Imágenes de páginas
PDF
EPUB

lla, los que mejor hablaban la lengua en la que Cervantes, amalgamando, según V. Hugo la epopeya, la lírica y la dramática, produjo un bronce: el Quijote, que es Iliada, oda y comedia.

Una opinión mia voy a consignar. Borao poeta, literato, publicista, filólogo..... para nada tenía ni más vocación, ni más aptitudes, que para la cátedra; pues su razón metódica, su estilo castizo, su limpio lenguaje, su voz serena, su palabra reveladora, la tranquilidad con que arguia, la facilidad con que dejaba en claro ias tesis, ilustraban y convencían siempre; prestábanse, más que á otra elocuencia, á la enseñanza; á la que se consagró con fé sacerdotal, desde su primera juventud. Si; él vivió iniciando á varias generaciones en el templo de la verdad y en los misterios de la belleza, que sentía de superior modo, mejorando en cada hora su doctrina y el arte de grabarla en la mente de sus alumnos, que embelesados le escuchaban: y es que nunca olvidó que el magisterio es sacerdocio y apostolado; que desde la silla profesional no se enciende en los corazones el amor á lo bueno y á lo bello, sin un retiro en que aprender. Tanto aprendió Borao en el suyo, que sus lecciones, modelo de dicción castellana y de oratoria didáctica , eran en un todo originales. En ellas oíanse, la prudente palabra de la hermosa tradición de la critica española y los mejores preceptos de la estética é histórica; todas las peregrinas novedades con que brindaba el porvenir: y hallábanse fallados muchos pleitos de fami-, lia de las letras, con tal sabiduría, que algunas sentencias causaron ejecutoria (1). Como Nuñez Arenas, Amador de los

(1) Citaré uno de esos litigios, como ejemplo. La publicación del Gil Blas de Santillana de Lesage produjo quién lo ignora? un gran ruido en la España docta. El haber colocado la escena en nuestra pátria, el haberse apropiado giros y cuadros de nuestros escritores, indujo á algunos á la sospecha, de que el autor francés había tomado su libro de un manuscrito español. Hablóse de esto, más que de la originalidad de El Desden con el Desden: sc conjeturó lo más extraño, inventáronse fábulas sin número:-quién acusó á Lesage de haber tomado á Espinel sus más ingeniosos pasajes y citaban, el de la posada de Peñaflor, el de la Sra. Camila, el del barbero con la mujer del médico, el del arriero de Carcabelos, el del cautiverio la Cabrera; quién de haberse apropiado materias de Rojas, de Hurtado de Mendoza, de Figueroa, de Estebanillo González del Conde Lucanor: el P. Isla, al traducirla magistralmente, afirmó que la restituía á la lengua pátria y la frase increció

Rios, Milá y Fontanals, Camus y Fernandez Espino contribuyó á la nueva faz inaugurada en España, en los estudios literarios. Los prismas actuales de la crítica; la ley superior que terminó la querella entre clásicos y románticos; la concepcion histórica del arte, relacionada á lugar y tiempo; el enlace del análisis filosófico con las aspiraciones de la literatura; toda esta doctrina, que es hoy heredad comun, la popularizó Borao en su aula con la brillantez que en las suyas, los que mejor han juzgado Ganar amigos y La Verdad Sospechosa, á Gonzalo Fernandez de Oviedo y las Coronas visigodas de Guarrazar, y á quienes tanta gratitud debe la juvenil Estética, que con claridad plantea la ecuación de lo sujetivo y lo objetivo; compenetra la naturaleza y el espíritu, en una armonía feliz; abraza con universalidad los mundos existentes; y entre nosotros tiene un profesor ilustre que ha comentado, corregido y mejorado á Vischer; que puede leer, en sus respectivas lenguas, la Biblia, las Tusculanas, el Coran y la Ciropedia; determinaros el sentido de las edades, que Kaulbach reprodujo con su pincel y deciros luego el número de cuerdas de plata, que sujetaban la tienda, que con el rojo de su púrpura, retaba al ejército mandado por tres reyes, que acampó en las Navas; y que os embelesará lo mismo, describiéndoos el Alcázar de los siete colores y la Basílica de San Pablo (1), que Prudencio presentaba á los hombres futuros

