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será el destino reservado á este abandonado monumento? (1).»

« Los demás conventos de Jerez van paulatinamente convirtiéndose en arsenales de la industria y del comercio, y en habitaciones de

El bullicioso tráfago de los secuaces de Pluto y Marte asorda hoy las bóvedas en que hasta el presente siglo solo resonaron los ecos de tranquilos coloquios y de un andar acompasado. Ya hemos dicho á qué han quedado reducidos Santo Domingo y San Francisco. San Juan de Dios (fundado en 1567) está destinado á pabellones de oficiales. San Agustin (del 1623) á cuartel de caballería: Nuestra Señora de Belén (del 1644) á cárcel nacional: la Victoria (del 1517) fué vendido y consagrado á almacenes de madera y otros usos: en la Trinidad (del 1560) lo que no estaba arruinado se convirtió en habitaciones particulares: el Carmen (del 1587) sirve también de albergue á esa gente pobre, y de almacén de maderas: la Vera Cruz del 1559 y los Descalzos del 1605, se transformaron en nuestros días en bodegas y almacenes de trigo.»

gente

de
guerra.

pulos de aquel genio de tan maravillosa universalidad que hizo juntamente con la Escuela de Atenas y la Misa de Bolsena la Galatea de la Farnesina y las Loggias del Vaticano!—Hay una galería divisoria entre el coro de los prosesos y el general de la comunidad : forma una especie de portada, en cuyo centro campea un arco sencillo entre dos pilastras de caprichoso orden compuesto, con su cornisamento. Todo está cuajado de figurillas y frutos sobre fondo de oro, con los emblemas de la pasión de N. S. en el escudo de la clave. En las enjutas se ve á Adan y Eva; en la archivolta cabezas de serafines; en las jambas mascarones y figuras monstruosas, y dos cartelas con inscripción que expresa: Se doró año 1730, y se hizo año 1553. Las figuras de las pilastras son bellas sobre toda ponderación: representan pasajes del Evangelio, y en el pedestal de la pilastra de la izquierda está copiado de relieve el famoso San Jerónimo del Torriggiano del museo de Sevilla. - Refectorio: ya hemos indicado el estilo plateresco de su portada en el claustrillo; fáltame añadir que esta portada termina con un frontón en que descuella, sostenido por dos leones, un escudo con esta tarjeta encima, Álvaro Obertos de Valeto:f. Esta f debe leerse fundador, no secit, pues según queda ya dicho, este personaje es de tiempo anterior al en que se practicaba el arte plateresco. El refectorio es una grande y magnifica cuadra: su elevada bóveda consta de cuatro compartimentos: sus nervios forman estrellas flamulares en su conjunción y descansan en repisas unidas por una imposta que remata por lo bajo en una cinta ondulante con tréboles en cada onda. El púlpito en que se leía es de riquísimo mármol blanco, de planta decagonal, con pilastrillas de orden compuesto, hornacinas con repisas, y cairel de angelitos con guirnaldas, todo sostenido en un gracioso cáliz de pequeños casetones terminando en una especie de repisa ó tenia de figurillas agrupadas en graciosa torsión.- En la pared de oriente de este resectorio está pintada al fresco la Virgen de la Antigua, de medio cuerpo.»

(1) En el año 1876 sué concedida de real orden la Cartuja de Jerez á don Francisco García Tejero, presbítero director de la Congregación filipense de Hijas de los Dolores, con todas sus dependencias, para establecer en ella un instituto religioso, industrial y agrícola, y abrir la iglesia al culto, cuidando de su conservación y reparación, así como de toda su parte monumental.

» De los conventos de monjas solo podemos decir el orden cronológico de sus fundaciones; las bellezas artísticas de los que hoy subsisten han sido para nosotros fruto vedado. El más antiguo fué el del Espiritu Santo, del 1431: siguen el de Madre de Dios en 1505, el de san Cristóbal en 1513, el de Jesús y María en 1514, el de santa Maria de Gracia en 1526, las Descalzas Clarisas en 1609, y la Purísima Concepción en 1619.»

