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dedicáronse los autores a la composicion de bibliotecas parciales: no hubo órden monástica , no hubo apenas provincia que no tuviese la suya: hiciéronse descripciones y catálogos de las mas ricas librerías de Europa; y no solo se dieron á luz las de los reyes y príncipes, ó las destinadas á la pública utilidad, sino las de estudiosos particulares, honrándose España con los catálogos de la de Mayans y Santander, mientras la Italia poseia los de la de Fabricio y Credenna. Llegó á ser tal el número de estas obras que ya á principios del siglo pasado, Montfaucon creyó necesario escribir una Biblioteca de las Bibliotecas; y despues se han aumentado tanto que, segun el abate D. Juan Andrés, las referidas por Montfaucon no llenarian mas que algunos estantes del vasto depósito que las contuviese todas. Mas como quiera que algunas de estas modernas han logrado oscurecer los trabajos de todas las antiguas, siendo imposible igualar el inmenso lesoro de erudicion de las de Fabricio, ni el mérito de la Arábico-Escurialense de Casiri, que tiene en su favor sobre todas las olras el ilustrarnos en una literatura casi del todo desconocida ; sin embargo, estas Bibliotecas que abarcan todo género de ciencias y profesiones, aunque se limiten á hablar solo de los autores de una nacion, provincia ó instituto, por grandes que sean los talentos de su autor, por mucha que sea su instruccion y doctrina, tienen

que adolecer de lagunas, inexactitudes y defectos; debiendo considerarse imposible que pueda un hombre solo tener conocimientos especiales de tantas y tan diversas ciencias como ocupan al entendimiento humano, para poder formar juicios exaclos y atinaSeria, por

dos de la diversidad de libros compuestos sobre todas ellas,

lo tanto, muy ventajoso que antes de escribir una bibliografía general, se dedicasen autores á escribirlas particulares de cada ciencia, analizando cuántos escritos la ilustran, como D. Juan Sempere y Güarinos lo ensayo, aunque sin el caudal de erudicion necesario, en la Española económico-politica. Esto es lo que D. Martin Fernandez de Navarrete con mas estudio y saber pretendió hacer respecto á las ciencias marítimas en la presente obra, que se publica á espensas y bajo los auspicios del Gobierno; compilacion erudita , en que el autor podria haber cifrado uno de los principales títulos de su reputacion, si por desgracia, á causa de no haber podido dedicar á ella todo el tiempo que su arreglo requeria , no hubiese salido de sus manos sin la perfeccion que podian darle su instruccion reconocida, la rectitud de su juicio y la elegancia de su pluma.

Concibió el plan de esta obra, cuando en el año de 1789, ideando el Excmo. Sr. Bailió Valdés, ministro entonces de Marina , formar un museo de este ramo en la nueva poblacion de San Carlos, y queriendo que en él hubiese una biblioteca que no solo abrazase cuántas obras facultativas publicasen las Academias científicas de Europa, y modelos de cuántas máquinas é instrumentos se inventasen de nuevo para perseccionar la navegacion, sino además todos los libros y documentos que se pudiesen haber á mano, concernientes a la marina española, comisionó para lales objetos á los jóvenes de mas esperanzas de nuestra armada. Elegido el Sr. Navarrete para reconocer los archivos del reino y recolectar en ellos cuántas noticias hallase instructivas ó gloriosas á la nacion, deseando el mejor desempeño de su cometido, fué formando para su uso un estenso catálogo de cuántas obras y escritos de marina llegaban á su conocimiento; materiales que debian servir para componer la historia de la marina española, que era uno de los proyectos que entonces tenia aquel ilustrado ministro.

