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la habia amado siempre con delirio, y que perdia con ella, no CAPITULO X

solo una esposa fiel, cariñosa y tierna, sino el mas hábil de sus La princesa de los Ursinos.-Alberoni

consejeros, se mostró inconsolable, y no teniendo valor para

vivir bajo el mismo techo en que habia morado con tan dulce DE 1714 Á 1718

compañera, se pasó á habitar las casas del duque de Medina

celi en la calle del Prado (1). No acabó con la muerte de la Muerte de la reina de Inglaterra.—Advenimiento de Jorge I.- Muerte reina la influencia de la princesa de los Ursinos; antes bien

de la reina de España.–Sentimiento público.—Afliccion del rey: -Con- fué la única persona que en aquellos momentos de afliccion fianza y proteccion que sigue dispensando á la princesa de los Ursinos. quiso el rey tener cerca de sí; y como el palacio de Medinaceli - Mudanzas en el gobierno por influjo de la princesa.-Entorpece la

fuese bastante estrecho para acomodar en él la servidumbre, conclusion de los tratados y por qué.— Tratado de paz entre España y Holanda.—Disidencias con Roma; Macanaz.–Resuelve Felipe pasar á

diósele á la princesa habitacion en el contiguo convento de segundas nupcias. - Parte que en ello tuvieron la de los Ursinos y Al capuchinos, trasladando interinamente los religiosos á otro beroni.—Venida de la nueva reina Isabel Farnesio.-- Brusca y violen- convento, y abriendo en el edificio una puerta y galería de ta despedida de la princesa de los Ursinos.--Cómo pasó el resto de su comunicacion con la vivienda del monarca para que pudiera vida.-Nuevas influencias en la corte.-El cardenal Giudice.—Varia- la princesa pasar á ella mas fácilmente y sin publicidad. Concion en el gobierno.- Tratado de paz entre España y Portugal.- servaba tambien en palacio el carácter de aya del príncipe y Muerte de Luis XIV.-Advenimiento de Luis XV.-Regencia del du

de los infantes. que de Orleans.—Conducta de Felipe V con motivo de este suceso.Carácter de Isabel Farnesio de Parma.--Historia y retrato de su con

De esta proporcion y comodidad supo aprovecharse la de fidente Alberoni.—Su autoridad y manejo en los negocios públicos. los Ursinos con su acostumbrada habilidad y talento para Aspira á la púrpura de cardenal.—Su artificiosa conducta con el pon- ejercer un influjo poderoso en el ánimo de su soberano. Desde tífice para alcanzarlo.—Obtiene el capelo.- Entretiene mañosamente á luego le hizo retirar los poderes de que tres dias antes habia todas las potencias.-Envia una expedicion contra Cerdeña, y se apo- investido al cardenal Giudice, que acababa de ser elevado deran los españoles de aquella isla.—Hace nuevos armamentos en Es- al cargo de inquisidor general, y confiar el despacho de los paña. Resentimiento del pontífice contra Alberoni, y sus consecuen- negocios á Orri, el hombre de mayor confianza de la princesa. cias.—Recelos y temores de las grandes potencias por los preparativos Por inspiracion de los dos accedió el rey á hacer mudande España.—Ministros de Inglaterra y Francia en Madrid. — Astuta política del cardenal . — Alianza entre Inglaterra, Francia y el Imperio. Estado. Embarazábales la grande autoridad del presidente de

zas en el sistema y en el personal de la administracion del - Armada inglesa contra España.—Firme resolucion de Alberoni. Sorprende y asombra á toda Europa haciendo salir del puerto de Bar- Castilla don Francisco Ronquillo, y su gobierno se dividió celona una poderosa escuadra española con grande ejército.

entre cinco presidentes, uno para cada sala del Consejo, y se

pusieron todos bajo una planta semejante á la que tenian los Habíase señalado el año 1714 por algunas defunciones de parlamentos y consejos en Francia (2). personas reales, que no podian menos de influir en las relaciones y negocios á la sazon pendientes entre los Estados de

(1) Todos los escritores de aquel tiempo ensalzan á coro la bondad, Europa. Tales fueron, en España la de la reina María Luisa de la amabilidad, el talento y las virtudes de esta jóven y malograda reina. Saboya (14 de febrero); en Francia la del duque de Berry, «De las heróicas acciones de esta gran reina, dice uno de ellos, se puede nieto de Luis XIV y hermano del rey Felipe de España (4 de hacer un voluminoso libro... El amor que mostró á los vasallos no tiene mayo); y en Inglaterra la de la reina Ana (20 de julio), que ponderacion; de suerte que á los ministros en quienes contiaba mas el llevó al trono de la Gran Bretaña, con arreglo á los tratados rey solia decir, que jamás le propusieran que diera un dinero sin neceside Utrecht, á Jorge I, de la casa de Hannover, quedando así camisas para los gastos de la guerra, y que saliendo todo de ellos pensase de todo punto desvanecidas las esperanzas del rey Jacobo, solo en su alivio, y no en cargarlos con contribuciones... etc.» Y por este en otro tiempo con tanto interés y empeño protegido por órden elogian todos sus muchas y buenas prendas.—Oracion fúnebre en Luis XIV, y subiendo al poder en aquel reino el partido wigh, las exequias que le hizo el convento de la Encarnacion por fray Agustin que era el que con mas calor se habia pronunciado por aque- Castejon, en 29 de mayo de 1714. lla dinastía.

