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ES PROPIEDAD DE LOS EDITORES

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conspiraba contra la tranquilidad del reino, no contra la seCAPITULO VIII

guridad del rey, sin que valiera á su madre la prevision con

que procuró captarse la voluntad de los pueblos, apresuránFernando IV (el Emplazado) en Castilla

dose á dictar medidas como la abolicion del odioso impuesto

de la sisa, con que su esposo don Sancho los habia gravado. DE 1295 Á 1310

El primero que levantó la bandera de rebelion fué el tio del

rey, el bullicioso y turbulento infante don Juan, el perturbaCríticas circunstancias en que subió al trono.—Rebelion del infante don dor del reino en tiempo de don Sancho el Bravo, el aliado del

Juan.—Conducta del infante don Enrique: se apodera de la regencia: rey de Marruecos contra su hermano, el que asesinó al hijo de córtes de Valladolid: firmeza de la reina madre. -Contrariedades que Guzman el Bueno en el campo de Tarifa, el que habia debido. experimenta por parte del rey de Portugal: del de Aragon: del de

su vida y su libertad á la madre del jóven Fernando: aquel Francia: de los infantes: de los nobles: lealtad de los concejos. —Los inquieto príncipe, apoyado ahora por el rey moro de Granada, pretendientes al trono se reparten entre sí los reinos de la corona de Castilla.—Invasion de un ejército aragonés: guerra: su resultado; re

se hizo proclamar en aquella ciudad rey de Castilla y de Leon, tirada de los aragoneses: noble comportamiento de doña María de Mo

y con el auxilio de tropas musulmanas invadió los Estados de lina---Entrevista y tratado de la reina madre con don Dionís de Por

su sobrino, aspirando á arrancarle la corona. Por otra parte tugal.--- Bula pontificia legitimando los hijos de doña María: virtudes don Diego de Haro, que se hallaba en Aragon, apoderóse de de esta reina.-Ingratitud de su hijo, seducido por el infante don Juan Vizcaya, y corria las fronteras de Castilla. La reina, contando y el de Lara: prudencia y amor de madre.-Cortes de Medina del con la lealtad de los hermanos Laras, á quienes don Sancho Campo: confunde en ellas á sus acusadores.—Reino de Granada: muer- en sus últimos momentos habia recomendado que no abandote de Mohammed II: tratado de Mohammed III con el rey de Casti

naran nunca á su hijo, los llamó para que combatieran al lla.Sentencia arbitral y resolucion del pleito entre Castilla у

Ara

conde de Haro, y les suministró recursos para que levantaran gon: renuncian los infantes de la Cerda á sus pretensiones.—Guerra contra los moros: sitios de Almería y de Algeciras: conquista de Gibral

tropas. Mas la manera que tuvieron de corresponder à la retar: paz con el rey de Granada, ventajosa para Castilla. – Revolu- comendacion del rey difunto y á la confianza de la reina viuda cion en Granada. -Nueva expedicion de Fernando á Andalucía: cerco fué unirse con el rebelde á quien habian de combatir, y ser y entrega de Alcaudete.-- Extrañas circunstancias de la muerte de dos enemigos mas del nuevo monarca y de su madre. Fernando IV.-Por qué se llama el Emplazado.

