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sion conveniente: por ahora nos limitaremos a consignar que la providencia, en que se acuerde llamar los autos a la vista, coloca el juicio en el mismo estado en que le colacaba la conclusion que prescribian las leyes anteriores; que fija un dique que impide á los litigantes aducir nuevas probanzas; que separa al juez de aquellos, y abre el plazo en que este es ya el único que tiene que hacer en juicio.

Pues ahora bien, ¿será este el estado del litigio en el que podrá el juez acordar la práctica de las diligencias enumeradas

el art. 48? ¿O podrá mandar que se practiquen antes de que el juicio llegue al estado de llamar los autos a la vista y citar para definitiya? La disposicion del art. 48 es-genérica, indeterminada: pudiera aplicarse á cualquier estado del litigio, sino estuviera en oposicion con los principios cardinales que arréglay los juicios. Por mas que la Ley de enjuiciamiento derogue todas las anteriores que regian en la materia, alguna vez no podrán menos de servirnos de guia en la interpretacion de aquella , 'porque es preciso no perder de vista que, como reformadora de una legislacion existente, presupone en ciertos casos lo que existia, sin reproducirlo. Asi, acontece en el de que trata el art. 48: ocupándose de la jurisprudencia antigua, y de la práctica que autorizaban los autos para mejor proveer, quiso fijar reglas para evitar los abusos; quiso especificar los medios probatorios que habia de ser lícito a los jueces acordar para mejor proveer, y partiendo del supuesto, de que aquellas reglas debian tener aplicacion despues de llamados los autos a la vista, omitió espre

sarlas...id

Dos cuestiones de sumo interés se sustentaban entre los autores prácticos: 1., $i podrian los litigantes presentar documentos despues de la conclusion definitiva; y 2. si podian los jueces mandar practicar, diligencias probatorias de oficio, y caso afirmativo cuáles. Reservándonos esponer en lugar, oporluno las teorías que se sostuvieron respecto á la primera cuest tion, nos ocuparemos, de la segunda. La ley 11, tit. 4 de la Par tida 3.", consultando mas bien los principios filosóficos que en jolras muchas predominan, que las razones de conveniencia y de probidad, decia:"Verdad es cosa que los judgadores deuen cantar en los pleytos, sobre todas las otras cosas del mundo; e por

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»ende, cuando las partes contienden sobre algund pleyto en juyz»cio, deuen los judgadores ser acuciosos'en puñar de saber la »verdad del, por cuantas maneras pudieren." Refiere otras doctrinas y concluye: "E quando supieren la verdad, denen dar su »juyzcio en la manera que entendieren que lo han de facer se »gund derecho.” La ley 3.", tit! 22 de la misma Partida, es, si cabe, mas esplícita. "Cierto, e derechurero, dice, segund mandan Jas leyes de nuestro libro, e catada, e escodriñada, e sabida la verdad del fecho, deue serdado todo júyzcio...”La ley 2.", tit. 16) lib. 11 de la Nov. Recop. recomienda tambien å los jueces que atiendan mas a la verdad que á las fórmulas y å las formalida des. Pero las doctrinas sentadas en esas leyes, eran demasiado Jalas y abstractas, en términos, que por tanto decir nada decian, y se hallaban en contradiccion con el precepto, tambien legal, que manda al juez que fälle los pleitos y las causas por lo alegado y probado.

Esas declaraciones, sin embargo, sirvieron para autorizar la práctica de acordar, para mejor proveer, ciertas diligenciás; pero pinguna ley regularizaba ni las facultades ni la forma; podian cometerse abusos por uno y otro concepto: era necesario fijar límites, ya especificando las diligencias que el juez ha de poder acordar; ya del tiempo y la'forma de practicarlas. A la primera parte se refiere el art. 48. Examinemos las diligencias que per mile la Ley mandar practicar.