(2) El infatigable y fecundo Macanaz dejó escritas muchas y muy cuPero lo que causó honda pena y verdadera amargura al rey

riosas é interesantes noticias acerca de la nueva planta que dió Orri á los y á la nacion española, y fué causa de las novedades que ire- consejos y tribunales, en un tomo en folio manuscrito de mas de seismos viendo, fué la muerte de la reina, cuya salud y débil cientas páginas, con el título de: «lliscelánea de materias políticas, guberconstitucion habian estado minando tiempo hacia los viajes, las reformas que ejecutó, y otras que intentó M. Orri en todos los

nativas, juridicus y contenciosas de la monarquía de España: contiene los trabajos y los desabrimientos. El pueblo que la amaba y Consejos; y de todo el gobierno de la monarquía en todas materias. )— respetaba por sus virtudes la lloró sinceramente. El rey, que En la pág. 87 pone el catálogo nominal de los consejeros de Castilla. y su

Tomo IV

1

no de Castilla don Melchor Macanaz sobre negocios eclesiásticos,

Acaso no fué extraña á la separacion de Ronquillo la opo- | perio, dejando á España que se defendiera sola contra sus sicion que habia hecho a la nueva ley de sucesion. Quitose la enemigos, porque no habia de exponer su reino á nuevas dessecretaría de Estado y Justicia al marqués de Mejorada, y se gracias por complacer y agradar a la princesa. Esta firmeza dió á don Manuel Vadillo. Dejóse solamente á Grimaldo los del anciano monarca francés hizo bajar de tono á la de los negocios de Guerra é Indias. Llevaban los de Hacienda entre Ursinos; disculpóse por medio de la Maintenon con el ofendiOrri y Bergueick, bien que el primero era el alma y el árbitro do soberano, y procuró acallar su resentimiento; restablecióse de todo, sentido de lo cual el segundo no tardó en hacer su la buena armonía entre ambas cortes; Felipe envió plenos dimision y regresar á Flandes, de donde habia venido, Gozaba poderes á sus plenipotenciarios de Utrecht para que conclude mucho favor con los nuevos gobernantes don Melchor de yesen la paz con Holanda, y el tratado especial de paz entre Macanaz, juez de confiscaciones que habia sido en Aragon y Felipe V y los Estados generales, despues de tan dilatada Valencia, el que habia establecido los nuevos tribunales en suspension, se concluyó el 26 de junio (1714), basado sobre aquellos reinos, y al cual hicieron fiscal del Consejo de Casti- las condiciones ya antes estipuladas entre Inglaterra, Francia lla. Y todos estos obraban de acuerdo con el P. Robinet, con- y la República holandesa (2). Vencida esta dificultad, envió fesor del rey.

Luis XIV al duque de Berwick con el ejército francés á CataEn esta ocasion planteó Orri muchas de las reformas en el luña, que aceleró la sumision de Barcelona y de todo el Prinplan de administracion interior que en su primer ministerio cipado, segun en el capítulo anterior dejamos referido. no habia podido hacer sino dejar iniciadas. Dividió las pro- Sérias y muy grandes desavenencias agitaban a este tiempo vincias, sujetó las rentas de aduanas y contribuciones á un los gobiernos y las cortes de España, de Roma y de Paris, con sistema ordenado y sencillo, corrigió en gran parte las veja- motivo de un célebre documento que para responder á una ciones y los abusos de la turba de asentistas, y tomó otras consulta del rey habia presentado el nuevo fiscal del consejo medidas de hacienda, que si no tan dignas de alabanza com suponen sus parciales, tampoco merecen los exagerados vitu- inmunidades del clero, regalías de la corona, y abusos de la perios de sus enemigos; y de todos modos su sistema rentístico curia y sus remedios. Mas como quiera que los ruidosos sucefué el principio de una nueva era para la hacienda de Espa- sos á que dió ocasion el pedimento fiscal, y las funestas disña, que habia estado casi siempre en el mayor desórden (1). cordias que produjo entre el pontífice, los reyes Católico y

La influencia y valimiento de la princesa de los Ursinos Cristianísimo, el consejo de Castilla, el tribunal del Santo estuvo siendo causa de dilaciones y entorpecimientos para los Oficio, el inquisidor general y los muchos personajes que en tratados particulares de paz entre España y las potencias ellas intervinieron, tuvieron su origen de anteriores disidenaliadas, pues hasta entonces solo se habia celebrado el de Es- cias entre la Santa Sede y el monarca español, que ocuparon paña con Inglaterra. El motivo era un asunto puramente una buena parte del reinado de Felipe V, nos reservamos trapersonal. Francia e Inglaterra habian accedido en los tratados tar separadamente este asunto para no interrumpir con este de Utrecht á que se reservase á la princesa en los Países Ba- importante episodio la historia de los sucesos políticos que jos el ducado de Limburgo con título de soberanía, y ofrecido tenemos comenzada. su intervencion para obtener el consentimiento de Holanda y Aunque el rey don Felipe habia sentido con verdadero y del Imperio. Pero los holandeses y el emperador se negaban profundo dolor la pérdida de su buena esposa María Luisa, á la cesion de un señorío tan importante á favor de una per- su edad, que era entonces de treinta años, su naturaleza, su sona tan adicta á Francia y España. En vista de esta oposi- aficion á la vida conyugal, la conveniencia del Estado, y su cion, que no carecia de fundamento, fuese entibiando el ardor conciencia misma, todo le hizo pensar en contraer nuevo macon que al principio lo habia tomado Inglaterra y el monarca trimonio. Al tratarse de la eleccion de princesa, proponíale francés tampoco quiso sacrificar á un negocio de interés se- Luis XIV una de Portugal ó de Baviera, ó bien una hija del cundario y de pura complacencia el restablecimiento de la paz príncipe de Condé. Pero no era ninguna de las propuestas por general. Ofendida la princesa de la falta de cumplimiento por el monarca francés la destinada en esta ocasion á ser reina de parte de aquellas dos potencias de un compromiso solemne- España. mente consignado, y de un proceder que desvanecia su sueño El abad Alberoni, de quien tendremos que hablar largade oro, ponia cuantos obstáculos estaban en su mano á la mente en adelante, y que se hallaba á la sazon en Madrid conclusion de la paz con Holanda, obstáculos fuertes en razon encargado de los negocios del duque de Parma, departiendo á que los reyes de España en su amor á la de los Ursinos mi- con la princesa de los Ursinos sobre las familias de Europa en raban como hecho á ellos mismos el desaire que se hacia a la que pudiera buscar esposa Felipe, le indicó con la habilidad princesa. Pero incomodó á su vez esta oposicion á Luis XIV, de un astuto italiano las buenas prendas de la princesa Isabel en términos que amenazó con no enviar las tropas y bajeles de Farnesio, hija del último duque difunto de Parma. Comque se le pedian para sujetar á los catalanes hasta tanto que prendió al momento la de los Ursinos las ventajas de un se firmara la paz con Holanda.

