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órdenes de la vida, que tuvo la edad media española, era superficial y fragmentariamente conocido y estudiado; que la mayor parte de lo que aquella edad conservó respecto de nuestro Arzobispo yacía inédito en las apiñadas páginas góticas de los Archivos.

Este descubrimiento nos hizo variar de pensamiento y nos sugirió la idea irresistible de hacer un estudio más hondo y documentado de toda la vida y grandes empresas de varón tan glorioso y extraordinario, con el fin de contribuir al debido conocimiento de una de las más excelsas figuras de la Iglesia católica, y de uno de los patricios más eminentes de la Historia de España, para que así cooperáramos a la realización del plan de Menéndez y Pelayo, el cual tenía en tanta importancia el conocimiento previo de la vida y actos de D. Rodrigo, y de los antecedentes y consiguientes de su acción e influencia para poder acometer seriamente la redacción de la Historia española medieval, que proclamaba del todo necesario ese previo conocimiento para poder ejecutar empresa tan ardua. (1) Porque en verdad, Jiménez de Rada es la clave de la Historia eclesiástica y civil, y aún literaria en no pequeña parte, de la edad media española. Con esto, nuestro primer intento de esclarecer y determinar el famoso episodio controvertido de la asistencia de D. Rodrigo al cuarto Concilio de Letrán se transformó en el atrevido e improbo propósito de estudiar toda su accidentada y fecundísima vida. Atrevido; porque atrevimiento se necesita, y muy extremado, en quien por su profesión es tan ajeno a este linaje de estudios, para lanzarse por el áspero y dilatadísimo campo de las investigaciones históricas de la índole de las del presente libro. Improbo; porque todo lo que se ha escrito de D. Rodrigo es muy somero, a pesar de que al través de los siglos todas las generaciones han rememorado su nombre glorioso y sus hechos más culminantes y famosos entre continuos encomios, y los doctos han repetido el compendio de su vida. Mas nadie ha escudriñado seriamente los Archivos, ni los contemporáneos del Arzobispo nos dejaron pormenores de sus acciones y empresas, conforme lo exigía varón tan grande; y la documentación diplomática existente está dispersa y escondida en muchos lugares distintos y apartados. Caso por cierto extraño es que hombre de tanta grandeza, de tantos merecimientos, de tanto renombre, de tanta importancia, haya sido tan poco estudiado. Yo no veo otras causas que la apatía de su patria nativa y la tibieza de la adoptiva. En ninguna hirvieron afectos suficientemente poderosos, para que a su llama se inflamaran los ingenios. Por eso Jiménez de Rada tiene la mala suerte, que asombra en un varón tan inclito y esclarecido. No se piense empero que el presente escrito tiene la pretensión de reparar dignamente agravio tan grave a su memoria. Sólo aspira a estimular a los varones competentes para que se resuelvan a estudiar y escribir la vida y los grandes hechos del hombre más sabio, influyente y universal de la época más heróica y más gloriosa de la Historia de la edad media española.

Se verá en nuestro libro que escribimos con sujeción al dato contrastado por el documento diplomático o por la autoridad seria y fidedigna. No existe otro método para componer estudios históricos de índole fundamental y constructiva, como debe ser el que se dedique a la memoria del grande Arzobispo de Toledo. Por eso nuestro difícil y magno trabajo consistió en la colección previa de la documentación más amplia posible, que nos impusimos. Dos cosas debemos declarar aquí acerca de esto. Primero que no hemos sido del todo desafortunados. Segundo que es sin embargo muy deficiente e incompleta la colección diplomática

(1) Ciencia Española. T. I. n. 8. IV. p. 192.

referente a Jiménez de Rada, que hemos logrado a reunir, como lo vemos con toda claridad, y lo patentiza la siguiente observación.

En dos secciones grandes pueden dividirse los documentos relativos a D .Rodrigo, los de procedencia pontificia y los que provienen de otras fuentes ya eclesiásticas ya civiles. Los primeros constituyen lo que hemos denominado en el Apéndice Bulario Pontificio relativo a D. Rodrigo. De seguro que el lector entendido se pasmará al ver en mi Colección casi doscientas bulas referentes a D. Rodrigo, y confesará que la correspondencia de la Santa Sede Apostólica con Jiménez de Rada fué verdaderamente extraordinaria, sin par en los fastos de la Iglesia española. No se halla otro personaje español que en esto se le aproxime, o que se le pueda comparar. Y sin embargo puedo probar por medio de indicación de pistas y de otros datos e indicios ciertos, que en mi Colección falta por lo menos una quinta parte de las bulas pontificias referentes a nuestro Arzobispo que la colección completa subiría de doscientas cincuenta bulas. Y se ha de saber que las mejores Colecciones o Registros de bulas publicadas hasta ahora, son precisamente las de los cuatro Papas contemporáneos y amigos de D. Rodrigo. Porque Migne publicó el Registro de Inocencio III, Eubel y Pressutti el de Honorio III, Auvray el de Gregorio IX, y Berger el de Inocencio IV, y además Pottahst ha publicado su precioso Bulario sobre esos Papas y algunos otros posteriores. Pero en todas esas Colecciones faltan muchas bulas, como se demuestra repasando mi Colección, donde inserto un gran número, que esos autores no conocieron, y lo mismo ocurrirá con otros personajes e Iglesias particulares de la cristiandad. No hay que extrañarse de este fenómeno, tiene facíl explicación. En aquellos tiempos no estaban organizadas las Cancillerías pontificias, ni ordenado de una manera fija y bien reglamentada el método de registrar las bulas, que se expedían en las diversas oficinas de la Curia romana. Escribe Berger en la pág. XXVI de su introducción a Les Registres D' Innocent IV. «Les pieces contenues dans les registres, bien qu' elles soient loin de representer toute l'activite' de la chancellerie pontificale entre 1243 et 1254, forment un ensemble imposant..» Con más amplitud se ha de aplicar esto a los Registros de los pontificados anteriores.

