Su prosa y poesía en Colombia

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Convenio Andrés Bello, 2002 - 534 páginas
 

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Pasajes populares

Página 19 - Por las sendas mortales le llevan ¡Sombra amada que no saben guiar! ¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales o le hundes en el largo sueño que sabes dar!
Página 441 - ¡tan distintas de la montaña desollada bajo la cual tú me criaste! Tú escuchas por mis oídos el habla de estas gentes, que tienen el acento más dulce que el nuestro, y las comprendes y las amas; y también te laceras en mí cuando la nostalgia en algún momento es como una quemadura y se me quedan los ojos abiertos y sin ver sobre el paisaje mexicano.
Página 228 - CAMELIA Quién da sustento a la Camelia? Quién la mantiene viva en su blanca fatiga? De qué triste país helado y bello, asoma en esta vida su pupila? Como una rosa muerta, embalsamada, Flor de cera mortal, luna estampada, espuma permanente y admirada, entre verdes metales hospedada. Hacia dónde perfuma la Camelia? Hacia dónde siguen sus blancos pasos? Qué pálidas estancias se alumbran con su aroma? A qué sitio de ausencia, a qué apagada estrella...
Página 441 - Después yo he sido una joven, y después una mujer. He caminado sola, sin el arrimo de tu cuerpo, y sé que eso que llaman la libertad es una cosa sin belleza. He visto mi sombra caer...
Página 441 - Ahora yo te hablo con los ojos cerrados, olvidándome de donde estoy, para no saber que estoy tan lejos; con los ojos apretados, para no mirar que hay un mar tan ancho entre tu pecho y mi semblante. Te converso cual si estuviera tocando tus vestidos; tengo las manos un poco entreabiertas y creo que la tuya está cogida. Ya te lo dije: llevo el préstamo de tu carne, hablo con los labios que me hiciste y miro con tus ojos las tierras extrañas. Tú ves...
Página 59 - Cree en nuestra sensibilidad que puede vibrar como la otra, manar como la otra la gota cristalina y breve de la obra perfecta. Industrial: Ayúdanos tú a vencer, o siquiera a detener la invasión que llaman inofensiva y que es fatal, de la América rubia que quiere...
Página 214 - ... de ellas resultados asombrosos, y es el acabamiento, por putrefacción, de lo animado y de lo inanimado. La muerte es referencia insistente y casi obsesionante en la obra de Neruda, el cual nos descubre y nos entrega las formas más insospechadas de la ruina, la agonía y la corrupción. Pocos sabores españoles se sacarán de la obra de Neruda, pero hay en ella esta vena castellanísima de la obsesión morbosa de la muerte. El lector atropellado llamaría a Neruda un antimístico español. Tengamos...
Página 219 - ... gentes— han acabado por perdonársela sabiendo que se la merece, de redondo merecer. Hay en Prado una mixtura de sedentario y de viajero, largas estadas en su casa, y luego un viaje sacudidor; pero, al revés del chileno que se lanza sobre el mapa como el jugador sobre los dados, él se acuerda que su país largo es contenedor de paisajes opuestos, y dentro de Chile se mueve cada año, apuntando para un invierno la meseta del salitre o para un estío el llano patagón. Alguna vez alcanzó hasta...
Página 288 - ... Romain Rolland. Hizo la segunda dignificación del maestro en raza española (la primera es la de Sarmiento), dándoles no sólo sueldos, sino participación superior en la vida ciudadana, y el «Día del Maestro», en México, es una fecha tan solemne como la efemérides nacional. En cada una de sus faenas Vasconcelos ha trabajado para la raza entera, hecho que le ha sido reconocido hasta por España; y en esta época de nacionalismos, o suicidas o viles, aparece como un generoso extraño que...

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