Pareció haber encolerizado este proceder al viejo infante

don Enrique, el aventurero de Africa y de Sicilia, á quien viViño de nueve años Fernando IV cuando llamado á reinar mos volver á Castilla despues de veintiseis años de prision en por muerte de su padre Sancho el Bravo bajo la tutela y di- Italia, y ser recibido con benevolencia y distincion por su soreccion de su madre doña María de Molina (26 de abril, 1295), brino don Sancho el Bravo. Recorrió aquel príncipe las tierras fué paseado á caballo por las calles de Toledo entre prelados, de Sigüenza y de Osma haciendo llamamiento a los concejos caballeros y ricos-hombres, y en medio de aclamaciones popu- y aparentando querer favorecer al rey y á la reina. Pero su lares, despues de haber jurado guardar los fueros del reino, conducta no fué mas leal que la de los Laras, puesto que propocos príncipes de menor edad subieron al trono en circuns- metiendo á los pueblos aliviarles los tributos, reclamó para sí tancias mas difíciles y espinosas, y pocos habrán encontrado la tutela y la regencia del reino. Siguiéronle algunos, pero reunidos y prontos á estallar mas elementos de discordia, de opusiéronsele fuertemente las ciudades de Cuenca, Avila y ambicion, de turbulencias y de anarquía, que las que entonces Segovia. Reunió un simulacro de córtes en Burgos, y expúsofermentaban en derredor del trono castellano. Príncipes de la les el estado miserable en que el reino se hallaba, y la necesangre real, monarcas extraños y deudos, apartados y vecinos, sidad de poner remedio, disimulando poco sus ambiciosos sarracenos y cristianos, magnates tan poderosos como reyes y designios. En tal conflicto y á vista de tantas defecciones, la con mas orgullo que si fuesen soberanos, aliados que se con- reina doña María convocó a todos los concejos de Castilla á vertian en traidores, y vasallos inconsecuentes y desleales, córtes generales para el 24 de junio en Valladolid (1295). Para enemigos entre sí y enemigos del tierno monarca, cuya legiti- impedirlas propagó don Enrique la absurda especie de que la midad por otra parte, como rey y como hijo, no era tan reina, además de otros tributos con que intentaba gravar á incuestionable que faltaran razones para disputarla, todo los pueblos, queria imponerles uno de doce maravedís por Tomo II

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cada varon, y de seis por cada hembra que naciese (1). Por in- cejos de Castilla, y juraron reconocimiento y fidelidad al rey verosímil que fuese la invencion, produjo su efecto, y cuando Fernando. No obraron con la misma lealtad los magnates. Hala reina y el rey se acercaron á Valladolid con su séquito de biendo enviado al gran maestre de Calatrava junto con otros caballeros hallaron cerradas las puertas de la ciudad. Tuvié- nobles para que viesen de reducir á los Laras y al de Haro ronlos allí detenidos algunas horas, al cabo de las cuales deli- reunidos, confabuláronse tambien con los insurrectos, y volberaron los ciudadanos dar entrada á la reina y al rey, pero vieron diciendo a la reina que era menester que accediese á sin comitiva ni acompañamiento. Hablados y prevenidos los sus demandas, ó de otro modo ellos tambien la abandonarian. concejos por don Enrique, logró que se le diera la apetecida Fuéle, pues, preciso á la reina renunciar á la Vizcaya. Y sin regencia, pero en cuanto á la crianza y educacion del rey de- embargo, estos no eran sino los principios de los sinsabores claró con firmeza la reina doña María que no las cederia á que esperaban á la reina, y de las perturbaciones que habian nadie y por ninguna consideracion ni título. La situacion de de señalar este triste reinado. la reina y la tierna edad del rey inspiraban interés á los con- Abandonado el infante don Juan por los musulmanes luego

