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disponían las fúnebres exequias que debían celebrarse al día siguiente.

¿Por qué, me he preguntado después, ese duelo universal? Bien lo sabéis, señores, es que el Sr. Cura del Llano amó á su pueblo con entrañable amor, se identificó con él compartiendo sus tristezas y haciendo sayas sus alegrías; alivió al necesitado en su miseria; dió consuelo al desvalido en sus cuitas y amarguras, y consejo al poderoso en sus incertidumbres; fundó escuelas y cá. tedras para la enseñanza de la niñez y la ju. ventud; realizó obras de comodidad y orna. to para la población; se interpuso como mediador pacífico entre vencedores y vencidos en el largo y funesto periodo de nuestras disensiones civiles; desarmó la injusta ira de un invasor extranjero, y con sublime abnegación y espíritu verdaderamente evangélico, ofreció su vida en holocausto por la sal. vación de su pueblo, cuando una peste aso. ladora y terrible amenazaba la ciudad.

Esto bastó para explicarme aquel general quebranto, aquel duelo universal que en mi niñez no había alcanzado á compren. der. En tiempos posteriores pude medir la intensidad del amor que los orizabeños profesaron al Sr. Cura del Llano. Puedo ates. tiguarlo de ciencia cierta y conmigo innumerables personas, hasta hace pocos años

no se entraba á una casa, en Orizaba, por pobre y miserable que fuese, sin que se viese en ella, colocada en lugar preferente, una de esas litografías que contienen el re. trato del Sr. Cura del Llano, de las cuales quedan ahora tan raros ejemplares.

Pues bien, señores, esas lágrimas que re garon nuestras calles el 11 de Octubre de 1849, no se han secado del todo; esos gemidos que algunos de vosotros escucharías, como yo los escuché, en aquella fúnebre noche, cuyo recuerdo conservo grabado en mi memoria, han encontrado un eco en una generación venida al mundo en tiempos posteriores. Cuando tan sólo quedan, como soldados dispersos en un día de batalla, uno que otro individuo de los muchos que conocieron al Sr, Cura del Llano; cuando nosotros los que sólo de vista le conocimos y apenas si como entre sueños recordamos su noble fisonomía, no vemos lejano el tér. mino de nuestra vida; cuando las costumbres han cambiado y preocupaciones de otra índole embargan nuestras mentes, una nueva generación se levanta, y fiel a las tradiciones de nuestros antepasados, viene hoy á pagar la deuda de amor y agradecimiento que nuestros padres contrajeron.

¿No es verdad, señores, que es este un espetáculo consolador para el espíritu tantas

veces abatido al contemplar la indiferencia y el desdén que de ordinario son la recom. pensa, de la abnegación y la virtud? Es que en el orden moral como en el orden físico del mundo, en ese incesante trasegar de nuestra vida, en medio de ese cúmulo de miserias que forman nuestru existencia, pa. ra gloria del linaje humano, bay siempre algo que se va y algo que se queda; alguna cosa de noble y levantado que se oculta en el fondo de nuestro sér: las flores del sen. timiento y de la gratitud se marchitan, es verdad, pero secas y deshojadas conservan todavía el ve perfume con que en un tiempo, frescas y lozanas, perfumaban el ambiente.

Hé aquí, señores, por qué en ésta que podemos llamar una fiesta de familia, á la cual bondadosamente han prestado su con. curso personas distinguidas a quienes po. demos contar entre los nuestros por la hidalguía de sus sentimientos y la nobleza de sus afectos, veu no sólo justísimo homenaje tributado al mérito, sino también motivo de legitimo orgullo para todos los oriza. beños

Aunque tarde, hemos cumplido una obligación sagrada; la memoria del benemé. rito Párroco de Orizaba, conservada has. ta ahora en el recinto del hogar domésti

co, perpetuada sólo por las conmovedoras escenas que las madres referían á sus hijos, oculta, por decirlo así, bajo el modesto ve. lo de una tradición privada, se ha hecho patente a todos, presentándose con los esplendores de un duelo universal. Ya no es la gratitud de un individuo ó de una fami. lia, sino el agradecimiento de una ciudad en. tera, lo que se ofrecerá a la vista del viajero y de las generaciones futuras, simbolizado en la herinosa obra artística que hoy, después de tantos afanes y de no pocas contrariedades, hemos tenido la satisfacción de inaugurar.

felicito por ello cordialmente; y en vista del ejemplo que acabáis de dar, mostrando que sabéis estimar la virtud y recompensar el mérito, abrigo la esperanza de que nunca faltarán en Orizaba ciudada. . nos honrados y generosos que promueran su engrandecimiento, hombres sabios y sensatos que nos ilustren con sus consejos y nos fortifiquen con sus ejemplos, sacerdotes lle. nos de abnegación y caridad que compar' tan nuestros dolores, enjuguen nuestras lá. grimas, y derramen el bálsamo suavisimo .. de la caridad cristiana en las heridas que todos, ricos y pobres, poderosos y desvali. dos, recibimos de continuos en los rudos combates de la vida:

INDICE.

Apuntes biográficos del autør

V

Discurso leido al maugurar sus trabajos la

sección literaria de la Sociedad Sánchez
Oropesa, en la noche del dia 31 de Di-

ciembre de 1880. s ro bono
Discurso leído con motivo de la inaugura-

ción de los nuevos salones á los cuales

fué trasladada la biblioteca del Colegio

de estudios Preparatorios de Orizaba.-

Septiembre de 1881..

23

Estudio sobre la poesía descriptiva, leido

en una de las sesiones de la seceión lite-

raria de la Sociedad Sánchez Oropesa.. ,45

Discurso pronunciado en el Teatro Llave,

de Orizaba, el, 2 de Julio de 1882, con

motivo de la solemne distribución de

premios entre los expositores que concu.

rrieron al Primer Certámen Veracruzano. 71

La poesía dramática de la India (estudio
literario).

-85
Apuntes biográficos del Sr. D. Mateo Botte-

Cora.-74

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