Historia de la escultura en España: desde principios del siglo XVI hasta fines del XVIII, y causas de su decadencia

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M. Tello, 1885 - 640 páginas
 

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Página 505 - Por ti el silencio de la selva umbrosa, Por ti la esquividad y apartamiento Del solitario monte me agradaba : Por ti la verde hierba, el fresco viento, El blanco lirio y colorada rosa Y dulce primavera deseaba : ¡Ay cuánto me engañaba!
Página 560 - No he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice, nunca se ha de decir lo que se siente?
Página 244 - Brioso el alto cuello y enarcado, Con la cabeza descarnada y viva; Llenas las cuencas, ancho y dilatado El bello espacio de la frente altiva: Breve el vientre rollizo, no pesado Ni caido de lados, y que aviva Los ojos eminentes; las orejas Altas sin derramarlas y parejas.
Página 504 - Corrientes aguas, puras, cristalinas ; Arboles que os estáis mirando en ellas ; Verde prado de fresca sombra lleno ; Aves que aquí sembráis vuestras querellas ; Hiedra que por los árboles caminas Torciendo el paso por su verde seno...
Página 244 - Con el pié resonante y atrevido, Animoso, insolente, libre, ufano, Sin temer el horror de estruendo vano. Brioso el alto cuello y enarcado Con la cabeza descarnada y viva : Llenas las cuencas; ancho y dilatado El bello espacio de la frente altiva: Breve el vientre rollizo, no pesado...
Página 496 - No tendrás dioses ajenos delante de mí. No harás para ti obra de escultura, ni Figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni las cosas que hay en las aguas debajo de la tierra.
Página 287 - Era del año la estación florida en que el mentido robador de Europa —media luna las armas de su frente, y el Sol todos los rayos de su pelo — , luciente honor del cielo, en campos de zafiro pace estrellas; cuando el que ministrar podía la copa a Júpiter mejor que el garzón de Ida...
Página 516 - De lo que pueden alcanzar tus ojos. Busca en el natural, y (si supieres Buscarlo) hallarás cuanto buscares : No te canse mirarlo, y lo que vieres Conserva en los diseños que sacares : En la honrosa ocasión y menesteres Te alegrará el provecho que hallares, Y con vivos colores resucita El vivo que el pincel é ingenio imita.
Página 505 - ¡Cuántas veces, durmiendo en la floresta, reputándolo yo por desvarío, vi mi mal entre sueños, desdichado! Soñaba que en el tiempo del estío llevaba, por pasar allí la siesta, a beber en el Tajo mi ganado; y después de llegado, sin saber de cuál arte, por desusada parte y por nuevo camino el agua se iba; ardiendo ya con la calor estiva, el curso enajenado iba siguiendo del agua fugitiva.

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