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.11!!) 01/ LEY 1673 10 beann, 5261 Lgs votaciones tendrán lugar antes y despues de las horas señaladas para las sesionessy de modo que estas puedan dedicauşe.1945 tegramente al despacho y pista de los negocios.o 19 0618ligh 1919id 53. Para

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nuo ta de ellos. Mulus ! .011111905 1901,

Ant. 54. Si no se reunieren los tres votos conformes en el primero de los casos espresdidos en el artículo anterior, ni los de la mayoria absoluta en el segundo, sobre todos dalguno de los puntos que' dèban dom prenderse bi la sentencia, aun cuando sea accesorio, se remitind bl plei. toia mas Ministreg.

osa doh: 37:15 -ART.556 Dirimirán la discordia dos Ministros, si hubiere sido impar el número de las discordantes; y tres, en el caso de haber sido, par. 16;44" 9Artı 56. Ing de los dirimentes será siempre el Presidente en el ellos el Ministro ó Ministros de la Sala donde radio for Tribunal Supremo, y el Regente en las Audiencias, hayan asistido a la vista; y á falta de estos, los mas antiguos del Tribu

30 2910ifqo nal, con esclusion de los Presidentes de Sala9 219 -ART: 87. Los Ministros discordantes consignarán en la providencià con claridad y precision los printos en que convihieren, y los en que de sistieren, y los Ministros dirimentes se limitarún á decidir aquellos en que no haya habido conformitad. ori!? etirala90, 2009!

Omnis 1091 19,55910 1964 csilos artículos que precedep fueron tambien

4, objeto del Reglamepto provisional y de las Ordenanzas de las Audiencias y Rep glamento del Tribunal Supremo: sus disposiciones son de tal naluraleza, que pocas dificultades pueden ofrecer eu la práctica: HO SQhxisią embargo, conformes en todas sus partes con las que regian hasia da promulgacion de la Ley des enjuicianiento, con solo espresarla's se comprenderá cuánto es necesario saber de la nueva legislación:01, 95 % al 57 so'posir at jy win:52 1.32 sto Consisten, pues," las diferencias : primero, en que segun las Ordenanzas el número de magistrados que habían de asistirá alfinir las discordias,' se fijaba por el número de los que habian discorđạilo, y por eso, cuando estos eran dos o tres, los dirimentes eran dos, y si aquellos fuesen cuatro ó mas, se nombrabap tres para dirimirlas ; y por último, si no hubiese número sufiçiente de ministros, podia, uno solo pre que su volo fiiera bastante para seunir el número de los que

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solo decidir la

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hacian sentencia. La Ley de enjuiciamiento exige dos nuevos ministros para dirimir, toda vez que el número de los discordantes sea impar, y cuando por el contrario faese par, serán precisos tres para decidir la discordia. Es sin duda mas razonable el sistema de la nueva ley, porque convoca un número de magistrados que, aunque se separen en opiniones, habrán siempre de reunirse en número suficiente de votos para hacer sentencia.

La segunda diferencia consiste, en que segun las Ordenanzas debian ser elegidos para dirimir las discordias en primer lugar, los ministros de la Sala que no hubiesen asistido a la vista, y en segundo, los mas modernos de las otras Salas alternativamente. La Ley de enjuiciamiento ordera que sea siempre dirimente el Presidente del Tribunal Supremo o el Regente de la Audiencia en su respectivo caso, y con él los magistrados que no hubiesen asistido a la vista, y en defecto de ellos los más antiguos de las otras Salas, con esclusion de los Presidentes de estas. Esta dife-réncia que establece la nueva ley, es a nuestro modo de ver de gran importancia, porque presupuniendo la dificultad del caso por el hecho mismo de la discordia, las Ordenanzas llamaban en su auxilio á los menos esperimentados, como deben serlo por un órden regular los ministros más modernos; y por el contrario, la Ley de enjuiciamiento recurre á la mayor esperiencia para auxiliar y resolver las dudas que se suscitaren entre sus compañeros

Prescribian las Ordenanzas que no se procediera á ver en discordia ningun pleito, sino despues de haber pasado recado á los discordantes, para que manifestasen si persistian en su opinion, y en caso negativo se reunian de nuevo los ministros que asistieron a la vista, y si lograban ponerse de acuerdo, no se celebraba la de discordia. Nada determina la nueva ley respecto á este paso prévio, y por lo mismo deberá entenderse que, una vez declarada la discordia y elegidos los ministros dirimentes, se procederá a la nueva vista.

Segun el art. 57 de la Ley de enjuiciamiento, las discordias deben limitarse á los puntos sobre que versan, y los magistrados dirimentes por lo mismo no tienen que ocuparse de los puntos sobre los cuales se hubieren conformado los que ya vieron el pleito. En las Ordenanzas de las Audiencias se aceptaba el mismo Томо І.

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principio, de que en todo aquello en que estuviesen conformes los magistrados, no tuvieran que dar su voto los elegidos para dirimir la discordia ; pero el sistema planteado era mas defectuoso, porque prescribia que reunidos todos los ministros discordantes y dirimentes, despues de la segunda vista, votasen los primeros, y sobre todo aquello que se aviniese en n úmero suficiente para hacer sentencia, no votaran los segundos. Mas conveniente y lógico es que, desde luego se fijen los puntos en que haya conformidad, para que quedando hecha sentencia, no sean objeto del nuevo debate innecesario. Si el sigilo de lo que den

tro de las Salas pasa, permitiera que se diese conocimiento a los * Letrados defensores de los estremos objeto de la discordia, tam

bien seria mas ventajoso, porque les escusara de ocuparse en sus informes de puntos ya fallados.

