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caverga, y en par de donde están las naos toda la gente impedida y pasajeros, y las lanas y otros impedimentos, de manera que puedan mas fácilmente entrar, y para esto se ha avisado á los lugares de la costa que ayuden con sus barcos y gente; y de lo que mañana se resolviere y se fuere haciendo, avisaré á V. S. Y porque yo me recelo mucho que esta armada no ha de poder entrar aquí, especialmente las naos grandes y otras cinco ó seis, es menester tomar breve resolucion de lo que se ha de hacer, porque demás que están en una playa tan mala, como V. S. sabe, dando tiempo á esta gente enemiga podria ser que juntasen tantos navíos que no les pudiesen resistir los nros. y se perdiese todo, y la esperanza que en esta armada ha tenido la gente que la descaba por acá, y tambien porque las vituallas vienen muy escasas, porque aunque yo hice razonable provision, como en la navegacion hemos tardado 29 dias, y la salida que hicimos de Laredo hasta volver á Santander y lo que estuvimos allí duró cuatorce, y diez y seis que comenzó á comer la infantería y marineros della estando embarcados en Laredo, que por todos son cincuenta y nueve dias, habiéndose hecho la vitualla para dos meses; aunque yo hice hacer alguna cantidad mas de pan y la refresqué algo en Santander y Conquete, todavía puede V. S. juzgar la poca que ternán, especialmente no desembarcándose los soldados.

Tambien es bien que V. S. entienda que los dichos soldados son bisoños y vienen tan mal en órden y tan desnudos como á V. S. tengo escripto, y V. S. sabe que no suclen venir bien armados, porque los arcabuces que traen son de la municion de Vizcaya, y no buena, y no hay un coselete, ni un morrion en todos ellos, de manera que si no se visten y reparan del trabajo grande que han pasado en

la mar, ellos serán de poco ó ningun provecho, y la reputacion que han traido, si los ven de la manera que vienen, se perderá en todo provea V. S. como mejor le parezca,

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1.

Yo entiendo en lo que toca al entrar aquí la armada; aguardaré á ver si pudiere entrar mas para todas estas dificultades, y lo que habrá de hacer en caso que no puedan entrar, y que la gente desta comarca ayuden y acudan con vituallas, y lo que mas fuere menester; y para que entrando o no, se dé forma como estos soldados sean de provecho y se remedien, de manera que no acaben de adolescer todos y puedan vivir, será necesario que V. S. envíe aquí persona ó personas bien instruidas y con el recaudo necesario para que atiendan á esto, de manera que yo pueda pasar adelante, pues podré mejor servir á Su Maj. y á V. S. que no aquí; y tambien será menester que V.S. me avise á donde se llevará esta plata, que como V. S. sabe no viene cuñada, la cual tengo en este castillo, que no está el mejor proveido del mundo, así de gente como de lo demás. Yo hice meter en las azabras y pinaza hasta sesenta soldados, así para la guarda dellas como de la dicha plata, y los tengo todavía en ellas, porque no anden por el lugar: parésceme que serán á propósito para ir con la plata donde hubiere de ir, pues ya están con ella. V. S. mandará en esto lo que fuere servido, avisándole que hay poca forma para entretenerlos, demás de la poca ó ninguna provision que he hallado en este lugar, y padescen no saliendo en tierra. La que va con esta escribí á S. Maj." poniendo el pié en tierra, como me lo tiene mandado, y así es breve: suplico á V. S. que con el correo que despachare se le envie. N.ro S., etc. De la Esclusa á 12 de junio 1572.

Posdata. Beso las manos á V. S. por la norabuena de mi llegada.

Posdata. Héme informado del lugarteniente de alcalde deste castillo de la gente que tiene para socorro dél, y paréceme que son hasta cincuenta ó sesenta hombres, y que esto si fuese menester traerlo se han de pagar primero, y que la paga no está aun cobrada de los villajes á quien toca darla.

Tambien me dice que en toda esta marina no hay socorro de caballería ni gentiles hombres que la tengan para poder acudir á ella, ni gente de á pié, si no es hasta sesenta de Brujas, que no sé que tales son. Todo esto que falta seria menester para esta desembarcacion y poner en tierra á la marina de Brie, ó donde se hiciere, alguna pieza gruesa par limpiar de navíos pequeños la mar que hay entre las naos y el desembarcadero, porque el artillería de– llas podria hacer lo mismo hasta á donde no pudiere la de tierra.

