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1626. desde Barbastro, el 16 de Febrero de 1626 para celebrarlas

en Lérida el 26 del mismo; però no habiéndole sido posible reunirlas, las convocó nuevamente para Barcelona por Marzo. Entró el rey en la capital del principado el 26 y el 29 juró como de costumbre en la plaza de Fra-menors en manos del guardian de San Francisco, la observancia y guarda de las. libertades y leyes de Cataluña.

Exasperados se hallaban ya los catalanes contra el rey ó mejor contra su favorito el conde de Olivares, por la tendencia marcada de este á tiranizar el principado, cuyo proyecto se revelaba en el desprecio y trasgresion de varias prerogati. vas y libertades de Cataluña. Sin embargo, la proposicion ó discurso del rey al abrir las Córtes, fué hasta humilde; limitándose á pedir le auxiliasen con gente, sostenida á costa del principado por espacio de quince años, como acababan de hacer los aragoneses en las Cortes de Barbastro, para resistir á los enemigos exteriores que habian formado alianza ofensiva y defensiva por todo aquel tiempo. Las Córtes no se mostraron propicias a la demanda del rey, y solo se avinieron á concederle gente para una campaña. El rey, siempre mal aconsejado por el de Olivares, adoptó el camino de las exigencias, intentando cobrar á viva fuerza el quinto de los rédi. tos de las universidades, derecho ya completamente olvidado y que ninguno de los últimos monarcas se atreviera á reclamar. Esta pretension indignó al brazo real, originándose hasta en el seno de las Córtes acaloradas disputas y reyertas, aun entre los personajes mas principales, pues llegó el caso de echar en ellas mano á la espada el duque de Cardona, defensor de los catalanes, contra el conde de Santa Coloma, intimo amigo del favorito.

Irritado el monarca con estas contrariedades У mas enconados los ánimos, salió bruscamente de Barcelona el dia 4 de Mayo tomando la posta para Madrid. Conoció Barcelona lo conveniente que seria terciar en las cuestiones entre el rey y las Cortes, y reunido el Consejo de Ciento, acordó se

cada vez

procurase desenojar al rey ofreciéndole un donativo de cincuenta mil escudos por parte de la ciudad; y mandó tambien en posta para alcanzar á Don Felipe, al conceller en cap Julian de Navel, con órden de ofrecer el donativo. El rey aceptó la oferta, pero no mostró desenfadarse. De hecho se suspendieron los trabajos y sesiones de las Córtes, aunque pareciese estar de derecho abiertas, porque si bien el duque de Alcalá, virey de Cataluña, declaró de órden del monarca, que debian suspenderse para Mayo de 1627, el brazo real protestó de nulidad por no hallarse presente Don Felipe.

La Academia de la Historia consigna en su catálogo, que las Cortes de 1626 duraron hasta 6 de Julio de 1638, y que aun en tal fecha, no se halla completo el registro, pero esto no nos parece completamente exacto; porque a nuestro juicio, las Córtes reunidas en Barcelona por Mayo de 1632 fueron de 1632. nueva convocatoria. Acababa el rey de convocar las Cortes de Castilla en Madrid con pretexto de jurar al príncipe Don Baltasar Cárlos, pero con el objeto verdadero de pedir recursos con que sostener las costosas guerras de Alemania, y el escandaloso lujo y boato de la corte. Negáronselos las Córtes, y por consejo del de Olivares, marchó el rey á Cataluña para ver de conseguir de los catalanes lo que le habian negado los castellanos. Llegó el 3 de Mayo a Barcelona, y concluidas las fiestas del recibimiento, abrió el rey las Córtes. Esta ceremonia solo acostumbraba hacerse en Cataluña cuando eran de nueva convocatoria; así es, que el rey en este acto, además de pedir socorro á los catalanes en su proposicion o discurso, solicitó la habilitacion del infante cardenal Don Fernando de Austria para proseguir la legislatura, interin el marchaba á Madrid para disponer la guerra con que amenazaba la Francia. Concedieron los brazos habilitacion por ocho meses al infante Don Fernando ; pero en cuanto a subsidios, se los negaron como antes habian hecho las Cortes de Madrid; porque segun dice Ortiz de la Vega, «el escándalo y la indignacion pública eran grandes en la nacion entera.)