enlace que podria dar al rey derechos sobre los ducados de Por último á consecuencia de altercados que estallaron en- Parma y Toscana, y recobrar un dia España su ascendiente tre la princesa y el embajador francés marqués de Brancas, y en Italia; y calculando tambien que siendo ella la que lo prode las quejas que este dió contra aquella señora á su sobera- pusiera afirmaria su poder con el rey y tendria propicia á la no, anunció Luis XIV su resolucion de no enviar tropas á nueva reina, decidióse en secreto por la indirecta proposicion Cataluña y de firmar una paz separada con Holanda y el Im- de Alberoni, é indicóselo despues con destreza á Felipe, que

por su parte acogió gustoso el pensamiento, porque no habia division en las cinco salas de Consejo pleno, de Gobierno, de Justicia, de en Parma ningun príncipe de quien pudiera esperarse suceProvincia y Criminal. Inserta despues otra relacion nominal de los al- sion. El consentimiento de aquella corte y la dispensa del papa caldes de casa y corte; otra de las secretarías y sus oficiales, con los sueldos de cada uno; da noticia de las materias en que entendia cada Consejo Alberoni, y así fué. La dificultad estaba en conseguir la apro

tenia seguridad la princesa de obtenerlos por la mediacion de y cada sala, horas de cada tribunal, etc., así como de los dictámenes él dió á las consultas del rey acerca de su organizacion, y de las diferen- bacion de Luis XIV, y aun esto fue lo que manejó la princesa cias entre su sistema y el de Orri, que prevaleció, con otros muchos por- por medio de su sobrino el conde de Chalais á quien al efecto menores, en que á nosotros no nos es posible entrar.—Pertenece este im- envió á Paris, con tan buena maña, que aunque sorprendido portante volúmen á los descendientes de Macanaz, á que en otra nota у nada gustoso el monarca francés, al saber lo adelantado que nos hemos referido.-Gaceta de Madrid de 14 de noviembre de 1713.

estaba ya el negocio, y al ver la urgencia con que se pedia el (1) Don Melchor de Macanaz nunca estuvo conforme con las medidas rentísticas de Orri, y aunque era consultado en todo por rey, y el mismo Orri le pedia parecer con frecuencia, no convenian en el modo de ver (2) Felipe V le firmó en el Pardo á 27 de julio, y los diputados holas cosas, y Macanaz se queja en muchos lugares de sus obras y de sus landeses le suscribieron el 6 de agosto en la Haya.-Constaba de cuarenapuntes de la confusion que dice haber introducido el ministro francés, ta artículos. Mucha parte de ellos se referian á la fijacion de derechos así en la hacienda como en la justicia. — Miscelánea de materias políti- mutuos de comercio para los súbditos de ambos países. No se hizo mencas, gubernativas, etc. MS. Memorias para la Historia del Gobierno de cion del señorío de Limburgo para la princesa de los Ursinos.—Coleccion España, dos tomos tambien manuscritos, passim.

de Tratados de Paz.-Belando, part. IV, cap. 6.

el

consentimiento, respondió aunque de mal talante: «Está bien,, tratarla con tanta consideracion y respeto como á la reina que se case, ya que se empeña en ello (1).»

