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PARTE PRIMERA.

COMPRENDE DESDE EL AÑO 1590 ANTES DE J. C., HASTA EL 714 DE LA ERA VULGAR.

CAPÍTULO PRIMERO.

Descripción del Africa. -Division de la Berberia.-Origen de su nombre.—Poblamiento.-

Fundación y vicisitudes de Cartago.-- Túnez.— Tánger. --Reedificación de Cartago.-Cartago cristiana.

El istmo de Suez, de 16 leguas de anchura, traba con el Asia una península de 900.000 leguas cuadradas, conocida con el nombre de África.

Son sus aledaños, el estrecho de Gibraltar y el mar Mediterráneo al Norte; al Este, el itsmo de Suez, el mar Rojo y el mar de la India, que, estrechado al fin por la isla de Madagascar, concluye en el canal de Mozambique; al Sur, el Océano Pacífico, y al Oeste, el Atlántico, que en su parte media se corre al Este y forma el golfo de Guinea.

Determinan principalmente su configuración: al Norte, los cabos Bon y Espartel; al Oeste, el cabo Verde y el de las Palmas; al Sur, los de Buena Esperanza y las Agujas, y al Este, el de las Corrientes y Guardafuy.

Poco conocida en todas las épocas, solo á lo largo de sus costas se han establecido algunas colonias europeas: á ellas y á algunos intrépidos viajeros debemos noticias de aquel país; escasas, respecto á las marinas; de lo interior, casi ningunas.

El suelo bajo y arenoso, y su posición en la zona tórrida, son causa de un calor insoportable. Témplanlo algún tanto, en las costas, los vientos de mar; las elevadas cordilleras del Atlas, en la Berbería; las montañas de Sierra Leona, Luna y Lupata, en el Oeste y Centro, y las de la Cafrería en la parte meridional.

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En el gran desierto de Sahara, las arenas no adheridas al suelo por ninguna vegetación, se elevan á impulsos del simoun, y se arremolinan en gigantescas columnas, que, al caer, sepultan extensos territorios, y transforman en infecundos arenales algunos de los pocos oasis que sirven de abrigo a las caravanas.

Pueblan el África razas diferentes: Moros, Árabes, Amacirgas, Xiloques y Judios al Norte; Negros en la parte central; Cafres, con su color amarillento y su salvaje independencia, en el extremo Sur.

El Ecuador la divide en dos partes, septentrional y meridional; aquélla, formada

por la Berbería, el Egipto, el gran desierto de Sahara, , la Nubia, el Sudán ó Nigricia, la Abisinia, Senegambia, Guinea septentrional y costa de Aján; ia meridional, por el África interior, Nueva Guinea, costa de Zanguebar, estados de Monomotapa, Hotentocia, Cafrería

у Colonia inglesa del Cabo.

Los Romanos no conocieron más que la parte septentrional, á la que dieron el nombre de Mauritania, Numidia, Getulia, Libia marítima, Desierto de Barca, Egipto, Ethiopia: al Gran Desierto llamaron Libia interior; región mirrífera á la que caía junto al golfo A vilitas (golfo de Aden), y región cinamomífera, á la que comprendia las fuentes del Nilo, no lejos de los montes de la Luna; mas no internándose en el país, ni pasando de la equinoccial, se limitaron á establecerse en la Berbería y ha

y cer tributario al Egipto.

Para el mejor gobierno de la primera, dividiéronla en Mauritania Cartaginense (Regencia de Tripoli y Republica de Túnez); Mauritania Cesariense (Regencia de Argel), y Mauritania Tingitana (Reinos de Fez y de Marruecos).

Vencedores los Árabes, á la Berbería llamáronla Al-mogreb, ó región Occidental, pues lo era con relación al punto de donde habían salido; subdividiéndola en Vogreb-al-dula, ó primer Occidente; Vogrch-al-Basat, ú Occidente del Mediodia, y logreb-al- 1ksa, ú Occidente extremo.

Limitan esta región, el estrecho de Gibraltar, el mar Mediterráneo, el Egipto, el Gran Desierto de Sahara y el Océano Atlántico: su extensión, 96.000 leguas cuadradas, con 18 ó 20 millones de habitantes.

El apellidarse Berbería tuvo su origen, según Juan León y Luis Mármol, de la voz bar ó ber, que en arábigo significa desierto; y cuentan, que derrotado el

rey
Ifricus

por

los Asirios ó por los Etiopes, huyó al través de Egipto, perseguido por sus enemigos: no sabiendo donde refugiarse, los suyos le gritaron el bar bar, el bar bar, «al desierto,» de lo que se llamó aquella parte Barbaria, ó Berbería. Juan León quiere que

tomasen los habitantes el nombre de Bereberes, de la semejanza de esta voz con los ininteligibles sonidos que forman los que hablan entre dientes, ó balbuceando; pareciéndole la lengua de los Africanos, pronunciada por los Árabes, como la voz de los animales que emiten sonidos, más no palabras inteligibles; interpretación que no parece pueda satisfacer al lector 1. Otros buscan el origen en el orgullo quiritario de los Romanos, que llamaban barbari (bárbaros, rudos, groseros, crueles), á todos los que no eran Romanos, valiendo bárbaro tanto como extranjero 2, concretándose después la significación de esta palabra genérica para designar á los Africanos Mauros, por ser los pueblos más feroces é indómitos que los conquistadores del mundo habían encontrado. Quien, por fin, deduce la palabra Berbería de su primitivo Rey, llamado, según suponen, Ber ó Bur, que dió su nombre al territorio que dominaba.