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que estos consiguieron su objeto de saquear el país; rechazado doña Violante, abuela de don Alfonso, el emir de Granada, los de Badajoz, cuyas puertas se le cerraron, pero dueño de Coria reyes de Portugal y de Aragon, de Francia y de Navarra, proy Alcántara que le acogieron, pasó á verse con el rey don clamando la legitimidad de don Alfonso de la Cerda. Entre Dionís de Portugal, de quien logró que abrazase su causa, este y su tio el infante don Juan se concertaron en repartirse proclamando que don Juan era el legítimo rey de Castilla. La los reinos dependientes de la corona de Castilla: aplicábanse reina doña María de Molina apeló á la lealtad de los concejos á don Alfonso Castilla, Toledo y Andalucía; tomaba para sí castellanos, a quienes encomendó la guarda de la frontera don Juan Leon, Galicia y Asturias. Cedia don Alfonso el reino portuguesa. Pero el apoyo que le daban los procuradores de de Murcia al de Aragon, en premio de la guerra que este conValladolid no era tampoco desinteresado. Obteníale la reina á sentia en hacer contra Castilla. Prometia don Juan al de costa de dispensarles mercedes, de acceder á las peticiones Portugal muchas plazas de la frontera. Con tan universal conque le hacian, y de ampliarles sus franquicias y sus fueros. juracion no parecia posible que Fernando IV pudiera conserPretendieron ser solos en las deliberaciones, sin la concurren- var en su tierna frente la corona castellana; pero quedábale cia de los nobles y prelados, y tambien les fué concedido. Ellos su madre, que activa y enérgica, imperturbable y prudente facilitaban subsidios, y la reina les pagaba con privilegios. como la madre de San Fernando, velaba incesantemente por Todos los dias sin moverse de un sitio desde la mañana hasta su hijo y acudia con maravillosa prontitud á todo. Recorrienla hora de nona se ocupaba en oir sus demandas y en satisfa- do los pueblos, solicitando el apoyo de los concejos y comunes, cerlas, «en guisa, dice la crónica, que los omes buenos se ha- y apelando á la lealtad y al honor castellano, logró que al incian muy maravillados de cómo la reina lo podia sufrir, é iban fante don Juan se le cerraran las puertas de Palencia, donde todos muy pagados della y del su buen entendimiento.» De pretendia celebrar córtes como rey; y Segovia franqueó las clarada por el de Portugal la guerra á Castilla, fué el infante suyas á la reina, a pesar de lo que en contrario habia procudon Enrique como regente del reino á ver de pactar alguna rado persuadir el infante á los hombres mas influyentes de la tregua, así con el rey don Dionís como con el infante don ciudad (2). Juan, lo cual se logró dando al primero las ciudades que re- Vino, pues, el ejército de Aragon, mandado por el infante clamaba y reponiendo al segundo en sus señoríos de tierra de don Pedro, y reuniéndose en Castilla con la gente de don Leon. Con esto y con haber comprado la sumision de los La- Juan, marcharon unidos hácia Leon, en cuya ciudad se proras y de don Diego de Haro á precio de trescientos mil mara- clamó al infante rey de Leon y de Galicia, así como á don Alvedís que les dió, pareció que deberia haberse restablecido la fonso de la Cerda se le dió en Sahagun el título de rey de tranquilidad del reino y robustecido el poder del rey.

Castilla. El de Aragon se apoderaba de Alicante y Murcia, los Léjos de eso, nuevas y mayores contrariedades se suscitaron.

navarros y franceses tomaban á Nájera, y el emir de Granada El rey don Jaime II de Aragon, de quien dijimos haber con- movia guerra por Andalucía (1296). Situacion crítica y misetraido esponsales con la tierna infanta doña Isabel de Castilla, rable era la de Castilla, inquietada por príncipes propios, la devolvió a su madre so pretexto de no haber podido obtener la dispensa pontificia. Y como subsistian en Aragon los infantes de la Cerda, como una bandera perpetua y siempre (2) La Crónica de don Fernando el IV, casi la única fuente que tealzada para todos los descontentos de Castilla y para todos nemos para los sucesos de este reinado, refiere los acontecimientos de los enemigos exteriores de este reino, formóse en derredor del que vamos dando cuenta con una prolijidad tan minuciosa y fatigante, estandarte de los Cerdas, por sugestiones y manejos del in- que es menester no poco estudio para entresacar y resumir los hechos quieto y bullicioso infante don Juan, una confederacion con

y resultados de alguna importancia, de entre el cúmulo inmenso de actra el jóven Fernando de Castilla, en que entraron la reina

cidentes, y la enmarañada madeja de tratos, de pláticas, de negociaciones, de alianzas y rompimientos, de avenencias y traiciones, de alterna

tivas y revueltas, entre los muchísimos personajes, reinas, reyes, infantes, (1) «Que les queria demandar (dice la Crónica de don Fernando IV) nobles, ciudades y concejos, bandos y partidos que figuraban y se moque la mujer que pariese hijo, que pechase al rey doce maravedís, y que vian sin cesar en tantos puntos cuantos eran los lugares del reino, y en la que pariese hija, que pechase seis maravedís. »

un estado de verdadera y completa anarquía.

