Imágenes de páginas
PDF
EPUB

cucion, y solo cuando en el pár. 2.° se hace .cargo del caso en que se admita en un efecto, es cuando ordena que se remitan los autos en segunda al Tribunal Superior, No creemos que esa omision en el primer caso, quiera denotar que no se han de elevar los autos al Tribunal, sino que, como no habiéndose de ejecutar la sentencia, a nadie se perjudica en que no sea inmediata la remision de los autos, por eso hizo mérito de esta circunstancia en el único caso en que era conveniente espresarla, ésto es, cuando habia de ejecutarse la sentencia. En ambos no obstante los remitirá el juez, si bien en el segundo despues de fijar el testimonio, no obstante la regla general establecida en el art. 335.

Sentada ésta doctrina, dedúcese que, aunque la Ley de enjuisiamiento no dispone espresamente que los autos se remitan á costa del apelante, és cosa clara que ha de ejecutarse de este modo, porque lo mismo ese gasto que cualquiera otro, ha de pagarse por la parte que los ocasiona; y caso de no realizarlo tan breve como es preciso hacerlo, para que el juez cumpla con la ley, está facultado para proceder por los medios legales á fin de proporcionarse los recursos necesarios.

Si la providencia fuere interlocutoria. Ya bemos indicado que las providencias en el sentido propio de esta palabra no son sentencias, y hemos distinguido tambien entre las que deciden artículos y las que acuerdan únicamente respecto á la sustanciacion. Ahora el art. 71 en el pár. 2.° usa la frase providencia interlocutoria en opo sicion a sentencia definitiva. ¿Por qué no ha dicho, si la sentencia fuere interlocutoria, así como en el artículo 67 habia espresado sentencia interlocutoria en combinacion con sentencia definitiva? ¿Será tal vez porque el art. 71 quiera referirse á las sentencias interlocutorias que no deciden artículo? No; el art. 71 hace relacion a las sentencias ó providencias, llámense como se quiera, que siendo interlocutorias se apelan, y la apelacion se admite en un solo efecto, porque parte de la teoría que sentamos arriba; á saber, que cuando despues de admitir la apelacion tiene que continuar el procedimiento, se remita testimonio, para no impedir la continuacion, y como únicamente en el caso de apelacion de sentencia interlocutoria existe la posibilidad de llevar adelante el juicio no terminado, por esa causa habla de ellas.

Se facilitará al apelante testimonio. Cuando los autos se ele, van testimoniados ó parte de ellos al Tribunal Superior, se entrega aquel al apelante; por eso se le facilita testimonio. Consiste la diferencia en que en el primer caso pudiera la mala fé hacer desaparecer el espediente con los documentos justificativos, lo que no acontece en el segundo.

De lo que señalare de los mismos autos. No pocas cuestiones se suscitaron en tiempos no muy lejanos, acerca de la facultad de señalar lo que habia de testimoniarse siempre que se remitieran autos á un Tribunal Superior. En esta diligencia podian come+ terse omisiones de suma trascendencia, y despues de varias consultas se resolvió, lo que era natural y conveniente; que las para tes interesadas señalasen los escritos, documentos y demas que creyesen necesario para testimoniarlo; porque como suyo era el interés y suyo tambien el cargo de pagarlo, nada mas justo que se las dejase la facultad de señalar lo que debia comprender el testimonio.

Pero esa facultad absoluta podria ser fecunda en perjuicios y protectora de la mala fé, aunque de un modo indirecto; porque el litigante que tuviese interés en perjudicar al otro, señalaría una gran parte del proceso, especialmente si era voluminoso, para retrasar su remision al Tribunal. Parécenos por esą causa que el juez debe estar autorizado para denegar el testimonio de todo lo que estime impertinente, como lo estaba por la antigua jurisprudencia.

