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la cúpula, con que solo el amor puede coronarla, tiene que ser construida, con un código y una lengua, que sean verdaderamente españoles. A empresa tan gallarda, consagró Borao la hermosa centella de su talento y recogió un gran caudal de vocablos; primores que nunca debió haber abandonado Castilla. El insigne escritor, no quiso que se perdiesen, como en otro tiempo la libertad política y los venerandos fueros, palabras expresivas, de la indole, de la vitalidad, de la originalidad, de las características aragonesas, que en el siglo xvingertáronse en la indole, vitalidad, originalidad y características castellanas; si quier aquella conjuncion no esté tan acabada, como la que tiene sus símbolos, en la madonna de Rafael ó en el Moisés de Miguel Angel. Merece pues bien de la pátria, el autor de este DICCIONARIO; cuyas voces, todas son netamente aragonesas, por ser Aragon su país natal y donde han estado en uso, siempre.

Su legitimidad acredítanla, los títulos de la más docta procedencia y los labios del pueblo; el cual, si con su legislacion consignada en hechos y sus costumbres, es interesante factor, para reconstruir la vida del pasado, penetrando en lo más intimo de su ser, lo es para reconstruir la literatura, con sus poesías y leyendas no escritas y para conservar la hermosura y abundancia del idioma, con sus palabras plebeyas, incorrectísimas á veces; que él es el mejor maestro de lengua, segun Platon y por haberlo creido así Malherbe y Lafontaine, muchos plácemes debe darse el habla de Balzac y Lamartine. Que las voces de este Diccionario, pueden ser, no ya adquiridas por aluvion, sino reconocidas como españolas, en el de la patria, pues no están desacordes en su carácter, con el carácter de la lengua de Castilla, lo dicen las derivaciones de aquéllas. En sus páginas las hay, de raza helénica, v. gr., pantasma; y las hay como bonavero y cisterno, que no solo arrancan directamente del Lacio, sino que conservan la estructura latina.

Por las razones que Borao nos dá, las hay árabes; por ejemplo, alfarda y algorin: las hay catalanas, provenzales y aragonesas puras:-ahí está suplicaciones, entre otras..... Provenzales!.... Provenza!.... Grande entusiasmo me inspira la tierra de floridos campos, azules ciélos, plácidos mares y esplendorosa luz, que Emilio Alfaro canta en su Lira rota; é inspírame grande entusiasmo, pues posee Vénus, como la hechicera de Arlés; circos como el de Nimes; trae á la memoria, en sus ciudades, escuelas rabínicas, sabios ó cortes de amor, de imperecedero renombre; y recréanos la fantasía, ora con sus ciclópeas rocas, tan queridas del Dante, ora en el Vantur, en el que cada violeta recuérdanos un suspiro, del que tejió las mantillas de la lírica, con los hermosos cabellos de Laura.

Sí; á mí me encanta la Provenza con su historia, tan poética en el ciclo religioso en el carlovingio, como en el caballeresco y en el asiático; con su literatura, que tiene su monumento más vetusto en una version de Boecio; con sus mercados, sus Puys y sus galantes fiestas; con sus canciones, sus serenas y sus baladas, sus rondeles y discordes, sus sextinas, sus cuentos, sus pastorelas, sus sirventesios: me embelesa el paraiso, en el que, el laud sonó en el campo de batalla, en la enramada de los laureles, en sitios, cual los parques enloquecedores de la Reôle y ornó las mágicas estancias de los castillos y las celdas de los monasterios: me atrae la comarca dichosa en que la poesía, la música y el canto, han vivido siempre unidos, de tal modo que ser trovador, significa en ella, el ser sacerdote de las tres artes: y estos hechizos que para mí tiene la noble patria, en que el racimo de moscatel de Bauma endulza y refresca el labio de Mistral, obran con la misma simpatía, en todos los corazones aragoneses; que en el pais de los Pedros, es herencia forzosa el cariño al de los Marcabrú, desde que le dimos la vida de aquel héroe, flor de los reyes, grano de buena espiga, espejo de cortesía, esplendor y adorno del mundo; en las cuerdas rotas de cuya ensangrentada harpa, quedaron cortadas, al serlo las suyas, las fibras de la libertad, donde cantaron la fé, la patria y

labios que

destilaban miel más dulce, que la miel del Hibla.

Amador de los Ríos, en el terreno de la historia y del arte y dentro la órbita de la filosofía, ha probado, que no es la literatura castellana hija de la provenzal, ni menos antigua; y que aun reconocida la identidad de orígenes en la latino

el amor,

eclesiástica, los medios de expresion en ambas, son diversos. Y dice bien aquel Profesor de fama europea. La poesía, flor es del árbol arraigado en los torreones de los castillos ó en los riscos de Sobrarbe y brotada al grito de libertad é independencia, para santificar á la vez, el triunfo de la Cruz y de la pátria. La influencia provenzal existió en Castilla, cuando en el solio Alfonso X, rica ya nuestra cultura, pudo poseer tesoros extraños, sin mengua de la legitimidad de todos los elementos constitutidos de la primitiva poélica castellana. Si todo esto es verdad, lo es de igual modo, que la literatura de Provenza vivió confundida con la de Cataluña, hasta el siglo XIII; que en éste y en el inmediato, la catalana adquiere un carácter propio, crea las maravillas de su lírica y de su historia y escribe páginas sublimes de filosofía y de ciencias naturales y exactas; que en el crepúsculo vespertino del décimo cuarto y al rayar el alba del quince, los Consistorios barceloneses remedan á los tolosanos; mas impónese Italia, abanderada del Renacimiento, y en tan humana obra, «que se personifica en Valencia, trabajan en las verdes márgenes del Turia, desde Jordi de San Jordi hasta Ausias March y desde Ramon Ferrer hasta Luis Vives», con el empeño, que en pro de la unidad y de las letras nacionales ha trabajado el ingenio lemosin, en las últimas centurias.