Así como la tranquila vida del cartujo realizaba en cierto modo, en cuanto á lo externo, algunas aspiraciones de los modernos socialistas y utopistas, así tambien eran los antiguos monasterios benedictinos, en lo tocante á faenas agrícolas, como un preludio de la vida de los grandes cortijos de los contornos de Jerez. Tienen algunos de éstos ilimitada extensión de terreno: los hay de más de mil y trescientas hectáreas; y en sus edi. ficios hay tahonas, hornos, almacenes, graneros, bodegas, cuadras, departamento para jornaleros, establos para bueyes y mulas, cuyo número en muchas labores asciende á doscientos pares.—Hay también en la comarca ranchos y pegujares, ó sean labores cortas de ciento y ciento cincuenta hectáreas, con edifi. cios pequeños. Hay por último granjas con plantaciones de naranjos, olivos y otros árboles, y aún queda, entre las posesio. nes dignas de ser visitadas, la memoria del Majuelo, del Gi. raldillo y del Recrco, en cuyas labores se reunían hasta mil jornaleros, que rendían á sus dueños hasta mil quinientas botas de exquisito vino... Pero perdónennos los señores González, Misa, Pemartín, Garvey, Domecq y demás afamados vinícolas y extractores de Jerez, si no consagramos á sus viñedos y bodegas toda la atención de que son dignos; á fuer de visionarios, hemos preferido durante nuestro viaje la cristalina fuente del monasterio al amontillado y reanejo de la horreu, é imitando al padre de Lúculo que no hacía servir á sus convidados más que una sola vez el vino griego (1), en nuestra sobria refacción de viajero apresurado solo una vez interviene la botella de Jerez.

Somos exploradores de la antigua España más que de la moderna: vagamos como espíritus salvando las altas montañas, los caudalosos ríos, los profundos barrancos y los sinuosos ferro-carriles para posar en los castillos de los denegridos picachos; penetramos en las ruinas donde solo penetran la gardu. ña, el buho ó el lagarto, ó en los desiertos archivos que

solo habitan la polilla, los ratones y los gatos-y

á veces el apergaminado archivero;—nos consagramos á escudriñar la indole, orígenes, naturaleza é historia de los pueblos, sus artes y monumentos; no concurrimos al café del Centro, ni nos hemos hecho presentar en el Casino ni en el Circulo jerezano; ni en la sobremesa de la fonda tomamos parte en las animadas controversias de la juventud cosmopolita sobre los lances del sport, del cotillón ó del handicap, ni compartimos las emociones del hipódromo, de los toros ó del baccarat. Es tal nuestra indiferencia por lo moderno, uniforme en todas partes desde la corte de Lisboa hasta la de San Petersburgo, que si al invadir con nuestra ansiosa mirada el patio morisco de la casa de Agreda, ó al contemplar la plateresca fachada de la casa de Riquelme, oimos explayarse por aquellos contornos los armoniosos ecos de una fantasía de Oscar de la Cinna, el compositor y pianista predilecto de la high life jerezana, después de tributar una palmada á la deliciosa música que como rocío bienhechor inunda de frescura todo nuestro sér, proseguiremos nuestra excursión arqueológica sin inquirir siquiera quién es el feliz intérprete-masculino ó femenino—del gran artista húngaro.

Quisiéramos decir algo de las antiguas viviendas de personajes particulares. El bello patio del siglo xv que publicamos, de una casa que creemos se halla situada en la plaza Carrizosa, dará una ligera idea de lo que eran las moradas de los jerezanos nobles (2).

