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»que nos ni los nuestros sucessores, ni otri por nuestro »mandamiento, non detengamos prisos, embargados ni »emparados sobre fianza de dreyto heredamientos ni • squalesquiere otros bienes de vos sobre ditos nobles »etc., sines de sentencia dada por la Justicia de Aragón »dentro en la ciudat de Zaragoza, con conseyllo expres»50 ó otorgamiento de la cort de Aragón clamada e »ajustada en la dita ciudat de Zaragoza.»

El códice continúa documentando la entrega del principe de Salerno, como en rehenes, mientras se hacía la de los castillos; la entrega de éstos; la obligación de los rehenes; la embajada que se dirigió al rey (por no haber concurrido para el día de S. Matías de 1288) diciéndole que, si no venía para el de Ramos, aurian a demandar e cerquar conseyllo e ajuda de qui quiera e en qualquiera manera que antes e meyllor trobar lo puedan... la qual cosa si an de facer les pesara muyto de corazon, porque non querrian, si Deus e el Sennor rey quissies, tener ni seguir otra carrera que la suya; las cortes que celebraron los unidos en Zaragoza en 1289 y la mandadería que de ellas resultó; el ordenamiento que hicieron, en fuerza de no haber cumplido el rey con lo pactado, juramentándose para entregar los castillos á otro señor ó señores, pero reservándose el derecho de volver á la obediencia del rey, si éste segunt la forma del privilegio enmendara e complira todas las sobreditas cosas que por el fallecidas son, et fará todo aquello que a facer; las quejas dadas al rey en la iglesia de San Salvador; el juramento que prestó; los consejeros y oficiales de su casa que le señalaron y las deliberaciones que tuvo su consejo; con lo cual,

al folio 126 explicit liber constitutionum tocius Regni Aragonum el Regni Valentie et Ripacurtie. (1)

Después de tan fuertes pruebas como hemos dado acerca de la formación y progreso del idioma español en Aragón, principalmente en aquellos siglos en que pudo ser dudoso lo que á nosotros se nos presenta de todo en todo incontestable, ya no pueden tener interés los documentos con que arrastremos lánguidamente nuestro examen hasta la reunión de las coronas aragonesa y castellana.

Pudiéramos citar una escritura en favor del monasterio de Piedra 1260, un mandato oficial de Tarazona para cobro de décimas 1290, y otros papeles de 1303, 1304 y 1305 que hemos visto originales; una escritura de la misma década que se halla en el archivo del Pilar en que se lee: «do a treudo a vos D. Pedro Sessa todo el heredamiento yermo e poblado que la dita cambra ha e auer debe por cualquiere manera ó razon en

(1) Todavía contiene el códice, pero sobrepuestos y de otra letra y carácter, algunos otros documentos (hasta el folio 160 en que termina', sien. do todos ellos referentes al reinado de Pedro IV, del cual hay una carta autógrafa de Cabrera, dirigida al infante D. Pedro conde de Ribagorza, y un bello documento fechado á 24 de Octubre de 1347 en que licencia las Córtes para atender á muyt grandes e peligrosos afferes... et, sin toda tarda prouedir á los ditos periglos lo que non podemos sino en Cathalunya cerca la maritima, pero comprometiéndose á tenerlas á los aragoneses para el primer dia de Mayo ó lo más tarde para S. Miguel.-En la misma biblioteca de la Academia de la Historia hay un volumen (Est. 4. g. 3. D. n. 93) en el cual se hallan, por extracto y á veces por copia, recogidas las noticias del códice que hemos descrito, y entre otros documentos de los varios que incluye (todos reunidos en el siglo pasado) una carta del Duque de Alburquerque al Regente del supremo Consejo (28 Febrero 1594) diciéndole que «el negocio de la Unión se ha acallado en conformidad de lo que S. M. deseaba y que ha sido bien menester las diligencias y cuidado que he puesto para atraer tantas voluntades y tan desconformes como las que habia.)

la uilla de Lompiache e en término de Rueda, y es á saber, un casal en términos de Rueda que afruenta con la talliada de Lompiache, e con campo de Santa Maria»; las Ordinaciones expedidas en 1320 á favor de los Notarios del número de Zaragoza, á cuyo archivo pertenece el apreciable códice que hemos visto (1); las Ordinaciones para la coronación de nuestros reyes que, trasladando un códice de la mitad del siglo xiv, incluyeron los SS. Salvá y Baranda en el tomo XIV de su Colección; las cartas pueblas de 1360, 67 y 69 que, con otras en latín y en lemosin, publicaron los mismos editores en el tomo XVIII; las piezas que lleva publicadas la Academia de la Historia en su Memorial histórico; la institución testamentaria de un beneficiado en la parroquia de S. Miguel (1352), las treguas ajustadas en 1357 entre Pedro IV y Albohacen, (2) у

la declaración

(1) Ofrecemos de él esta muestra á nuestros lectores: «Porque assi como honeroso es á los notarios el officio sobredicto, les deua seyer proveytoso, lo que non seria si infinida de notarios fuess en la dita ciudat; attendientes en cara que fuero de Aragon ordena que en las ciudades e en las villas del dito regno sea stablido et feyto cierto número de notarios por los Jurados et por aquellos que antigamente costumbraron de crear notarios; establimos et ordenamos perpetuo que en la dita ciudad sea número de Quaranta notarios e no mas..