misma, iban poseidos de asombro. Luego que el conde de Chalais volvió á Madrid portador A los tres dias la alcanzaron sus dos sobrinos el conde de del consentimiento de Luis XIV, hizo Felipe que pasara el Chalais y el príncipe de Lenti, con una carta del rey, harto cardenal Aquaviva, que se hallaba en Roma, á pedir en toda fria y desdeñosa, en que le daba permiso para detenerse forma la mano de la princesa á los duques de Parma. Y como donde gustase, ofreciéndole que se le pagarian con exactitud estos no pusiesen dificultad, procedióse á toda prisa á hacer sus pensiones. Por los mismos mensajeros supo que el rey la los preparativos necesarios para realizar cuanto antes las noche de su salida la habia pasado jugando á los naipes, que bodas. A este tiempo llegó á tener la de los Ursinos noticias de cuando en cuando preguntaba si habia llegado algun cordel carácter de la futura reina que le desagradaron mucho, y reo despachado por la princesa, pero que despues no se habia por las cuales calculaba ver frustrados sus planes de domina- vuelto á oir hablar de la princesa de los Ursinos. Esta relacion. Quiso entonces entorpecer aquel enlace, pero era tarde cion le hizo ya perder toda esperanza, pero ni una lágrima ya, y lo que hizo fué declarar su intencion. El casamiento se asomó á sus ojos, ni una queja salió de sus labios, ni dió secelebró por poderes en Parma (16 de setiembre, 1714), y la ñal alguna de flaqueza. Al fin llegó á San Juan de Luz, donde princesa se esforzó para disimular su pesar. La nueva reina quedó en libertad. Allí pidió permiso para ver a la reina viuemprendió su viaje para España, con lucido cortejo, que des da de España Mariana de Neuburg, pero no le fué concedido. pidió al llegar á la frontera, trayendo solo consigo a la mar- Al cabo de algun tiempo se le dió permiso para que fuese á quesa de Piombino. En San Juan de Pié-de-Puerto, donde se Paris, donde se aposentó en casa de su hermano el duque de detuvo dos dias (pues la mitad de su viaje le hizo por tierra, Noirmoutier (2). La súbita y extraña caida de este célebre pasando por Francia), habló con su tia la reina viuda de Cár- personaje, alma de la política española en los trece primeros los II de España; y en Pamplona halló al de Alberoni, que años del reinado de Felipe, y objeto, al parecer, del mas enfue creado conde en remuneracion de sus servicios. Una y trañable amor de ambos soberanos, es otro de los mas elootra entrevista fueron funestas para la princesa de los Ur- cuentes ejemplos que nos ha ido suministrando la historia sinos, porque uno y otro personaje trabajaron por preve- del término y fin que suele tener el favor de los monarcas nir contra ella á la nueva soberana, y pronto se vieron sus para con sus mas allegados é íntimos servidores. efectos.

Felipe é Isabel ratificaron su matrimonio en Guadalajara, El rey habia salido á esperarla en Guadalajara con los prin- y el 27 de diciembre (1714) hicieron su entrada en Madrid, cipes y con una brillante comitiva. La princesa de los Ursinos pasando á habitar el palacio del Buen Retiro, y recibiéndolos se adelantó á recibirla en Jadraque. La reina la acogió con la poblacion con las demostraciones y fiestas que en tales sofingida afabilidad: despues de las felicitaciones de etiqueta, lemnidades se acostumbra. hubo de tener la de los Ursinos la mala tentacion de hacer La venida de la reina produjo grandes novedades en el goalguna reflexion à la reina sobre lo avanzado de la hora en bierno del Estado. Viva de espíritu, de comprension fácil, dia tan frio (era el 24 de diciembre, 1714), y la impaciencia aficionada á intervenir en la política, y hábil para hacerse con que la aguardaba su esposo, y alguna observacion sobre amar del rey, pronto tomó sobre Felipe el mismo ascendiente la forma de su prendido. Tomólo Isabel por atrevimiento y que habia tenido su primera esposa. Circundaron al monarca desacato, y encolerizada llamó en alta voz al jefe de la guar- otras influencias, las mas contrarias á las que recientemente dia y le dijo: «Sacad de aquí á esta loca que se atreve á insultarme.» Y dióle órden para que inmediatamente la pusiera en un coche, y la trasportara fuera del reino, sin que basta

(2) La suerte de la princesa no fué muy afortunada en lo sucesivo. ran á templar su ira las prudentes reflexiones que le hizo el

Cuando Felipe V se reconcilió con el duque de Orleans, como veremos jefe de la guardia Amézaga. Y sin dar tiempo á la princesa acuerdos, lo cual le costó ser desterrada de la corte de Versalles, que á

por la historia, parece que culpó á la de los Ursinos de sus pasados despara mudarse un traje ni tomarle, concediéndole solo para esto equivalia la prohibicion de presentarse ante las personas de la famisu compañía una doncella y dos oficiales de guardias, en un lia de Orleans. Sin embargo, no salió de Francia hasta despues de la muerdia horriblemente frio, y con el suelo cubierto de nieve, em- te de Luis XIV. Pasó entonces á Holanda, de cuyo gobierno fué mal prendió su marcha aquella señora, sin pronunciar una pala- recibida. Anduvo despues errante por algunas cortes de Europa, y por bra, llena su imaginacion y combatida su alma de encontra- último balló un asilo en Roma, donde el pretendiente Jacobo Stuard la dos afectos, luchando y alternando entre el asombro, la ira, buscó para tomar de ella lecciones de política, y estuvo haciendo los hola conformidad y la desesperacion, y pareciéndole imposible proscrita murió el 5 de diciembre de 1722 á la edad de mas de ochenta

nores de la casa del príncipe hasta sus últimos momentos. Esta ilustre que el rey, tan pronto como se enterara de tan violento y años.- Lacretelle, Biografía de la princesa de los Ursinos.-Duclos, Merudo tratamiento, dejara de proveer a la reparacion de seme

moires sur les regnes de Louis XIV et de Louis XV. jante ultraje. Pero seguia haciendo jornadas, y no veia llegar

«Ha habido empeño, dice un moderno historiador, en conocer las inningun correo. Sin cama, sin provisiones, sin ropa con que trigas que produjeron su desgracia, y explicar el motivo singular de su abrigarse contra la crudeza de la estacion, aquella mujer alti- caida. La opinion mas probable parece ser que se mostró ofendido va y poco há tan poderosa, llena de goces y comodidades y

