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te introduce la Ley de enjuiciamento dos novedades que podrán causar al demandado perjuicios evidentes , en tanto que al demandante le facilita un medio de evitarlos. Las leyes de Partida habian limitado el fuero de la acción real a la cosa raiz; la Ley de enjuiciamiento le estiende á las muebles y semovientes, pero dejando en este último caso la eleccion al demandante, entre el lugar en que se halle la cosa demandada y el domicilio del reo. Compréndese á primera vista la razon de esta alternativa y su eleccion; pero no se alcanza con igual facilidad la causa por qué se ha variado la jurisprudencia. ¿Se ha creido que existe identidad entre lo inmueble y lo raiz? La contestacion afirmativa seria aventurada; nosotros al menos no vemos que pueda fundarse en razones sólidas la derogacion absoluta de las leyes que regian sobre esta materia: no somos partidarios del fuero del domicilio como general escluyente, y por eso aceptamos la novedad y la creemos fundada con aplicacion-á ciertas acciones reales sobre muebles ó semovientes, pero no para todas: mas adelante tendremos ocasion de esponer estas teorías.

Acciones personales. Ocúpase el pár. 3.°, art. 5.°, de las ac+ ciones personales , y respecto á ellas señala un fuero especial preferente, al que somete lo mismo al demandante que al demandado; pero volviendo despues al sistema de eleccion, concede al primero la del lugar del domicilio del segundo , ó la del contrato bajo ciertas condiciones.'""....

Et del lugar en que deba cumplirse la obligacion. Hé aquí el fuero escluyente descrito de tal manera, que no puede confundirse con otro: En efecto, las sentencias tienen que cumplirse: o Hevarse á efecto en el lugar ó juzgado que pronunció la de primera instancia, ó mas bien dicho, por el juez que la dictó; pero no es lo mismo cumplirse la obligacion, que cumplirse la sentencia; á lo primero se refiere el art. 5. Fúndase este precepfa en un principio de justicia inmutable, a menos de desnaturalizar las obligaciones.

Suelen á las veces los contrayentes, no tan solo determinar los deberes que respectivamente se imponen, sino que prefijan ademas el lugar en que han de cumplirlos: en este caso no puede decirse que existe una sumision espresa ni tacita al fueroló juzgado del lugar designado para cumplir lo prevenidos por eso

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no puede decidirse la cuestion de competencia por las reglas cosignadas en los arts. 2°, 3.° y 4.° de la Ley de enjuiciamiento; pero existe una razon de mútua conveniencia, una especie de presunta sumision, que justifican la designacion legal de aquel fuero competente. Allí donde tiene que cumplirse la obligacion deben declararse los derechos ó deberes disputados en una contienda judicial, porque así se evitará que un juez pronuncie la sentencia y otro la lleve á efecto, aunque sea por delegacion: esto es justo y conveniente a los interesados; por esa causa se declara competente el fuero para ambos: así lo dispuso tambien la ley 32.tia tulo 2., Part. 3.",

Pero esa mişma ley, al tratar del fuero que procede de la causa espresada, dice: «Cuando el demandado, ó otro cuyo hepredero él fuere, oviesse puesto algun pleyto, é prometido de »facer alguna cosa en aquella tierra donde fuere juez , aquel »ante quien le facen la demanda... ca maguer no fuere mora» dor; de aquel logar , tenudo seria de responder ante el juzgan odor por cualquier de estas razones sobredichasi» En este caso la competencia procede de la sumision espresa de la parte, y lo mismo es aplicable á las acciones reales que a las personales.''

Cuando no se haya fijado lugar para cumplir-lo convenido; quedan las cosas en su estado primitivo, y la ley tiene que sun plir el vacío que dejaron los contrayentes. Cumpliendo con este deber la de enjuiciamiento, designó el domicilio del demandado como fuero comun á las acciones personales, porque si bien deja la eleccion al demandante entre aquel y el lugar del contrato, son tales las condiciones que exige para poder elegir este, que le convierte en escepcional. En efecto, en esta parte se ha reproducido la antigua jurisprudencia: el lugar del contrato producia fuero cuando se hallaba en él al contrayente, aunque fuese sin ánimo de residir, y podia ser habido y emplazado. Esto mismo, dispone el pár. 3.°, art. 5.'; de modo que antes como ahora el fuero para intentar las acciones personales procedentes de obli, gación, fué, y es, por decirlo así, eventual: y la eleccion que se concede al demandante no es absoluta, sino limitada al caso, en que el contrayente se halle en el lugar del contrato y pueda ser emplazado .... 19,

ljub 9 min919 snup - La regla sentada en el pár. 3.°, art. 5.0, se refiere a obligaciones personales que pešan sobre una persona; mas como acontece con frecuencia que sean varios los obligados, se preguntará en este caso: zcuál es el juez competente para demandar? Cuan do de la obligacion resulte designado lugar en el que haya de cumplirse lo convenido, la contestacion es tribial y sencilla y lei este lugar, porque es idéntica la razón con la del caso espreso. Mas si no se fijó, será forzoso distinguir, si la obligacion solidiaria o to: en el primer caso, el demandante podrá elegir el deudor que mas bien le venga, y demandarle en el lugar de su domicilio, o en el del contrato , si concurrent los requisitos mas arriba espresados para este caso ; pero si acontece lo segundo, tendrá que demandar a cada uno en el lugar de su domiéilio.'" (10 0..1!1.6.63 kr 4.0; Ka fitit,