. Con las adiciones que el colitigante hiciese. Esta igualdad se funda en un principio de justicia; porque tratándose de un documento que ha de servir para determinar sobre derechos.com munes, claro es que ambas partes deben ser iguales en facultades. Pero ¿cuándo? ¿Cómo han de manifestar su voluntad respecto á la fijacion del testimonio? El silencio de la Ley nos autoriza para discurrir sobre esta materia. No creemos sentar un error, si opinamos que debe hacerse saber a las partes, que dentro de un término manifiesten lo que quieren se comprenda en el testimonio.

Del testimonio deberá hacer uso dentro de veinte dias siguientes, etc. En esta parte introduce la Ley de enjuiciamiento una novedad, separándose de las prescripciones del Reglamento pro

[ocr errors]

118 visional, sin retrocéder completamente a la jurisprudencia přáctica anterior á aquel, si bien discorde con las disposiciones lega+ les ya de las Partidas ya de la Nov: Recop. Rigiendo el Reglament to, siempre rémitia 'el juez directamente los autos originales ió en compulsa al Tribunal Superior: segun lo prevenido en las ļeye's anteriores, se proveia al apelante de testimonio que acreditara que la apelacion se hábia admitido, y presentándose en el Tribunal de 'alzada á mejorarla, ordenaba este que se espidiese carta-orden al juez para la remosa de los autos originales o en compulsa, según procediera. Hoy se remiten los autos directamente, euando se elevan originales, y cuando testimoniados en todo é en parte se entregan al apelante. Esta novedad no puede ofrecer ni ventajas vi perjuicios considérables. ' .15 Siva és kietota la 7.1? 14. Todo esto se concibe claramente, pero es preciso no perder de vista, que la ley señala un término para comparecer. en la Audiencia, con el objeto de que despues se tratará; é interesa determinar de una manera clara y precisa, el medio de llevar las actuaciones hasta que comience á correr aquel plazo. 1 - Recordemos la antigua legislacion y examinemos las dispov siciones de la Ley de enjuiciamiento para fijar" la nueva jurispruf dencia. Fué siempre necesaria la citacion y emplazamiento de las partes para que se presentasen en el Tribunal de alzada para mejorar y proseguir la segunda instancia, leyes 22 y 26, tit. 22, Partida 3." (Véase el comentario al art. 335); pero no se concer dió un mismo término en todas las circuncancias: esto era nataral y lógico. Acaso por este fundado motivo las leyes dejaron á . : il y 4.", tit. 20, lib. 11 de la Nov. Recop. Jiy mas precabiendo que pudieran omitir hacerlo, y para que les sirvjese de norte en los señalamientos, prescribieron que los apelantes se presentasem á mejorar la apelación en término de quincel dias, si el Tribunal se hallase de puertos aquende, y de euarenta si de puertos allen4 de. Esta era la legislacion vigente cuando se publicó el Reglamento provisional, y la imisma quedó en isu fuerza y vigor, supuesto que no señaló otro nuevo.

Vino mas tarde la Ley de enjuiciamiento y dispuso en él artículo 335, que los jueces remitiesen los autos con citacion yemplazamiento de las partes; mas ese artículo, comprendido lentve