invadida en todas direcciones por monarcas y ejércitos extra- se le ve hacer en union con don Enrique un tratado con el ños, sola contra todos, con una reina á quien abandonaban los rey de Aragon ofreciendo entregarle el reino de Murcia con suyos, y con un rey incapaz por sus pocos años de hacer frente tal que le ayudara en sus empresas. Apoderáronse en su virá tantos y tan poderosos enemigos. Felizmente no desfalleció tud los aragoneses de Lorca, pero rescatada luego por las troel ánimo de la reina doña María, ni en medio de tantas tor- pas de doña María, y habiendo ocurrido disturbios en Aragon, mentas perdió la esperanza ni le faltó la serenidad. El infante retiróse de Murcia don Jaime II sin haber podido conseguir regente don Enrique, con mas deseos de medrar en las revuel que la reina de Castilla le dejara la plaza de Alicante que él tas que voluntad de combatir, propuso á la reina que diera su pretendia retener (1302). mano al infante don Pedro de Aragon, con lo cual estaba se- Alcanzó la noble doña María de Molina por este tiempo un guro de que los aragoneses desistirian de proteger á los pre- triunfo moral que le valió mas que los de las armas, Llegárontendientes del reino, y Castilla se veria libre de enemigos: le al fin letras de Roma, en que el papa le declaraba la legitipropuesta que rechazó doña María con nobleza y dignidad. midad de sus hijos y le otorgaba la dispensa matrimonial Y por no guerrear don Enrique contra los infantes don Juan para el rey Fernando, si bien á costa de diez mil marcos de y don Alfonso, prefirió ir á Andalucía so color de ser allí mas plata. Golpe fué este que desconcertó á los pretendientes, que necesaria su presencia para hacer frente al rey moro de Gra- desalentó á don Alfonso de la Cerda, y dió no poco pesar á nada. Pero vencido en un encuentro por los musulmanes, faltó don Enrique, que se consolaba con propalar que eran falsas poco para que hubiera perdido la Andalucía entregando la las letras pontificias. Dos calamidades, que añadidas á la de plaza de Tarifa al granadino, si por ventura el valeroso y no- la guerra afligieron entonces el ya harto castigado reino de ble Alfonso Perez de Guzman el Bueno no hubiera defendido Castilla, el hambre y la peste, pusieron á aquella ilustre reina con su acostumbrada intrepidez contra moros y cristianos en ocasion de ganar mas y mas el cariño de sus pueblos. Coraquel reino y aquella ciudad. Por otra parte, la Providencia riendo de ciudad en ciudad como un ángel consolador, repapareció mostrarse abiertamente en favor del rey niño y de su raba los males de la guerra, socorria los enfermos, llevaba pan imperturbable madre. Los aragoneses habian puesto sitio á á los pobres, y recogia por todas partes las bendiciones del Mayorga, ciudad situada entre Valladolid y Leon, á cinco le- pueblo: «¡ noble carácter, exclama con razon un escritor ilusguas de Sahagun. La reina habia enviado algunos de sus lea- tre, ideal y casta figura que resalta sobre este fondo monótoles caballeros para defenderla. El cerco duró mas de cuatro no de crímenes y de infamias, y consuela al historiador de meses, al cabo de los cuales contaminó una terrible epidemia este cuadro de miserias que se ve precisado á delinear!>> al ejército sitiador, causándole tan horrible mortandad, que En aquel mismo año se celebró el matrimonio del jóven rey de ella sucumbieron el infante don Pedro de Aragon y casi de Castilla con la infanta de Portugal. Pero en medio de tan todos los ricos-hombres y caballeros de su hueste. Los que so- puras satisfacciones estaba reservado á la noble reina doña brevivieron diéronse prisa á alzar el cerco y á retirarse á Ara- María probar uno de los sinsabores que debian serle mas gon, llevando consigo en procesion fúnebre aquellos ilustres amargos, la ingratitud de aquel mismo hijo á quien consagracadáveres. La misma reina doña María les dió paso franco y ba todos sus desvelos y por quien tanto se sacrificaba. Deseguro por Valladolid, y aun les regaló telas nuevas de luto seaban el infante don Juan y Nuñez de Lara sacar al rey con que cubriesen los carros en que conducian los restos mor- de la tutela y lado de su madre, á cuyo efecto comenzatales de sus caudillos.