sic prata vernis floribus renident, el retrato de Santillana de Ingles, el de los Reyes Católicos de Rincon ó las custodias de Córdoba y Sevilla, que si os habla de los cristales, mármoles y mosáicos, en los que reverbera, con sus áscuas de oro, la lámpara en forma de cruz, con puntas flordelisadas, suspendida de una bola de filigrana, en San Marcos (1). Si es tan insigne la juventud educada por Canalejas, Catalina, Castelar, Fernández y González, Salmerón, Coll Vehiy F. Castro; la juventud que educó ayer Revilla y educa hoy Menendez Pelayo; si por causa de haber entrado las ciencias estéticas y la ciencia de la literatura comparada en los Ateneos, los estudios crítico-literarios, «que más que otros influyen y labran en la razon y en el sentimiento», tienen brújula y base; si el genio y el gusto rechazan los exclusivismos; si el arte está en vísperas de ver reconocida su libertad purificadora; si borrados los anatemas que preocupaban la mente, y conturbaban la fantasía, el juicio se pronuncia, sin más inspiraciones que la belleza, que precede á lo bueno y marcha á la par de la fé, agradezcámoslo á la semilla que enterraron aquellos individuos en los surcos trazados por sus antecesores,.... por un Lista!, por un Gállego!; agradezcámoslo entre otros á Borao,-que sabía enseñar, hacer amable el libro, crear la pasion del estudio, á lo que debió el respeto con que se le escuchaba, el amor que hubieron de profesarle siempre sus discípulos, de quienes fué amigo cariñoso, guia y consejero, bien distinto de los Lanfranchi que acibaran los dias de los Guido Reni y Zampieri, y de los Santafedes, Imperatos y Carraccinolos, que por ahí pululan, disimulando malignidades, cual las que contribuyeron á afirmar á Ribera, en la senda de sus triunfos. Su lira, su péñola, sus trabajos históricos y filológicos, sus merecimientos como Profesor, rodean de luminosísima aureola el nombre de Borao; y sus anhelos, devociones y esperanzas, le hacen venerable.

unánimes y prolongados aplausos. Borao en su cátedra y en un folleto después, haciéndose cargo de esta contienda, demostró que el Gil Blas es en parte una copia féliz de nuestras novelas picarescas y en parte una imitación de ellas tan afortunada, como lo sean la canción á la batalla de Lepanto de Herrera y la Profecía de Fr. Luis. La cuestión está terminada en nuestros dias. El Gil Blas es una obra ingeniosa, agradable, útil, en la que no son de Lesage los materiales fundidos y sí de él, la cohesión y unidad que tienen. Latour mismo lo reconoce; y la crítica enriquecida con una verdad tiene no poco que agradecer a la diligencia de Borao, cuya perspicua mirada veía no sólo los prismas que la historia particular y la universal del arte presenta a la generalidad de los doctos, sino muchas veces, aspectos, conceptos y relaciones no sospechados.

(1) Erigida en Roma por la devoción de Teodosio.

Deseaba su alma, la propagacion de la cultura y la felicidad de su país; que la soledad no acongojase al mérito; ver la verdad y la belleza en el Capitolio; y unido á los que apetecían lo mismo, trabajaba con ellos. A este fin, él consagró por entero su actividad incansable, á toda obra de utilidad pública:

(1) Mi sabio maestro, D. Francisco Fernández y González.

