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DE TOT SIRVIENT QUE DE-
MANDA SO SOLDADA ET EL
SENNOR NEGARÁ, QUOMO
DEVE SEDER.

DE MERCENA RIIS.

Item. Tot ome servient Serviens conductitius qui será á servicio dalcum qui non completo servitio ome et demandara la sol- petit à domino salarium; dada qual convinie con él si dominus tantum se depor el servicio quel avra bere negaverit quantum feito, et el sennor negara petit, jurante servo super quel nol deve tanto quan- librum et crucem quantito demanda; el sirvient ju- tatem salarii quæ remanrando sobre libro et cruz, sit, solvet ei dominus sael senor devel dar entre larium remanens que quod gament toda su soldada. petivit.

Otro de nuestros fundamentos es la grande analogia entre el lenguaje del referido códice y el que se usaba individualmente, no ya en tiempo del rey D. Jaime, sino áun por el mismo redactor de los fueros de Huesca, el obispo Canellas, de quien cita un diligentísimo jurisconsulto (1) estas palabras: «donques al rey conviene ordenar alcaldes y Iusticias, et revocar quanto á eyll ploguiere, et poner á eyllos perdurablement, ó aquillos entre los qoalls alcaldes siempre es establido un Iusticia principal en el Regno, el qual pues que

(1) D. Luis Exea y Talayero en su muy erudito Discurso histórico-juri. dico sobre la instauración de la Santa Iglesia cesaraugustana en el templo máximo de San Salvador, 1674, nota 442, en la cual incluye también tex. tuales dos trozos del fuero antiguo de Sobrarbe.

fuere establido una vegada del seyñor no es acostumbrado de toyller tal Iusticia sin razón ó sin gran culpa.»

Pareciéndonos de gran peso ambas razones, y no pudiendo suponer que sean los fueros de dicho códice ni una inexplicable traducción sobre el texto latino, cuando su lenguaje denota mayor antigüedad que la del tiempo de Pérez Salanova y López de Sessé (siglo XIV), ni un Manual trabajado por algún curioso, aunque éste no dañaría á nuestro objeto filológico; deducimos que bien pudo ser aquél el texto primitivo de los fueros célebres de Huesca, y bajo este aspecto lo hemos presentado como muestra del lenguaje aragonés en la primera mitad del siglo xi.

Al mismo intento trasladáramos, si nuestra diligencia nos los hubiese procurado, los muy antiguos romarces aragoneses con que parece que piepsa enriquecer su monumental Historia de la Literatura española el profundo literato D. José Amador de los Ríos; pero sin haberlos alcanzado porque no hemos querido apelar á los vínculos del comprofesorado y la amistad que con aquél nos unen, y eso por no usurparle la primacía de examen ni privar al público de la superioridad de su crítica; nos parece que, aunque más remotos sean aquellos restos de nuestra antigua poesía, nunca han de serlo tanto como el códice que acabamos de citar. Y es que, á nuestro parecer, existió, en efecto, una antiquísima poesía popular anterior ciertamente al Poema del Cid, y tal vez, como otros dicen, (aunque nosotros lo dudamos) historia poética de que hubo de servirse el autor de la Crónica general de España; pero los romances escritos y coleccionados, esto es, los que han podido llegar hasta nosotros, no pueden ser anteriores al siglo xiv, en la forma en que aparecen escritos, pues ni su lenguaje nos da siquiera esa antigüedad, ni áun racionalmente pueden tenerla, si se considera que, trasmitidos por la tradición, habían de modernizarse constantemente (salvo en alguna expresión gráfica, proverbial ó inolvidable), y si se atiende á que el primer Romancero (1) y áun algunos otros hubieron de recoger y reducir á publicidad la misma tradición oral, que ya sabemos cuán infiel suele ser áun en los hechos, y cuánto es forzoso que lo sea en el lenguaje.

Dando punto á esta digresión, en que nos detuviéramos con gusto si nos lo consintiera la naturaleza particular de este trabajo, recordaremos al lector la concordia , prohijación ó afillamiento de D. Jaime de Aragón y D. Sancho de Navarra, documento que Zurita incluye para dar una muestra del lenguaje de aquellos tiempos 2); un instrumento de permuta que copia Villanueva en su Viaje literario las iglesias

(1) Tuvo Zaragoza la gloria de imprimirlo en 1530.

