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demás legados que determinaba, nombrando primer patrono del mismo á su sobrino Gregorio González, y disponiendo literalmente en una de sus cláusulas lo siguiente: «Otrosi mando que el dicho patronazgo haya de tener los dichos bienes en administración del dicho hospital y depender la dicha renta en la manera que dicho es la tenga el dicho Gregorio González mi sobrino en sus días con el dicho cargo, y después de sus días su hijo mayor varón, y que en defecto de varón suceda en hembra; que habiendo varón, aunque la hembra sea mayor de edad, suceda en varón, y después de sus días del dicho Gregorio González y de los dichos sus hijos, venga el dicho patronazgo á los nietos y nietas del dicho Gregorio González, en los cuales mando que suceda el dicho cargo y patronazgo según y de la manera que dicho es de uso, y la sucesión de los hijos del dicho Gregorio González; y mando, y es mi voluntad, que ansi ande el dicho patronazgo para siempre jamás sucesivamente, viniendo siempre al hijo varón y en defecto de varón la hembra, y que siempre lo tenga uno solo, siendo mayor, aunque sean muchos en un grado, y que no se pueda partir ni dividir, sino que uno solo lo tenga como dicho es; y si caso fuese que los dichos hijos del dicho Gregorio González falleciesen sin hijos, ó los hijos de ellos de varon falleciesen sin hijos, que en tal caso quiero y mando que suceda en el dicho patronazgo y bienes, en defecto de los dichos hijos y descendientes, el pariente mío más propincuo de mi linaje ó que á él se haya consideración y no se haya respecto al último poseedor, salvo como dicho es, y se haya respecto al pariente mío más propincuo»;

Resultando que el primer patrono, D. Gregorio González, tuvo dos hijos llamados Gregorio y Catalina; y habiéndose extinguido la línea del primero, pasó el patronato a la de la segunda, que se mantuvo indivisa hasta la quinta generación, en la que se dividió en tres ramas, representadas respectivamente por D. Manuel, D. Ildefonso y José del Pozo y Fernández, entrando la primera, ó sea la de Manuel, en posesión del indicado patronato:

Resultando que D. Manuel del Pozo tuvo un hijo llamado D. Atilano, y éste á su vez tres hijos, llamados Doña Eugenia, Doña Juana y D. Bernabé, al último de los cuales pasó el patronato, y por fallecimiento de éste á su único hijo D. Román, que falleció sin sucesión en 14 de Febrero de 1874, después de lo cual se dió posesión del cargo de patrono por el Alcalde de dicho pueblo de Zaratán á D. Félix Herrero Pozo, hijo de la Doña Juana Pozo, y primo carnal, por lo tanto, de D. Román, en el concepto de pariente más próximo de este último poseedor:

Resultando que D. Marcelo del Pozo Cortijo, nieto de D. José del Pozo y Fernández, cabeza, como se deja dicho, de una de las tres líneas en que se dividió la de Doña Catalina, y pariente del fundador en un grado más próximo que D. Félix Herrero y Pozo, propuso en 26 de Agosto de 1877 demanda civil ordinaria con la pretensión de que se declarara en definitiva que tenía preferente derecho que el demandado D. Félix Herrero al cargo de patrono del hospital de peregrinos de que se trata, y se condenara á dicho D. Félix á dejar libres y desembarazados, á disposición del demandante, los bienes de dicho patronato, con los frutos y rentas producidos desde el día de su posesión, fundado en que habiendo fallecido Don Román sin sucesión, y siendo él más inmediato pariente del fundador que D. Félix Herrero, le correspondía el patronato con arreglo á lo dispuesto en la misma fundación en la cláusula que se deja transcrita:

