Las joyas de Isabel la Católica, las naves de Cortés y el salto de Alvarado: Epístola dirigida al ilmo. señor don Juan de Dios de la Rada y Delgado

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M.G. Hernandez, 1882 - 53 páginas

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Página 30 - ... y yéndose todos los que desta voluntad estaban yo quedaría casi solo, por donde se estorbara el gran servicio que a Dios ya Vuestra Alteza en esta tierra se ha hecho, tuve manera como so color que los dichos navios no estaban para navegar, los eché a la costa...
Página 35 - Cortés barrenar los navios, y también dice el mismo que Cortés no osaba publicar a los soldados que quería ir a México en busca del gran Montezuma. Pues ¿de qué condición somos los españoles para no ir adelante, y estarnos en partes que no tengamos provecho e guerras?
Página 30 - Dios ya vuestra alteza en esa tierra se ha hecho, tuve manera como, so color que los dichos navios no estaban para navegar, los eché a la costa por donde todos perdieron la esperanza de salir de la tierra. Y yo hice mi camino más seguro y sin sospecha que vueltas las espaldas no habia de faltarme la gente que yo en la villa había de dejar.
Página 46 - ... escapar si atendía, y siguió tras Cortés con la lanza en la mano, pasando sobre españoles muertos y caídos, y oyendo muchas lástimas. Llegó...
Página 39 - ... seguro, el ancla fija, el mar sin movimiento el cielo claro, sosegado el viento. Corren el marinero y el piloto ; jarcia y velas solícitos redimen : ¿qué borrasca, dirás, qué airado noto qué encalladuras sirtes las oprimen?
Página 34 - Y según entendí, esta plática de dar con los navios al través, que allí le propusimos, el mismo Cortés lo tenía ya concertado, sino quiso que saliese de nosotros, porque si algo le demandasen que pagase los navios, que era por nuestro consejo y todos fuésemos en los pagar.
Página 40 - Que echó á fondo la armada y galeones , Poniendo en trance , sin auxilio humano , De vencer ó morir á sus legiones...
Página 35 - ... manera. Que ya habíamos entendido la jornada que íbamos y que, mediante Nuestro Señor Jesucristo, habíamos de vencer todas las batallas y...
Página 32 - E yendo los cuadrilleros apercebidos que saliesen luego con sus armas y caballos los que los tenían, respondieron soberbiamente que no querían ir a ninguna entrada, sino volverse a sus estancias y haciendas que dejaron en Cuba; que bastaba lo que habían perdido por...
Página 34 - ... que no dejase navio en el puerto ninguno, sino que luego diese al través con todos, y no quedasen ocasiones, porque entre tanto que estábamos la tierra adentro no se alzasen otras personas como los pasados ; y demás desto, que teníamos mucha ayuda de los maestres, pilotos y marineros, que serían al pie de cien personas, y que mejor nos ayudarían a pelear y guerrear que no estando en el puerto...

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