Poesías selectas castellanas: segunda parte. Musa épica; ó coleccion de los trozos mejores de nuestros poemas heroicos, Volumen1

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Manuel José Quintana
De Burgos, 1833
 

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Página 8 - En la virtud de vuestro brazo espero Que puede en breve tiempo remediarse, Mas ha de haber un capitán primero, Que todos por él quieran gobernarse; Este será, quien más un gran madero Sustentare en el hombro sin pararse; Y pues que sois iguales en la suerte, Procure cada cual ser el más fuerte.
Página 132 - Que aunque ensaye su fuerza en mí de tantas maneras la fortuna en este día acabar no podrá que bruta mano toque al gran General Caupolicano.
Página 12 - ... por esto flaqueza en él había; las estrellas se muestran claramente, y no muestra cansancio aquel valiente. Salió la clara Luna a ver la fiesta del tenebroso albergue húmido y frío, desocupando el campo y la floresta de un negro velo lóbrego y sombrío...
Página 132 - Luego llegó el verdugo diligente, que era un negro gelofo, mal vestido, el cual viéndole el bárbaro presente para darle la muerte prevenido, bien que con rostro y ánimo paciente las afrentas demás había sufrido, sufrir no pudo aquella aunque postrera, diciendo en alta voz de esta manera: "¿Cómo?
Página 13 - Y el bárbaro en el hombro la gran viga, sin muestra de mudanza y pesadumbre, venciendo con esfuerzo la fatiga, y creciendo la fuerza por costumbre, Apolo, en...
Página 130 - Causó en su gran semblante diferencia, Que nunca por mudanzas vez alguna Pudo mudarle el rostro la fortuna. Pero mudóle Dios en un momento Obrando en él su poderosa mano, Pues con lumbre de fe y conocimiento Se quiso bautizar y ser cristiano...
Página 1 - Iban ya los caciques ocupando Los campos con la gente que marchaba, Y...
Página 7 - No me pesa de ver la lozanía de vuestro corazón, antes me esfuerza; mas temo que esta vuestra valentía por mal gobierno el buen camino tuerza; que, vuelta entre nosotros la porfía, degolléis vuestra patria con su fuerza: cortad, pues, si ha de ser desa manera, esta vieja garganta la primera.
Página 82 - Quedando mudo el fuerte, y los soldados En vino y dulce sueño sepultados. Era llegada al mundo aquella hora Que la escura tiniebla , no pudiendo Sufrir la clara vista de la aurora , Se va en el occidente retrayendo : Cuando la mustia Clicie se mejora El rostro al rojo oriente revolviendo , Mirando tras las sombras ir la estrella , Y al rubio Apolo Déifico tras ella.
Página 13 - La luna su salida provechosa por un espacio largo dilataba ; al fin, turbia, encendida y perezosa, de rostro y luz escasa se mostraba ; paróse al medio curso más hermosa a ver la...

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