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Real Decreto de 9 de Jnnio de 1878, estableciendo las atribuciones y facultades del Gobernador General de esta Isla.....

155 Real Decreto de 9 de Julio de 1878 sobre atribuciones y deberes de los Gobernadores Civiles de las provincias de la Isla...

159 División provincial de la Isla de Cuba..

161 Real Decreto de 9 de Junio de 1878....

161 Ley de secuestros....

163 Ley de 8 de Enero de 1877..

164 Real Decreto de 17 ile Octubre de 1879...

165 Ley de Relaciones Comerciales de 7 de Julio de 1882.

167 Ley que se cita.....

168 Administración é Inspección Central de Aduanas de la Isla de Cuba..

169 Supresión de pasaportes....

171 Gobierno General de la Isla de Cuba...

171 Disposiciones varias...

173 Expendición de títulos.

177 Beneficencia...

179 Real Decreto de 27 de Abril de 1875...... Instrucción para el ejercicio del protectorado del Gobierno en la Beneficencia.. 181 TITULO I. De la Beneficencia...

181 TITULO II. Del protectorado.

181 Capítulo 1. Funciones del protectorado y autoridades que lo ejercen

181 CAPÍTULO 2. Del Gobierno...

182 CAPÍTULO 3! Del Ministro de la Gobernación..

182 CAPÍTULO 40. De la Dirección General de Beneficencia, Sanidad y Establecimientos penales....

184 CAPÍTULO 50. De los Gobernadores de provincia.

185 CAPÍTULO 69. De las Juntas Provinciales..

185 CAPÍTULO 70. De las Juntas municipales..

188 CAPÍTULO 89. De los Administradores provinciales.

188 CAPÍTULO 9o. De los Administradores municipales.

189 CAPÍTULO 10. De los Abogados....

189 TITULO III. Del Patronazgo.

190 CAPÍTULO 1. De las Juntas de patronos.

190 CAPÍTULO 2.. De los patronos y administradores particulares.

190 TITULO IV. Del procedimiento....

192 CAPÍTULO 1. Reglas generales....

192 CAPÍTULO 20 De las clasificaciones..

193 CAPÍTULO 3. De las autorizaciones

194 CAPÍTULO 4. De las investigaciones..

196 CAPÍTULO 5. De la contabilidad..

200 Sección 19 De la contabilidad de las fundaciones.

200 Sección 29 De la contabilidad provincial....

202 Sección 3a De la contabilidad general..

203 Licencias.. Licencias de caza 6 pesca y uso de armas..

205 Real Orden de 18 de Junio de 1887 sobre inteligencia de varios artículos del Reglamento que antecede...

209 Policía de gobierno....

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Reglamento orgánico para la policía de gobierno de la Isla de Cuba... 219 CAPÍTULO 10 De la organización del Cuerpo de policía..

216 CAPÍTULO 2. Disposiciones generales para la prestación del servicio.

218 CAPÍTULO 3! De las atribuciones y deberes de las autoridades en materia de policía.....

221 CAPÍTULO 49 De los auxilios de la policía...

223 CAPÍTULO 5. De los premios...

224 CAPÍTULO 6. De las faltas y su castigo.

224 Capítulo 7. Disposiciones generales.

226 Real Orden de 9 de Marzo de 1883.

227 Tramitación de expedientes administrativos....

229 CAPÍTULO 1. Del Registro general y de los registros de negociado.

229 CAPÍTULO 2. Del modo de incohar los expedientes administrativos

230 Capítulo 3: De la tramitación de los expedientes .....

231 CAPÍTULO 4. Resolución definitiva y notificación al interesado.

233 CAPÍTULO 5. De los recursos y competencias....

235 Capítulo 60. De los plazos para el procedimiento...

236 CAPÍTULO 70 De la infracción de las reglas del procedimiento.

238 Capítulo 8! Disposiciones finales...

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Prólogo.

Desde que se firmó la paz del Zanjón, nació para estas apartadas provincias un orden completamente nuevo y legal. Para regular la nueva vida que Cuba comenzaba, se dictaron multitud de disposiciones encaminadas á dirigir los distintos elementos políticos que de lleno entraban á formar la organización que se planteaba.

La casa editorial LA PROPAGANDA LITERARIA entendió que prestaba un servicio de gran valia con recopilar todas las disposiciones y decretos que emanaron de las Autoridades á los fines ya dichos. De esta idea surgió la primera edición de EL LIBRO DEL CIUDADANO ESPAÑOL; pero las necesidades siempre, crecientes de las ideas liberales, la necesidad de reconocer cada dia el principio de reciprocidad, gérmen del derecho; la sensatez y cordura de que tan inequívocas muestras ha dado este pueblo en el ejercicio de todos los derechos reconocidos por la Ley fundamental del Estado, han sido causa de que el Gobierno metropolitano haya hecho extensivas á esta Isla cuantas disposiciones rigen en la Península con objeto de llenar tales necesidades y poner, al propio tiempo, en práctica el principio de asimilación.

No es de oportunidad el emitir aquí nuestro juicio sobre si es ó no viable este principio dentro de un sistema científico; dejamos tales cuestiones al debate diario que en la candente arena de la política tiene lugar entre los partidos militantes. Sólo diremos que, merced á él, la Isla de Cuba goza, desde hace diez años, de un régimen constitucional, que le garantiza el derecho de reunión, el de asociación, el de la libre emisión del pensamiento por medio de la prensa, la representación en Cortes, la vida provincial y municipal, y últimamente, el juicio oral y público, libertades que, la Madre Pátria no ha alcanzado sino después de más de medio siglo de sangrientas revoluciones. Se logró, además,

dar solución al humanitario problema de la esclavitud, sin gran detrimento de la propiedad.