' El poblamiento de la Berbería piérdese en la obscura noche de los tiempos. Afirman unos que proviene de los Sabeos, pueblo de la Arabia feliz, que abandonó su patria, perseguido por los Asirios ó Etiopes; otros de ciertos pueblos asiáticos, que para librarse del furor de los vencedores se establecieron en Grecia, y no seguros, cruzaron el mar de la Morea. La opinión más seguida es, que los habitantes, desde Sidón hasta Tiro, ocuparon el África contigua, huyendo de Josué, hijo de Navé (1590 años antes de J. C.), en su invasión de la Palestina. Procopio cuenta que se extendieron hasta las columnas de Hércules, fundando varias ciudades. Colonias succesivas ensancharon sus descubrimientos, y Cartago, bien fuese levantada

por
Zoro

у Karch edonte; bien por Dido fugitiva de Tiro, donde reinaba su hermano, asesino de su marido; consideróse muy pronto ciudad poderosa, dominando el Estrecho con sus naves, y con sus colonias las marinas de la Bética. Aliada de Roma á poco de la expulsión de los Tarquinos (año 509 antes de J. C.), excitó después su envidia, y lucharon ambas

por

el imperio del mundo; hasta que el implacable delenda est Cartago del tenaz Catón, cumplióse por Scipión Emiliano, que la incendió, convirtiendo en provincia romana el territorio cartaginense.

Tres guerras y grandes traiciones necesitaron los Romanos para conseguirlo: en el décimo año de la primer guerra púnica (255 años antes de J. C.), vencidos los Cartagineses en Adis 3, Régulo se apoderó de Tú

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1 Mr. Laugier de Tassy, Historia del Reino de Argel.

2 Es notable que los Bereberes, orgullosos de su superioridad, llamen también agein (bárbaros) á todos los Europeos. 3 Actualmente Rhades, á pocas leguas de Túnez.

gunos edificios

nez, que perdió después con la vida. Apenas transcurridos diez

y

ocho años, Mathos y Spendio sublevan las tropas mercenarias, y el primero se fortifica en Túnez, que entrega después al famoso Amílcar Barca.

Las guerras civiles destrozan á Roma, la dominadora de las gentes: proscrito Quinto Sertorio por Sila, levanta ejército en España y se atreve contra el imperio; asesinan á su amigo Salinator, teme la traición, se embarca para el África, lucha con los Romanos que la señoreaban, y toma à Tánger (año 120 antes de J. C.), que luego abandona para volver á España, donde le espera ban la alevosia y la muerte. . Cartago no quedó completamente destruida; el incendio perdonó al

que
habitaban los

pocos moradores escapados de la destrucción común, y que se apegaban con el cariño de los recuerdos á las ruinas de su antigua patria. Cayo Graco lleva una colonia, reedifica la ciudad llamándola Junonia, y convierte á la Cartago púnica en Cartago romana. Acreciéntala Marco Antonio; Lépido la castiga, y en favor con los Césares Julio y Augusto, pronto merece la Mauritania cartaginense, como el Egipto y Sicilia, el nombre de granero de Roma. En tiempo de Vespasiano y de Vitelio era ya bastante poderosa para atreverse á la sedición, proclamar Emperadores y contribuir eficazmente á desorgan:zar el imperio.

Dueños los Romanos de todas las costas bañadas por el Mediterráneo, vuelven las armas contra sí mismos; aclaman unas legiones á Maximino, rebélanse los Cartagineses y coronan al Procónsul Gordiano. Maudaba en la Numidia, Capeliano, que le derrota, y el nuevo Emperador se ahorca al saber la muerte de su hijo en la batalla.

El África litoral adquiere nuevo brillo: la capital de las Mauritanias, sólo cede en esplendor á Roma, capital del mundo, y no reconoce rival más que en Alejandría: su dependencia es de nombre, y ebria de orgullo, contempla sue ejércitos y sus murallas, sus escuelas y sus gimnasios, sus templos y sus academias, soñando, quizá, en los pristinos tiempos en que sus naves cubrían el mar, sus colonias las costas y ante sus victoriosos Capitanes retrocedían despavoridas las legiones del pueblo rey. Los Bárbaros del Norte afilaban en tanto sus franciscas al otro lado del Estrecho, y pronto debía sufrir el Africa de los Césares, la suerte que la Providencia reservaba á todo el corrompido imperio romano.

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