Habiendo formado parte de Aragon, Cataluña y tenido ésta una literatura de caracteres propios, ¿cómo no dejar huella en el idioma de aquél? Cómo! si á la tal literatura, cuya poesía objetiva y cuasi épica tiene por nota dominante, la político-social, para ser grande bástanle cuatro nombres:-D. Jaime el Conquistador, Muntaner, Arnaldo Villanueva y Raimundo Lulio? Sí; porque las historias catalanas superan á todas las historias de su época; Tirante el Blanco dió a la literatura caballeresca de Cataluña el matiz de la verosimilitud que la distingue; y el libro de la Sauiesa, merece ser colocado en un Nartecio. Y si se considera que, en tan privilegiada region, la poesia ostentó caracter social y un admirable sentido práctico la ciencia, se convendrá en que, la tierra que preparó el advenimiento de la lírica con Ausias March y Boscan é hizo el an

damio que utilizó Lope para colocar la rotonda del Teatro, con Tárrega y Ricardo del Turia, había de acaudalar los tesoros del idioma de Aragon. Esto, en lo que se refiere á Cataluña. En lo que se refiere á Provenza, el influjo de los pueblos que constituyen una nacionalidad literaria, a la que pertenecen lo mismo Riquier que Vaqueiras, Vidal de Tolosa que Raimundo de Jordan de la Gascuña, fué tal, que lo portentoso es, que no resultase en Aragon un dialecto; y pregona aquél, el número de voces que hay en este DICCIONARIO.

La legitimidad de las propiamente aragonesas, la testifica la historia. Los mas antiguos documentos escritos que poseemos y los bilingües, de época anterior, acreditan la supremacía que fueron alcanzando, en remotos siglos, las nuevas lenguas, en Navarra, Castilla y Aragon; y respecto a los orígenes del idioma, nos persuaden de que cosa idéntica aconteció, en los tres reinos. Borao sostiene, de acuerdo con Escosura, nuestra superioridad sobre Castilla, en la ciencia política y en la Legislacion, lo cual no niega Marina y en cambio apoyan la tesis, hechos innegables, citados por D. Jerónimo, cuales son: -que á Jaca acudía el castellano á estudiar los fueros para trasladarlos á su patria; que el matrimonio de los clérigos, la ley sálica y la representacion en las Córtes del brazo de las Universidades, importáronse de nuestro país, en aquel otro al que dió leyes y en el que fundó una gran monarquía, el primer Emperador de España, Sancho el Mayor;—figura grandiosa, digna de un Plutarco.

Y afirma algo más Borao. Cree que la superioridad de Aragon alcanzó al idioma, á lo que asiente Monlau, sin duda, porque hubo para esta, las causas que determinaron las otras superioridades. El romance, hermano cariñoso del castellano en el suelo de los Jaimes, conserva desde la cuna el acento de sus antiguas tradiciones y el sabor de los caudales que confluyesen para enriquecerlo. Pasó ya á ser arqueológica, tan arqueológica como la hipótesis de Newton acerca del lumínico y el sistema de Ptolomeo en Astronomía, la creencia de los que con Villemain defienden, que en Aragon y Navarra, fué nativo el catalan ó provenzal. Los críticos han probado que el romance, nacido á la sombra de las Barras Rojas, independientemente de Castilla, perfeccionado con lentitud y con alguna intervención de ésta, aunque con mejores elementos, derrochados en parte, ofrece idéntico desarrollo al que preséntanos en Asturias, en la tierra leonesa y en la que fué monarquia de San Fernando; y que existió antes de la época de D.“ Petronila. Lo acreditan, la última voluntad de Ramiro I, expresada en 1061, la de D. Sancha de Rueda de 1225 y varios documentos, de indole privada, que pertenecieron al monasterio de Monte-Aragon y al de Santa Cristina de Jaca, escritos en la época de la Casa de Barcelona y en los que medió gente de clerezia. Estas páginas bilingües, de los días en que fué declarada oficial y cancelaria la lengua de Castilla, aplicada á documentos públicos, nos enseñan que el aragonés al escribir, vacilaba entre si aceptar el habla vulgar ó el cortesano;-irresolucion que se insinúa, al pasar á los Condes el solio del Batallador y que arraigó, al servirse D. Jaime del catalan, en su Chrónica. Interesante libro éste!; regular, adorable por su vigorosa sencillez; en el que la narracion tiene un aire de verdad, que agrada mucho, la frase es propia y selecta, el lenguaje pintoresco é ingenuo y el aroma poético tan delicado, cual en las páginas en que Muntaner nos reproduce, á D. Pedro recogiendo el guante de Coradino ó la emboscada de Besalú.

El Conquistador nos convence con su historia, de que era maestro en el idioma de Castilla, usual en un buen número de sus súbditos; y si os fijais en las palabras que el rey escribe le dirigieron los moros latinados de Peñíscola, al rendirse la villa y el castillo, cuyas palabras recuérdannos la antiquísima leyenda de Apolonio (1), vertida del latin con libertad y buen gusto; si os fijais en lo que habla la flor y nata de Teruel, al invitada a la reconquista de Murcia, y en la indole de las frases, que D). Jaime atribuye á otras ciudades aragonesas, con

(1) Fué escrita en griego primitivamente y luego vertida al latin, cuyo códice encontró Marcos Valsero en Augsburgo. Dícese que el original griego está en Constantinopla; que su título es Vida de Apolonio de Tiana y el nombre de su autor Filostrato. Figura en Confessio amantis dc Gower y en una coleccion, conocida por el título de Gesla Romanorum.

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