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los juicios de menor cuantía y de mas fácil tramitacion, deben tratarse los primeros por orden ascendente, porque al mismo tiempo siguen la gradacion de la competencia de los jueces inferiores en la escala judicial asèendente.

Mas a pesar de que reconozcamos la conveniencia del sistema, que en nuestro concepto merece ser preferido, seguiremos el que eligió la Ley de enjuiciamiento por causa del articulado, porque de otro modo seria preciso interrumpir la correlacion numérica.

Antes de descender al-análisis y la esposicion de los artículos que comprenden las secciones del titulo 7.o, cumple á nuestro deber recordar algunas ideas que podrán contribuir á su mas genuina interpretacion. El epígrafe juicio ordinario, llama nuestra atencion hacia las divisiones de los juicios que reconocia la antigua jurisprudencia , y nos obliga' á investigar si la Ley de enjuiciamiento ha establecido alguna novedad en esta materia.

¿Qué es juicib? se preguntará lal :veza ¿Es acaso hoy. lo mismo que era segun la legislacion vigente al decretar la reforma? ¿Ha introducido variaciones la nu eva ley en el sistema, de moe do que represențe aquella palabra otro pensamiento? Estas preguntas, que acaso se consideren escusadas y pueriles, se proponon un doble o bjeto ; tienden en primer lugar á que se determine de un modo exacto'lo que constituye el juicio, para calificarle despues con acierto ; y'en segundo, á investigar şi son sinónimas las palabras que en la actualidad se emplean con indiferencia para esplicar un mismo pensamiento. ; . is

Cuando se anunció, y especialmente cuando se decretó en las Córtes la reforma de las leyes que determinaban la forma de los juicios, pudo esperarse por algunos que tales fuesen las reformas qué se introdujesen, que desapareciera el sistema que venia rigien, do en los tribunales, a la manera que aconteció entre los romanos, en donde sucesivamente fueron planteándose el sistema de ae+ ciones de la ley, que sustituyó so por mejor decir , comenzó á dar forma á los juicios que antes no la tenian, porque la justi+ cia: se administraba por los Reyes sin formas ni solemnidades; con el formulário, que paulatinamente reemplazó al de las act ciones de la ley ::.y como por último ocurrió con el de los juicios estraordinarios, que acabaron por regularizar los procedimien+

los judiciales. Però no ha sucedido así en verdad : hoy como antes de la Ley de: enjuiciamiento, se sigue el mismo sistema; se hau-introducido reformas y variaciones accidentales en las 80lemnidades de los juicios; pero estos son como eran , la discusion legitima entre las partes ante juez competente con relacion á un derecho representado por una accion. :'71, 1 14.7 ** Pero, observase que con indiferencia se usan las i palabras juicio, procedimiento, enjuiciamiento; para significar esa contienda solemạe ante la autoridad judicial; y por eso hemos que: rido saber si son una misma cosa , si representan un mismo pensaniiento. No podemos comprender que eu lel'sentido teórico sean una misma; en su uso es donde notamos la falta de exactis tud, supuesto que se aplican con indiferencia, y asi 'es que con repeticion se denomina una misma Ley de enjuiciamientol ó de procedimiento. El juicio', pues, significa , ino' el medio o la for-, ma que te constituye , sino la cosa constituida por decirlo asis el juicio es la contienda sostenida entre dos ó mas que se dispua tan un derecho ó la posesion o dominio de una cosa; en tanto que el procedimiento se refiere al todo de las partes que forman ese debate desde su principio hasta su fin,, con independencia del debate mismo, y de la resolucion final en cuanto determina sobre los derechos debatidos; y el enjuiciamiento espresa la accion sucesiva dellas partes y del juez que piden y decretan las diligencias ó actuaciones que tiene que seguir la contienda juz dieial. Lets clad tvíba, 2017 Hemos visto, sin embargo, escrito el siguiente pensamiento de un célebre jurisconsulto, en una de las obras que mas le honran: «Dos son los diferentes aspectos, dice, bajo los cuales po»demos considerar las acciones; ó con relacion a las formas baojo las cuales pueden ser deducidas en juicio, formas que sirven »de segura guia á los litigantes en la complicacion de los debates njudiciales, y de regla al juez para la investigacion de la ver»dadi y para el esclarecimiento de su conciencia; ó bajo el as»pecto de los derechos que protegen. Bajo el primer punto de » nista, la palabra accion, ligada intimamente con la organiza»ciun judicial, viener à representar lo que nosotros llamamos procedimiento:» En parte convenimos con el autor del periodo drascrito zaesas formas, que se acomodan á la indole de las acciones, en cuanto constituyen un todo, se denominan procedimiento; en cuanto producen un debate judicial', y terminan con una sentencia que decide sobre los derechos controvertidos, se Haman juicio; en cuanto forman una série de reglas que tienen que observarse por las partes y por el juez, se titulan enjuiciamiento. Pero la accion sola nunca puede considerarse como un procedimiento ; la accion' práctica, la fórmula de pedir, que es la que se deduce en la demanda, será la que comience el procedimiento, será la que le determine, pero po el procedimien+ to mismo.

Dedúcese de lo espuesto anteriormente, que no siempre es uno el sistema del enjuiciamiento, que no es siempre idéntico el modo de proceder, si bien el juicio será siempre igual, no obstante la variedad de las formas: porque no puede prescindirse de la concurrencia de las partes esenciales que le constituyen: el procedimiento puede ser administrativo, ó voluntario, pero no el juicio porque falta la contienda.