(1) Plinio, Hist. Nat., lib. XIV, cap. 14.
(2) Véase la lámina: Jerez de la Frontera-Palio de una casa particular,

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CAPÍTULO XXXIII

Mesa revuelta: Arcos de la Frontera, Bornos, Olvera, Grazalema, Gaucín,

Jimena, San Roque y Campo de Gibraltar, Algeciras, Tarifa, la llanura del Salado y la Laguna de la Janda, Rota, Chipiona, Sanlúcar de Barrameda, Bonanza, Trebujena, Lebrija, Utrera, Coronil, Morón, Osuna, Marchena, Alcalá de Guadaira, Carmona, la Luisiana, Écija; despedida del autor.

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UBAMOS ahora, lector amigo, por entre la orilla del
Guadalete y la sierra hacia Olvera, pero no sigas tú

el mal consejo de hacer el viaje en calesa en día
de lluvia, que te expones—lo sé por triste expe-

riencia—á quedar plantado como un pitón en el fango entre los dos bardales que conducen al llano de Caulina. Deja á tu derecha el castillo de Margarejo (1), y más adelante

(1) Este castillo es un robusto torreón del cual arranca un lienzo de muralla que circuye un gran patio, por donde se llega á una pequeña puerta que da ingreso al interior de la fortaleza. El torreón es de dos cuerpos, cuadrangular el inferior y octógono el superior, el cual está coronado de almenas dispuestas de dos en dos sobre sendos arcos cuyo parapeto estaba sostenido en matacanes. La pequeña puerta mencionada tiene en su dintel un escudo con la cruz de Calatrava, y se eleva sobre un pretil, debajo del cual hay un gran arco ojival que conduce á una espaciosa bóveda. El salón que cae encima, principal del castillo, tiene una bóveda con pechinas en degradación. Á la derecha del torreón hay un cuerpo de fábrica que presenta una ventanita de arco de herradura, tapiada.

los pinares y olivares que preceden á los cortijos de la Peñuela y de Gebla; apresurémonos á subir á la larga y angosta colina donde descansa, ó más bien duerme, echada como una pantera, la ciudad murada y torreada de

ARCOS DE LA FRONTERA, asomada por el sudeste á una alta peña tajada, á cuyo pié serpentea por una vistosa y feraz campiña el lóbrego Guadalete. Descansemos, si te place, de esta áspera subida, contemplando desde la elevada plaza del Ayun. tamiento la lejana y azulada sierra de Ronda. Esta ciudad, conquistada á los moros por don Alonso X, tenía en el siglo xv en tan mal estado sus muros y fortaleza, que por súplica de su concejo y de su alcaide Álvaro de Castillejo, mandó don Juan II en 1430 que fuesen reparados. Don Enrique IV le concedió el título de muy noble, muy leal y muy heróica ciudad. Sus defensas fueron reedificadas en tres épocas distintas, en el mencionado año de 1430, en 1584 y en 1731.–Tiene dos parroquias que se han disputado la prioridad en pleitos seculares, santa María y san Pedro (1). A los ojos del viajero artista, extraño á los alegatos de una y otra, la de santa María hace valer su caprichosa estructura del tiempo de los reyes Católicos (2), y la de san Pedro uno de los más grandes y bellos retablos del mismo siglo xv que posee la Andalucía.-El exterior de la iglesia de santa María está sin concluir. La imafronte ofrece una portada de dobles estribos ó pilares con arcos concéntricos de plena cimbra, dentro de los cuales hay una entrada rectangular con delicada cenefa de animales en su dintel. El grande arco tiene seis bellas cenefas en su intrados, y debajo, á la distancia conveniente, repisas, umbelas y marquesinas en las jambas, como para colocar cuatro estatuas en cada lado. El

(1) Cuéntase que era tal el odio intestino entre ambas feligresías, que cuando los de San Pedro rezaban el Ave Maria, por no pronunciar este nombre, decían: San Pedro, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, etc. La verdad en su lugar.

(2) Véase la lámina: Arcos de la Frontera-Iglesia de Santa Maria.

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