que no tuviere domicilio fjo. Suele esto acontecer no pocas teces, y cómo para ejercitar las acciones personales el domicis lio es la causa principal de la competencia', necesita la ley sus plirla por otro medio. El que no tiene domicilio fijo es, por decirlo así, ciudadano peregrino, y por est la ley prescribe que se le demande en donde se le encuentre, porque a no ser así, se salvaria de cualquiera responsabilidad. Pero el que no se halla domiciliado , residiria por lo menos algun tiempo en un lugar cierto, y por eso, á eleccion del demandante; podrá obligarle a contestar a la demanda en el lugar en que le encuentro, ólexibel de su última residenéia: Ii 19 anivab olssissismus119 al 19096 11.El domicilio de las corporaciones y establecimientos públicos es, el del lugar en que se hallen constituidossiel de las sociedai des entre particulares, el que hubiesen fijado en la eséritura de fundación, segün prescriben las leyes.lt noi?"1924 19 48791YIN") -- De los en que se ejerciten dociones mistas: Era precisó que la Ley de onjuiciamiento adoptasé un doble fuero'si habia de ser consequente; porque sentados los principios quequedan lespuest tos relativamente las reales y á las personales, no debía sin notoria inconsecuencia aceptari un fuero y desechar el otro de los elegidos para cada una de ellas. Pero lo que no podia haver la ley, necesitaba permitirło á otro, porque no siempre la cosa šita y el domicilio corresponderán á un mismo lugar. Establecido que la eleccion se dejase al demandante, en el caso de compétencia por causa del contrato y del domicilio, era consiguiente! que se le concediese tambien entre este y la cosa sita, cuando hubier se de entablar una accion mista. i 'usta, y 109 114-1534

Respecto á; la gestion de los guardadores. La ley 32 antes citada, dice: «Cuando algund ome oviese tenido en.guarda bienes »de huérfano, 6 de loco ó desmemoriado, ó de Señor en razon de » mayordomia. Ó. ovjese seydd Maestrosh guardador de moneda, nó de mineras o guardador de montes o dehesas: que en aquellos vlugares es tenudo de responder, é de facer cuenta, sobre cual viquier destas cosas ó de otras semejantes, dó usaba de ellas por »razon de oficio que tenia.». El art.5.2 de la Ley de enjuiciamiento, hace mencion únicamente de los guardadores, pero no los especifica: Ide modo que pudiera dudarse sobre si bajo esta sola espresion quiere comprender a todos los nombrados en la ley de la 31 Partida. Siq embargo, en su última parte hace mencion de los menores, y esto deja entreven el pensamiento de referirse á ellos. Pero como a pesar de esa falta de espresion en la Ley, la razon es la misma, su aplicacion debe alcanzar á i todos los que se hallen en idéntico caso, como acontece, ya con los guardadores ó administradores legales ya con los congencionales, so

Esto no obstante, creemos que el administrador judicial debe responder ante el juez que le haya conferido la administracion, porque la accion que contra él se promuera es incidental.. ,#!

Respecto a la gestion.. Claramente se poncible que se trata de las responsabilidades á que tenga que satisfacer el guardador para con terceras personas por los bienes de su administrado. Pero la administracion obliga al guardador en dos distintos cont ceplos, el uno con relacion al principal á quien representa, y el otro respecto a los acreedores de este En el primer concepto será fuero competente el lugar en que hubiese administrado ło print cipal, y en el segundo este y el de su domicilio si lo fuere/tambien el del menor ó administrado), p 15 :

Si ;}', , ! ARTIA 6.9 Las reglas establecidas sen los artículos anteriores se i ona tenderán sin perjuicio de lo que disponeresta Ley para casos iespeciales

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La disposicion escepcional del precedente artículo era una necesidad, porque, aunque todas las acciones civiles se comprenden en una de las tres clases citadas en el art. 5.', por cir

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cunstancias especiales o de la cosa contra la que se dirijen, ở de Ja persona obligada á responder, fué preciso relevar al actor de la obligacion de seguir las reglas sentadas para demandar en fuero competente

..., En efecto, el juicio universal de abintestato, tiene condiciones especiales y por eso no podia atenderse-á la naturaleza de la accion para determinar el fuero; asi es que la Ley de enjuiciamiento señaló el del domicilio del difunto, como puede verse en el art. 354. Igual disposicion comprende el 410 para fijar el correspondiente a los de testamentaria. --Tambien en varios juicios especiales fué menester abandonar las reglas generales consignadas al art. 5.', tal como en los de retracto y tanteo, en los de ejecucion de las sentencias y en los incidentales o de oposicion de tercería, ya de dominio, ya de preferencia, en los que versan sobre cobranza de costas y otras semejantes, como tendremos ocasion de observar en sus lugares respectivos:

Art. 7.0. Todas las actuaciones judiciales deben escribirse en el papel sellado que prevengan las leyes y reglamentos.....

Dos razones nos mueven a ser concisos en el comentario al precedente artículo. Primera: la de que si hubiera de enumerarse la clase de papel que se necesità usar segun la clase de actuaciones, seria tarea pesada y enojosa; y segunda, porque sien. do transitorias las disposiciones relativas al uso del papel sellado, nos espusiéramos á que al poco tiempo de publicados nuestros trabajos, no existieran el Real decreto de 8 de agosto de 1852, y Realės órdenes que tratap de la materia... 2013 -ilttNos limitaremos, pues, á decir, que a pesar de que el art. 7.9 no impone pena alguna al que no use del papel correspondiente, ni declara la nulidad de lo actuado, el Real decreto, y la Instruccion que le siguió, imponen penas a los que no usen del papel que prescribenz y probiben ademas que se dé curso á los escritos que en otra forma se presenten.

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