Ningun artículo de la Ley de enjuiciamiento ordena espresamente que los magistrados dirimentes celebren nueva vista; pero no puede suponerse que este silencio haya tenido por objeto derogar lo dispuesto en las Ordenanzas, sino que estando prevenido que al fallo preceda la vista, implicitamente se entiende prevenido que haya de celebrarse en caso de discordia. chikiri )

Tampoco ordena, como las Ordenanzas, que el Regente nombre los magistrados dirimentes, ni que señale el dia de la nueya vista; pero como manda el art. 56 que asistan siempre el Presidente del Tribunal o el Regente, claro es que á ellos toca designar los ministros y señalar dia para celebrarla.

Art. 58. Redactada la sentencia por el Ponente, segun lo prevenido en el núm. 5.o del art. 37, y aprobada por la Sala, se estenderá en un registro que habrá en cada una de ellas, bajo la custodia de su Presidente respectivo, firmándola todos los Ministros: de ella se pondrá por el Escribano de Cámara, y con visto bueno del Presidente, certificacion en los autos.

Art. 59. Todos los Ministros suscribirán la sentencia que se pronuncie, aunque no se conforme con su voto.

Art. 60. El que hubiere votado de distinto modo que la mayoría tendrá derecho de salvar su voto. Este deberá ser fundado, y se escribirá á continuacion de la misma sentencia.

El Reglamento provisional para la administracion de justicia, y las Ordenanzas de las Audiencias habian fijado el número de

ministros, que al menos debian asistir á ver y fallar los pleitos, y despues el Real decreto de 4 de noviembre de 1838 modificó lo prevenido por aquel. Disponia el art. 74 que para el despacho ordinario en lo civil y criminal, no siendo para acordar sobre denegación de soltura, determinacion de formal artículo, admision o denegacion de súplica, de prueba ó de recurso superior, ó alguna otra providencia que pudiera causar perjuicio irreparable, fuesen suficientes dos ministros para formar Sala, y sus votos hiciesen resolucion en lo que estuviesen conformes. El silencio que en esta parte guarda la Ley de enjuiciamiento no puede menos de interpretarse en sentido favorable á la subsistencia de aquella disposicion.

El segundo párrafo del mismo art. 74, dispone que para las providencias esceptuadas en el anterior, y para todos los demas actos que no sean de mera sustanciacion, se necesitan á lo menos tres ministros para formar Sala, y para hacer sentencia ó. resolucion tres votos absolutamente conformes. Esto mismo se desprende de lo dispuesto en el art. 53 de la Ley de enjuiciamiento, porque aunque nada determina respecto a la primera parte, este es, al número de ministros que son necesarios para formar Sala, ya se concibe que no puede haberla con menos de tres, visto que este número de votos es indispensable para hacer sentencia.

Supuesto que haya conformidad en el número de votos y que resulte sentencia, corresponde redactarla al Ministro ponente en la forma que prescribe el art. 333 de la Ley de enjuiciamiento. Se estenderá aquella en el registro que previene el art. 58, y se firmará por todos los magistrados que asistieron a la vista, art. 59; no obstante que hubieren hecho alguno voto particular, y salvándole, escribiéndole; tambien fundado, á continuacion de la sentencia. La razon en que se funda el deber impuesto a todos de firmar la sentencia, consiste en que como de aquel orignal ha de sacarse copia integra para unirla á los autos, no es conveniente por diferentes conceptos hacer pública la discordancia de ninguno de los ministros.

Asimismo, la antigua legislacion no solo no mandaba, sino quo ni permitia que los votos particulares se fundasen, en tanto que la nueva ley ordena lo contrario; porque así como antes bu

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biera sido inconveniente y anómalo, que se razonase el voto particular cuando no podia fundarse la sentencia, así hoy que esta tiene que fundarse, es lógico que se funde tambien el voto salvado.

Réstanos decir que, no obstante el precepto absoluto del artículo 59, cuando algun magistrado por enfermedad, ú otro impedimento legítimo no asistiese al Tribunal á dar su voto, puede remitirle por escrito, firmado y cerrado, con su rúbrica sobre el lacre ú oblea, por medio del relator al Presidente de la Sala, y leido al tiempo de acordar providencia, le quemará el Ponente á presencia de los demas magistrados, poniendo ademas el que presidió la vista, ó el acto de acordar providencia, la pota correspondiente de que el magistrado D. F. votó por escrito.

Podrá tambien acontecer que algun magistrado que asistiese a la vista, falleciere antes de acordar sentencia, o que dejara de serlo por jubilacion, cesacion ó suspension ó traslacion. En el primer caso debe verse de nuevo el pleito, aunque el número de magistrados restante fuese suficiente para ver y fallar el pleito; porque la opinion del que faltase podría inclinar el ánim mo de los demas: pero en los demas casos no queda inhabilitado para dar su voto en los negocios que ya hubiese visto.

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ART: 61. Las sentencias deben ser claras y precisas, declarando, condenando o absolviendo de la demanda. -No podrán bajo ningun pretesto los Jueces ni los Tribunales aplazar, dilatar, ni negar la resolucion de las cuestiones que hayan sido discutidas en el pleito.

Art. 62. Cuando hayan sido varios los puntos litigiosos, se hará uno de ellos,

Art. 63. Cuando hubiere condena de frutos, intereses, daños ó per juicios, se fijará su importe en cantidad liquida o se establecerán por lo menos las bases con arreglo a las cuales deba hacerse la liquidacion.

Solo en el caso de no ser posible lo uno ni lo otró, se hará la condena, reservando á las partes su derecho para que en otro juicio se fije su importancia.' .':

Art. 333. Las sentencias definitivas de todo articulo, y las de los pleitos, xeran fundadas ::

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