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deudas de la comunidad (7). Se pierden 1por delito de adulterio, ó si se volviese de otra secta la mujer, no solo pierde los gananciales sino la dote y arras; (8) y todo lo adquiere el marido,

sed est propriun onus paternum, ex dispositione juris communis: ex quadam autem aequalitate l. 35. Tauri sancitum fuit, ut, cum de jure hujus Regni lucra constante matrimonio acquisita comununia sint effecta uxori cum viro, ac vir liberam eorum habeat administrationem, cum plena facultate ad ea alienandum, possit quoque ea alienare ex tam rationabili causa, qualis est dos filiae, & donatio propter nuptias filio utrique conjugi communi: quare cum lex illa 53. Tauri; solum loquatur constante matrimonio, quo tempore vir plenam habet potestatem alienandi ea bona, sane dispositio illa non videtur extendenda ad dotem, seu donationem propter nuptias, constituendam dissoluto jam matrimonio. Adde, si multi filii ex eo matrimonio dissoluto relicti sint, jam singulos ex bonis ac medietate lucrorum matris, habere suam peculiari portionem, cui non potest praejudicari pater promittendo illam in dotem, aut in donationem ad nuptias, alteri filio. Semper vero in eventu, in quo dos filiac, aut donatio propter nuptias filio, constituta est de communibus utriusque parentis bonis, is filius, aut filia, adducere tenetur ad collationem dimidium illius per mortem unius parentum, & dimidium alterum per mortem alterius parentum, ut num, citato affirmat Anton. Gomez. & dist. 238, dictum a nobis est.

171 LEY 60 de Toro ó 9 Tít. 4 Lib. 10 N. R.- La muger, renunciando las ganancias, no pague las deudas hechas por el marido durante el matrimonio,

Cuando la muger renunciare las ganancias, no sea obligada á pagar parte alguna de las deudas que el marido hubiere hecho durante el matrimonio. (ley 9 tit. 9 lib. 5 R.)

(8) LEY 6 Tít. 2 Lib. 3 F. R.- Como la muger que ficiere adulterio, ó se fuere del marido, pierde las arras.

Si alguna muger ficiere adulterio, é probado le fuere, pierda las arras si el marido quisiere: é otrosí, si la muger se fuere de casa de su marido, é se partiere del por razon de facer adulterio, pierde las arras, maguer no le sca probado que cumplió la voluntad que quiso por algun embargo, pues que no fincó por ella de lo cumplir.

LEY 78 de Toro ó 11 Tit. 4 Lib. 10 N. R.-La muger casada pueda perder por delito los gananciales, y demas bienes que la pertenezcan,

La muger, durante el matrimonio, por delito pueda perder en parte ó en todo sus bienes dotales o de ganancia, 6 de otra qualquier qualidad que sean. [ley 11. tit. 9 lib. 5 R.]

si no tuviere hijos de ella; pues teniéndolos, estos deben heredar los bienes de la madre, y no son comunicables con los otros hijos que el marido tenga: (9) 2. por divorcio, aunque sobre es

9 LEY 6 Tít. 25 P. 7.-Que pena merosce el Christiano, ó la Christiana, que BOR casados, si se tornare alguno dellos Judio, o Moro, o Hereje.

Los Reyes, e los Principes, por esso quiso nuestro Señor Dios, que ouiessen Señorio sobre los Pueblos, porque la justicia fuesse guardada por ellos: e aun, porque quantas vegadas nasciessen pleytos nueuos, o contiendas, entre los omes, las quales non se pudiessen librar por las leyes antiguas, que por ellos fuesse fallado, consejo de nueuo, porque se pudiessen librar derechamente: e porende mandamos, que si por auentura acaesciesse de aqui adelante; assi como acaescio en otro tiempo, que alguna muger de nuestra Ley fuere casada, e se tornare Mora, o Judia, o Hereje, e en aqueIla Ley que recibe de nueuo se casare, o fiziere adulterio, que las dotes, e las arras, e todos quantos bienes de consuno ouieren ella e su marido a la

tal

yerro fiziere, que sean todos del marido: e esta pena, que diximos, que deuia auer la muger, essa mesma dezimos que deue auer el marido, si se tornare Moro, o Judio o Hereje: pero estos bienes atales que gana el marido

por

el yerro que faze su muger, si fijos le fincaren de aquella muger mesma, ellos los deuen heredar despues de la muerte de su padre: e maguer ouiesse fijos de otra muger, non deuen auer destos bienes ninguna cosa. Esso mesmo dezimos, que deue ser en los bienes del, quando fiziere tal yerro como este.

sazon que

LEY 15 Tit. 17 P.7,-Que pena meresce el ome. o la muger, que faze adulterio; e como se pueden perder la dote, e las arras, e como se pueden cobrar.