Luis XIV al ver los obstáculos que ella creó para la terminacion de la circundada de aduladores, sufrió todas las privaciones del paz y de su negociacion para el enlace de Felipe. El orgullo de la marviaje, rebosando de ira, pero sin emitir una sola queja, con

quesa de Maintenon se resintió al ver la ostentacion é ingratitud de una mujer que

durante su elevacion olvidaba lo que le debió en otros tiemgrande admiracion de los dos oficiales, que acostumbrados á

pos. El mismo Felipe se ofendia al ver sus tentativas para ocupar un

puesto en su tálamo y su trono, y estaba cansado de la tutela en que vi(1) San Felipe, Comentarios, tomo II. - San Simon, Memorias, t. V. via hacia tiempo. Por último la joven soberana no podia olvidar que

la -Duclos, Memorias secretas, tom. I.–Vida de Alberoni, La Haya, 1722. princesa de los Ursinos habia querido romper su enlace, y es muy natu

No ha faltado quien diga que la de los Ursinos consoló al rey en su ral que deseara verse libre de la tutela de una mujer cuya destreza conoafliccion con mas interés que el de la compasion, el de la amistad y del cia, y cuya vigilancia temia.» El mismo autor cree que no se debió su agradecimiento, y que el cariño que le mostraba el monarca infundió ó caida á influjo é intriga de Alberoni, y habla de una carta del rey en alimentó en ella la aspiracion, ó por lo menos la idea de la posibilidad de virtud de la cual obró la reina de aquella manera. William Coxe; España sentarse en el trono. Esta especie, nacida acaso de los atractivos perso- bajo el reinado de la casa de Borbon, cap. 22. nales que aun conservaba la princesa, á pesar de su edad ya avanzada, «Ninguna accion en este siglo, dice otro escritor de aquel tiempo, caude su gracia, de su viveza y de su talento, y de la especial confianza con só mayor admiracion. Cómo esto lo llevase el rey, es oscuro; hay quien que el rey la distinguió, no creemos tuviera mas fundamento que las diga que estaba en ello de acuerdo: no conviene entrar en esta cuestion, aserciones sospechosas de Alberoni, y algun dicho que se ha atribuido al por no manosear mucho las sacras cortinas que ocultan á la Majestad; mismo monarca. Uno de los historiadores que han indicado esta especie, dejaremos misterioso este hecho y en la duda, si fué con noticia del rey, añade luego: «Pero este proyecto, si existió, ha debido forzosamente que- y si la reina traia hecha la ira y tomó el pretexto, ó si fué movida de las dar cubierto con un velo impenetrable... Y entregando estas observacio- palabras de la princesa... Nuestro dictámen es que se formó el rayo en nes al juicio de las personas que gustan de penetrar los secretos de la San Juan de Pié-de-Puerto...)—San Felipe, Comentarios tom. II.-Convida privada, es por lo menos fuera de toda duda que la princesa tenia sérvase un opúsculo manuscrito: titulado: Conducta de la princesa de los interés, como era natural, en contribuir a la eleccion de una soberana Ursinos en el gobierno del rey Cristianísimo en presencia de Mad. Mainteque le fuese tan propicia como la última.»>

non: traducido del francés: archivo de la Real Academia de la Historia.

le habian rodeado. El italiano Alberoni era la persona de mas lo cual mantenia receloso y hostil al emperador, y aumentaba confianza de la nueva reina, y por su consejo é influjo volvió su inquietud el matrimonio de Felipe con Isabel de Farnesio, á ejercer el cargo de inquisidor general el cardenal Giudice, por el temor no infundado de que reclamara un dia derechos y además se le dió luego el ministerio de Estado y de Nego- á los ducados de Parma y de Toscana. cios extranjeros. Este prelado comenzó vengándose de un En tal estado un acontecimiento, que no por estar previsto modo terrible de la princesa de los Ursinos y de todos los dejó de hacer gran sensacion en toda Europa, por la influenamigos de la antigua camarera, haciendo al rey expedir un cia que habia de ejercer en todas las naciones, vino á variar decreto, en que mandaba á todos los consejos y tribunales le muy particularmente la situacion de España, á saber, la expusiesen todos los males y perjuicios causados á la Reli- muerte del anciano Luis XIV (1.° de setiembre, 1715); «princigion y al Estado por el último gobierno (10 de febrero, 1715), pe, dice con entusiasmo un escritor español de su tiempo, el lo cual iba dirigido contra determinados personajes que se mas glorioso que han conocido los siglos; ni su memoria y su habian mostrado desafectos á la Inquisicion. El ministro Orri fama es inferior a la de los pasados héroes, ni nació príncipe fué obligado á salir de España, dándole el breve plazo de alguno con tantas circunstancias y calidades para serlo; la cuatro horas para dejar la corte, quedando anuladas todas religion, las letras y las armas florecian en el mas alto grado sus reformas administrativas. Macanaz tuvo tambien que re- en su tiempo; ninguno de sus antecesores coronó de mayores tirarse á Francia, y se estableció en Pau. Al marqués de Gri- laureles el sepulcro, ni elevó á mayor honra ni respeto la maldo, que habia conservado siempre el afecto del rey, le nacion; y despues de haber trabajado tanto para prosperar su fueron devueltos los empleos que antes habia desempeñado. reino, le dejó en riesgo de perderse, porque dejó por heredero Don Luis Duriel, enemigo pronunciado de Macanaz, volvió a á un niño de cinco años, su biznieto, último hijo del duque de la corte, reintegrado á su plaza y honores. Se suprimieron las Borgoña, á quien se aclamó rey con nombre de Luis XV (3). » presidencias últimamente creadas en el Consejo de Castilla, Alzóse inmediatamente con la regencia el duque de Orleans, restableciéndose la antigua planta de este tribunal superior. como primer príncipe de la sangre; obtuvo al instante la conEl Padre Robinet, confesor del rey, amigo de los ministros firmacion del parlamento, y destruyendo todas las trabas que caidos, pidió igualmente licencia para retirarse á Francia, y se habia querido poner á su autoridad, comenzó á ejercerla para reemplazarle se hizo venir de Roma al Padre Guillermo mas como rey absoluto que como regente. Daubenton, jesuita, maestro que habia sido de Felipe en su Tentaciones tuvo Felipe V de reclamar para sí la regencia infancia. Quedóse de ministro extraordinario de Francia el por derecho de primogenitura, a pesar de su renuncia á la duque de Saint Agnan, que habia venido á cumplimentar al corona de Francia, recordando los ejemplos de Enrique V de rey por su nuevo matrimonio.