ron por indisponerle con ella, diciéndole que su madre no A pesar de este incidente, feliz para Castilla, la situacion de pensaba sino en seguir apoderada del gobierno sin darle la reina no dejaba por eso de ser angustiosa, agotadas ó en á él participacion alguna en el poder, que mientras estuviera manos de enemigos las rentas del reino, costándole el man- dirigido por ella no tendria sino el nombre de rey, y que él era tenimiento de sus tropas gastos que no podia soportar y cre- pobre mientras ella se enriquecia, con otros discursos propios ciendo cada dia las exigencias de los concejos y de los nobles para alucinar á un joven de no precoz ni muy sutil inteligenEl regente don Enrique tampoco dispensaba sus escasos ser- cia. Dueños por este medio del ánimo y del corazon del débil vicios sin pretender en recompensa la posesion de algunas vi- príncipe, persuadiéronle fácilmente á que abandonara á su llas que la reina tuvo que darle. El rey de Portugal se atrevió madre, y Fernando, dejándose arrastrar de sus instigacioá avanzar en direccion de Valladolid llegando hasta Siman- nes, con pretexto de ir con ellos de caza, marchóse con sus cas, á dos leguas de aquella ciudad. Aconsejaban á la reina nuevos consejeros por tierras de Leon y de Extremadura, donque se retirara de Valladolid, mas ella lo resistió con firmeza, de cazaba y se divertia y hacia oficios de rey; pero perdiendo sin perder jamás ni la esperanza ni el valor. La circunstancia para con los pueblos que le iban conociendo de cerca aquel de haber comenzado á desertársele al portugués los suyos, y afecto mezclado de compasion que al lado de su madre les la de haber el inconstante y voluble infante don Juan recono- habian inspirado sus desgracias y su corta edad. Así fué, que cido á su sobrino don Fernando como rey legítimo de Castilla, habiendo convocado cortes de leoneses en Medina del Campo, hicieronle regresar á Portugal temeroso de encontrarse sin los procuradores de las villas rehusaban asistir á ellas sin órtropas y sin aliados en medio de un país enemigo. Con mucha den de la reina, y el concejo de Medina ofreció á doña María maña y destreza supo despues la reina madre atraer á don que cerraria las puertas al rey y á los infantes. Léjos de conDionís de Portugal á una entrevista, y en ella le redujo a sentir en ello la noble reina, rogó á los concejos que obedecieajustar una paz en que se estipuló el matrimonio antes pro- ran la órden del rey, y llevando aun mas allá su abnegacion yectado del rey don Fernando con la infanta portuguesa doña y su amor de madre, accediendo a las instancias del hijo inConstanza, y el de doña Beatriz de Castilla con el príncipe he- grato, consintió en concurrir ella misma á aquellas cortes para redero de Portugal, entregando al monarca portugués varias ganar sufragios al rey: y en verdad bien le hizo falta el auxiplazas, y obligándose él á auxiliar al castellano (1297). Al año lio de su madre, porque solo ella pudo contener á los procusiguiente pudo ya la reina juntar un buen ejército, con que radores, que disgustados de ver al débil monarca supeditado recobró á Ampudia, teniendo que fugarse de nochc don Juan por sus nuevos Mentores, el infante don Juan y el de Lara, de Lara, que despues fué hecho prisionero por don Juan Al- hicieron demostraciones de querer abandonar la asamblea (1). fonso de Haro, y puesto otra vez en libertad por la reina. Era un continuo tráfago de rebeliones, de guerras, de sumisiones