La guerra que el año de 1793 se declaró á la Francia, interrumpió esta comision; pues el jóven marino, á pesar del empeño del gobierno de

que

continuase en ella, prefirió como militar honrado y pundonoroso acudir al llamamiento de la patria; no permitiéndole su delicadeza permanecer entre el polvo de los archivos, cuando le reclamaba la pólvora de los combates, conducta

que hubiera podido graduarse mas que como hija del amor á las letras, como vil consecuencia de un ánimo apocado. La retirada de Valdés del ministerio, la entrada de Navarrete en la secretaria de Marina

у las ocupaciones consiguientes a este nuevo empleo, dieron sin para siempre a la comision; y los apuntes recogidos sobre nuestros escritores marítimos quedaron arrinconados, aunque no tan olvidados que no se fuesen de dia en dia aumentando con las nuevas nolicias encontradas en la lectura y estudio , que eran el mejor descanso que hallaba el Sr. Navarrete á las áridas y contínuas faenas de su destino. Esperaba que llegasen dias mas desocupados y bonancibles en que pudiese vacar enteramente á su obra , y esta esperanza le alentaba dulcemente al trabajo. Pero estos apetecidos dias no llegaron. Su salida de la secretaría fué para cargarse de nuevas penosas incumbencias, como ministro fiscal del Almirantazgo; su renuncia de este cargo en época lamentable, en que la nacion en masa sublevada contra un aleve invasor peleaba por conquistar su libertad y revindicar su honor ultrajado : en tal situacion, entre el fragor de las armas, entre las desgracias presentes y el desasosiego por el

porvenir, no podia tener el ánimo la tranquilidad necesaria para dedicarse al pacífico goze del estudio. No fueron mas á propósito para este objeto los tiempos que siguieron. Llamado a la vida pública el autor de esta Biblioteca , puesto al frente de establecimientos científicos y literarios, siempre abrumado con encargos y comisiones, ya de estos cuerpos, ya del gobierno, y en los últimos dias de su vida forzado por las circunstancias a tomar parte en nuestro movimiento político, sobrevínole la muerte, sin que llegase á ver los dias de ocio y de retiro, que creyó algun tiempo poder dedicar a la conclusion de sus obras. Lástima grande era sobre todo que

la blioteca quedase oscurecida en el olvido. La gloria de la marina española, la de la nacion entera reclamaba que se hiciese justicia á los nombres de los aplicados geógrafos y astrónomos, que con atinadas observaciones y juiciosa doctrina facilitaron el paso á nuestros antiguos marinos para sus estensos viajes y descubrimientos; y que una ingratitud harto comun entre los hombres, tiene sumidos en la oscuridad , mientras ocupan la cumbre del templo de la fama los que se formaron en la escuela de tales autores, y solo guiados por el estudio de sus obras pudieron llevar a cabo tan memorables empresas. Conocidos son en todo el mundo los inmortales nombres de Colon, Magallanes,

presente BiElcano, Loaysa, Diaz de Solís, Cortés, Mendaña, como descubridores; aun recuerdan los mares las militares glorias de los Bazanes, Toledos y Oquendos ; pero muy pocos son los que saben que hubo un Pedro de Medina, un Martin Cortés, un Andrés de Poza , un Alonso de Santa Cruz, un Rodrigo Zamorano, un Antonio de Nájera , un Juan Escalante de Mendoza, un Pedro de Siria, que cultivaron el espíritu de aquellos célebres marinos, y que, con los conocimientos científicos que les inspiraron, contribuyeron al acierto de sus derrotas, á la seguridad de sus observaciones y al buen éxito de sus descubrimientos y campañas.

Justo es, pues, que los nombres de estos escritores sean conocidos, que sus obras se aprecien y su memoria se conserve; pues si bien son inútiles para el estudio de los hombres facultativos segun los admirables progresos que posteriormente han hecho las matemáticas, la astronomía y la física, y sus nuevas aplicaciones a la cosmografía y la náutica ; sirven, sin embargo, mucho como testimonios irrefragables de la parte principal que han tenido los españoles en abrir y macizar los cimientos del magnífico edificio de las ciencias, y de como han contribuido al estado actual de la civilizacion europea , mas que algunas naciones que se tienen por sabias, y nos desprecian porque no nos estudian; siendo cierto, como dice el autor de esta Biblioteca en su Discurso histórico sobre el arle de navegar, que en el estado de los conocimientos científicos del siglo XVI, son mas admirables nuestros autores que redujeron á sistema este arle, que cuántos en el dia lo han ilustrado con sabias aplica

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