Acusado seyendo algun ome, que ouiesse fecho adulterio, si le fuesse prouado que lo fizo, deue morir porende: mas la muger que fiziesse el adulterio, maguer

aguer le fuesse prouado en juizio, deue ser castigada, e ferida publica mente con acotes, e puesta, e encerrada en algun Monasterio de dueñas; e demas desto, deue perder la dote, e las arras que le fueron dadas por razon dol casamiento, e deuen ser del inarido. Pero si el marido la qnisiere perdonar despues desto, puedelo fazer fasta dos años. E si le perdonare el Ferro, puedela sacar del Monasterio, e tornarla a su casa: e si la recibiere despues asi, dezimos, que la dote, e las arras, e las otras cosas que tienen de consuno, deucn ser tornadas en aquel estado que eran ante que el adulterio fuesse fecho. E si por auentura, non la quisiesse perdonar, o si muriesse en ante de los dos años, estonce deue ella recibir el abito del Monasterio, e seruir en el a Dios para siempre, assi como las otras Monjas. E los otros bienes que ouiere, que non sean de dote, niu de arras, si ouiere fijos, o nietos, deuen ellos auer destos bienes las dos partes, e el Monasterio la tercera. E si fijos, o nietos non ouiere, estonce, si tal muguer ha padre, o mate debe tenerse presente lo que hemos dicho en el número cinco: 3! viviendo la viuda deshonestamente pierde tambien los gananciales y debe restituirlos á los herederos del marido. (v. la ley 5 N. 3) Cuando los gananciales se pierden por delito; para computarlos se atenderá al tiempo en que fué dada la sentencia, y no desde que se cometió, aunque sea de aquellos en que se imponga pena ipso jure. (v. la ley 10 N. 1?)

9. Para concluir la materia de gananciales expondré brevemente una duda nacida de la ley (v. N. 7] muy debatida entre nuestros autores, y de no menos utilidad en la práctica, consiste pues en saber si la mujer puede renunciar los gananciales antes de celebrar el matrimonio, durante este, y en su posterioridad. En cuanto al primer tiempo, no cabe la mas pequeña duda que puede hacerlo, pues en él tiene aplicacion la citada ley: respecto del segundo y tercero, es en los que hay discordancia entre los autores cuyas razones conviene referir para así venir en conocimiento de la parte hácia donde está la verdad. Antonio Gomez en el Comentario á la ley 60 de Toro núm. 1!, Matienzo en la ley 9 Tít. 9 Lib. 5 de la Recopilacion glosa 1! y D. Sancho Llamas en el Comentario a la misma ley, fundan la opinion de que puede hacer la renuncia en los dos tiempos dichos, en varias razones; 1: que la ley al hablar de la renuncia, lo hace en términos generales y sin distincion: 2: que por la renuncia que hace la mujer no se entiende hecha donacion de las reprobadas por el derecho; (10) esto es, de aquellas por las que el donante se

dre, o auuelo, o auuela, que non fuessen consentidores del adulterio, deuen auer la tercia parte, e el Monasterio las dos. E si por auentura non ouiere ninguno destos parientes sobredichos, deuen ser de todos los bienes del Monasterio en que fue metida. Pero si la muger casada fuesse prouado que fiziesse adulterio con su sieruo, non deue auer la pena sobredicha, mas deuen ser quemados ambos a dos porende. Otrosi dezimos, que si alguna muger casada saliesse fuera de casa de su marido, e fuyesse a casa de algun ome sospechoso, contra voluntad de su marido, o contra su defendimiento, si esto pudiere ser prouado por testigos que scan de creer, que deuc perder porende la dote, e las arras, e los otros bienes que ganaron de consuno, e ser del marido: pero si fijos le fincassen desta muger mesma, ellos lo deuen auer despues de la muerte de su padre; e mager aya fijos de otra muger, non deuen auer alguna cosa destos bienes atales. É si por auentura la perdonare el marido, e la recibiere, non aura despues demanda en estos bienes por esta razon.

1101 LEY 4 Tit, 11 P.4.-Quales donaciones non ualen, que el marido e la mugor fazen entre Bi, despues quel Matrimonio fuere acabado: e en que manera se pueden desfazer.

Durando el matrimonio, fazen a las vegadas donaciones, el marido a hace mas pobre y el donatario mas rico; sino por el controrio, que la donacion que resulta de la renuncia, es semejante á las que la ley [11] autoriza porque por ellas el donante no se hace mas pobre: cita Antonio Gomez en favor de la opinion que sostiene dos leyes romanas, una del Digesto por la que se previene que cualquiera pueda renunciar la herencia con perjuicio de los acreedores, y otra del Código, en virtud de la cual el padre puede renunciar el derecho de usufructo que tiene en los bienes adventicios, no obstante la prohibicion de las donaciones

la muger, o ella al marido, non por razon de casamiento, mas por amor que han de consuno vno con otro. E tales donaciones como estas son defendidas, que las non fagan, porque non se engañen, despojandose el vno al otro, por amor que han de consuno: e porque el que fuesse escasso, seria de mejor condicion, que el que es franco en dar. E porende, si las fizieren despues que el matrimonio es acabado, non deuen valer, si el vno se fiziere per ella mas rico, e el otro mas pobre; fueras ende, si aquel que fiziesse tal donacion, nunca la reuocasse, nin la desfiziesse en su vida: ca estonce fincaria valedera. Mas si reuocasse la donacion en su vida, el que la fiziesse, diziendo señaladamente: Tal donacion como esta, que fize a mi muger, non quiero que valga, o si callasse, non diziendo nada, e la diesse despues a otro, o la vendiesse, o si muriesse aquel que rescibiera la donacion, ante de aquel que la fizo; desatarse y e, por qualquier destas razones, la donacion primera.