(1) El ilustrado Romey, que muestra, no sabemos por qué, un deciy de revueltas, mas fácil de comprender que de describir. dido empeño en negar, ó por lo menos en hacer dudar de las virtudes

Si en las cortes de Valladolid de 1300, los concejos penetra- que todos nuestros cronistas é historiadores atribuyen á la reina doña dos de la buena administracion de la reina le votaban subsi- María de Molina, incurre en bastantes equivocaciones en lo relativo á

este reinado. Hablando, por ejemplo, de estas cortes de Medina, dice dios, y el infante don Juan juraba fidelidad y obediencia al

que las convocó la reina, no se sabe en virtud de qué derecho. La reine rey don Fernando y á sus hermanos caso que subiesen al

doña María convoqua de son coté û Medina del Campo, on ne sait en vertrono, el juramento duraba en él lo que tantos otros que lle

tu de quel droit, les cortes de Castille et de Leon. Hist. d'Espagne, t. VII, vaba hechos, y lo mismo que duraban los de don Dionís de pág. 189. – Si hubiera leido con atencion la Crónica, hubiera visto que Portugal, los de don Enrique, los de los Laras, y los de casi las córtes fueron convocadas por el rey. Y luego que el rey oro entrega, todos los personajes de aquella época; y al año siguiente (1301) do estos lugares ú don Enrique, acordó con el infante don Juan, y don Pretendieron estos mismos que el rey hiciera á su madre constaba con admirable exactitud y minuciosidad la inverpresentar en estas cortes las cuentas de su tutela y adminis- sion de todos los fondos, y examinadas y sumadas las partidas tracion, creyendo hallar en ellas cargos graves que hacer á la se halló que no solamente no se habian distraido los cuatro reina doña María, como que habian esparcido la voz de que millones de maravedís anuales que se pretendia, sino que la en cada uno de los cuatro años anteriores habia guardado reina habia hecho en servicio del rey un anticipo de dos cuenpara sí cuatro cuentos de maravedís. No pareciéndole bien á tos mas, que habia pedido prestados. Resultó para mayor Fernando mostrar así á las claras tan injuriosa sospecha á su honra suya y confusion de sus enemigos, que habia vendido madre, propusiéronle, y él lo aceptó, como si en sustancia no todas sus alhajas para los gastos y atenciones de la guerra, fuese lo mismo, pedir las dichas cuentas al canciller de la rei- sin haberle quedado sino un vaso de plata para beber, y que na, abad de Santander. El canciller exhibió sus libros, en que comia en escudillas de barro. Con esto enmudecieron sus acu

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sadores, y la venganza que la noble reina tomó fué rogar á las plazas al norte del Júcar; que á don Alfonso de la Cerda se le córtes que diesen á su hijo los servicios que pedia (1).

señalarian las rentas de varios pueblos hasta la suma de cuaAbreviemos los enojosos sucesos de este reinado de discor- trocientos mil maravedís, cediendo él todas las plazas que dias y de intrigas.