(2) Están en castellano y árabe y tuvieron por objeto ocurrir a los peligros de la guerra que movió á Aragón D. Pedro el Cruel y que duró todo un decenio desde 1356 hasta 1366, tres años antes de la muerte de aquel monarca. Dicen entre otras cosas: «por razon e ocass in de la guerra la cual el rey de Castiella sin toda justa razon, no guardando ni catando paz ni tregua que fuesse entre nos o el feyta e firmada mientre a nos e al dito rey de Castiella fure la vida del cuerpo campanyona, nos havia e ha movido, por la cual razon el dicho rey de Castiella habia e ha feyto liganzas muy. tas e diuersas unidades et confederaciones contra nuestros regnos e subditos nuestros, e no solament con reyes e otras personas e comunas poderosas de cristianos, mas en cara con reyes de moros e otras personas contrarias á la nuestra ley, como por otras muytas razones, queriendo salir á carrera al su maluado, inico e desordenado ppuesto etc.

sobre el compromis de D. Juan Fernández de Heredia (1368), cuyos documentos se hallan en el archivo de la Audiencia de Zaragoza, escaso en general de los anteriores al siglo xv; la nota escrita al frente de un libro compuesto antes de 1382 por D. Juan Pérez de Mugreta y copiada por Latassa en el tomo II de su Bibloteca antigua; las palabras que de D. Juan I nos traslada Blancas en sus Comentarios y el discurso de la corona pronunciado por D. Martín en 1398.

Entrado el siglo xv, ya el punto que debatimos ofrecería toda la evidencia imaginable, y á la verdad ni aun lo traeríamos á cuento sino fuera por continuar la materia hasta la definitiva reunión de las coronas; pues por lo demás, es ya muy poco lo que hacen á nuestro intento, asa la proposición y el juramento de Fernando I

que se conservan integros, como la hermosa carta de Juan II escrita en la víspera de su muerte á su hijo D. Fernando el Católico, como la mucho más famosa del Justicia Gimenez Cerdán, como las obras del Infante D. Enrique de Aragón, autor ó digamos traductor del Isopele nystoriado, como las del principe de Viana á quien debemos naturalizar en Aragón para nuestro objeto, como las del poeta Pedro Torrellas y el famoso Pedro Marcuello, de cuyo prosáico, pero muy curioso poeta, se conserva el ejemplar manuscrito de un libro de devociones, todo en coplas de arte menor, que dedicó y entregó á los Reyes Católicos en 1482 (1).

(1) Hemos tenido el gusto de haberle á las manos y merece, como obra artistica, los clogios que le tributa Latassa: está escrito en vitela y letra gótica y tiene muchísimas y muy bellas miniaturas, pero en su texto hay harto menos que admirar, y á veces se entremezclan en las devociones los intereses particulares del autor, por ejemplo el de mejorar de alcaydia.

Para terminar ésta, que es la primera parte de las dos en que dividimos nuestro trabajo, no será inútil añadir algunas lineas acerca del reino de Navarra, cuyas analogias con el de Aragón son bajo más de un aspecto reparables. Los orígenes de la reconquista fueron a la verdad idénticos en ambas comarcas, habiendo lidiado unos y otros en las montañas, que los árabes llamaban indistintamente tierra de Afranc, y liabiendo contribuido de consuno á la creación de la nueva monarquía con las limitaciones que ya son de todos conocidas. Viniendo á más claros tiempos, se sabe que Alonso el Batallador dió fueros aragoneses á un gran número de pueblos de Navarra, concediendo á Tudela el privilegio zaragozano de Tortum per tortum, que consistía en la facultad de desagraviarse cada uno á si propio, y otorgando á la misma villa y á todo lo que hoy es su merindad el fuero de Sobrarbe que más tarde se convirtió en fuero general de Navarra. También es cierto que aunque

éste no pertenezca en su lenguaje á la época de D. Ramiro, á quien algunos refieren su confección, fué por lo menos arreglado en castellano para los navarros en el siglo xiii, copiado para la reina el año 1316 con los de Jaca y Estella en idioma de Navarra, confirmado repetidas veces á algunos pueblos áun en el siglo xvi, impreso en 1686 y 1815, con supresión de ciertas penas y pruebas demasiado bárbaras ó indecentes. y observado en mucha parte (1) hasta nuestros dias, siendo todavía frecuente en los escribanos el exten

(1) En la Prefación de los fueros de Aragón, 1624, se dice que con los de Sobrarbo vivieron por mucho tiempo los navarros.

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