Historia de la literatura española, Volumen2

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la Publicidad, á cargo de M. Rivadeneyra, 1851
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Página 384 - Y cuando he de escribir una comedia, Encierro los preceptos con seis llaves; Saco a Terencio y Plauto de mi estudio. Para que no me den voces; que suele Dar gritos la verdad en libros mudos; Y escribo por el arte que inventaron Los que el vulgar aplauso pretendieron; Porque, como las paga el vulgo, es justo Hablarle en necio para darle gusto.
Página 183 - ¡Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, escuro, con soledad y llanto, y tú, rompiendo el puro aire, te vas al inmortal seguro!
Página 284 - Pues andáis en las palmas, ángeles santos, «que se duerme mi niño, tened los ramos». Palmas de Belén, que mueven airados los furiosos vientos, que suenan tanto, no le hagáis ruido, corred más paso, «que se duerme mi niño, tened los ramos». El niño divino, que está cansado de llorar en la tierra por su descanso, sosegar quiere un poco del tierno llanto, «que se duerme mi niño, tened los ramos».
Página 177 - Cuando la razón no lo demostrara, ni por otro camino se pudiera entender cuan amable cosa sea la paz, esta vista hermosa del cielo que se nos descubre agora, y el concierto que tienen entre sí aquestos resplandores que lucen en él, nos dan dello suficiente testimonio. Porque ¿qué otra cosa es, sino paz, o ciertamente una imagen perfecta de paz, esto que agora vemos en el cielo y que con tanto deleite se nos viene a los ojos?
Página 178 - Y si así se puede decir, no sólo son un dechado de paz clarísimo y bello, sino un pregón y un loor que con voces manifiestas y encarecidas nos notifica cuán excelentes bienes son los que la paz en sí contiene y los que hace en todas las cosas.
Página 144 - En el tiempo de este célebre español todos los aparatos de un autor de comedias se encerraban en un costal, y se cifraban en cuatro pellicos blancos guarnecidos de guadamecí dorado; y en cuatro barbas y cabelleras y cuatro cayados, poco más o menos.
Página 197 - Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos. Su libro tiene algo de buena invención; propone algo, y no concluye nada: es menester esperar la segunda parte que promete; quizá con la enmienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega; y entre tanto que esto se ve, tenedle recluso en vuestra posada.
Página 45 - ... y la callada noche no refrena su lamentable oficio y sus querellas, trayendo de su pena al cielo por testigo y las estrellas...
Página 33 - El Cortesano no habla mejor en Italia, donde nació, que en España, donde lo mostró Boscán por extremo bien en castellano.
Página 178 - Adonde el ejército de las estrellas, puesto como en ordenanza y como concertado por sus hileras, luce hermosísimo; y adonde cada una de ellas inviolablemente guarda su puesto; adonde no usurpa ninguna el lugar de su vecina ni la turba en su oficio, ni menos, olvidada del suyo, rompe jamás la ley eterna y santa que le puso la Providencia...

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