1.° Que se traiga a la vista cualquier documento que crean cont veniente. Este primer caso se refiere a documentos de que tengan conocimiento el juez ó Tribunal por el resultado de los autos. Mas segun la frase, que se traiga é la vista , puede entenderse que no se ha de unir á los autos. Pero si de este modo se entendiera el artíeulo, resultaria, que interpuesta apelación y remitido el proceso á la Audiencia, faltara la documentacion que acaso fuera el fundamento de la sentencia. Los documentos tienen que unirse á los autos; y cuando esto no pudiera practicarse, el juez mandará fijar testimonio que acredite lo conveniente. 2001.1106

2. Exigir confesion judicial á cualquiera de los litigantes, etc. Ante todo conviene fijar el sentido de las palabras confesion judicial: significa, segun los espositores del derecho, declara cion prestada por alguna de las partes ante juez y escribano, con las demas forwaha ades que las leyes' preseriben: Es précisbud confundir esta clase de prueba con la lidmada juramenta deciso rid on litem, que solo ell juez podía decretar , y tenia uporTobjetoi là apreciacibor de 'la cosa litigiosa sos frutog, policonnel juramento judicial que la jurisprudencia distingue tambien det necesario. No puede entenderse que el art. 18 contunda la confesion con el juramento in litem, porque estél eg relativo a la festimacion de la cosa litigiosa, aquella a cualquieta' otro objetos y ademas porque aquel juramento se habia de exigit antes de la conclusion, y esta por el contrario el "juez la décreta i do oficloop despues de la citaciónicpára: 'definitiva. La tónfesionis fureticiais pot altimo, de que haee mención del art./M8,Vesea que puede practicarse por medio de un interrogatorio hecho por el juez bad jo juramente y demas formalidades légales: 1994 ;-917,61 --- Sobre hechos que estimen'de'influencia en la cuestion; y no result ten probados. La apreciacion de la influencia de los hechos ten la cuestion, loca esclusivamente al juez ó Sala que conoce del asunto, porque nadie mejor que el que ha de fatlar conoverál ko que puede esclarecer el lema litigioso. Pero será menestier que los hechos influyentes resulten, ya qae no probados al menos link dicados por las partes en los autos? Podrá el juez reciber declav radion sobre hechos, al menos semiplenainente probados? jo basi tarà que las partes los hayran nombrado? Es indudable que la ad ción oficial de los jueces en los asuntos que ante" ellos pendent, podría ser demasiado funesta para la recta administracion de justicia;"pôr eso, ya que en algun caso se les cotfödda, "espre. ciso que se trübe de tal modo,' que jamás, 6cönfdificultad pueda convertirse en un arma de parcialidad. Por esa causa, debe en

, hisobre que el juez ha de preguntar al litigante, hran'de constat de autos, con prueba insuficiente. La confesion judicial, á la manera que el juramento necesario i supletói foi que 'recon deið la jurisprudericia, hop

puede exigirse sino cuando hoʻse hava probudo prek namente, 'ni cuando, por el contrariba Hesulté plena probanzarés preciso que exista'uua prtitba insufielente!l'Esa razonuelidétrtidad convencétambieh, bheque no es tan absolutamente libros la voluntad del jáéz, que pueda bleditola confesional diligawéoque thejolle plažca, sito- 1sque tenga 'eotrai si' la semiprueba del

