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por las quales dize que los de la Compañía lo alcançaron.

Cap. 4. De las causas verdaderas por las quales Gregorio XIII despachó el Breve subsdicho. Cap. 5. Del segundo discurso de Fray Martín, en que pone un medio engañoso que dize que la Compañía uzó, embiando fingidamente moços japonezes a Roma con título de Príncipes, para alcançar este Breve. Cap. 6. Del tercero discurso de Fray Martin acerca del Breve, en que quiere mostrar que los de la Compañía tienen poco concepto de las otras Religiones y mucho de sí. Cap. 7. Del quarto discurso de Fray Martín, en que trata de algunos grandes males que dize que se han seguido en Japon deste Breve. Cap. 8. Del discurso en que el Frayle pretende mostrar las causas por las quales el Breve era inválido y no les obrigava. Cap. 9. De la segunda cosa principal y primero discurso acerca della, en el qual el Frayle pretende provar ser necessario, para la perfecion de la Iglesia universal, haver muchos estados de Religiones.

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Cap. 10. Del segundo discurso, en que pretiende provar que en las Iglesias particulares de qualquier provincia y reino es necessario haver diversas Religiones. Cap. 11. Del tercero discurso del Frayle, en que pretiende mostrar ser necessario especialmente en Japon aver diversas Religiones. Cap. 12. De la tercera cosa principal y del primero discurso acerca della, en que prueva que por la concession de Alexandre VI se dió plenario dominio y monarchía a los Reys de Castilla de todos los reynos y islas occidentales, en las quales, segund él dize entra Japon y China, descreviendo toda la jurisdicion y poder que tienen sobre ellos y también las obligaciones. Cap. 13. Del segundo discurso, en que con tres pruevas mostra el Frayle que los Padres de la Compañía occuparon en Japon la monarchia con toda la jurisdicion y actos della concedida por el Papa a los reyes de Castilla. Cap. 14. De la quarta y quinta prueva que da el Frayle de lo mismo, en que accusa a los Padres por desleales a los reyes de España. Cap. 15. Del tercero discurso, en que muestra los inconvenientes que se han seguido en Japon por meterse los Padres en las cosas arriba dichas. Cap. 16. Del tercero inconveniente en que dize el Frayle que vinieron a dar los Padres, haziéndose muy mercaderes, para suplir sus gastos. Cap. 17. De la grande renta que el Frayle dize que tienen los Padres en Japon, allen del trato. Cap. 18. Del quarto discurso, en que da diversos medios y consejos para que los reyes de Castilla vengan a cobrar éste mando en la China y Japon, y lo exerciten de hecho, como lo tienen de derecho. Cap. 19. Respóndese a las cosas que dixo el Frayle, y muéstrase quán errados son sus medios.

Cap. 20. De otros medios que da el Frayle para se señorear de Japon y China. Cap. 21. Prosigue la misma materia, proponiendo el Frayle otros medios para se alcançar lo que dixo. Cap. 22. De la quarta cosa principal, en que quiere dar a entender quán mal se han los Padres de la Compañía en Japon en la conversion de los gentiles y en doctrinar los christianos, poniendo diversos yerros que hazen. Cap. 23. De la quinta y última cosa principal y primer discurso que

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haze acerca della, en que muestra quán differentemente y quanto más perfectamente procedían los Frayles, que los Padres de la Compañía. Cap. 24. Del segundo discurso, en que muestra quán deseados, pedidos y estimados fueron los frayles Descalços en Japon de Quambacu y de otros. Cap. 25. Del tercero discurso, en que quiere mostrar quán arruinada estava la christiandad de Japon quando los frayles fueron allá, y quán grande fue la mudança que en ella uvo con su hida y provechos que se siguieron. Cap. 26. De los damnos que se han seguido en Japon de la ida de los frayles Descalços de Manilla y invenciones que buscaron para los encobrir. Cap. 27. De otras invenCap. 28. Del quarto

ciones que los frayles buscaron para lo mismo. discurso, en que pretende mostrar de quanto importancia sea al servicio de Dios y de Su Magestad haver frayles Descalços de las Philippinas en Japon y que en ninguna manera conviene trocarlos por frayles portuguezes, ni guardarse en Japon la Cédula que Su Magestad embió a Manilla. Cap. 29. De la buelta de Fr. Hyerónimo de Jesús con otro compañero a Japon en este año de 1598 y lo que con ella socedió. Cap. 30. Respóndese brevemente a la Relacion de Fray Hyerónymo. Cap. 31. Váse respondiendo a otras calumnias de Fray Hyerónimo.

Acaba: Hecha en Japon y acabada a los 9 de Octubre de 1598. Alexandre Valignano, visitador de la Compañía de Japon y China. Finis (').

