Memorias de la Real Academia de la Historia

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Pasajes populares

Página 404 - Jesús á sus discípulos : Si alguno quiere venir en pos de mí, niegúese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
Página 346 - Eulogio cargó sus alforjas con muchos y raros libros; entre ellos, la Ciudad de Dios, de San Agustín; la Eneida, de Virgilio; las...
Página 411 - Por nuestros pecados ha pasado nuestra herencia a manos ajenas y nuestra casa a gente extranjera. Nuestras aguas las bebemos por el dinero y tenemos que comprar nuestras propias maderas. No hay ya quien nos redima de las manos de los infieles, que, oprimiendo nuestros cuellos con un yugo gravísimo, procuran exterminar en los ámbitos de su imperio todo el linaje cristiano. Ya no nos permiten ejercer nuestra religión sino a medida de su capricho; ya nos agobian con una servidumbre tan dura como...
Página 868 - Fundación milagrosa de la capilla angélica y apostólica de la Madre de Dios del Pilar y Excelencias de la imperial ciudad de Zaragoza, Barcelona, 1616.
Página xliii - Es hoy cosa del todo averiguada y resuelta no deberse atribuir en manera alguna á los árabes de Oriente la gran civilización que allí hubo, pues toda entera pertenece á los antiguos pueblos cristianos, avasallados y oprimidos por los sectarios del Corán en tan apartadas regiones. Lo mismo hay que decir de España s.
Página 256 - Cuantos pasan por aquella iglesia se ven obligados a no salir hasta tomar la comida hospitalaria que allí se ofrece; siendo esto una obligación forzosa y un uso constante que no se altera jamás, y que, según es cosa sabida, ha venido perpetuándose sin interrupción de los antiguos a los modernos.
Página 155 - Enviando por diversas partes investigadores peritos y diligentes, formó el censo y catastro de todo el país, distinguiendo las tierras conquistadas por fuerza de armas de las entregadas por capitulación...
Página 405 - Perfecto, cuya fortaleza quitó á muchos el miedo de morir por la confesión de la verdad; siguióle el invencible confesor Juan, mostrándose ambos en los tormentos dignos por su fe y abnegación de la gloriosa palma del martirio. Mas si éstos fueron arrastrados...
Página 263 - Egila), que entre vosotros hay contienda, negándose algunos á ayunar el sábado. No sigas tú la impía y perversa locura, las vanas y mentirosas fábulas de esos herejes, sino los pareceres de San Silvestre y del Papa Inocencio, de San Jerónimo y San Isidoro; y conforme á la antigua regla apostólica, no dejes de ayunar el sábado Lee también los opúsculos de San Agustin» '. La segunda decretal de Adriano es larguísima y mucho más importante.
Página 159 - Padres de su fe 2; allí, después de un gran prodigio y en el famoso bautisterio erigido por la ilustre Luparia, se había cristianado todo el pueblo; allí, el Superior de los Siete Apostólicos, el glorioso San Torcuato, había establecido la primera Sede episcopal que hubo en España J, y allí había obtenido la palma del martirio; desde allí sus dignos compañeros se habían repartido por diversas regiones de la Bética y aun de la Lusitania *, y allí, flnal4 Véase á Dozy, llisl.

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