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LAS LIBERTADES DE ARAGON.

CAPÍTULO PRELIMINAR.

EL POR QUÉ DE ESTÉ TRABAJO.

SUMARIO.

Hechos que han inspirado este trabajo.-Discursos del Sr. Balaguer en

Barcelona y lérida. -Sesion del Congreso.-Recepcion del Sr. Romero Ortiz en la Academia de la Historia.-Tema de su discurso.Afirmaciones del Sr. Balaguer.--Carácter de sus afirmaciones. Juicio de la prensa. Interes político.-Importancia de la Historia. -Deber de restablecer la verdad histórica.-Tésis principal de este trabajo.--Distintos puntos de vista.

Recordada para conmover á impresionables muchedumbres (1), al determinar la significacion del juramento político de los antiguos Re. yes de Aragon, la fórmula que la pasion poli

(1) Discursos del Sr. Balaguer en Barcelona y Lérida en Noviembre y Diciembre de 1880.

tica inventó en su afan insaciable de humillar y deprimir la autoridad Real, me creí en el deber de desmentirla en el seno de la Representacion Nacional, provocando á su autor á público debate (1). El Sr. Balaguer no quiso. aceptar el reto en la ocasion citada, y consigno las siguientes palabras: «Una de las alusiones que en este debate se me han dirigido, es la de la fórmula aragonesa y la de los Reyes á la aragonesa, que acaba de hacerme el Sr. Danvila, al cual ciertamente, y me ha extrañado mucho en S. S. por su talento y su capacidad reconocida, poco tendré que decir, porque observo con harto pesar que está bastante ignorante de nuestras cosas de los Reinos de Aragon. No es este realmente el momento ni el sitio más á propósito para estas discusiones: que no caben los debates serenos y reposados de las investigaciones históricas aquí, donde no hay más que la ardiente arena de la política y la lucha honda, constante y empeñada de los partidos. No tardará probablemente en discutirse este punto en la Academia de la Histo

(1) Sesion del 18 de Enero de 1881 en el Congreso de Diputados.

ria, que es su verdadero terreno y su natural palenque, y creo que allí podré demostrar con dafos y documentos innegables é incontrastables, la exactitud de la fórmula aragonesa, de la cual sólo me permitiré decir aquí, que en su espíritu y hasta en su letra, está perfectamente conforme con las antiguas instituciones de Aragon.»

Promesa tan solemne y tan fastuosamente ataviada merecía ser cumplida y erą prudente esperar la prueba de nuestra ignorancia, públicamente proclarnada. Había sido admitido como individuo de número de la Real Academia de la Historia el Sr. D. Antonio Romero Ortiz, digno por sus merecimientos literarios de la merced que la docta Corporacion reserva para los talentos probados, y debiendo leer, al tomar posesion de tan honroso cargo, un discurso en que manifestase su erudicion histórica, eligió como tema el exámen político de las venerandas instituciones del Reino de Aragon y especialmente de la insigne y celebrada del Justicia (1). El nuevo académico ha declarado, despues de referirse á trabajos con

(1) Página 6.' de su Discurso.

cienzudos

que

realizaron hace treinta y cinco años otros individuos de la misma Academia, bien conocidos y estimados de todos los amantes de las letras (1), que si el conde de Quinto no consiguió demostrar la falsedad del popular juramento, por lo menos ha dejado en tela de juicio su autenticidad. Frustradas por esta parte mis esperanzas, acudí presuroso al solemne acto de recepcion del nuevo académico, para oir la tersa palabra y el elegante estilo de mi atrevido y valeroso contrincante. El vate catalan, el que con gallarda pluma ha escrito la Historia de Cataluña y la de los Trovadores Provenzales, el constante admirador de las que estima glorias de su patria, el historiador, el poeta y el político, había sido elegido para dar la bienvenida al nuevo académico, y aunque al hacerlo no podia consignar más que sus propios y personales juicios, se limitó á señalar, no una, sino dos versiones de aquella fórmula tradicional, pretendiendo robustecerla con la autoridad del más célebre de los cronistas, y consignó estas elocuentes palabras (2): «Esto,

(1) Página 7." de su Discurso.
(2) Pág. 49 de id.

no obstante, no seré yo quien afirme la exactitud literal de esta fórmula, áun cuando bien pudiera, bajo la fe innegable de Jerónimo Blancas; pero creo que en vuestro ánimo éstará, como está en el mio, la conviccion de que

la fórmula corresponde al espíritu de aquellas instituciones, y de que la usada en el acto: de alzar Rey y en el del Juramento, debió ser en términos semejantes ó muy parecidos al nos (3).»

Habíame ofrecido el Sr. Balaguer probar con datos y documentos innegables é incontrastables, la exactitud de la fórmula aragonesa, y al llegar el ansiado momento de cumplir palabra tan solemnemente empeñada, se rehuye la afirmacion de la exactitud literal de dicha fórmula, se limita á términos muy semejantes ó parecidos al menos de mera presuncion, y se pretende robustecer tan temerarias afirmaciones, rebuscando en los conceptos de un privilegio arrancado á Alfonso III de Aragon por una rebelion tenaz y porfiada, el origen, la naturaleza y el significado de lo que impropiamente se ha dado en llamar las

(3) La misina página.

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