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HISTORIA GENERAL DE ESPAÑA.

PARTE TERCERA.

EDAD MODERNA.

DOMINACION DE LA CASA DE BORBON.

LIBRO X.

GUERRA DE LA INDEPENDENCIA DE ESPAÑA.

CAPÍTULO III.

LA JUNTA CENTRAL.

NAPOLEON EN ESPAÑA.

1808.

(De agosto à noviembre.)

Conducta del Consejo despues de la salida de José Bonaparte.-Se arroga el poder supremo.-Disgusto con que lo reciben las juntas.-Reconócese la necesidad de crear una autoridad soberana.Opiniones y sistemas sobre su forma y condiciones.-Prevalece el

de la instalacion de una Junta Central.-Cuestiones con el Conseio.-Pretension desairada del general Cuesta.-Venga su enojo en los diputados de Leon.-Instálase en Aranjuez la Junta Suprema Central gubernativa del Reino.-Personages notables que babia en ella. -Floridablanca. - Jovellanos. - Partidos que se forman.- Es aplazada la idea de la reunion de Córtes. - Organizacion de la Junta.-Quintana secretario.-Primeras providencias de aquella. Se dá tratamiento de Magestad. — Príncipes estrangeros que solicitan tomar parte en la guerra de España, y con qué fines.-Heróicos y patrióticos esfuerzos de la division española del Norte para volver á su patria.-Lobo, Fábregues, el marqués de la Romana.-Tierno y sublime juramento de los españoles en Largeland. - Embárcanse para España y arriban á Santander. - Entrada en Madrid de los generales Llamas, Castaños, Cuesta y la Peña. —Acuérdase el plan de operaciones.—Tiénese por inconveniente.-Marcha de Blake con el ejército de Galicia desde Astorga á Vizcaya.-Entra en Bilbao.-Pierde aquella villa, y la recobra. - Distribucion de los ejércitos españoles.-Unese á Blake la division recien llegada de Dinamarca. — Sitúase en Zornoza. — Posiciones de los ejércitos del centro, derecha y reserva. Tiempo que se malogra.-Tropas francesas envindas diariamente por Napoleon á España. — Movimientos de españoles.—Malograda accion de Lerin.-Apodérase de Logroño el mariscal Ney. - Determina Napoleon venir á España.-Su mensage al Cuerpo legislativo.-Llega á Bayona.-Distribucion de su ejército en ocho cuerpos. — Accion de Zornoza entre Blake y Lefebvre.-Su resultado.-Retirase Blake á Balmaseda.-El mariscal Victor refuerza á Lefebvre.Triunfo de los españoles en Balmaseda. -Faltan las subsistencias, y se retira Blake á Espinosa de los Monteros.-Entra Napoleon en España.-Llega á Vitoria.-Toma el mando de los ejércitos, y resuelve emprender las operaciones.

Ocasion parecia ser la salida y alejamiento de Madrid del rey intruso y de sus escasos parciales, la mas oportuna para establecer un gobierno que diera unidad á los que se habian ido improvisando en cada provincia. Que aunquc Madrid no era entonces de esas

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capitales que por su poblacion y riqueza ejercen un

y influjo poderoso en todos los rádios de la circunferencia de una nacion, é imprimen el sello y fuerzan á saguir el rumbo de sus resoluciones, con todo, siempre la que es asiento de la autoridad suprema y residencia del poder soberano, influye grandemente y da aliento y calor a los que están acostumbrados á mirarla como el corazon de la vida oficial, y como el centro de donde emana y se deriva el impulso que mueve todas las ruedas de la máquina del Estado. Mas la oportunidad no se aprovechó, y la capital quedó huérfana de gobierno. La poblacion, acaso amedrentada con el escarmiento del 2 de mayo, y recelosa de que se repitiera si volvian los franceses, no le nombró. La junta suprema que habia dejado establecida Fernando VII. se habia desautorizado á sí propia dando validez á las renuncias de Bayona, y sometiéndose á la autoridad de los delegados de Napoleon. Quedaba el Consejo de Castilla, no mejor conceptuado que aquella, por su conducta, vacilante y tímida unas veces respecto al gobierno intruso, otras evidentemente censurable

у reprensible. Con pocas esperanzas de ser obedecido, aunque con pretensiones fundadas en antiguas preeminencias, por mas que nadie se presentaba á disputarle el poder, tampoco él se atrevia á tomarle, hasta que un desórden ocurrido con motivo del asesinato de un tal Viguri, tachado de mala conducta y de adicto á Napoleon, le deparó ocasion y le alentó á arrogarse el

á

poder supremo, de que habia verdadera necesidad de encargarse alguien, aunque era lástima no hubiese caido en otras manos.

Mas no tardó en esperimentar aquel cuerpo el ningun prestigio de que gozaba en la nacion, pues habiéndose dirigido á las juntas de provincia y á los generales de los ejércitos, á las unas para que enviaran diputados que en union con el Consejo acordasen los medios de defensa, á los otros llamándolos tambien á la capital, recibió de aquellas y de éstos duras y agrias contestaciones dándole en rostro con su sospechosa conducta; distinguiéronse por la acritud del lenguage en sus respuestas, entre las juntas la de Galicia y Sevilla, entre los generales don Jose de Palafox. Mas no por eso desistió de su propósito de constituirse en centro de autoridad, y para sincerarse de los cargos que se hacian á su anterior conducta publicó un Manifiesto á la nacion. Favorecian á su intento ciertas desavenencias y altercados suscitados entre las mismas juntas, cosa no estraña en poderes aislados é independientes, nacidos y formados en momentos difíciles, críticos y de gran perturbacion. Rivalidades y discordias habian mediado entre la de Sevilla y Granada, con motivo de querer aquella que le estuviese ésta subordinada y sometida, haciéndose necesaria para su avenencia la mediacion eficaz de hombres respetables y cuerdos. Habian formado una sola las de Castilla y Leon, pero desavenidas luego con el general Cuesta, retiráronse á

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