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78 hecho de que se trate; aquella confesion no podria merecer crédito en juicio sino cuando perjudique al que la hiciese. vi... ;-) -coTambien es indispensable que en el confesante concorran los requisitos que la Ley de enjuiciamiento: jy los principios fundamentales del derecho, exigen, de los que nos ocuparemos en el comentario a los arts. 292 y siguientes. - 3. De cualquier reconocimiento, o avalúo. Esta clase de dilit gencias fueron las que con mas frecuencia decretaron los jueces para mejor proveer; porque examinados los autos y.encoptran, do dificultades para formar juicio -exacto de las cosas sobre las yue se babian dado pruebas, recurrjan al reconocimiento ó vista ocular acompañados de peritos que pudieran instruirlos. Tam bien solian acordar que estos praclicasen solos el reconocimiento, y despues declarasen, en forma legal sobre los estremos que los jueces creyesen conveniente interrogarles. Véase el comenlario á los arts. 304 y siguientes. 119106 4 zobnil, is! 1914. Traer a la vista cualesquiera otros autos. Sin embargo de que las pruebas practicadas en un pleito po perjudican a los que en él no intervinieron como partes, valen para ilustrar el ánimo del juez en casos idénticos, segun se observa en los de acumula: cion. Por esa causą, muchas veces las partes solicitan,que cort ran unidos otros procesos, en los cuales se ventilaron derechos idénticos á los que son materia del nuevo pleito: y como el juez debe buscar el convencimiento de la verdad, por todos aquellos medios que esten á şu alcance, dentro de la ley, justo es que se le permita traerá la yista cualesquiera procesos que tengan relacion con el asunto que vayan á fallar, como por ejemplo, en el caso de un juicio, petitorio

, los autos sobre

posesion, si no corgie sen xa unidos, en demanda interpuesta contra los herederos, por un legatario, los autos segundos a consecuencia de la promovis da por obro.c! . Ebu Sim11101.6.1.0 piezni sda i 90 -1'1qNada dice el art. 18 respecto al examen de testigos, y visto ese silencio, tal vez se preguntará puede el juez examinar, less Ligos para mejor pgoyeer? Laley ?riat., 12. Park: 3,-dice; prer -*gunta es cosa de que pace grand prox Ca por ella puede el jud, » gador saber mas en cierto la verdad de los pleytos, é de, los pfechos dubdoşosa, ique vienen ante, el puedela fazer el juez afasta,que de el juicio: é aup ła, una parte á la otra ante el judciónes. "Sind!

»gador.” Los autores prácticos fundaron en esta ley la facultad que concedian a los jueces para pregüptar á los testigos que bubieren declarado en el pleito, si hallaban dudosas sus contesta

embargo, esa doctrina carecia de fundamento, porque la disposicion de la ley 2. citada se referia a las preguntas que podía el juez hacer a las partes, y que autoriza tambien el art. 48, num. 2.° de la ley de enjuiciamiento. san ia !

Tambien el Febrero cila en apoyo de Ja misma doctrina la ley 11, túl. 22, Part. 3.4, la cual ordena, que cuando los judgada»res dubdaren, en manera alguna deuen dar su juicio, en razon » de las pruebas, ó de los derechos que ambas las partes mostraDron, que estonces deuen preguntar a los omes sabidores sin sos» pecha de aquellos lugares que ellos han de judgar, é mostrarbles lodo 'el fechó, assi como pasó ante ellos.” Pero esta ley de Partida se refiere tambien ostensiblemente á la prueba pericial.

Sin embargo de todo esto, y respetando como debemos las opiniones de prácticos eminentes, creemos que, habiéndose propuesto el art. 48 determinar los medios probalorios que pueden los jueces utilizar, despues de llamar los autos á la vista, no les será lícito examinar testigos, porque de ellos no se hace mencion en el artículo, salvo los peritos que consideren necesarios efecluar el reconocimiento. Los gastos que

se originen en la práctica de las diligencias para mejor proveer' serán comunes 'á las partes, porque et'ulilidad de todas ellas se ocasionan!!" 11.911 T 195

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!!! ART: 49. Cualquier Ministro del Tribunal colegiado podrá, con cluida la vista, pedir los autos para reconoccrlos privadamente. .singi

ART. NO. Si fueren varios los que los pidieren, el Presidente de da Sala señalará el término porque cada uno de ellos haya de tenerlos, slentro del fijado para pronunciar sentencia, de modo que en ningun caso se prorogue este. Art. 51. En el mismo dia que termine la vista, y.com presencia este

del tempo que deba invertirse en el examen privado de los autos, si se hu

, sentenciaui's

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-" 'Los artículos preinsertos' nó 'necesitan esplicación alguna; son claros y evidentes sus preceptos.

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