El P. Luis de Guzmán, en la Historia de las Missiones que han hecho los religiosos de la Compañía de Jesús, para predicar el sancto Evangelio en los reynos de Japon, t. II, págs. 659-99, Alcalá 1601, procura refutar la Relación de San Martin de la Ascensión, y como coinciden, según hemos dicho, las acusaciones de ambos religiosos, inderectamente se rebate la Relación del P. Jerónimo, por lo que procuraremos tener en cuenta sus razones, ya que no poseemos copia de la Apología del P. Valignano.

La Relación del P. Jerónimo debieron tenerla presente los Padres Fr. Marcelo de Ribadeneira para escribir los libros IV, V y VI de la Historia de las islas del Archipiélago y reynos de la gran China, Tartaria, Cochinchina, Malaca, Sian, Cambo.ca y Jappon, Barcelona 1601, y Fr. Juan de S. Maria en su Chrónica de la Provincia de San Joseph, part. II, lib. III, capítulos I-XXIII, págs. 1-155, Madrid 1618, pues ambos coinciden en el argumento que desarrollan en muchos de sus capítulos con la Relación de Fr. Jerónimo, si bien lo hicieron con menos crudeza y mejor forma.

Precede a la Relación el siguiente título, escrito por el P. Montilla:

(1) Colin-Pastells, Labor evangélica, ministerios apostólicos de los obreros de la Compañía de Jesús, fundacion y progressos de su Provincia en las islas Filipinas, lib. II, cap. III, págs. 288-9, Barcelona 1900.

Relacion del glorioso martirio del Padre Fray Pedro Baptista y sus companeros, embaxadores y nuevos predicadores en el reyno del Japon, sacada a la letra de la original que escrivió por su propria mano en papel de Japon Fray Gerónimo de Jesús, predicador, theólogo, companero de los mesmos Mártires, que quedó con vida y libertad por mandado del santo Fray Pedro para confortar la christiandad después del martirio y para dar este testimonio y relacion de lo que `passó en aquellas partes en el martirio y antes y después dél.

Carta al lector, del mesmo Fray Gerónimo de Jesús, escusando la persecucion que hicieron los de la Compañía del Japon y el Obispo de la mesma Compañía contra el Padre Fray Pedro Baptista y sus compañeros.

Supuesto que hemos de entender que el obispo D. Petro Martinez y los Patres de la Compañía de Japon, por ser comunidad de religiosos, no todos han de errar, me pareció advertir al christiano lector de una doctrina de Santo Thomás provechosa, la qual dize que entre los justos hay muchas vezes pereceres differentes y contiendas acerca de la ley de Dios, los quales pueden ser muchas vezes] respecto del fin o acerca de algun fin particular, quedando siempre unidad y conformidad acerca del último fin, que es Dios; y assí dize Santo Thomás que bien puede algunas vezes levantarse guerra justa por entrambas partes por ignorancia, como vemos que huvo contienda santa entre San Augustín y San Gerónimo y otros Santos (1); porque assí como en un exército acaece mil vezes, que moviendo algun ruido, acuden los soldados a las armas, y engañados con la oscuridad de la noche, pensando pelear con sus contrarios, pelean con sus amigos y compañeros, hasta que la luz del día los desengaña, ansí en este mundo, lleno de tinieblas, acaece muchas vezes que algunos buenos, pensando que van errados otros, que a las vezes son mejores, los persiguen, hasta que acabada esta vida, la luz de la gloria les descubre que eran sus hermanos los que tenían por contrarios.

Finalmente, quien no se quisiere escandalizar, quando viere entre religiosos y hombres santos diversidad de pareceres, acuérdese que, segun Santo Thomás, primera part. quaest. 113, cap. VIII, aun entre los ángeles buenos, que ven a Dios y gozan de la claridad del cielo, hay algunas vezes diversidad de pareceres y pretensiones en quanto a la execucion de las cosas en las quales Dios no les ha revelado su determinada voluntad.

Esto, assí declarado, podrá no escandalizarse el christiano lector, quando oyere tan grande contradicion, contra los frayles Descalços de S. Francisco, levantada en Japon; porque entendiendo el Padre Fray Pedro Baptista quel el verdadero medio de predicar en Japon era el que el Hijo de Dios instituyó, le siguió;

(1) Santo Tomás, Summa, II, II, quaest. XXIX, art. III.

y a la Compañía le parecía que era menester buscar otros medios de dineros y de plata y mercaduría; pero el fin, el mesmo fue el de entrambas Religiones, que fue la gloria de Dios y la conversion de este reyno.

Prólogo sobre el martirio del santo Fray Pedro Baptista y sus companeros, primeros mártires del Japon.

