Romancero general: ó, Colección de romances castellanos anteriores al siglo XVIII, Volumen10

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M. Rivadeneyra, 1877
 

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Página 137 - Amarrado al duro banco de una galera turquesca, ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra, un forzado de Dragut en la playa de Marbella se quejaba al ronco son del remo y de la cadena: "¡Oh sagrado mar de España, famosa playa serena, teatro donde se han hecho cien mil navales tragedias!
Página 471 - Rodrigo, el soberbio castellano; todos cabalgan a mula, sólo Rodrigo a caballo; todos visten oro y seda, Rodrigo va bien armado; todos espadas ceñidas, Rodrigo estoque dorado; todos con sendas varicas, Rodrigo lanza en la mano; todos guantes olorosos, Rodrigo guante mallado; todos sombreros muy ricos, Rodrigo casco...
Página 222 - De morir habéis, condesa, en antes que venga el día. — ¡Bien parece, el conde Alarcos, yo ser sola en esta vida : porque tengo el padre viejo, mi madre ya es fallecida, y mataron á mi hermano, el buen conde don García, que el rey lo mandó matar por miedo que del tenía!
Página 255 - En Castilla está un castillo que se llama Rocafrida, al castillo llaman Roca, ya la fonte llaman Frida. El pie tenía de oro, y almenas de plata fina; entre almena y almena está una piedra zafira; tanto relumbra de noche como el sol a mediodía.
Página 470 - Faz cuenta, valiente espada que es de Mudarra mi brazo, y que con su brazo riñes, porque suyo es el agravio.
Página 258 - ... todas comían de un pan, si no era doña Alda, que era la mayoral. Las ciento hilaban oro, las ciento tejen cendal, las ciento tañen instrumentos para doña Alda holgar. Al son de los instrumentos doña Alda adormido se ha; ensoñado había un sueño, un sueño de gran pesar. Recordó...
Página 120 - Gallardo moro, le dice, si adoras como refieres, y si como dices amas, dichosamente padeces. ¿Quién pudiera imaginar viendo tus golpes crueles, que cupiera alma tan tierna en pecho tan duro y fuerte? Si eres del amor cautivo desde aquí puedes volverte, que me pedirán por robo lo que entendí que era suerte.
Página 264 - Limpíale el rostro, y la mano siente al Amor que se esconde tras las rosas, que la muerte va violando sus colores.
Página 155 - ¡Helo, helo por do viene el infante vengador, caballero a la jineta en un caballo corredor, su manto revuelto al brazo, demudada la color y en la su mano derecha un venablo cortador! Con la punta del venablo sacarían un arador.
Página 472 - Por besar mano de Rey no me tengo por honrado, porque la besó mi padre me tengo por afrentado.

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