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Libro: LAS CINCO HERIDAS QUE IMPIDEN SER UNO MISMO
De Lisa Bourbeau:
Espero que el descubrimiento de tus heridas te haga más compasivo contigo mismo y te ayude a alcanzar paz interior al vivir con menos ira, vergüenza y rencor. Soy consciente de que no es fácil enfrentarnos a nuestras heridas. Al enfrentar estas heridas y sanarlas, toda la energía que sirvió para reprimir y ocultar nuestro dolor finalmente se habrá liberado y podrá utilizarse para objetivos mucho más productivos: crear nuestra vida tal como la deseamos y ser por completo nosotros mismos.
Para recordar quienes somos realmente, debemos adquirir conciencia de lo que no somos.
No somos nuestras heridas. No somos nuestras experiencias.
La vida es una situación continua de procesos que nos conducen a nuestra única razón de ser: Recordar que somos Dios.
Cuando un bebé nace, sabe en lo más profundo de su ser que la razón por la que se ha encarnado es la de ser él mismo al vivir diversas experiencias. Su alma, por otra parte, ha elegido a la familia y el medio ambiente en los que habrá de desarrollarse con una finalidad muy precisa. Todos tenemos la misma misión al llegar a este planeta: "vivir las experiencias una y otra vez hasta que podamos aceptarlas y amarnos a través de ellas".
Cuando en una experiencia existe la no aceptación, es decir, juicios, culpabilidad, temor, lamento u otra forma de no aceptación, el ser humano se convierte en un poderoso imán que atrae sin cesar circunstancias y personas que le hacen revivir esa misma experiencia.
Nuestra alma podrá alcanzar la felicidad plena cuando nuestro cuerpo mental, emocional y físico estén atentos a nuestro Dios interior.
Necesitamos aceptar tanto la experiencia como a nosotros mismos. Esta última aceptación es más dificil de lograr, ya que nuestro ego no desea admitir que todas las experiencias difíciles que vivimos tienen como única finalidad mostrarnos que nosotros mismos actuamos de igual manera con los demás.
Al nacer no somos conscientes de las heridas de vidas pasadas, pero nuestra alma quiere que nos aceptemos con nuestras experiencias, defectos, potenciales, debilidades, deseos, personalidad... Todos tenemos esas necesidades. Sin embargo, poco después de nacer, nos vamos dando cuenta de que ser naturales choca con los modelos del mundo, y así, desde el nacimiento vamos pasando por crisis, crisis de la infancia, crisis de la adolescencia, etc, creando numerosas máscaras (nuevas personalidades) que sirven para portegernos del sufrimiento que vivimos en el transcurso de nuestra vida. Estas personalidades ó "defensas" son cinco, corresponden a cinco grandes heridas fundamentales que vive el ser humano.
HERIDA MÁSCARA
Rechazo --------- Huidizo
Abandono ------- Dependiente
Humillación ----- Masoquista (emocional / mental)
Traición --------- Controlador
Injusticia -------- Rígido
Las heridas explican que cada vez que padecemos ó hacemos que otros sufran una de estas heridas, todo nuestro ser se siente traicionado. No somos fieles a nuestro Dios interior ni a las necesidades de nuestro Ser, pues permitimos que nuestro ego, con sus creencias y temores, tome el timón de nuestra vida. Recurrimos a las máscaras para ocultar, a nosotros mismos o a los demás, lo que aún no hemos podido resolver; y esta ocultación es una forma de traición.
Las heridas internas se relacionan con su máscara correspondiente. La herida interior puede compararse a una herida física que desde hace tiempo tienes en la mano pero que ignoras tenerla y cuaya curación has descuidado; prefieres vendarla para no verla. Este vendaje equivale a una máscara. Digamos que la herida te duele cada vez que alguien te toca la mano, aun cuando se encuentre protegida por el vendaje. Cuando alguien te toma la mano de cariño y tú gritas "¡Ay, me haces daño!" resulta fácil imaginar la sorpresa del otro. ¿Realmente deseaba hacerte daño? No, pero si te duele la mano cuando
 

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