Resultando que el demandado D. Félix Herrero opuso a la demanda, que como se veía por la simple lectura de la cláusula fundacional, lo que estableció el Presbítero Gutiérrez fué un patronato regular, en el que de. bía sucederse conforme a lo dispuesto en la ley 2.8, tít. 15, Partida 2.o, y no por el orden irregular que el demandante suponía, pues el Presbítero Gutiérrez sólo atendió a la mayor proximidad de parentesco con él, para el caso en que faltaran los hijos y descendientes de las personas especial mente llamadas, y aun entonces quiso que desde an..." sucediendo por el orden regular y en la misma forma que tenia dispuesto respecto de la línea especialmente llamada; y que bajo cualquier aspecto que se consideraso la fundación de que se trataba, no era posible dejar de conceptuarla como regular en la forma en que había venido sucediéndose hasta el presente, siendo la línea posesoria y contentiva la del demandado y no la del demandante:

Resultando que sustanciado el pleito por los demás trámites y en dos instancias, dictó la Sala de lo civil de la Audiencia de Valladolid sentencia revocatoria en 13 de Abril de 1886, declarando que D. Marcelo del Pozo Cortijo tiene mejor derecho que D. Félix Herrero del Pozo al patronato del hospital de peregrinos llamado de San Andrés, fundado en Zaratán por el Presbítero D. Pedro Gutiérrez, y condenándo en su consecuencia á Don Félix Herrero Pozo á que deje libres y desembarazados y á disposición del Pozo Cortijo los bienes del referido patronato, con los frutos y rentas producidas desde el día de su posesión, sin hacer expresa condenación de costas:

Resultando que D. Faustino Herrero Ruiz, hijo y heredero de D. Félix Herrero del Pozo, ha interpuesto recurso de casación, citando en su apoyo como infringidos:

1.0 El testamento otorgado por el Presbítero D. Pedro Gutiérrez en la cláusula relativa al llamamiento de patronos para la fundación del hospital de peregrinos; la ley 5.9, tít. 33, Partida 7.a, que ordena que las palabras del testador deben entenderse llanamente ó como suenan, y la jurisprudencia establecida por este Tribunal Supremo en repetidos fallos, entre otros en los de 24 de Marzo de 1857, 9 de Octubre de 1869, 22 de Marzo de 1870, 20 de Marzo y 19 de Octubre de 1880 y 21 de Abril y 23 de Di. ciembre de 1865, según los cuales, la voluntad del testador y lo mismo del fundador es y debe respetarse como ley en la materia de sucesiones; en el concepto de que la sentencia declara de mejor derecho á D. Marcelo del Pozo que al padre del recurrente para suceder en el patronato, interpretando la cláusula de los llamamientos en el sentido equivocado de que la voluntad del fundador fué la de que siempre que el último poseedor falleciese sin hijos se atendiera á la proximidad del parentesco con aquél y no con el último poseedor, cuando, por el contrario, lo que esa cláusula establece es un caso de excepción en este sentido, de aplicación únicamente á los hijos y nietos del primer llamado D. Gregorio González, pero respecto de los demás que pudieran entrar en la sucesión del patronato en el transcurso de los tiempos, pues respecto de ellos el orden de los llamamientos había de conservar el carácter de regularidad que la misma cláusula fundacional establece; y

2.0 La ley 2.", tit. 15, Partida 2.a, en relación con la mencionada cláusula de la fundación del Presbítero Gutiérrez, porque á pesar de haberse hallado D. Félix Herrero dentro de la línea contentiva de posesión, de haber sido pariente del fundador, y el más próximo del último poseedor, que son las condiciones á que debe atenderse para suceder en una vinculación regular como la de que se trata, ha declarado la Sala sentenciadora de mejor derecho á suceder en el patronato á D. Marcelo del Pozo, que si bien es pariente del fundador en un grado más próximo que su colitigante, ni está dentro de la línea contentiva de posesión, que no se ha extinguido, ni tiene con el último poseedor más parentesco que el remotísimo de derivar ambos del tronco común.