(2) Está en el libro III, cap. 11 de sus Anales y dice así: «Conocida cosa. sca ad todos los que son e son por venir, que yo D. Jaime por la gracia de Dios rey de Aragon desafillo ad todo home et afillo á vos D. Sancho rey de Navarra de todos mios regnos et de mias terras et de todos mis señorios que oue, ni he ni deuo auer, et de castiellos et de villas et de todos mios señorios. Et si por auentura deuiniesse de mi rey de Aragon antes que de vos rey de Nauarra, uos rey de Navarra que herededes todo lo mio assi como de suso os escrito, sines contradizimiento ni contraria de nul home del mundo. Et por mayor firmeza de est feyto et de esta auinenza, quiero ei mando que todos mios ricos homes et mios vassallos et mios pueblos juren á vos señoria rey de Navarra que vos atiendan Jealmente como escrito es de suso. Et si non lo ficiessen que fincassen por traydores et que nos pudiesscn saluar on ningun logar.» (Año 1231, aunque dice in ero 1209, que dobc lecrse 1260.)

latinos por

de España y es el IX en el apéndice del tomo 3.', correspodiendo al año 1255 (1); y, dejando a un lado el testamento de Jaime I, (cuyo lenguaje, por lo mismo de ser tan acabado, podría parecer sospechoso de modernidad), el mismo Privilegio general, especie de compendio de los antiguos mal cumplidos fueros, redactado por las cortes de Zaragoza (2) en 1283, otorgado y publicado á la letra con encabezamiento y pie

Pedro III, declarado como en preguntas y respuestas por Jaime II en 1325, incluido con esa declaración en el cuerpo forense desde 1348, comentado ó explicado de oficio por el Justicia Martin Díez Daux en sus Observancias y costumbres, y del cual, aunque todo es interesante, copiaremos el último articulo, que es como sigue: «Protiestan los sobreditos richos hom»bres, mesnaderos, caualleros, infanciones, ciudada»nos e los otros hombres de las villas, de los villeros e »toda la Universidad de todo el Regno de Aragon que >salvo finque á ellos, e a cada uno de ellos, e á cada »una de las villas é de los villeros de Aragón toda de»manda ó demandas que ellos ó cualquiere dellos pue»den,e deuen fer, asi en special como en general con » priuilegios ó con cartas de donaciones ó de cambios, »ó con cartas ó menos de cartas, cuando á ellos ó a »qualquiere dellos bien visto será que lo puedan al

(1) ...Las quales dichas salinas hyo D. Remir Gonzalez vos vendo á vos, señor obispo, de dia et non de noch, assi fuero de Sancta Maria manda, con sus entradas et con sus essidas, et con sus pertinencias, et con aguas dulces, et con saladas, et con heras, ct con casas, et con pozos, et con fueros aquellos que han las salinas por su derecho et deban aver.,

(2) Universi prædicti nobis humiliter intimarunt... ct... petiorunt cum humilitate instanter.

»Señor Rey demandar en su tiempo é en su lugar.»

En lo que hemos, sí, de detenernos, no sólo por lo que hace á nuestro intento, pero aun por la importancia historial y política de su contenido y sobre todo de su hallazgo, es en los Privilegios de la Unión, que otorgados por Alonso III en las cortes de Zaragoza el año 1287 y conservados dichosamente en el antiguo monasterio de Poblet, pasaron de él á la Biblioteca nacional y después à la de Cortes y fueros del Congreso, habiendo entrado por fin, va para unos seis años, en el dominio de la Academia de la Historia.

Dichos Privilegios existen, con otros documentos relativos al mismo asunto, en un códice en folio menor, letra del siglo xiii, sobre papel inconsistente y grueso con anchas márgenes escritas á trechos por Zurita, rotulado exteriormente: Escrituras de los reyes de Aragón D. Pedro III y D. Alonso III y de las Uniones de Aragón y Valencia y señalado con T. CL. M. 139; habiendo venido afortunadamente en comprobación de su siempre apreciable texto los Comentarios autógrafos de Blancas, escritos según el primer pensamiento del autor y bajo del primitivo título: In faslos de Justiciis Aragonum Commentarius.-Porque es de advertir que, entre el autógrafo y la edición que conocemos impresa, existen algunas curiosas variantes, ó mejor, algunas diferencias nacidas de la poca libertad con que pudo proceder el autor á la publicación de su trabajo; siendo uno de los pasajes suprimidos el que corre por las márgenes del manuscrito, relativo á la fórmula del juramento de nuestros reyes, el cual nos fué dado á conocer la vez primera por el Sr. Lasala en su impug

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