Las cien mejores poesías (líricas) de la lengua castellana

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V. Suárez, 1911 - 348 páginas
 

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Página 69 - No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.
Página 113 - Virtud y filosofía peregrinan como / ciegos : el uno se lleva al otro, llorando van y pidiendo. Dos polos tiene la tierra, universal movimiento, la mejor vida el favor, la mejor sangre el dinero. Oigo tañer las campanas, y no me espanto, aunque puedo, que en lugar de tantas cruces haya tantos hombres muertos.
Página 209 - Con diez cañones por banda, Viento en popa a toda vela No corta el mar, sino vuela Un velero bergantín: Bajel pirata que llaman Por su bravura el Temido, En todo mar conocido Del uno al otro confín. La luna en el mar riela, En la lona gime el viento, Y alza en blando movimiento Olas de plata y azul...
Página 22 - ¡Ay de mi Alhama!' Cartas le fueron venidas Que Alhama era ganada; Las cartas echó en el fuego, Y al mensajero matara. '¡Ay de mi Alhama !' Descabalga de una mula, Y en un caballo cabalga ; Por el Zacatín arriba Subido se había al Alhambra.
Página 211 - ¡Sentenciado estoy a muerte...! yo me río: no me abandone la suerte, y al mismo que me condena, colgaré de alguna entena, quizá en su propio navio. Y si caigo, ¿qué es la vida? por perdida ya la di, cuando el yugo del esclavo, como un bravo, sacudí.
Página 49 - Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera.
Página 147 - Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día, y la última hora, negra y fría, se acerca, de temor y sombras llena. Si agradable descanso, paz serena, la muerte en traje de dolor envía, señas da su desdén de cortesía; más tiene de caricia que de pena. ¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar piadosa viene espíritu en miserias añudado ? Llegue rogada, pues mi bien previene ; hálleme agradecido, no asustado ; mi vida acabe y mi vivir ordene.
Página 69 - El aspirar del aire, el canto de la dulce Filomena, el soto y su donaire, en la noche serena con llama que consume y no da pena.
Página 39 - Corrientes aguas, puras, cristalinas; árboles que os estáis mirando en ellas, verde prado de fresca sombra lleno, aves que aquí sembráis vuestras querellas, hiedra que por los árboles caminas, torciendo el paso por su verde seno; yo me vi tan ajeno del grave mal que siento, que de puro contento con vuestra soledad me recreaba, donde con dulce sueño reposaba, o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría.
Página 50 - Ténganse su tesoro los que de un flaco leño se confían : no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían.

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