Visto, siendo Ponente el Magistrado D. Raimundo Fernández Cuesta:

Considerando que D. Pedro Gutiérrez, al disponer que el patronato pasara siempre al hijo varón, y en su defecto á la hembra, y que siempre le tenga uno solo entre los hijos y descendientes de Gregorio González, primer llamado, fundó un patronato regular con sujeción á la ley 2.a, tít. 15, en defecto de dichos hijasaysa escendientes del primer poseedor:

da buscarse el pariente nos próximo del fundador sólo Considerando que la sentencia recurrida, al decierar con mejor derecho para suceder en el patronato á Marcelo del Pozo que á Félix Herrero, infringe la voluntad del testador, y la ley 2.a, tít. 15, Partida 2.a, invocadas en los motivos del recurso, porque aunque el último poseedor, Román del Pozo, falleciera sin bijos, no por esto se extinguió en él la línea posesoria y contentiva de la vinculación, y por consiguiente, no se está en el caso de buscar el pariente más próximo del fundador;

Fallamos que debemos declarar y declaramos haber lugar al recurso de casación interpuesto por D. Faustino Herrero Ruiz, hijo y heredero de 1). Félix Herrero Pozo, y en su consecuencia, casamos y anulamos la sentencia que en 13 de Abril de 1886 dictó la Sala de lo civil de la Audiencia de Valladolid.—(Sentencia publicada el 16 de Junio de 1887, é inserta en la Gaceta de 14 de Septiembre del mismo año.)

2.a

RECURSO DE CASACIÓN (16 de Junio de 1887).-Sala primera.- Caducidad de institución hereditaria y devolución de bienes.- No ha lugar al interpuesto por D. Claudio Achátegui López de Ecala con Doña Maria Ossorno González de Aguilar (Audiencia de Sevilla), y se resuelve:

Que las leyes 5.", tit. 2.", libro 5.0 del Fuero Juzgo; la 9.", tit. 12, libro 3.0 del Fuero Real, y la 5.a, tit. 4.", libro 10 de la Novisima Recopilación, están conformes en privar á la viuda en determinadas circunstancias, las dos primeras de cuantos bienes hubiere adquirido por la liberalidad de su marido, y la recopilada, de la mitad de los gananciales, transfiriendo a los herederos de éste el derecho á su obtención; y aun cuando emplean formas ó locuciones distintas al consignar la causa determinante de su sanción, es in. cuestionable que dada la genuina inteligencia de su letra y de su espíritu combinada con la indole y la importancia de los derechos que quitan y transfieren, esa causa no puede ser otra que la conducta torpe de la viuda como ofensiva á la memoria del difunto, pues que la frase del texto latino del Fuero Juzgo si per adulterium seu per conjuntionen é inminium convintitis inhonestam, romanceada con la de «si face adulterio ó se casa cuomo non debe», así como la de la ley del Fuero Real de si no ficiere buena vida, y por último, la de la Novísima Recopilación, si siendo viuda viviese lujuriosamente, todas, bien se aprecien aisladamente ó en conjunto, se inspiran en el mismo criterio de reprimir la relajación de conducta de la viuda y presuponen la existencia de actos manifiestos de la liviandad que castigan:

Que al absolver de la demanda la sentencia recurrida, fundándose en primer término en que el matrimonio celebrado por la viuda demandada no ofrece causa legal para la aplicación de las citadas leyes, y en que tampoco existe en los autos prueba alguna que independientemente de dicho casamiento atestigüe que aquéīla observase vida mala ó lujuriosa después de la muerte de su marido, no infringe las repetidas disposiciones legales, teniendo además presente, en ampliación de lo expuesto, que si bien en la versión del texto latino se emplea la frase de se casa cuomo non debe, sobre que ni en el original ni en las demás leyes existe indicación alguna de casamiento indebido, y ser ésta en todo caso una definición demasiado vaga para constituir y aplicar un precepto legal, es por otra parte lo cierto que así en el texto como en su traducción figura en primer lugar el adulterio, es decir, una falta ó causa torpe en consonancia con la mala vida y con la conducta lujuriosa en que funda su sanción la ley del Fuero Real y la Recopilada respectivamente:

Que tampoco es aplicable la doctrina establecida en la sentencia de este Tribunal en 19 (no 29) de Junio de 1868 que se invoca en el motivo 3.0 del recurso, y se reproduce en el 4.'; antes, por el contrario, resulta la cita contraproducente, porque en el caso alli resuelto, se trataba de una viuda que quedó embarazada durante ese estado, si bien contrajo matrimonio con el autor del embarazo antes del alumbramiento, y el Tribunul Supremo declaró que en el sentido y á los efectos de las leyes de que se trata, no debian calificarse de barragania ó amancebamiento aquellas relaciones; denegándose en su virtud el recurso interpuesto por los parientes del primer marido;

Y que en orden á los doce restantes del recurso, encaminados todos, aunque por diversos conceptos, á persuadir la ilegitimidad en España del matrimonio celebrado por la demandada en Gibraltar con arreglo á la legislación inglesa, son impertinentes a la cuestión de este pleito, porque limitada á resolver, no la nulidad ó validez de tal casamiento, sino si por las circunstancias que le precedieron, acompañaron y subsiguieron, puede imprimir á la conducta de la contrayente la nota de lubricidad, lujuriu ú otra que autorice la aplicación de las leyes arriba explicadas, ya queda resuelto este punto negativamente, siendo, por lo tanto, inaplicables y de imposible infracción las leyes y doctrinas que se invocan.

En la villa y corte de Madrid, á 16 de Junio de 1887, en los autos que ante Nos penden en virtud de recurso de casación por infracción de ley, seguidos en el Juzgado de primera instancia del distrito de San Vicente de la ciudad de Sevilla y en la Sala de lo civil de la Audiencia del mismo territorio por Doña Soledad Méndez y Soret, dedicada á las labores de su sexo, vecina de Sevilla; D. Andrés López de Ecala y Espoz y Doña Angela López de Ecala y Solá, vecinos de Estella, labrador el primero y dedicada á las labores de su sexo la segunda; Doña Manuela Maestrorena, vecina de Tafalla, como madre de los menores D. Pedro y D. Narciso Zubiria y Maestrorena; Doña Ramona y Doña Modesta Zubielqui y Achútegui, vecinos de Estella, y D. Claudio Achútegui López de Ecala, vecino de Viana, propietario, representados por el Procurador D. Ignacio de Santiago y defendidos por el Licenciado D. Luis Díaz Moreu, y en el acto de la vista por el Licenciado D. Rafael Villagrán é Izquierdo, Doña Teresa y Doña Victoria Méndez y Soret, que no han comparecido en este Tribunal Supremo, con Doña María Ossorno González de Aguilar, propietaria, vecina de Sevi. lla, representada por el Procurador D. Juan Antonio Asensio, bajo la dirección del Licenciado D. Nicolás Salmerón, sobre caducidad de la institución hereditaria hecha a favor de la última por su difunto esposo D. José María López de Ecala y devolución de bienes:

Resultando que en 23 de Diciembre de 1871 otorgó testamento cerrado D. José María López de Ecala y Zubiria, vecino de la ciudad de Sevi. lla, por el que declaró que en 28 de Marzo de 1863 contrajo matrimonio con Doña María Ossorno y González, la cual no aportó más que las ropas de su uso, y él varias fincas y créditos que habían ido aumentando; y después de otras disposiciones, instituyó por universal heredera á su citada esposa, y en 4 de Noviembre de 1874, el D. José María López de Ecala otorgó un testamento nuncupativo ante un Notario de la ciudad de Sevi. lla, por el que ratificó la institución de heredera que en el anterior había hecho en favor de su esposa Doña María Ossorno y González, é hizo otras declaraciones:

Resultando que fallecido D. José María López de Ecala en 28 de dicho mes de Noviembre de 1874, é instruído el oportuno expediente en 11 de Mayo de 1875, se otorgó escritura de descripción de bienes y liquidación del caudal hereditario, consignándose en uno de los hechos que no habiendo celebrado el testador antes ni después de contraer matrimonio es. critura alguna que diera á conocer el capital que á él aportara, y siendo,

por lo tanto, difícil, si no imposible, precisar cuál era, se había considerado en averiguación de los gananciales habidos durante la sociedad conyugal, que solamente se tuvieran por tales las cantidades invertidas por las fincas después de su matrimonio, tanto en su adquisición cuanto en las obras de consideración practicadas en algunas de las mismas que el finado poseía ya al tiempo de su consorcio, lo cual resultaba del libro de apuntes que llevaba; en su virtud, describió los bienes quedados al fallecimiento del D. José María López de Ecala, varios de los que fueron adquiridos constante el matrimonio, ascendiendo el valor de todos los inventarios å 838.808 pesetas 76 $ céntimos, siendo bajas para conocer los gananciales habidos durante la sociedad conyugal por los diferentes conceptos que se expresan, entre ellos el importe de compras de fincas y obras en ellas realizadas, y ascendiendo dichas partidas á 95.559 pesetas 64 j céntimos por el concepto de gananciales, se fijó la de 47.779 pesetas 84 } céntimos como mitad correspondiente á cada cónyuge; de modo que rebajada aquella cantidad de la del cuerpo general de bienes, resultaba que el caudal pertene: ciente a la viuda Doña María Ossorno consistía en las 47.779 pesetas 84 4 céntimos, y el de su finado esposo, á quien había heredado, ascendía á 790.028 pesetas 94 céntimos, para cuyo pago fueron adjudicadas á la heredera todas las fincas, derechos y acciones, créditos y títulos al portador que constituían el cuerpo general de hacienda:

Resultando que en 9 de Agosto de 1877, contrajeron matrimonio Don Manuel Camacho Sánchez, eclesiástico, y Doña María Ossorno González de Aguilar, viuda, en la capilla metodista Wesleyana de Gibraltar, de conformidad con la prescrita, con licencia por H. H. Richmond, Ministro, en presencia de los testigos que expresan, de cuyo acto expidió certificación el Registrador Jacobo G. Gordón, sacada del libro de registro de casamientos, habiendo sido legalizado dicho documento por el Cónsul de España en Gibraltar; después de lo cual, también se certifica por G. J. Guillard, Magistrado de policía de dicha ciudad, que la copia de partida de casamiento estaba verdadera y exactamente sacada del libro de registro de casamientos; legalizándose igualmente por el mencionado Consulado la firma de aquel funcionario:

Resultando que de una certificación expedida en 7 de Noviembre de 1878 por el Cónsul de España en Gibraltar, aparece que D. José Rubio, Abogado de la Audiencia de Sevilla, había dejado en su poder para los efectos correspondientes una copia de la escritura de poder especial otorgado á su favor por Doña María Ossorno González de Aguilar en la ciudad de Sevilla el 22 de Octubre anterior; un certificado del matrimonio en la Wesleyanmethodist Chapel de la ciudad de Gibraltar entre la Doña María y D. Manuel Camacho Sánchez; una exposición dirigida á dicho Cónsul en la fecha de este documento por el D. José Rubio, en la que solicitaba promoviera el mencionado Consulado de las Autoridades de Gibraltar la nulidad del expresado casamiento:

Resultando que en Septiembre de 1877, Doña Teresa Méndez Soret denujo demanda en el Juzgado del distrito de San Vicente de Sevilla, por acción mixta contra Doña María Ossorno González de Aguilar, en la que expuso, después de hacer mérito de los antecedentes relacionados, que la Doña María Ossorno, con escándalo público, sostenía relaciones amorosas con D. Manuel Camacho, clérigo de orden sacro, con quien vivía matrimonialmente y á quien ostentaba como su legítimo esposo, conturbando así la conciencia de los moradores de aquella ciudad, á quienes había llenado de indignación y repulsa tan licenciosa conducta; que la certeza de los anteriores hechos no podría negarse por la demandada, pues eran harto públicos y evidentes, constituyendo el obligado tema en aquella localidad, demandando la conciencia pública un ejemplar escarmiento que sirviera de valladar á la impetuosa corriente de corrupción y sensualidad que tales

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