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yen razon de los talentos

у
medios

que hayan debido a la Naturaleza y á la Fortuna.

La revolucion de España presenta un vasto campo para todo. En ella no solo encontramos los hechos heróicos de una guerra nacional, los rasgos sublimes del patriotismo sin límites de un pueblo, para recobrar su independencia (á pesar de

que casi toda la Europa había sucumbido ya baxo el yugo de un orgulloso conquistador); sino tambien los nobles esfuerzos de una Nacion, que víctima del desorden y arbitrariedad de muchos siglos, trataba de establecer su libertad política y civil, restaurando, con arreglo á las circunstancias, las leyes santas de sus antepasados, que el despotismo mas insolente y la desmoralizacion mas escandalosa de un gobierno corrompido habian sepultado baxo la tumba del olvido y del desprecio.

Ciertamente la España no estaba tan dispuesta para las reformas, de que tanta necesidad tenia, como para la guerra en que repentinamente se vió envuelta contra Napoleon Bonaparte. La Nacion, sin embargo, conservaba todavia el valor y la constancia que la han distinguido en todos tiempos; y esto era lo principal para triunfar en la guerra de su independencia política. Ademas, su orgullo nacional se halló comprometido : y si el Pueblo Español no tenia ni el saber, ni la despreocupacion, que son el fruto de una buena legislacion y gobierno, estas qualidades estaban compensadas con su natural perspicacia, con

su amor á la justicia, con su magnanimidad, y con otras virtudes poco comunes Si : la Nacion Española será siempre elevada á cosas grandes, si los Gobiernos, que la rijan, saben tocar con oportunidad el resorte que obra mas directamente sobre el corazon de los Españoles. Como quiera, la Historia no presenta otro exemplar de un Pueblo, que sin leyes, y con un gobierno corrompido hasta el último punto, haya viciado menos su carácter y sus costumbres.-En la revolucion de España no se ven, ni los atroces crimenes, que de ordinario se cometen en la exâltacion de las pasiones, ni los torrentes de sangre, que en otras partes se han derramado por la extravagancia de las doctrinas y el delirio de las teorias; y aunque gran parte de tanta moderacion se deba á las circunstancias, en que se hallaba la Península, es necesario conceder mucho á la suavidad y prudencia de sus Gobiernos Patrióticos, y sobre todo, al buen juicio y caracter nacional. Habrá habido defectos, faltas graves, si se quiere; nosotros no las ocultaremos; pero ellas se han cometido con la intencion de evitar mayores males . . . . . La demasiada lenidad y las consideraciones, tan inoportunas como excesivas, dieron ánimo mas de una vez á los malvados, y mantubieron siempre inactivos y neutrales á los cobardes y egoistas. Con mas energía en ciertos momentos (como los publicistas mas patrióticos habíamos clamado, al ver algunas veces ultrajada la magestad del Pueblo por algunos altaneros personages), la reputacion política de las personas, á cuyo cargo estaba confiada la direccion de los negocios, se preSentaría hoy del todo irreprehensible á la faz del universo.

Para constituirse la Nacion Española en el caso en que se encontraba, y para fixar las bases de su libertad, debian hallarse mayores dificultades, y oponerse mas fuertes obstáculos; era necesario chocar con los intereses, combatir contra las pasiones, atacar los abusos del poder, y destruir el influxo, temible siempre, de las supersticiones civiles y religiosas. Por mas ardiente que fuese el deseo de los Españoles ilustrados, de que se remediasen los males de la Patria, sus sinceros votos no podian cumplirse exâctamente, tanto por la infame oposicion que hacian incesantemente los interesados en el desorden y en los abusos, como por la falta de luces en la masa de la Nacion. Las personas encargadas de meditar y presentar los planes de reformas trabajaron con la desventaja de las circunstancias, y les faltó el tiempo, que es el principal agente en estas materias. Estos fueron los inconvenientes que influyeron para que no se consolidase nuestra libertad ; y entonces se columbraron tambien otros externos, que se presentaron desde luego, y se desarrollaron de repente, quando las circunstancias políticas no lo estorbaban. De todos hablaremos con claridad, quando llegue el tiempo; pues la posteridad tiene un derecho indisputable á saber la verdad de lo que ha pasado, y nosotros estamos precisados á decirla con denuedo.

No se infiera por esto que tratamos de escribir la historia perfecta de la Revolucion de España. Esta no es la obra de un Periódico; y para desempeñarla se necesitarian otras preparaciones, otros medios, y otros talentos superiores á los nuestros ..... La vigorosa pluma de un Tácito era indispensable. Nosotros, sin embargo, presentaremos los principales hechos de la Revolucion de aquel país; y daremos publicidad á los que hasta el dia estan ocultos, en perjuicio de la Nacion, y de los que defendieron su causa. En todo procederemos con la imparcialidad, que corresponde á unos hechos tan grandes, y nos apoyaremos en los documentos oficiales y mas auténticos, que para el efecto tenemos en nuestro poder.

Lo mismo deseamos que se entienda por lo que toca á la Revolucion de América, que debe formar una parte principal de nuestro papel. No nos consideraremos obligados á observar el orden cronológico de los sucesos, porque esto nos privaría de poder desempeñar todo el objeto que nos hemos propuesto. Hablaremos del origen y causas de la Revolucion de la América Española, de sus progresos, y de las dificultades

que

han influido en diferentes partes a la consolidacion de sus Gobiernos; manifestando sobre todo la necesidad y obligacion que tienen los que la han movido de sacudir vigorosamente el bárbaro yugo inquisitorial, que oprime á la Metrópoli.

Acerca de la Revolucion de la América Española y de la que experimentó la España Europea al tiempo de la invasion de los Franceses, se han publicado algunas obras, que se resienten, ya de la época y circunstancias en que fueron escritas, ya de los intereses particulares, ya del espíritu de partido, á que pertenecian sus autores. Pero las que se han publicado en Francia por los Españoles del partido de José Napoleon, acerca de la Revolucion peninsular, no solo participan de aquellos inconvenientes, sino que en ellas se hallan muchos hechos, enteramente desfigurados, y algunos de ellos maliciosamente supuestos con una impudencia imperdonable.

No tratamos de insultar á las personas que se encuentran en este partido (en el qual hay muchos sugetos, que en el estado actual de la España pudieran ser útiles con sus conocimientos, que emplearian sin duda con mas ahinco, para borrar la memoria de los errores pasados); compadecemos su situacion y quisiéramos remediarla. Pero somos llamados aquí á combatir las infames acusaciones que se han hecho contra la Nacion Española y-los que han seguido su noble causa,

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