Inglaterra, y de Balduino, conde de Flandes, y aun consultó Todo en fin sufrió una gran mudanza, y muchos españoles con sus consejeros íntimos sobre este negocio. Pero contúvose, se alegraron de la caida de una administracion que miraban y despues de bien meditado abandonó una idea que tanto le como extranjera, sin considerar que extranjeros eran tambien halagaba, ya por lo bien sentada que veia la autoridad del los que constituian el alma del nuevo gobierno (1).

duque de Orleans, ya por el convencimiento de que los prínCon fortuna marcharon al principio las cosas para los nue- cipes de la pasada liga no habian de consentir que una misma vos gobernantes. Llevóse á feliz término en Utrecht el tratado mano rigiese ambos reinos, viendo en la regencia una especie particular entre España y Portugal (6 de febrero, 1715), que de revocacion no muy indirecta de su renuncia a la corona de Felipe V ratificó en Madrid el 2 de marzo, y don Juan V de Francia. Pero Alberoni, queriendo vender este servicio al de Portugal en Lisboa el 9 del mismo mes, y se publicó el 24 de Orleans, publicó la intencion de Felipe, que ya el embajador abril con alegría y satisfaccion de ambos pueblos, ansiosos ya Saint-Agnan habia penetrado, y fué el principio de la enede ver restablecida su amistad y buena correspondencia. mistad del regente contra Alberoni, que trajo á España los Cedíase por él al rey Católico el territorio y colonia del Sac males que veremos luego. cramento en el rio de la Plata, obligándose aquel á dar un De contado tuvo este personaje una influencia poco honroequivalente á satisfaccion de S. M. Fidelísima. Restituíanse sa en el convenio mercantil que por este tiempo se hizo entre tambien las plazas de Alburquerque y la Puebla en Extrema- España é Inglaterra. No estaban satisfechos los ingleses del dura, y se estipulaba el pago de lo que se debia desde 1696 á tratado de paz y comercio estipulados en Utrecht, mientras la Compañía portuguesa por el Asiento de negros. Quedaba no se hiciesen las aclaraciones que allí quedaron pendientes, restablecido el comercio entre los súbditos de ambas majes- y conveníales además comprometer á Felipe en un concierto tades, como estaba antes de la guerra (2).

que envolviera una especie de reconocimiento de su nuevo Verificóse tambien á poco de esto, con auxilio de la Francia, rey Jorge I. Valiéronse al efecto de Alberoni, que fácil al la sumision de las islas de Mallorca é Ibiza, capitulando el sórdido interés con que le brindaron (4), influyó en que se marqués de Rubí que mantenia la rebelion (15 de junio, 1715), á celebrase, bajo el nombre de artículos erplicativos, un nuevo condicion de salir la guarnicion libre, y de respetarse las vidas tratado de comercio declaratorio de los de Utrecht (14 de y haciendas de los naturales. Con lo cual quedó enteramente diciembre, 1715), excesivamente ventajoso á los de aquella restablecida la paz en toda la península y sus islas adyacentes. nacion; pues si bien por la cláusula 'primera se sujetaba a los Los tratados de Utrecht habian puesto tambien á Felipe V en ingleses á pagar en los puertos de los dominios españolesolos paz con todas las potencias de la grande alianza, á excepcion derechos de entrada y salida como en tiempos de Carlos II, del Imperio, bien que tampoco se puede decir que estuviese por la tercera se les permitia proveerse de sal, libre de todo en guerra con el emperador, porque no se movian las armas. pago, en las islas de las Tortugas, de que no habia año que Mirábanse, sí, con desconfianza mutua, en especial por lo que no se sacaran cargados treinta navíos, además del gran contocaba á Italia; pues ni Felipe olvidaba sus derechos á Nápo- trabando que por este tratado se les facilitaba hacer en Buenos les y Milan, ni Cárlos podia sufrir que el duque de Saboya Aires (5). fuese rey de Sicilia. Los sicilianos por su parte estaban disgustados de su nuevo rey; sometiéronse siempre de mala gana

(3) El marqués de San Felipe, Comentarios, tom. II. á su dominio, y no dejaban de suspirar por el de España: todo

