De la littérature du Midi de l'Europe, Volumen3

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Página 281 - Quizá aquí hallarás, pues yo me alejo, al que todo mi bien quitarme puede; que pues el bien le dejo no es mucho que el lugar también le quede.
Página 281 - ... de do viene el temor que nos espanta y la medrosa forma en que se ofrece aquello que la noche nos encubre, hasta que el sol descubre su luz pura y hermosa: tal es la tenebrosa noche de tu partir, en que he quedado de sombra y de temor atormentado, hasta que muerte el tiempo determine que a ver el deseado sol de tu clara vista me encamine.
Página 238 - María, vencido del sueño, por tierra fragosa perdí la carrera do vi la vaquera de la Finojosa.
Página 320 - Suave sueño , tú , que en tardo vuelo Las alas perezosas blandamente Bates, de adormideras coronado, Por el puro, adormido y vago cielo, Ven á la última parte de occidente, Y de licor sagrado Baña mis ojos tristes; que cansado Y rendido al furor de mi tormento, No admito algun sosiego, Y el dolor desconhorta el sufrimiento. Ven á mi humilde ruego, Ven á mi ruego humilde , o amor de aquella Que Juno te ofreció tu ninfa bella.
Página 22 - E che? celarmi l'orror vorresti del mio stato? Ah! s'io padre non fossi, come il son, pur troppo! di cari figli,... or la vittoria, e il regno, e la vita vorrei ? Precipitoso già mi sarei fra gl'inimici ferri scagliato io, da gran tempo: avrei già tronca cosi la vita orribile, ch'io vivo. Quanti anni or son, che sul mio labro il riso non fu visto spuntare?
Página 286 - Está con el trabajo, y cuán ufana. En blanca leche colorada rosa Nunca para su amiga vi al pastor Mezclar, que pareciese tan hermosa. El verde arrayan tuerce en derredor De tu sagrada frente con las flores, Mezclando oro inmortal á la labor.
Página 458 - Llegóse él mismo al palo, donde había de ser la atroz sentencia ejecutada, con un semblante tal, que parecía tener aquel terrible trance en nada, diciendo: "Pues el hado y suerte mía me tienen esta muerte aparejada, venga, que yo la pido, yo la quiero, que ningún mal hay grande, si es postrero.
Página 246 - ¿A dó iré, triste, que alegre me halle, Pues tantos peligros me tienen en medio? Que llore, que...
Página 304 - Oh, cabellos, no os corréis por venir de á do venistes, viéndome como me vistes, en verme como me veis ! Sobre el arena sentada, de aquel río, la vi yo, do con el dedo escribió, antes muerta, que mudada.
Página 449 - Caciques, del Estado defensores, codicia de mandar no me convida a pesarme de veros pretensores de cosa que a mí tanto era debida; porque^ según mi edad, ya veis, señores, que estoy al otro mundo de partida; mas el amor que siempre os he mostrado, a bien aconsejaros me ha incitado. "¿Por qué cargos honrosos pretendemos, y ser en...

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