(11) LEY 5 TYL. 11 P. 4.- Porque razones valen las donaciones que el marido et la muger, so fazod yno a otro.

Casos y a, e razones, en que valdria el donadio que fiziesse el marido a la muger, o ella al marido, durando el matrimonio. E esto podria acaescer en dos maneras. La vna es, assi como quando el que da la donacion, non entre padres é hijos: finalmente dicen que el dominio y posesion que la mujer tiene en la mitad de los bienes gananciales no lo adquiere por un acto verdadero y natural, sino por un acto ficto, y revocable por la ley por la que puede renunciar y no adquirir asi como la herencia y legado de que hace especial mencion la ley 59 de partida citada.

se faze

por ella mas pobre, e aquel a quien la da, se faze por ella mas rico. E esto seria, como si algun ome, o muger, fiziesse su heredero algun ome casado, diziendo assi: Yo fago mi heredero a tal ome (nombrandole señaladamente) e mando, que quando el finare, quo este heredamiento quel yo do, que finque a su muger. Ca si el marido della, ante que entrasse en tenencia de aquella heredad, la diesse a su muger, valdria tal donacion. E esto es porque non seria el porende mas pobre; pues que non era aun en tenencia del heredaminnto, e non se le mengua ninguna cosa del patrimonio que auia ante. Esse mismo seria, si alguno en su testamento mandasse al marido alguna cosa, assi como casa, o viña, o heredad, en la manera sobredicha; e despues la diesse a su muger ante que fuesse apoderado della. Otro tal seria, si el marido diesse a la muger alguna cosa que non fucsse suya: ca valdria la donacion, para poderla ganar la muger por tiempo. Esso mismo seria, ca valdria la donacion que fuesse fecha en alguna otra manera semejante destas entrel marido, e la muger.

10. Hasta aquí los que sostienen la validez de la renuncia en el segundo y tercer tiempo; veamos los que la niegan. Gregorio Lopez en la glosa 34 de la ley 59 citada alega: 1. que se daria lugar á la perfidia y enemistad de los cónyuges, en el caso de que la mujer no quisiera renunciar los gananciales: 2. que renunciar á la esperanza cuando hay lucro adquirido, y en cuya mitad tiene derecho la mujer por disposicion de ley, es donar el derecho ya adquirido: 3o que la misma renuncia podia hacer el marido, lo que seria inícuo por cuanto todo lo adquirido es á costa de su trabajo: 4! que por parte de la mujer hay mayor esmero y cuidado en conservar lo adquirido; por tener igual facultad de adquirir, defender, gobernar y educar á los hijos: 5. porque el derecho habla de un caso muy diverso; á saber cuando por parte de la mujer no hay aun derecho radicado, y no de aquel en que existe la esperanza de tener para sí lo ya adquirido. Confirma además su opinion, con la autoridad de Francisco Ripa, el cual dice que cuando el derecho que debe adquirirse está radicado de presente y la esperanza es cierta y probable, la renuncia de tal derecho es donacion.

11. De la misma opinion de Gregorio López es Molina, de Justicia et Jure Disp 289 núm. 19. Quoniam eo ipso, quod in hoc regno.... matrimoniun est celebratum, debitum est uxori dimidium lucrum, vi solius contractus, idque independenter á nova acceptione: unde jus hoc ad quoscumque suos haeres trans

" LEY 6 Tít. 11 P. 4.--De que cosas podrian fazer donucion el fmarido, e la muger vno a otro; maguer el matrimonio fuese acabado.

Empobresciendo el que fiziesse la donacion, por razon della, e non enriquesciendo mas por ella a aquel a quien la diessen, es la otra manera, de que fizimos eniente en la ley ante desta, que valdria la donacion que fiziesse el marido a la muger, o el vno al otro, durando el matrimonio. E esto seria, como si vno dixiesse al otro, quel daua alguna sepultura suya, en que se soterrasse, ol diesse, ol comprasse logar en que la fiziesse; ol diesse, heredad alguna, en que fiziesse alguna Eglesia, o Monasterio; ol diesse renta de al. guna heredad, o dineros, o otra cosa, quel diesse por luminaria alguna Eglesia: tales donaciones como estas, o otras semejantes dellas, deuen valer, porque aquel a quien las dan, non se aprouecha dellas en su vida; otrosi, porque son dadas en manera que se torna en seruicio de Dios.

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