(4) «Valiéronse, dice Fr. Nicolás de Jesus Belando, de Julio Alberoni, dándole cien mil libras esterlinas para que lo facilitara, у

obtuviera (1) «Copia de cuatro decretos reales, expedidos por S. M. al Consejo el consentimiento del rey Católico. Liberalmente Alberoni trocó la conde Castilla. El uno en razon del nuevo reglamento dél y sus ministros. fianza por el interés, de suerte que no cerró los oidos a la propuesta, no Otro en que manda no haya consejo los dias de fiesta de corte. Otro apartó los ojos del dinero, ni retiró la mano por no recibirlo, y así de piés del nuevo reglamento de la sala de Alcaldes de corte y sus ministros. y cabeza se metió en el empeño; y como forastero en el reino de España, Y otro restituyendo á Madrid, su corregidor y tenientes la jurisdiccion no sabiendo intrínsecamente lo que los ingleses pedian, les franqueó su ordinaria civil y criminal.»» Impreso en seis fojas en folio.

deseo; y si tal vez llegó á saberlo, mas fuerza tuvo el dinero que le dieron (2) El tratado se componia de veinticinco artículos. La Inglaterra que no la equidad y la justicia, en aquello que alargaba de la corona.» salia garante de su cumplimiento. Firmóle en Utrecht como plenipoten- | Historia civil, part. IV, ciario del rey de España el duque de Osuna.- Coleccion de Tratados de (5) «Con lo cual los ingleses, dice Belando, sacaban mas de trescienPaz.-Belando, part. IV, c. 10.

tos por ciento de aquello que por una vez dieron á Alberoni.» Ubi sup.

cap. 13.

Como desde este tiempo la reina y Alberoni fueron los que, agente mas á propósito; así fue que no tardó en captarse con apoderados del corazon y de la voluntad de Felipe, manejaron su destreza y sus modales conciliadores el afecto de aquella todos los negocios de la monarquía, necesitamos decir algunas princesa, confidente íntima de los reyes, y alma entonces de palabras del carácter de cada uno de estos dos personajes. la política española. Hizose tambien amigo de Macanaz, y á

Isabel Farnesio, criada en una habitacion del palacio de todos los puso en relaciones estrechas de amistad con su proParma bajo la inspeccion de una madre dura y austera, no tectora, sin olvidarse al mismo tiempo de sus intereses persoera sin embargo una mujer de un carácter sencillo, sin talento nales, pues por medio de Vendome consiguió que el rey don y sin ambicion, como Alberoni se la habia pintado á la prin- Felipe le asignara una pension de cuatro mil pesos sobre las cesa de los Ursinos; al contrario, era viva, intrépida, astuta, rentas del arzobispado de Toledo (1). versada en idiomas, aficionada a la historia, á la política y á Tuvo Alberoni el dolor de ver morir en sus brazos á Venlas bellas artes; imperiosa, altiva, y ambiciosa de mando, dome; y la falta de su protector, que se creyó diera al traste habia aprendido á saber dominarse, de tal modo que podria con todos sus ambiciosos proyectos, vino á ser causa de su citársela como modelo de disimulo y de circunspeccion. Firme mas rápida elevacion y fortuna. Porque habiéndose presentay constante en sus propósitos, no habia obstáculos ni contra- do en Versalles á dar cuenta á Luis XIV del estado de España riedades que la hicieran cejar hasta realizar sus designios. y de los planes y medidas que convenia adoptar, volvió á Flexible por cálculo á los gustos y caprichos de la persona á Madrid muy recomendado por el rey Cristianísimo. Supo granquien le convenia complacer, lo era con Felipe hasta un punto jearse la confianza del rey, de la reina y de la princesa de prodigioso, no contradiciéndole nunca para dominarle mejor, los Ursinos; y con su favor y sus manejos logró ser nombrado acompañándole siempre á la caza, su distraccion favorita, no agente del duque de Parma en la corte española. Este cargo separándose nunca de su lado, sin mostrarse jamás cansada ejercia á la muerte de la reina María Luisa de Saboya, y ese de su compañía, con ser Felipe de un carácter melancólico y mismo le dió ocasion para insinuar á la de los Ursinos la conpoco expansivo, y haciéndose esclava de la persona para ser veniencia del enlace del rey con Isabel Farnesio de Parma. reina mas absoluta. Por estos medios consiguió Isabel Farne- La gran parte que tuvo en la realizacion de este matrimonio, sio de Parma reemplazar muy pronto en el poder á María y la circunstancia de ser compatricio de la princesa y agente Luisa de Saboya, y dominar á Felipe V hasta la última hora del duque de Parma, le abrieron la puerta al favor de la nuede su reinado. Su mas íntimo confidente y consejero era Al- va reina, con cuya llegada empezó el verdadero poder de Alberoni.

beroni. Porque la caida de la princesa de los Ursinos le libertó Julio Alberoni, hijo de un jardinero de Fiorenzuola, en el de una rival temible, y el aislamiento en que la nueva esposa ducado de Parma, nació el 30 de marzo de1664. Su educacion de Felipe se encontró en Madrid, despedida toda su serviprimera correspondió á la humilde condicion de su cuna. En dumbre italiana, convirtió naturalmente á Alberoni en el conlos primeros años ayudaba á su padre en las faenas de su sejero áulico de Isabel (2). oficio. A los doce entró á ejercer las funciones de monaguillo Tuvo ya una gran parte en el cambio de gobierno y en las ó sacristan en una de las parroquias de Plasencia. Un clérigo, medidas de que atrás hemos hecho mencion, aunque sin otro viendo su despejo y disposicion, le enseñó á leer; despues carácter todavía que el de consejero privado de la reina, y el estudió en un colegio de religiosos regulares de San Pablo de ministro de Parma, que era lo que le daba cierto título llamados Barbaritas, donde ya descubrió su extraordinaria para asistir a los consejos de gabinete. Pero no podia satiscapacidad, y en poco tiempo adquirió grandes conocimientos facer el oscuro papel de consejero íntimo á un hombre de las en las letras sagradas y profanas. Su talento, sus modales, su aspiraciones, del fecundo talento, de la vasta comprension, viveza y flexibilidad, le fueron granjeando protectores.

