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Compréndese perfectamente en el desquiciamiento general de una tan dilatada monarquía como la gótica, la primitiva independencia de todos estos pequeños estados, interin fuesen absorbiéndose unos a otros por alianzas, convenios y conquistas sucesivas. Los reinos de Asturias y Galicia se refunden en el de Leon, y luego en el de Castilla. Los pequeños condados de Cataluña se incorporan al de Barcelona. Consérvase independiente por muchos siglos el señorío de Vizcaya. El pequeño reino de Pamplona se ensancha hasta componer el de Navarra, y el mismo condado de Castilla, independiente unas veces y sujeto otras á los reyes de Leon, se convierte en monarquía separada durante los tiempos de D. Fernando I. La exageracion de independencia en los pequeños estados llega al extremo de que se ven villas y pueblos declararse independientes y elegir un señor, que sin sujecion a nadie los defienda y proteja, pactando poder abandonarle y nombrar otro si no los tratase bien; y las numerosas behetrías de varias clases esparcidas por todas las merindades de Castilla y algunas de Leon, demuestran el fraccionamiento político de todo el territorio que se iba reconquistando, sin mas lazo entre sí que el religioso y la tradicion de expulsar á los extranjeros. En estas condiciones se encontró la que hoy es provincia de Álava, con la circunstancia especial respecto á ella, de que habiéndose adoptado en todos los demas estados la sucesion heriditaria para el cargo de jefe supremo, la Cofradía de Arriaga no enajenó nunca ni se desprendió del libre derecho de elegir señor, nombrando al que mas le conviniese; y así está universalmente reconocido por los escritores, cronistas oficiales y documentos auténticos.

En medio de la oscuridad producida por la falta de datos que aclaren la situacion política de Álava desde el siglo VIII al XIII, es muy de notar la casi unanimidad na acerca del gobierno exclusivo de la Cofradía y el aislamiento en que se halló de los estados limítrofes, conservando libertad de accion en sus alternadas alianzas con Castilla y

que rei

Navarra. Los mas celosos investigadores de las antigüedades de Álava no han podido encontrar señor alguno anterior á los condes Eylon y D. Vigila Scemeniz; ni de otros hablan los cuatro obispos cronistas, ni los monges de Albelda y Silos. Del primer conde Eylon que lo fué a mediados del siglo IX, solo se sabe que estuvo en guerra con D. Alonso el Magno y que este le venció.

Al conde Eylon sucedió D. Vela Gimenez, porque al describir el Abeldense la campaña del moro Ababdella contra Rioja y Álava en 882 dice, que durante esta guerra era conde en Álava D. Vigila Scemeniz, sucesor de Eylon, quien unido al conde de Castilla, batió completamente al general moro en Cilorigo. No concurrió a este triunfo el rey de Leon hallándose tan próximo y teniendo las mismas noticias que los dos con. des del movimiento del general moro, nada menos que desde Córdoba de donde habia sacado el principal ejército á fines del año anterior: ¿Qué prueba esta ausencia del rey D. Alonso en

la batalla de Cilorigo? Ninguna otra cosa sino que Álava no • pertenecia á sus estados ni tenia señorío sobre ella, porque de haberle tenido, acudiera con sus tropas y persona a la defensa de aquella parte de su reino. Pero la escena varia cuando vencido el moro en Cilorigo y viendo la imposibilidad de penetrar en Álava revuelve sobre Leon, y aunque en un principio se resiste D. Afonso á todo tratado de paz, se aviene, cuando ve al general Abohalit cerca de la ciudad, á que marche á Córdoba para tratar de paz y como embajador el presbítero Dul. cidio, quien segun dice el Abeldense, no habia vuelto aun de su embajada en Noviembre de 883 que el monge escribia su crónica (1). Esta descripcion nos manifiesta, que á la defensa de Álava nadie concurrió sino su señor, como aliado,

(1) Ipse vero Abohalit dum in terminos Legionenses fuit, verba plura pro pace Regi nostro direxit. Pro quo etiam et Rex noster Legatum nominc Dulcidium, Toletanæ urbis Presviterum cum epistolis ad Cordovensem Regem direxit Septembris mense: unde adhuc husque non est reversus novembris discurrente.

y tal vez como auxiliar del conde de Castilla: que vencido el moro se volvió D. Vigila ó D. Vela, como le llama Mariana, á sus estados de Álava, despues de pasado el peligro de la invasion, sin perseguir al general enemigo, que con los restos de su ejército se dirigia contra otro estado diferente; y que el rey de Leon hizo las paces con el general moro cuando le vió en los términos legionenses. No existia pues la menor relacion de subordinacion política entre el conde D. Vela У el rey D. Alonso, porque si existiera, unidos se hallaran para defender , el rey el amenazado territorio de Alava, y el conde el invadido reino de Leon. Y sobre todo, ¿no dicen los mismos obispos Sampiro y D. Lúcas de Tuy, que D. Alonso el Casto se refugió en Álava huyendo de Mauregalo y el mismo D. Alonso el Magno huyendo de Fruela? ¿Cómo estos dos reyes perseguidos se acojen á Alava imitando el segundo al primero en el intervalo de pocos años, si Álava no fuera un estado independiente; y cómo no se consideraron seguros hasta que ganaron sus límites, sin que pasados estos los persiguiesen aquellos usurpadores? ¿Es creible que si Álava perteneciera al reino de Leon dejaran Mauregalo y Fruela de entrar en ella y apoderarse de los fugitivos, ni que Álava resistiera por sí sola las fuerzas de los usurpadores, si no constituyese un estado independiente con alianzas que no permitieran la invasion y transgresion del derecho de gentes? Nadie ha dicho que Mauregato y Fruela intentasen penetrar en Álava, y esto demuestra que consideraban su frontera como un límite que no les era lícito traspasar sin declaracion de guerra, cuyo éxito fuera mas o menos probable, atendidas las fuerzas de que podrian disponer los alaveses y sus alianzas con vizcainos, guipuzcoanos, navarros y aun castellanos. No abrigamos pues la menor duda, aun con los escasos monumentos históricos hoy conocidos, que durante el señorío de D. Vela Gimenez, la provincia de Álava era un pequeño estado independiente, conservando aquella extraña autonomía que surgió de las circunstancias excepcionales del país despues de la invasion sarracena.