El derecho, por su objeto, se divide en público y privado, cuyos términos á su vez se subdividen en internos y externos, canónico, civil, mercantil, penal y procesal. Obedeciendo, pues, á esta clasificación, aun cuando no estrictamente, reimprimimos hoy EL LIBRO DEL CIUDADANO ESPAÑOL, agotado hace tiempo, con el objeto de que pueda ser consultado utilmente por cualquier ciudadano.

El primer tomo comprende las materias reguladoras de los derechos políticos y administrativos, es decir, de las que determinan las relaciones con el Estado, por ser éste el único que tiene la elevada misión de realizar el derecho dentro de la organización política, donde se encuentran los elementos para completo desarrollo de los fines de la vida humana, donde existen, en una palabra, los gérmenes de su libre desenvolvimiento para alcanzar la realización de su fin.

Como cabeza de EL LIBRO DEL CIUDADANO ESPAÑOL ponemos la Constitución de la Monarquía, fuente esencial de nuestro derecho y reconocimiento de la personalidad del ciudadano, donde nace la Soberånía y el Gobierno, á los que marca el límite de su ejercicio. En seguida transcribimos el texto de nuestras leyes municipales y provinciales, en las que tiene que desenvolverse la vida de los pueblos. La municipalidad es el primer escalón en que se basa la nacionalidad, y bien pudiera decirse que la felicidad de los pueblos tiene su cuna en el progresivo desarrollo de su municipio. Después insertamos la Ley de Imprenta, la de reuniones públicas y la de asociaciones, siguiéndola como apéndice el capítulo 2. del libro 2. del Código Penal vigente en esta Isla y Puerto Rico, que trata de los delitos cometidos con ocasión del ejercicio de , los derechos individuales garantizados por la Constitución.No es preciso encarecer la importancia de estas leyes: su conocimiento no es solo útil, sino necesario a todos. (1)

La de tolerancia de cultos, la de extranjería, la de creación del Ministerio de Ultramar y su reglamento interior, la de atribuciones de los Gobernadores Civiles, la de división provincial de la Isla, la de secuestros, la de relaciones comerciales, la de supresión de pasaportes y la de expedición de títulos, son leyes y decretos que constantemente se tiene necesidad de consultar.

La de beneficencia, la de licencia de caza ó pesca y uso de armas, la de policía de gobierno y la de tramitación de expedientes administrativos deben por su indole é importancia tener lugar en este volúmen.

Muchas leyes se han promulgado que amplían ó restringen el derecho

(1) En la actualtdad es objeto de una sustancial reforma la Ley electoral, por cuyo motivo no la incluimos en el presente tomo, para publicar la con las modificaciones de que sea objeto, como apéndice al segundo de esta obra.

XV

individual reconocido y sancionado por la Constitución, otras adjetivas nos han dado la forma de realizarlo, y muchas han venido á variar en el orden civil, en el político, en el administrativo y en el penal, el derecho antiguo, reformándolo y mejorándolo en todos los círculos en que éste se desenvuelve.

Pero toda esta reforma se ha realizado por leyes aisladas que en tiempos distintos emanaban del poder legislativo, y que el ciudadano, primer interesado en su conocimiento, tenía que buscar en las Gacetas en que se publicaron ó en folletos no siempre fáciles de hallar. Necesario se hacía un libro que, recogiendo y recopilando la multitud de leyes nacidas en nuestro período constituyente y esparcidas y diseminadas en los periódicos oficiales, viniera á simplificar su estudio y facilitar el conocimiento de las mismas. La codificación de las leyes es hoy la mira principal de los gobiernos, la forma mejor, más sencilla y que hace más fácil y seguro su conocimiento por aquellos que no deben ignorarlas. La ley, es cierto, tiene que ser conocida por todos los ciudadanos, pues tal es el objeto de su promulgación; pero ésto, que es lo legal, no se realiza en la práctica, desconociendo el individuo casi siempre su derecho, el modo de realizarlo y reclamarlo, su deber y el modo de cumplirlo. Las más de las veces esta ignorància se debe á la dificultad de encontrar el texto de las leyes que nos rigen y á la pasmosa prontitud con que se suceden unas ú otras, derogándose incesantemente para volver á estar en vigor.

Un vacío inmenso sentía el ciudadano ansioso de conocer el reconocimiento de su personalidad, vacío que para llenarse traía un gasto de tiempo, paciencia y dinero invertidos en la busca de las sueltas leyes venidas después del año 1878. Hoy con EL LIBRO DEL CIUDADANO ESPAÑOL se facilita este estudio, pues en él se reunen las leyes más necesarias de conocer y más difíciles de encontrar. El mérito de la obra que editamos, si es que obra puede llamarse esta recopilación, es escaso 'ó ninguno si se atiende á su valor científico y literario, y grande si se juzga por las necesidades que llena y el bien que reporta. De sobra sabemos que no es completo nuestro trabajo, lejos de nosotros el pen. sarlo; pero cábenos al menos la satisfacción de haber aliviado en gran parte al ciudadano de la penosa y pesadísima busca de leyes promulgadas ó hechas estensivas á esta Isla y que tanto le importa conocer.

No buscamos aplausos que no necesitamos, ni satisfacemos una vanidad que no tenemos: sólo nos mueve á publicar este libro el deseo de ser útil en algo, por poco que sea, á nuestro país, haciendo más fácil á sus moradores el conocimiento de lo que pueden y son, que es el modo de encaminar los pueblos á su bienestar y progreso. Cada derecho hollado, desconocido ó irrealizado y cada deber no cumplido es un paso atrás en el camino de la libertad. La ley es la reguladora del derecho. Su conocimiento es necesario para exigir su cumplimiento. ¡Ay del pueblo que desconozca sus leyes! Por fútiles que parezcan, traen con la ignorancia su re

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