Elevado a la silla arzobispal de Plasencia el conde de Barni, que fué uno de ellos, le nombró su mayordomo, para cuyo pedir el duque esta pension á Felipe le dijo que ponia sus propios méri,

(1) A propósito, dice Macanaz en sus Memorias manuscritas, que al cargo Alberoni no servia Entonces el prelado le ordenó de

tos á la consideracion de S. M., pues no teniéndolos Alberoni, queria él sacerdote, dándole un beneficio en la catedral, y mas adelante darle los suyos, á fin de que le concediese esta gracia, y con efecto se la le agració con una canonjía. Habiendo acompañado al sobri- acordó por este extraño medio. Memorias, cap. 180. no de su protector, conde de Barni, á Roma, aprendió allí, (2) Poggiali, Memorias históricas de Plasencia.- Juan Rosset, Vida entre otras cosas, el francés, á que debió en gran parte su for- de Alberoni.— Testamento político de Alberoni, atribuido á Mambert de tuna. Entró ya en relaciones con personas distinguidas, espe

Gouset. -San Felipe, Comentarios.-Macanaz, Memorias. cialmente con el conde Alejandro Roncovieri, encargado por

El principal biógrafo de este personaje, despues de elogiar su talento, el duque de Parma para conferenciar con el de Vendome, describe así su carácter y conducta: «Mantiene el puesto á que la fortu

su habilidad, y otras prendas intelectuales en que todos están acordes, generalísimo entonces de las tropas francesas en Italia. La circunstancia de saber Alberoni francés, la cual influyó mu

na le ha elevado con la gravedad de un grande de España, pero sazonada

con aquella astucia tan natural á los italianos, que templa todo lo que la cho en que Roncovieri le llevara consigo y le presentara á fiercza de un grande tiene de insoportable y ofensivo. En las funciones Vendome, unido á su amena conversacion, á su carácter insi- de su ministerio sostiene todas las prerogativas con una altivez que no le nuante y á su humor festivo, le proporcionó irse ganando las atrae el afecto de los grandes, pero que no nace tanto de él como de su simpatías, el afecto y la confianza del príncipe francés, y aun

dignidad. Laborioso hasta el exceso... se le ha visto muchas veces trabade todos sus oficiales. Vendome le llamaba ya mi querido jar diez y ocho horas seguidas... y de esta grande aplicacion y de su naabate: en vista de lo cual, Roncovieri, á quien no gustaban género que sea. Tan afable con los pequeños como orgulloso con los

tural inclinacion procede ese alejamiento de toda diversion, de cualquier los modales toscos del general, aconsejó al duque de Parma grandes siempre está seguro de ganar su afecto cuando le sea necesario. su soberano que trasmitiese á Alberoni el cargo de agente Disimulado como conviene á un buen político, rara vez dice lo que pienque él tenia: hízolo así el duque, y además dió á Alberoni sa, y casi nunca hace lo que dice... Italiano, y por consiguiente sensible una canonjía en Parma con una decente pension.

al cruel placer de la venganza, no sabe lo que es perdonar cuando se le Cobróle Vendome tanto cariño, que cuando salió de Italia ha ofendido, y si la ficcion le obliga a diferir la venganza, es para tomarse empeñó en llevarse consigo á su querido abate, y le pre de Alberoni.

la con mas seguridad y de un modo mas fuerte... etc.»—Prólogo á la vida sentó ya como un hombre de genio á Luis XIV, que le recibió

Macanaz, amigo un tiempo, y despues enemigo de Alberoni, le retrata con mucha amabilidad y consideracion. Destinado Vendome á Flandes, fué tambien allí Alberoni, y era su compañero y genio, ardidoso, adulador, envidioso, avaro, furvo, y en fin, un italiano

con las siguientes compendiosas palabras: «Este abad es vivo, de buen insu secretario íntimo. Terminada aquella campaña, el monarca que todo es menos lo que parece.» francés, que vió ya en el clérigo italiano un hombre de supe- El escritor de su vida hace el siguiente curioso retrato de su físico: «Es rior capacidad y de gran consejo, le dispensó todo su favor y de pequeña estatura, mas grueso que delgado; no tiene nada de bello en le agració con una pension de mil seiscientas libras tornesas.

su fisonomía, porque su rostro es demasiado ancho y su cabeza muy Nombrado Vendome generalísimo de las tropas de España, toda la grandeza y elevacion de la suya, por su brillo, al cual acompaña

grande. Pero los ojos, ventanas del alma, descubren á la primera mirada no quiso venirse sin su querido abate, cuyo talento y habili

no sé qué dulzura mezclada de majestad, y sabe dar á su voz cierta insidad le eran necesarios para entenderse con la princesa de los nuante inflexion, que hace su conversacion siempre agradable y seducUrsinos; y en verdad no podia haber elegido para ello un tora.»

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