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NOTA que se refiere a los Capitulos 11 y VIII. flabiendo Josef convocado las cortes , dice M. de Pradt, la regencia lo imitó, y para suplir el defecto de los representantes directos del reino que no pudieron acudir á Cádiz, admitió á todos los suplentes de estos diputados que pudo juntar. De ahi han nacido esas cortes tan conocidas en España y en Europa , que, despues de haberse portado como se hace entre anarquistas, han parado en estas cortes autoras de la constitucion de España que tanto irrito á Fernando.

Nota que se refiere al Capitulo IV. El obispo de Orense , dice M. de Laborde tenia palacio hecho un hospicio donde mantenia á 500 eclesiás-, ticos franceses condenados al destierro en tiempo de la revolucion. Este prelado comia con ellos , privándose de todas aquellas comodidades que no podia proporcionar á aquellos desgraciados.

Casi todos los obispos de España ejercieron esta santa hospitalidad. El cardenal Lorenzana, arzobispo de Toledo mantuvo siempre á 500 sacerdotes franceses. Se calcula que en España habia unos diez mil desde 1792 hasta 1801.

En Portugal se refugiaron cerca dos mil, y, debemos decirlo, la caridad hacia aquellos confesores de la fe , tal vez fue mas general alli que en España.

Calculando en 500 francos la manutencion y vestuario de estos doce mil eclesiásticos franceses durante 9 años , resulta para España y Portugal un gasto de 54 millones. Mas como hubo temporadas en que llegaron á 14 mil los eclesiásticos , y se estendió la hospitalidad a las religiosas y á algunas familias de emigrados, puede calcularse el gasto de los dos reinos a favor de los franceses, en 80 millones. Añádase que Carlos IV durante la revolucion y FERNANDO VII durante los cien dias se portaron con sus augustos parientes como verdaderos hijos de Luis XIV, de modo que los 100 millones que ahora gastamos por el rey y por la pacion española , son una deuda que pagamos ; á mas de que, no debemos olvidar que la guerra que hacemos es igualmente necesaria para asegurar la tranquilidad en Francia, y para librar á España

Pero dejando a parte los intereses de esta deuda , d como podremos agradecer a la España y al Portugal el habernos conservado varios de nuestros obispos y 12 mil sacerdotes que han vuelto a nuestra patria para predicar la religion, y llamar a los pueblos al amor de su rey , despues de 25 años de revolucion ?

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P. D. Sabiendo que estaba en Paris un - eclesiástico á quien el venerable obispo de Orense habia honrado con su amistad , le supliqué me diese algunas noticias sobre este prelado , y me escribió una carta de la que, con su autorizacion, citaré algunas líneas.

» Llegué à la Coruña el dia 2 de octubre de 1792 , con otros cuatro cientos veinte y siete sacerdotes de las diócesis de Vannes , Angers , y Mans. El Escmo. señor D. Vene tura Caro , capitan general de Galicia nos recibió como à .confesores de la fé. Despues de ocho dias de generosa hospitalidad , fuimos distribuidos en el arzobispado de Santiago, y en los obispados de Tuy, Orense, Montenero, y Lugo. Mi destino con otros treinta compañeros fué à Tuy , cuyo obispo nos recibió como un verdadero pastor ; y habiendo pedido que se le mandaran mas eclesiàsticos espatriados , se nos reunieron sucesivamente otros.

» El sabio y santo obispo de Orense llegó a tener, entre su palacio , ciudad, y tod su diócesis, asta mas de 400 sacerdotes: muchos de ellos vivian en su palacio , y comian à su misma mesa. Luis XVIII tuvo à bien manifestarle su agradecimiento en una carta fecha del lugar de su destierro.

o Debemos confesar que Carlos IV y sus pueblos ejercieron la hospitalidad mas generosa hàcia los franceses, y que los prelados de España merecen particularmente un agradecimiento eterno à la iglesia de Francia. El arzobispo de Valencia, los obispos de Córdova , Placencia y otros acogian, como el obispo de Orense, á los eclesiásticos franceses en sus palacios y los tenian à sus mesas.

i Tuve el honor de escribir al Ilustrísimo obispo de Córdova, pidiéndole un asilo para las religiosas ursulinas de Vannes, que pasaban de 50, y contestó que se les proporcionaria lo que suplicaban , encargando que se desembarcasen en el punto mas cerca de Córdova, donde mandaria por ellas con sus coches.

Cuando la invasion de España por los franceses ( en 1808 ), Bonaparte escribió al obispo de Orense, persuadido que si lograba ganar à este ilustre prelado à su partido, ya no habia de encontrar mas obstáculos para establecerà su hermano Josef en el trono de España. El prelado mandó estampar su contestacion; cuyo escrito armo à la Galicia, y à él deben España y toda europa su liberLas cortes reunidas en Cadiz nombraron al obispo de Orense miembro de la regencia. Pero lo despojaronde este empleo porque no quizo reconocer su pretendida constitucion. Este hombre. venerable fue despues en. cerrado en un convento , , donde siguió escribiendo para ilustrar à sus conciudadanos ; luego fue estrañado de España y quedaron confiscadas sus rentas. Se retiró a aquella parte de su diócesis que pertenece à Portugal; escribió contra las cortes , como habia escrito contra Bonaparte ; probó que los conspiradores de Cádiz cran igualmente enemigos de la religion, del soberano legitimo y de la patria , como el mismo usurpador ; y con

tad.

* Este escrito no era de aquellos que la censura de Bonaparte dejaba circular : no es conocido en Francia, y fuera bueno que se publicase su traduccion al frances.

sus escritos luminosos preparó la entrada de FERNANDO VII en Madrid, la disolucion de las cortes , y la abolicion de la pretendida constitucion.

FERNANDO VII llamó inmediatamente à Madrid á este ilustre defensor de la religion y del trono : S. M. le ofreció las dignidades mas brillantes , pero

el contestó que no queria reñir con su esposa de Orense , cuya mitra es la mas pobre de España..... a

El obispo de Orense, hizo revivir en estos últimos tiempos las virtudes heroicas de los Macabeos, fue cardenal en 1816

у murió à 27 de marzo de 1818, à los 82 años de su edad. España y Portugal lo veneran como à santo.

Nota que se refiere al Capitulo XI. La junta de Córdova dirigió á 10 de junio una proclama å los habitantes de aquella provincia en la que se leen estas espresiones bien notables :

« Si, Gordoveses ! el principal deseo de S. M. será asegurar nuestra felicidad interior luego que se lo permitan las circunstancias. No está muy distante el momento en que oirémos otra vez los nombres de nuestras antiguas cortes que siempre han sido el baluarte de la libertad pública y de los fueros de la nacion. Estos nombres deben anunciar a la España , la base indestructible de la monarquía, y el apoyo mas firme de los derechos de Fernando VII y de su familia. Seremos gobernados por unas leyes verdaderas , que llevarán consigo el carácter grande del consentimiento público y de la utilidad de todos. S. M. las habia ofrecido en 1814. Su real promesa se hubiera verificado si lo hubiesen permitido las circunstancias. «

Este es el resumen y la prueba de cuanto llevamos dicho en el capítulo XI de este escrito.

FIN.

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