Tambien si hubiese gente para todo seria á propósito poner otras dos piezas en la primera tierra por donde suben los navíos á este lugar, porque quedan lejos dél, y de noche podria ser que se subiesen los cosarios con navíos pequeños á quemarlos á lo menos á los primeros. V. S. proveerá lo que le parezca, que cierto á mí me paresce que todo lo que entrare en este rio estará en peligro, si no se hace alguna diligencia extraordinaria, estando estos enemigos tan cerca y con todo el aparejo que aquí falta.

Tambien me he informado deste teniente de la vitualla que tiene, y parésceme que metiéndole gente de socorro, que no tiene mas de para ocho dias, de manera que estando tan sin esperanza dél, puede V. S. juzgar si se emprendiese lo que podria subceder, y como tomándose este castillo, todas las naves que están dentro quedaban perdidas.

De la Esclusa 13 del mismo.

Acabando de despachar esta mañana un correo para V. S. con lo que entonces se ofrescia, llegó Mos de Gomicurt, y me dió la carta de V. S., y en virtud della me hizo relacion de palabra de lo que V. S. le habia mandado, lo cual tambien despues me ha dado por escripto; pero ni á esto ni á la merced que he rescibido con la dha. carta de V. S. y él dho. Gomicurt, no puedo responder en esta que la hago para avisar á V S. como en este mismo momento acaba de decirme el capitan Verdugo, que viene de las naves, que esta mañana habian pasado de hácia España hasta cuarenta naos, que al parescer venian muy cargadas, y llegado la primera muy cerca de las nras. con gran temporal, que sin duda deben haber padescido mucho la noche pasada, las cuales se entiende ser las que vienen de Portugal, porque demás que se esperaban hallándose á la marina con el dicho Verdugo un portugués enviado por su nacion de Envers á esta costa, dijo que habia conoscido la primera nave que era suya; las nras. se juntaron con las otras y todas tomaron la derrota de Frejelingas, y segun lo que deste castillo puede juzgarse van entrando ya en aquel Canal, y á la entrada dél se vé que les van tirando algunas piezas, pocas y despacio, y que todavía pasan del lugar adelante, y así se entiende que dentro de una hora á mas tardar habrán acabado de pasar todas, de manera que aunque la marea es contraria con crescer la mar y ser el viento todavía muy forzoso, no dudan estos marineros de que pasarán á Ramequin sin daño ó muy poco. He enviado å Muerhaben personas que descubran lo que hubiere y me avisen luego, con lo cual despacharé otro corrco mas, por

que V. S. me ha enviado á decir por Gomicurt que en la armada de Portugal venian ocho naves de Gelanda ricas,

de

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que conviene asegurarse; porque no se pierda la sazon de ejecutarse así, he escripto y despachado con la mayor diligencia que he podido correo propio á Mos de Champagni á Envers con aviso dello para que acuda á los nuestros en esta coyuntura, y lo mesmo he escripto á Mos de Beavoes; y á V. S. he querido hacerlo saber así para 'darle nueva desta buena esperanza en que agora estamos, como para que pueda proveer lo que mas le paresciere convenir como acostumbra con su mucha prudencia.

En este punto, que son las dos despues de mediodía, me dicen los marineros que he tenido en esta torre, que han visto pasar á la vela de Frejelingas todas las naves sin quedar ninguna, de manera que ya que hayan rescibido algun cañonazo, juzgan que llegarán á Ramiquin, de manera que se pueda remediar, ó lo que no tenga remedio ponerse en parte que se salve la gente, y asi como de sola 'la mano de Dios ha venido el remedio en lo principal, espero que le porná tambien en esto. Nro. S., etc. De la Esclusa á 13 de junio 1572.

De mano del duque.

A Julián Romero saqué conmigo, el cual está con un golpe en una pierna, pero todavía ayuda á lo de aquí. A Juan Osorio de Ulloa dejé en la capitana, y ayer no se le pudo enviar la comision que le tenia despachada para el cargo de la gente, entre tanto que otra cosa se le ordenaba.

El cargo de las naves queda á Juan Martinez de Recalde, hijo del proveedor Juan Martinez.

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