Ordinario. Esta calificacion del juicio, o llámese del procedimiento, indica que la nueva ley reconoce otras especies de juicios. Efectivamente, atendiendo a la materialidad de la forma, las leyes recopiladas dividieron los juicios en escritos y verbales; la nueva Ley tambien los clasifica de esa manera: si en la antigua jurisprudencia se conocieron juicios plenarios ú ordinarios y sumarios, segun que la tramitacion era mas o menos estensa y amplia, la Ley de enjuiciamiento reconoce esas especies y establece las reglas especiales de tramitacion para los primeros en los títulos 12, 13 y 14; si anteriormente se distinguieron los juicios particulares y universales habida consideracion a la materia litigiosa y á la concurrencia de las partes, asimismo se conocen hoy juicios en que el número de los que pueden gestionar es condcido, asi como tambien especial el derecho ó la cosa litigiosa, en contraposicion á aquellos como los de abintestato, de testamentaria, y de concurso de acreedores, en los cuales es ihdeterminado el interés pendiente de la decision judicial, y el número de las personas que pueden concurrir, desconocido, Tambien la jurisprudencia anterior reconocia una división de juicios en los que se ventilaba la declaracion de un derecho en una cosa, ó á una cosa, ó en los que se trataba de hacer efectivo aquel. y se llamaba al de la primera especie declarativo, y at de la segunda ejecutivo: y finalmente segun que por la demanda se pretendia la declaracion del derecho en la cosa ő á-la cosa, ó la legitimidad de la posesion, se denominó cl juicio o petitorio ó posesorio. en Pues bien, el juicio ordinario de que se ocupa el tit. 7.o de la Ley de enjuiciamiento, já cuál de esas especies pertenece? ¿Cuáles de ellas se hallan comprendidas en él, si es que no cons

tituye una nueva especie distinta de aquellas? No es indiferente la contestacion á estas preguntas: la creemos necesaria para co+ nocer toda la estepsion de las disposiciones del título 72:9 sli : El juicio ordinario no esplica en la nueva Ley.lo mismo que significaba en la antigua; no se denomina ordinario encontraposicion al sumario o sumarísimo: juicio ordinario es aquel que se constituye por una sustanciacion aplicable a todas las demandas; es aquel que debe observarse en todos los casos en que se recurra á là autoridad judicial, salvo los en que la ley ba establecido un procedimiento especial; el juicio ordinario es la regla general, y los demas especiales son la escepcion. Así, pues, -en ese juicio caben todas las demandas así petitorias como por sesorias, y siempre es declarativo.

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Tres artículos comprende la primera seccion del título 7., y en verdad que no guarda proporcion este escaso número con la importancia de sus disposiciones. Cuantos conocen las antiguas prácticas de los tribunales, habrán visto resueltas especialmente en el art. 222 cuestiones, que se promovian a cada paso en los tribunales, y que por la discordancia de los pareceres de los jueces producian una perturbacion realmente escandalosa en la marcha de los negocios. Con frecuencia solia pedirse por los futuros demandantes declaracion jurada bajo la forma de posit ciones, o el reconocimiento de documentos antes de comenzar el pleito por demanda; y si bien respecto á este último estremio era mas conforme la práctica que deferia á lo solicitado, en cuanto'á las posiciones, si bien el mayor número de los jueces las desestimaba algupa vez, otros las admitian; de tal modo que, por esa incongruencia de pareceres, los litiganles y sus directores dudaban sobre la conducta que debian observar para promover las gestiones judiciales convenientes á su derechos !

La legişlacion de Partidas, de que mas adelante nos haremos cargo, habia sancionado una jurisprudencia racional y justa, que prohibia exigir armas al enemigo para despues batirle y derrócarle con ellas, porque tal era el efecto que producia la declaracion jurada, pedida al deudor antes de la contestacion a la demanda sobre los hechos concernientes al fondo del asunto. La Ley de: enjuiciamiento reconoció y aceptó la santidad de este principio, y por esa causa le elevó a la categoría de ley, en el articulo 222, en el cual al mismo tiempo consigno ciertas 'eseepciones de utilidad comun para ambos liliganles. Así, pues, desde hoy en adelante será jurisprudencia incuestionable, que antes de formalizar la demanda y contestarla , no es permitido al demandante ni al demandado respectivamente promover incidentes relativos a la calidad de las acciones ni de las escepciones que sean objeto del juicio. En una palabra, que no será lícito, ni al demandante ni al demandado pedir: que se evacuen posiciones referentes al fondo del asunto, ni para demandar ni para escepcionar; ni tampoco el reconocimiento jurado de los documentos privados que hayan de servir de título para fundar sus respectivas pretensiones.es, : .75"}

Esta jurisprudencia cierta y segura establecida por la Ley de enjuiciamientos, ademas de ser justa en el fondo ,l es tambien conveniente en cuanto determina la forma de comenzar los procedimientos; en cuanto preserva al demandado inesperto de los lazos que te solia tender la malicia de un aereedor sagaz. Ciertamente que las posiciones solian preparar, por la confesionespontánea del que la contestaba, la via ejecutiva, evitando el juicio ordinario por su propia naturaleza lento y costoso :'(pero eså ventaja que era esclusiva del acreedor, se conseguia á costa de la infraccion de un principio legal que prohibia á los poseedores de un titulo cualquiera elevarle à mayor eficacia le

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