El conde de Noroña. D. Melchor Gaspar de Jovellanos. D. Nicasio Álvarez de Cienfuegos. D. José María Roldan. D. Francisco de Castro. D. Manuel de Arjona. D. Francisco Sanchez Barbero

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Página 133 - Pues ése, ése es un nono nieto del Rey Chico. Si el breve chupetín, las anchas bragas y el albornoz, no sin primor terciado, no te lo han dicho ; si los mil botones de filigrana berberisca, que andan por los confines del jubón perdidos, no lo gritan ; la faja, el guadijeño.
Página 121 - Así también del mundanal tumulto lejos, y en estos montes guarecido, alguna vez gozara del reposo, que hoy desterrado de su pecho vive. Mas, ¡ay de aquel que hasta en el santo asilo de la virtud arrastra la cadena, la pesada cadena con que el mundo oprime a sus esclavos!
Página 123 - ... arrullo, tal vez el melancólico trinado de la angustiada y dulce Filomena. Con blando impulso el céfiro suave, las copas de los árboles moviendo, recrea el alma con el manso ruido ; mientras al dulce soplo desprendidas las agostadas hojas, revolando, bajan en lentos círculos al suelo...
Página 141 - ¿Y es éste un noble, Arnesto? ¿Aquí se cifran los timbres y blasones? ¿De qué sirve la clase ilustre, una alta descendencia, sin la virtud? Los nombres venerandos de Laras, Tellos, Haros y Girones, ¿qué se hicieron? ¿Qué genio ha deslucido la fama de sus triunfos? ¿Son sus nietos a quienes fía su defensa el trono?
Página 112 - Siguen la voz con incesante trote del duro mayoral , tan insensible , ó muy mas que ellas , á mi amargo llanto. Siguen su voz; y en tanto el enojoso sonar de las discordes campanillas , del látigo el chasquido, del blasfemo zagal el ronco amenazante grito , y el confuso tropel con que las ruedas sobre el carril pendiente y pedregoso , raudas el eje rechinante vuelven , mi oido á un tiempo y corazon destrozan. De ciudad en ciudad, de venta en venta van trasladando mis dolientes miembros , cual...
Página 122 - Del claro río sobre el verde margen crecen frondosos álamos, que al cielo ya erguidos alzan las plateadas copas, o ya sobre las aguas encorvados en mil figuras, miran con asombro su forma en los cristales retratada.
Página 128 - Hubo un tiempo en que andaba la modestia dorando los delitos: hubo un tiempo en que el recato tímido cubría la fealdad del vicio: pero huyóse el pudor a vivir en las cabanas.
Página 124 - Dios por medio de la santa contemplación, le goza ya en la tierra, y retirado en su tranquilo albergue observa reflexivo los milagros de la naturaleza, sin que nunca turben el susto ni el dolor su pecho.
Página 130 - Pirene pudieron guareceros del contagio fatal? Zarpa, preñada de oro, la nao gaditana, aporta a las orillas gálicas, y vuelve llena de objetos fútiles y vanos; y entre los signos de extranjera pompa ponzoña esconde y corrupción, compradas con el sudor de las iberas frentes.
Página 140 - Palco, galas, dijes, coche á la inglesa: míseros recursos' el buen tiempo pasó. Del vicio infame corre en sus venas la cruel ponzoña. Tímido, exhausto, sin vigor... oh rabia! el tálamo es su potro. Mira', Arnesto, cuál desde...

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