiándolas, las páginas que Amddor de los Rios consagra á esta obra, en la suya monumental, las recomiendo al lector.

Pág. 170, La Coronilla.-Esta despreciativa frase, inventada quizás por algun émulo del Tanto monta, deseoso de que se olvidara que Aragon trajo en sus nupcias con Castilla, pingüe dote de reinos y mares, no goza ya del favor público. La union de los dos reinos, es universalmente juzgada, como providencial.

Pág. 265; Coplas de Mingo Revulgo.—En favor de la paternidad de Rodrigo Cota, no son muy sólidas las razones alegadas; y la condicion de converso de éste, su fama de relapso y la acritud con que se trata en las Coplas á los judíos, no hacen muy verosímil que el autor de ellas, sea el personaje indicado. Así opinan críticos muy sesudos. No ha faltado quien haya atribuido tan amarga composicion, al Endio español, Juan de Mena. El Cronista y Secretario de cartas latinas de D. Juan II, murió años ántes de que aquella fuese escrita. El P. Mariana, refiriéndose à Hernando del Pulgar dice, «trovó unas coplas muy artificiosas que llaman de Mingo Revulgo, en que calla su nombre por el peligro que le corriera, etc., Sarmiento, aludiendo al Secretario de los Reyes Conquistadores de Granada, comentarista de las Coplas, indica, que «sólo el poeta se pudo comentar á sí mismo, con tanta claridad y no otro alguno, y solo el comendador pudo haber compuesto aquellas coplas.,

El Sr. Amador de los Rios cree, que es un misterio, en la historia de la Literatura, el pombre del autor, que con tal ingenio, satirizó la corte corrompida de D. Enrique el Impotente y censurò á la España, que con punible mansedumbre, sufría los escándalos del trono.

He terminado mi tarea, que no ha sido otra, que la de ordenar los vocablos, contenidos en la primera edicion de este DicCIONARIO, teniendo á la vista un ejemplar impreso, abundante en adiciones de letra del autor; y los contenidos en un cuaderno, que encontróse entre los papeles de éste y en cuya primera hoja se lee, Apéndice para enriquecer la segunda edicion del Diccionario de voces aragonesas publicado en 1859 por D. Jerónimo Borao. (Vocabulario; más de mil voces de aumento). En la Introduccion se han hecho las adiciones y enmiendas que Borao apetecía y que dejó consignadas, en el aludido ejemplar impreso y en un manuscrito, que la familia del eminente catedrático proporcionase, á la Comision encargada de la parte directiva de esta Biblioteca.

En el Prólogo que precede á este libro, no pretendo ofrecer novedades. Ni cóino!

La filología crítica es una ciencia nueva, muy difícil en todas partes y principalmente en nuestra atmósfera de vida: el horizonte de sus indagaciones ha crecido: sus problemas enlázanse, con los más altos de la filosofía y la historia: sus estudios, de tendencias las más severas, rechazan las indómitas fantasías. La filología crítica y la filologia comparada, han enlazado de tal suerte la existencia espiritual de las edades, que la lengua Eva, ya nos satisfacemos con que lo sea la helénica, ni la latina, ni la Zend, ni la sanscrita, ni la védica; y sus arrogancias son tales, que han osado aspirar á reconstruir los idiomas primitivos del Asia.

Laboriosas, con una laboriosidad incansable, ellas han dado relieve material á las enseñanzas de la Metafísica y de la Filosofía de la historia; han recogido la semilla primera de las lenguas; viajan sin cesar por el mundo aryo, por el semítico ó por el indo-germánico; si llegan á un sitio en el que la erudicion no se atreve á pasar adelante, toman la razon por guía y tienden el cable de la hipótesis científica; y..... renuncio á continuar, porque la enumeracion de sus merecimientos, sería interminable. Elevadas la filología y la lingüística a la categoría de ciencias, nos han pagado tan merecida honra, reconciliando la historia moderna con la historia de la madre del

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