El intento y fin que la Yglesia cathólica tiene en celebrar y escrivir las memorias de los Santos, que libres de la pelea del mundo, están gozando de los descanços eternos, no es, ni ha sido otro, sino querer animar a los fieles hijos, como madre piadosa, porque nos vee pelear contra tan poderosos y fuertes enemigos, como es el mundo el demonio y la carne; y porque nuestra vida es pelea, como dice el santo Job (1), pretende la Yglesia animarnos en esta pelea con los vivos exemplos de los Santos; y para sufrir las adversidades y enseñarnos a tener paciencia en ellas, nos pone los exemplos de los santos mártires, que tan de bronze fueron en los gloriosos martirios; y porque no solamente el espíritu de Dios se comunicó en los siglos passados, sino también en estos postrimeros, donde dice el apóstol San Pablo (sic) que refrigescet charitas multorum (2), que, por ser los hombres tan amadores de sí mesmos. vendría a enfriarse la caridad de muchos, en el Japon, que es el cabo del mundo, encendió nuestro Señor su divino fuego en el santo Fray Pedro Baptista, comissario de los frayles Descalços de San Francisco, y en sus compañeros, en tal manera, que con su vida y exemplo encendieron, no solamente los elados coraçones de los christianos de Japon, que miserablemente habían renegado la fee en la persecucion primera, que se les levantó; pero de tal manera encendieron los coraçones de otros gentiles con el fuego de la palabra del santo Evangelio y con los fervorosos exemplos de su vida, que, aunque eran muy tiernos en la fee, no solamente no la negaron, después de haverla recibido, en esta persecucion, pero con grande ánimo, mandando el emperador de Japon que le diessen por lista todos los christianos que havían hecho en Meaco los santos frayles Franciscos, ellos se manifestavan y aun se metían por fuerça entre los religiosos para morir con ellos, y esto con tanta fee, alegría y devocion, que se vee renovada aquella antigua constancia de los mártires de la primitiva Yglesia; y esto, aunque la Compañia lo escrive, yo también, como religioso y compañero de los mártires, escrivo lo que ellos no supieron, etc.

Relacion del glorioso martirio de seis frayles Descalços de San Francisco y veynte japones, que padecieron a 5 de Febrero o, segun otra cuenta, a 4 de 1597. Començó su martirio en Meaco, ciudad metrópoli, onde les certaron las orejas, y acabóse en Nangasaque, onde fueron martirizados delante del mesmo Obispo de Japon, que levantó la persecu

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cion contra los frayles, no con intento de que muriesen, sino el de echarlos solamente del reyno.

Nota que por la honra de la Compañía, donde tengo por cierto que hay algunos siervos de Dios, que les pesa de la contradicion que se ha hecho a los frayles Descalços de San Francisco, dexaré de decir esta cruel persecucion, la qual ha sido tan escandalosa en todo este reyno y en otros muchos que lo han sabido, y yo, aunque he visto a mis Hermanos crucificados y a quatro llevados presos; y yo, que quedé tan perseguido, como todo Japon sabe, con todo esto, pudiendo dar el remedio a ello, haziéndolo saber al Rey de la tierra que nos quería, amava y regalava, no lo hize, porque no quise la honra de nuestra Religion con la infamia y destruccion de la Compañía, ni quise ellos fuessen destruidos por manos de gentiles, a los quales se les dixeron mil mentiras, por que echassen a los frayles del Japon (1), y plegue a la divina Magestad que se contenten y no intenten más novedades los que estas levantaron y començaron.

CAPITULO I.

Del principio che (sic) tuvo la entrada de los Frayles Descalços de San Francisco en el reyno del Japon.

Rigiendo la Yglesia de Dios el papa Clemente VIII y los reynos de Castilla don Phelipe, II de este nombre, y siendo governador de Philipinas Gómez Pérez Dasmariñas, reynava en las yslas del Japon Taycocama, ombre de baxa suerte, y llegó a ser monarca de todo Japon por su esfuerço y valentía, y hizo guerra al reyno de Coray, continuando la guerra siete años y no la piensa dexar hasta verse señor de todo Coray y de China (2). El año, pues, de 1592 embió una carta al Governador de Manila, diciendo que se espantava mucho, que estando tan cerca de Japon, no le reconociesse, ni visitasse, haviéndole visitado con presentes el Governador de la Yndia oriental por medio de los

(1) En el cap. XI de esta Relacion dice el P. Jerónimo que el santo Comissario tenia algunos nobles en Palacio que le querían mucho, y particularmente tenía uno en Vzaca, que andava ya para hacerse christiano él y su muger y su casa, y era un gran señor, el qual supo después de mi quedada en Vzaca, y mandó a un su criado christiano que me escondiesse bien; y preguntó la causa de esta persecucion y acusacion, y yo le dixe, callando otras cosas, que esto no lo havían hecho sino los que se temían que vendrían de las yslas Philipinas de Luçon mercadurias al Japon y que con esta abundancia no valdrían nada las haziendas de la China, que se trahen a Nangasaque; y se offreció que lo havia de decir al Rey; y yo le dixe: Nunca Dios quiera que venga mal a nadie por nuestra causa; porque quien ha causado este agravio a la Religion de San Francisco, Dios le juzgará y castigará, y por esta razon de no hazer daño a nadie, me baxé de Meaco a Nangasaque ». (2) Véase en AIA t. XIII, pág. 146, el resultado de esta guerra.

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