él promovió certámenes, en los que probaron su brio, y fiestas literarias en las que lucieron el garbo natural de su númen, el insigne vate de La Capilla de Lanuza, el argensolano Monreal, el castizo Mario de la Sala, el finísimo Matheu y el que, tan á deleite del buen decir, ha hecho justicia al honrado historiador Conde Robres (1): él inició en el templo de la poesía, á jóvenes del buen gusto de Salinas y de Paraiso, retirado á una ociosa Túsculo, con enojo del epígrama, habiendo nacido para sobrepujar á Príncipe: él fué tan caritativo de la gloria del prójimo, como el cantor del Dos de Mayo. Escribe Luis S. Juan Dulces cadenas; y apresúrase Borao á estimularle á la perseverancia. Produce Zapata aquel cuadro, que para copiarlo en el lienzo, habría que servirse de los pinceles de Velazquez y Rembrandt; y Borao desliza en el oido del nuevo sacerdote de Apolo, adelante! Llega Zorrilla al atrio del Pilar, trayendo ornados su laud y su pandereta con rosas de Méjico, reliquias de Roma, lirios de Florencia, tulipanes del Rhin, azahar del jardin de Lindaraja, camelias de Cintra y conchas de nácar de la bahía de Nápoles; y Borao le tributa honores de soberano del ingenio, en una sesion académica, en la que empezó á crearse un nombre, el filósofo distinguido que hoy regenta la cátedra de - Andreu, en nuestra Universidad. A propuesta y expensas de Olózaga, señálase con un bronce, la casa de Quel en que naciese, «el pintor de las costumbres de la clase media y de los caracteres festivamente cómicos de su época, el que superó á Moratin é igualó á Quevedo en sal y gracia; y Borao, en versos tan acabados, como los de la Epistola, del Capitan Quirós, celebra, que el vate contemporáneo de mas franca espontaneidad, logre en vida, (2) la honra alcanzada por Cervantes y Lope, dos siglos despues de su muerte.

Oh! el noble maestro vivió, procurándose ocasiones de traducir en obras sus deseos; bien dando impulsos en privado, bien sembrando ideas, en discursos elocuentísimos que suenan, como una música de amor; que se parecen á los rosales y jazmines por la finura de sus perfumes y colores; y que en su abundante doctrina revelan, que su autor unía á un gran sentido estético, un gran sentido moral.

G) D. Baldomero Mediano, uno de los críticos aragoneses que más recuerdan, y quizás el que más recuerda, la severidad en la doctrina literaria, lo ático en el gusto, la asiduidad en el culto á la forma, de Borao.

2) En el núm. 1 de la calle del Medio, en la villa de la Rioja, célebre por el autor de Marcela, se lee:- El 19 de Diciembre de 1796 nació en esta casa el fecundo y popular poeta D. Manuel Breton de los Herreros.

Es Borao el escritor aragonés más respetable de nuestra época. El más popular tambien, por el cariño que siempre tuvo á su pais.

Sin negar á Covadonga su importancia, ni á la Cruz de los Angeles que es enseña solo comparable a la de Constantino, el árbol y los montes, amados en el corazon de nuestro compatriota, despues del árbol del Gólgota y de los montes Olivete y Calvario eran, la encina de Sobrarbe y las cumbres, en cuyas rocas, en la base, escribieron nuestros padres leyes y en la cresta alzaron rey: reconociendo el heroismo de Leónidas, la grandeza de César en Farsalia y de Anibal en la subida á los Alpes, la muerte ejemplar de Turena y la no menos ejemplar de Dessaix, que llega al teatro de una lid empeñada, de rápidas maniobras, de terribles cargas de caballería y que ofrece un cuadro horroroso de fiebre, de dispersion, en el que hay contienda entre nubes que se buscan ó se cortan en el cielo, humo en la atmósfera, sangre en el campo.... llega!, se lanza, al frente de los escuadrones que en pós de él galopan, sobre la línea austriaca y la rompe, a la vez que el resto de los soldados de Bonaparte caen sobre las dos alas enemigas y las desbaratan, y saludado por el fragor con que iniciase la victoria y por los últimos cañonazos de la batalla, muere, ocultándose el sol por no verlo; D. Jerónimo hablaba con más calor de don Jaime

que del rival de Pompeyo y del demoledor de Sagunto, del collado de las Panizas que de las Termopilas, del héroe de Muret, que del héroe de Egipto; como hablaba con más entusiasmo de las rotas cadenas de Marsella que de las cadenas rotas en las Navas, del Cancionero de Urrea que de las Coplas de Jorge Manrique, del sincerísimo Conde de Aranda que de Campomanes, de Asso que de Ustariz, de Lagasca que de Cavanilles, de José Leonardo que del Mudo: sin rebajar

« AnteriorContinuar »