Vengamos al conde de Castilla Fernan Gonzalez, que fué tambien señor de Alava. La existencia de los dos señores anteriores Eylon y Vela, solo se comprueba por el dicho de los historiadores, pero de Fernan Gonzalez existen ya documentos que prueban irrecusablemente su señorio. Desde una escritura de 26 de Agosto de 933 existente en el monasterio de San Salvador de Oña, y en que se dice ser conde de Castilla y Alava Fernan Gonzalez, hasta otras del año 957 existentes en los monasterios de San Millan y San Pedro de Cardeña, entre ellas la de los votos, hay numerosas pruebas auténticas de haber disfrutado el señorío durante estos veinticuatro años. Conviene tener aquí presente lo que digimos en nuestro tomo II acerca de la independencia del condado de Castilla mientras le disfrutó Fernan Gonzalez. Allí probamos con documentos casi oficiales, que desde 932 á 940 Fernan Gonzalez fué independiente del rey D. Ramiro, pero en estado de rebelion. Que en una escritura de 941 aparece como vasallo por el condado de Castilla, y que desde 942 volvió a usar en las escrituras por toda su vida las fórmulas de conde independiente, sin que el condado dependiese ya de los reyes de Leon hasta que se erigió en monarquía separada. Las alternativas de independencia y dependencia que experimentó Fernan Gonzalez por el condado de Castilla, no consta las experimentase por el de Alava, y se comprende perfectamente. En 932 empieza a usar fórmulas de soberanía, y su señorío en Alava no se inaugura segun la escritura de San Salvador de Oña, hasta 933, existiendo la violenta presuncion de que cuando fué elegido señor por la cofradía de Arriaga, estaba rebelado contra el rey de Leon. Es por consiguiente de presumir, que la provincia de Alava siguió en su absoluta independencia particular durante la vida de Fernan Gonzalez, quien aun siendo conde de Castilla, ningun señorío tenia por este concepto sobre Alava, sino por eleccion de la cofradía.

Algunos autores vascongados suponen, que durante el condado de Gonzalez, entró Alava á componer parte del reino de

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Navarra, sin que aleguen razon bastante para un hecho que se hace incomprensible atendida la situacion independiente de que gozó Fernan Gonzalez casi toda su vida, y principalmente desde

que de un modo definitivo, solemne y oficial, le alzó vasallaje D. Ramiro en 942 respecto al condado de Castilla. La circunstancia de haber contraido matrimonio nuestro conde con la infanta Doña Sancha de Navarra , léjos de mostrar vasallaje al rey, muestra igualdad y alianza, y es muy lógico en política que así sucediese en los ocho años que Fernan Gonzalez estuvo rebelado contra el rey de Leon, pues buscaria naturalmente alianzas con que resistir el mayor poder de su adversario y fortalecer su causa. No se halla signo ni presuncion fundada de que Fernan Gonzalez, que no queria reconocer vasallaje á su primer señor D. Ramiro, lo reconociese voluntariamente á D. García IV de Navarra , ni como conde de Castilla ni como de Alava.

Refiérese en algunas historias una sublevacion de cierto conde D. Vela que, segun se dice, tenia la provincia de Alava por Fernan Gonzalez, uniendo además el señorío de Nájera, habiendo sido vencido por Gonzalez y obligádole á irse con los moros. De ser cierta esta sublevacion, que segun la cronologia debe fijarse en uno de los dos años de 958 ó 959 resultaria, que ocupado Fernan Gonzalez en su condado de Castilla, habia nombrado á D. Vela gobernador de Alava en su nom, bre; idea que se ve corroborada, porque no habiendo fallecido Fernan Gonzalez hasta el año 970, se observa por la suscricion de una escritura de 968, que en la provincia habia un gobernador llamado Alvaro Sarracinez; y D Luis de Salazar en la Casa de Lara asegura, que durante el mismo período fué conde en Alava un hijo de Fernan Gonzalez y de su mujer Doña Sancha, llamado D. Sancho Fernandez.

Lamentable es la confusion que reina despues de la muerte de Fernan Gonzalez entre los historiadores y documentos res. pecto al señorío de la provincia de Alava, debiendo existir graves errores de calendacion, porque de lo contrario llega á ser

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