Nuevos disturbios y disguslos ocurrieron en estas Córtes entre el almirante de Castilla, pariente de la familia de Cabrera, sostenido por todos los catalanes, y el mismo condeduque de Olivares; y disgustado el rey con la resistencia del principado, salió precipitadamente de Barcelona, dejando de virey á Don Fernando. Estas Córtes, como las anteriores de 1626, debieron concluirse por sí mismas, tanto por la ausencia del rey, cuanto que no durando la habilitacion del infante mas que ocho meses, y no presentándose nueva habilitacion, no podian continuar. No consta que en estas dos legislaturas se hiciesen leyes ningunas; así se vé, que en algunas constituciones de Córtes posteriores se hace caso omiso de estas dos legislaturas, considerando como últimas Córles las de Barcelona de 1599, en tiempo de Don Felipe III. En el cap. XXVI de las de 1702, que trata de la observancia de constituciones, se dice expresamente, que las últimas Córtes celebradas en el principado de Cataluña fueron las de 1599, no considerando por consiguiente como tales las de 1626, 4632 y 1640 (1); pero esto solo debe entenderse porque en ninguna de estas tres últimas aparecen hechas constituciones ni capítulos de corte.

Cita tambien la Academia una convocatoria expedida por 1640. Don Felipe IV en 28 de Enero de 1640, para reunir Córtes de

catalanes por Abril en Montblanch; pero como la ilustre corporacion indica, no llegaron á reunirse. Lo que en dicho año se reunió fué el Parlamento de los tres brazos en Barcelona, convocado por los diputados de Cataluña, para resistir la agresion castellana y defenderse contra los proyectos de la corte de Madrid, ó mas bien del conde-duque de Olivares, que meditaba concluir con las libertades catalanas. En este Parla

(1) No bavent pogut restabKrlas fins lo die de avuy desde lo any 1599 que fosen las últimas Corts, que se clogueren en aquest principal y comptats.

mento, electrizado con las elocuentes peroraciones del obispo de Urgel, del diputado Quintana, del noble Tamarit, y las fogosas palabras del eminente canónigo Pablo Claris, se decidió la guerra contra Felipe IV en defensa de las libertades de Cataluña, disolviéndose en seguida, despues de dar a los diputados facultades para continuarla. La prolongada contienda que siguió el principado en la guerra llamada de los Segadores, concluyó volviendo á la obediencia de la Casa de Austria despues de la caida del de Olivares, pero conservando todos sus fueros y libertades. Durante el reinado de Don Carlos II, no se convocaron ni una sola vez las Córtes catalanas, comú tampoco las de Castilla: fué tal la repugnancia que este monarca tuvo siempre é la representacion nacional, que ni aun en los últimos años de su vida, despues de haber perdido toda espe ranza de sucesion, y conociendo que con su muerte quedaba al reino un funesto y sangriento legado, se decidió á reunir las Cortes que declarasen el n.ejor derecho a la sucesion, como le aconsejaban algunos ilustres patricios que preveian la lucha de los opuestos intereses extranjeros.

CAPITULO IX.

Cortes de la Casa de Borbon.=Sucede Felipe V. ca el Trono de España.=Cór

tes de Barcelona de 1701 y 1702.=Nuevas solemnidades introducidas en ellas.= Cuaderno legal -Adóptase en él la forma de peticiones.=Notables leyes políticas y municipales confirmadas en estas Córtes.=Adulacion de todos los actos contrarios á usages y constituciones.=Incompatibilidades parlamentarias.=Ley sobre la seguridad individual.=Barcelona puerto franco de depósito.=Córtes del Archiduque Cárlos=Su entrada en Barcelona.=Córtes de 1705 y 1706.Donativos del principado al Archiduque.- Algunas disposiciones legales. — Fio del sistema parlamentario exclusivamente catalan.

CÓRTES DE LA CASA DE BORBON.

Arrancado como todo el mundo sabe, un testamento al difunto rey Don Carlos II, en favor de la Casa á la sazon reinante en Francia, testamento firmado en 2 de Octubre de 1700, ante los cardenales Portocarrero y Borja y otros mag. nates partidarios de la Francia, llegó la degradacion nacional hasta el punto, de que el rey mas menguado de los que se han sentado en el Trono de España, dispusiese de ella á su arbitrio. Murió Don Carlos el 1.9 de Noviembre del mismo

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