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der los contratos matrimoniales à fuero de Sobrarbe (1), Igualmente se dió á algunos pueblos, pero en latín, el famosísimo de Jaca, concediéndose ya en 1129 á los francos que poblasen el Burgo de San Saturnino en Pamplona y todavía en 1497 á Santisteban de Lerín.

Y si a todo esto agregamos las afinidades que habían de imprimir entre alto-aragoneses y navarros sus mismas montañas al norte y su misma ribera al mediodía; sus hermandades establecidas en los siglos xiu, XIV y. Xv; su casi idéntica legislación; sus iguales condiciones é intereses durante la reconquista; su común origen monárquico, cuando no (como aconteció también) sus mismos reyes; su compañerismo en las más notables empresas, como en las batallas de las Navas y Alcoraz, y finalmente su mútuo comercio, en que se sabe que Zaragoza surtia á Navarra (como consta de documentos pertenecientes al siglo xiv) de artífices, físicos, medicamentos y áun toreadores; fácilmente se convendrá en la perfecta conformidad de su lenguaje, respecto el cual podrían ser comunes todas las observaciones que llevamos hechas, debiendo añadir solamente que, apesar de hablarse el vascuence en muchos pueblos, el lenguaje oficial fué sin embargo el castellano, sin que de aquel idioma primitivo exista un solo monumento ni en el archivo de la Cámara de Comptos ni en el de la Diputación de Navarra.

Pues bien: si se concede á este reino la analogía que

1) De Sobrarbe de Tudela, como dice siempre Yanguas, á quien se debe en parte la primera copia que los navarros han tenido de él, pues les ha sido desconocido muchos siglos hasta que en 1833 se sacó un traslado para el archivo de Pamplona por el académico, hoy obispo en Palma, D. Miguel Salvá, y otra de esta por D. José Yanguas para el de Tudela.

de hecho tiene con el de Aragón (1), y si partiendo de ahí son licitas las pruebas que de él emanen para confirmar las que llevamos expuestas, entonces podemos asegurar que, aparte las obras poéticas del gusto é idioma lemosin (2), en lo demás todo conduce á demostrar que Navarra sintió la influencia aragonesa y que alli no se usaron los idiomas latino, lemosin, francés ni vascuence, sino sólo el castellano desde que tuvo nacimiento. Cuantos documentos hemos examinado nos han conducido á esa misma conclusión: hemos observado

que hasta la mitad del siglo xi no hay un solo documento que no sea latino; que desde entonces se ha usado con preferencia al latín y con exclusión de otros el romance puro; que el fuero general de Navarra, el cual tiene pasajes tomados á la letra del de Sobrarbe, entre ellos el prólogo y el artículo I sobre la elección de rey, ofrece una muestra del lenguaje ya bastante formado que se usaba en la primera mitad del siglo XIII; que en las donaciones, privilegios y demás instrumentos públicos hay absoluta analogía con las prácticas y el lenguaje de Aragón hasta en las fórmulas ó

(1) En la Memoria sobre el feudalismo que, premiada por la Academia de la Historia, ha sido publicada en 1856 por su autor D. Antonio de la Escosura y Hevia, se entiende por Coronilla de Aragón la reunión de Navarra, Aragón, Cataluña y Valencia, y respecto de los dos primeros reinos se dice muy bien que fué uno mismo el origen y causa de ambas monarquías, simultáneo su desarrollo político, idéntica su legislación civil, y su progreso y marcha social de un mismo carácter con poco sensibles diferencias. (páginas 40 y 49.)

(2) En 1847 publicó D. Pablo de Tárregui un poema lernosín sobre la Guerra civil de Pamplona (sig. XIII) compuesto por el francés Guiilermo Aneliers: esto como se ve no es literatura navarra, pero se cita porque en el prólogo contiene algunas observaciones, conforines con las nuestras, relativas al uso, pero no uso vulgar, del idioma lemosin.

rúbricas curiales; que esto no se verifica sólo en los pueblos comarcanos al reino de Aragón, como Tudela, Cascante (1) y otros de esa merindad, sino áun en los más avecindados al Pirineo, y por consiguiente más sometidos a la influencia francesa ó vascongada; que és finalmente en casi todos ellos tan idéntico con el de Aragón el dialecto familiar, como que apenas hay palabra ó frase que no les sea perfectamente común, observación que hemos hecho prácticamente recorriendo el reino de Navarra antes y después de formar nuestro Vocabulario, pero que no puede hacerse sobre el Diccionario de las palabras anticuadas que contienen los documentos de Navarra (por D. José Yangüas 1854), en donde, si bien se hallan explicadas cerca de mil quinientas voces, son simplemente anticuadas á nuestro entender esto es, corrientes en los documentos de Castilla) muy cerca de mil de ellas, siendo curiosas y dignas de estudio (algunas por su origen francés) unas cuatrocientas, y no llegando á cuarenta (2) las que, co