los que arreglan el juicio ordinario, no señaló término alguno
para que el. litigante comparezca en el Tribunal Superior: bus+
camos por esa causa la disposicion oportuna entre'las generales,
pero encontramos que únicamente cuando trata de las apelacio-
nės admitidas en un efecto:, fija el término de veinte dias para
presentarse en el Tribunal Superior , mejorando la apelacion,
Visto el sistema que guarda la Ley, respecto á los casos en que
procede y se admite la apelacion en ambos efectos zqué término
será el legal? ¿Penderá acaso de la voluntad del juez á quo?. ¿Se
entenderá que subsiste la antigua jurisprudencia en esta parte?
Párece indudable que la razon de haber espresado la Ley que ha
de comparecer el litigante en término de veinte dias, cuando
se le entrega el testimonio consiste, en que podia caber duda
respecto al dia, desde el en que hubiera de comenzar a contarse
el término: mas esto mismo hace creer que, cuando se trate de las
apelaciones admitidas libremente, ó lo que es igual, en las que se
remitén los autos originales, los veinte dias principiap á correr
desde que se notifica la providencia, por la que se acuerda la re-
mision de los autos. Asi lo dispone el art. 336 tratando del juicio
civil declarativo, cuya determinacion deberá ser aplicable á
todos los demas que no tengan señalado término especial.
- Pero queda en pié la segunda cuestion , á saber: la de si el
término de veinte dias es comun á lodos los casos, ó lo que es
to mismo, si se ha de distinguir entre los dos que señalaron las
leyies recopiladas. La unidad de término señalado por-la Ley de
enjuiciamiento es sin duda justa, porque siendo hoy mas fáciles y
rápidas las comunicaciones, suficiente tiempo son los veinte dias
para mejorar ó comparecer en el Tribunal Superior."
--5. Mas ese término como el señalado para interponer la apelat.
cion son fatales, supuesto que trascurridos, la sentencia se declara
ipso jure ejecutoriada, sin necesidad de providencia alguna , ni
reclamacion de parle, y en el segundo desierta la apelacion. Sin
embargo, es preciso recorrer los tratados especiales de la Ley de
enjuiciamiento, porque no siempre las disposiciones generales
abrazan todas las reglas que juegan en una materiá. Efectiva
mente, el'art. 838, ordena que cuando el apelante no hubieşe ·
comparecido dentro del término del emplazamiento, iá la prime-
ra rebeldía que acusé el apelado se declarará desierto el recur-

[ocr errors][merged small][merged small]
[ocr errors]

80.; luego no es exac!o que la no comparecencia dentro de los veinte dias, produce siempre ipso jure la disercion.

Asi es realmente; la Ley ha distinguido entre las alzadas ad-. mitidas en un efecto de providencia definitiva y de interlocuto-, ria; en el primer caso los autos se remiten originales, supuesto que el testimonio se le reserva el juzgado para la ejecucion, no puede llegar el caso de no presentarse con este el apelante, sino que serán los autos, los que lleguen a la Audiencia, y se está en el caso de los artículos 837 y 838. Pero si la providencia apelada fuese interlocutoria, como que entonces se provee de testimonio, podrá acontecer lo que orden a el art. 72 en sú párrafo 2.° La razon de esa diferencia se funda en que en el caso de sentencia interloculoria, puesto que la parte tiene en su poder el testimonio, y se trata de una providencia que no termina la accion en el fondo, á sí misma debe imputarse las consecuencias de su morosidad. En el comentario al art. 838, tratamos mas detenidamente esta materia, y nos hacemos cargo de los casos de imposibilidad a comparecer.

Mejorando la apelacion en el Tribunal Superior. Recordamos que el art.72., trata de las providencias interlocutorias , cuya apelacion se admite en un efecto, y por consiguiente que en ese caso es el en que se ha de presentar el apelante mejorando. Mas fijándose en lo que ordena el art. 840, se preguntará já qué se reduce la mejora de apelacion, supuesto que en tales casos úni+ camente se entregan los autos para instruccion de los Letrados? ¿Será por ventura que el art. 840 se refiere a las providencias, cuya alzada se admitiere en ambos efectos, y el 72 á las de un efecto? Será que la mejora consista en la presentacion de un escrito acompañando el testimonio? Es de notar que las apelaciones de autos interlocutorios do admiten sustanciacion escrita, asi como por el contrario las definiti vas se tramitan por eserito, alegando agravios en el primero que presenta el apelante. Recordando la antigua jurisprudencia, encuéntrase un sistema diverso del que habia establecido el Reglamento provisional; la mejora de la apelacion, no consistia en la alegacion de agravios, que aquel confundió; consistia en presentarse en el Tribunal insistiendo en el recurso, como en la actualidad acontecerá en los casos de apelacion de definitiva, cuando el procurador se pre

« AnteriorContinuar »