tenia; que se daria á su hermano don Fernando la renta de Aprovechándose de ellas como buen político el rey Moham- infante de Castilla, y que antes de firmarse el tratado prestamed II de Granada, no solo habia mantenido con esplendor rian los dos hermanos juramento de homenaje y de fidelidad su pequeño reino, sino que habia llevado sus huestes hasta las al rey. De esta manera trocó el hijo primogénito de don Ferpuertas de Jaen, incendiado el arrabal de Baena, y apoderá dando de la Cerda su derecho a la corona de Castilla por una dose de la fortaleza de Bezmar, hasta que fué llevado en 1302 no muy cuantiosa suma de dinero, y fué apellidado en ade<del reinado de esta vida al eterno descanso, como dice el his- lante Alfonso el Desheredado. toriador árabe, estando en su azala con gran tranquilidad y sin Pero las querellas, las intrigas, las guerras parciales entre aparente quebranto en su salud.» Su hijo Mohammed III (2), el rey, el infante don Juan, los Haros y los Laras, no tenian heredero del valor y del talento de su padre pero no de su término. Pareció que le habrian de tener cuando las cortes de fortuna, despues de haber tomado algunas plazas fuertes á los Valladolid (1308) ratificaron un tratado en que se dejaba á don cristianos, desistió de aquella guerra, y se resignó a tratar con Diego de Haro el señorío de Vizcaya por toda su vida, á conFernando IV de Castilla, reconociéndose vasallo suyo, pero ce- dicion de que despues pasaria, á excepcion de algunas plazas, diéndole este las plazas conquistadas, á condicion de que que á la mujer del infante don Juan y á sus herederos. Mas como dara Tarifa en los dominios castellanos (1304): tratado que hizo en todas estas negociaciones habia de haber siempre un desel rey de Castilla por consejo de sus favoritos y sin contar con contento que mantuviera el país en estado de eterna inquiesu madre. Continuaban en este reino las turbulencias y los tud y agitacion, esta vez lo fué don Juan de Lara, á quien el amaños entre el rey, la reina, los infantes y los poderosos se- rey se vió precisado á hacer guerra y á quien tuvo cercado en ñores de Lara y de Haro. La muerte del infante don Enrique Tordehumos. Nada, sin embargo, adelantó el monarca, porque (1305), sin dejar sucesion, volviendo de este modo las villas y confabulados otra vez el de Lara y el infante, obligáronle á plazas que poseia al dominio de la corona, dió á Castilla una pactar una reconciliacion, y lo que fué mas, á mudar la gente tranquilidad momentánea. Y en cuanto á las diferencias y de su consejo. Así andaban siempre. Hasta que al fin conoció pleitos con el de Aragon, convínose en someterlas al juicio de el rey, ya por los desengaños que recibia, ya por los consejos árbitros, que lo fueron por parte de Castilla el infante don é instrucciones de su madre, que para librarse de las imporJuan, por el de Aragon el obispo de Zaragoza, y el rey don tunidades de aquellos turbulentos y soberbios vasallos, le era Dionís de Portugal como mediador entre los dos monarcas. menester recurrir a la política de sus antecesores, á promover Habidas las correspondientes conferencias en Campillo, con la guerra contra los moros. En este pensamiento coincidió fecluyóse la negociacion de un modo favorable al aragonés, de- lizmente don Juan II de Aragon, y poniéndose de acuerdo terminándose que quedaran por él Alicante y muchas otras los dos monarcas solicitaron del papa las gracias espirituales

que solian otorgarse para esta clase de empresas. El papa CleJuin Nuñez, que hiziesen cortes en Medina del Campo. Cap. 16.—«Los mente V no solo les concedió por tres años el tercio de las mas de los concejos de las tierras embiaron á decir á la reina que si ella rentas de la Iglesia, sino que dando de mano á los antiguos non lo mandasse que non vernian á estas cortes. Cap. 17.

escrúpulos de Roma sobre impedimentos de parentesco para (1) «Y tan grandes acucias pusiera en poner recaudo en hecho de la los matrimonios, dispensó sin dificultad en el de segundo grareina, que todos quantos dones y oro y plata ella tenia, todo lo vendió do que mediaba entre el infante don Jaime de Aragon y la para mantener la guerra, assi que non fincó con ella mas de un vaso de plata con que bebia, y comia en escudillas de tierra.» Cron. de don Fer- prenda de reconciliacion entre ambos soberanos, al mismo

infanta doña Leonor de Castilla, cuyo enlace se concerto como nando IV, cap. 17.

(2) Llamábase Abu Abdallah, cuyo sobrenombre fueron los españo- tiempo que el del infante don Pedro de Castilla, hermano del les adulterando y corrompiendo en Abu-Abdilla, Bu-Abdilt

, Boabdil, y rey, con doña María, hija del de Aragon. este fué el primer rey de Granada á quien se aplicó este nombre tan cé

Las cortes de Madrid, congregadas en este mismo año (1308), lebre en los romances castellanos.

no solo aprobaron unánimemente la empresa sino que vota

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