(1) Véaso una muestra de lenguaje, que suponemos inédita, tomada de un documento que, con otros,varios del siglo xiv, hemos visto en el archivo municipal de aquella ciudad. Es un Ordenamiento sobre distribución de aguas, su fecha 1251: «Memoria sea para todo tiempo ad in perpetuum como auemos las aguas de Tarazona..... los de Tudela todos los doce ineses del annyo en cada mes.... e deuen ir cl alamin cristiano e el alamin moro con lures cauacequias guardas, et deuen ir á Tarazona el XXI del mes, por la almoceda e deuen citar á los zabacequias del rio mayor de Magallon et a todos los otros zabacequias de los otros rios de Tarazona, e a otro dia de la manyana, que es XXII dias, que sean todos en la presa de Magallon al sol salido, etc.)

(2) Tales son adala, atrebudar (atreudar), oturar, calonia, ceno, comanda, cuitre, doncas (duncas), dula, encalzar (engalzar), emparanza, encara, escaliar, ganancia (hijos de) goaitar (aguaitar), greu (greuge), honor, jubero, lecsca (leja), lezda, mala-vos, meitadenco, parur, pareilla, rabal, vistracr, zabozequia y salmedina,

mo verdaderamente aragonesas, habíamos incluido ya nosotros en nuestro Vocabulario.

Queda pues demostrado con la historia de Aragón, y comprobado con la de Navarra, que en estos reinos tuvo el idioma español las mismas vicisitudes y épocas que en Castilla, á quien venció bajo más de un aspecto, sin que nunca hayan existido ni existan hoy mismo sino aquellas diferencias naturales entre provincias que cultivaron diversas relaciones, que mantuvieron entre si por más o menos tiempo cierto forzado aislamiento, y que en algún modo conservaron su carácter tradicional y con él algunos resabios y modismos; pues, coino dice el anónimo autor del Diálogo de las lenguas, «cada provincia tiene sus vocablos propios y sus maneras propias de decir, y es así que el aragonés tiene unos vocablos propios y unas maneras propias de decir y el andaluz tiene otros y otras»

Pero sólo hablando con impropiedad se puede considerar á la aragonesa como tal lengua, por más que un autor moderno diga que «hasta la misma Andalucía y el Aragón no se han emancipado aún completamente de sus primilivos idiomas,» y por más que en la comedia Tesorina de Jaime Huete se diga: «pero, si por ser su natural lengua aragonesa, no fuese por muy cendrados términos, cuanto a esto merece perdon.» Otra cosa es que en los autores aragoneses se note tal cual locución ó modismo provincial, como los notó en Zurita, aunque en él son rarísimos, el crítico Sepúlveda, ó como se vislumbran en Avellaneda en quien i posteriori lan podido advertirse desde que Cervantes, que debió de conocerle, lo declaró aragonés en varios pasajes del Quijole. Esto es lo que nosotros creemos, pero no que el aragonés fuera lemosin ni tampoco que formara un idioma aparte, como ya hemos dicho que algunos lo han creido: no quieren decir más, aunque parece que lo dicen, los que, como Zurita, Martón y otros, se refieren á un lenguaje aragonés con honores de idioma.

Zurita, en una de sus muy razonadas cartas al sabio arzobispo D. Antonio Agustín, á quien combate con una solapada ironía que no todos han notado, dice las siguientes palabras: «En las oraciones (arengas) que se »pudieran poner, yo confio muy poco de mi retórica, y, »demas desto, soy muy enemigo dellas y me desagra»dan en estremo las de Guichardino, aunque sean muy »elegantes, y las de Hernando del Pulgar; y nosotros »los aragoneses en esta parte, Señor Ilmo, tenemos »algun reparo y voces propias de nuestra tierra.»— El P. León Benito Martón dice á su turno:

«Uso de algunos términos de Aragon rigurosos, »aunque parezcan diferenciarse de los de la corte ó »modo de hablar español que juzgan mas elocuente: »Demóstenes y Platon escribieron en lengua ática, » Hipócrates en jónica, Teócrito en dórica y en cólica »Safo, Alceo y otros autores..... hasta persuadirse era »el de sus ciudades el propio y mejor ó mas limado de »la lengua griega: lo mismo les sucede á las regiones »de España, al creer varios pueblos es su estilo el mas »español, entre los cuales no sobresale poco Zarago»za».--Mucho antes D. Gerónimo de Urrea, en su Dialogo de la verdadera honra militar, hacía decir á uno sus interlocutores, «Huélgome de ver cómo voy haciendo fruto en vos,» y el otro contestaba: «Gracias á mi

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