En cuanto a los diplomas y documentos de origen civil y eclesiástico, relativos a D. Rodrigo, hoy día es más dificil la colección completa, aún para los que disponen de todos los medios apetecibles para su intento, porque todavía se halla en un estado rudimentario la exploración y publicación de los Cartularios y de otros documentos conservados en los diversos Archivos eclesiásticos y civiles de España. En tanto que no se publiquen los muchísimos que se ocultan en diversos archivos públicos y privados, civiles y eclesiásticos no podremos formar la Colección completa para hacer un estudio acabado de Jiménez de Rada, que en nuestros tiempos se pide con razón. ¡Cuánto merece semejante trabajo nuestro eximio personaje! Con afán hemos reunido varios cientos de esos documentos para publicarlos en este libro, después del Bulario. Pero al ver su gran número que abultaría enormemente este volumen, se nos ocurrió la idea de seleccionar los más importantes. ¿Más cómo acertar en la selección de lo más importante? Por lo que, juzgando arduo y arriesgado este empeño, hemos resuelto al fin, no dar en estevolumen ningún documento de esta segunda sección, sino imprimir a parte una Colección, semejante a las Memorias para la vida del Santo rey San Fernando. Con el objeto de completar más la Colección suspendemos por algún tiempo su public ación. Mas a fin de que el lector no tenga que depender de su aparición para com pulsar los datos consignados en este libro, he indicado al pie de las páginas oportunamente los lugares en que se encuentran los documentos de que proceden

las noticias insertadas. De esta suerte, si por cualquier accidente se fustrase su publicación no se padecerán los inconvenientes que de ello pudieran nacer.

Como se verá en el Apéndice, no se han impreso íntegramente gran número de bulas, por diversos motivos. Unas, porque están vertidas literalmente en la obra; otras, porque por su texto de tenor común no ofrecen interés alguno, y su impresión hubiera servido sólo para aumentar el volumen del libro; y otras finalmente porque no las hemos podido adquirir, a pesar de todas nuestras diligencias.

Observación. Tenga en cuenta el lector benévolo que el autor de este libro ha atendido principalmente, no a la literatura, sino a la composición histórica, y presume que en el uso del castellano se le habrán deslizado incorrecciones de lenguaje; porque no blasona de su perfecto dominio, puesto que la lengua materna que conoció y empleó exclusivamente durante su adolescencia fué la que D. Rodrigo Jiménez de Rada habló en su pais natal, es decir, la misteriosa y admirada lengua vasca.

FUENTES DE INFORMACIÓN

De dos clases de escritos procede el caudal de nuestras noticias. De obras redactadas y de documentos conservados en los Archivos. Son innumerables las obras que hablan de D. Rodrigo, dentro y fuera de España; pero la máxima parte vulgariza tan sólo los rasgos principales del famoso personaje y, por lo mismo, su conocimiento no es de utilidad, aún siendo de autores eminentes. En cambio interesan todas las que aportan noticias y datos especiales. De éstas daré un Catálogo según el orden alfabético de los autores. Respecto de los documentos, cuya enumeración individual es imposible, citaré los Archivos visitados.

CATÁLOGO DE OBRAS

Aguirre (José Sáenz de) Collectio Maxima Conciliorum Hispaniæ... Romæ. CIDIDCCLV. (1755) Indispensable.

Argote de Molina (Gonzalo) Historia de la Nobleza de Andalucía. Sevilla. 1588. Sobre todo cap. X y X C.

Arigita y Lasa (Mariano) «Documentos Inéditos para la Historia de Navarra» Pamplona MCM.

Auvray (Lucien) «Les Registres de Gregoire IX, París 1890-1910. Gran arsenal de noticias: obra de necesaria consulta.

Ballesteros y Beretá (Antonio) «Historia de España y su influencia en la Historia Universal.» Barcelona. Tom. II. 1920 y Tom. III. 1922.

Berger (Elie) «Les Registres D' Innocent IV» París 1884. I. Obra indispensable para esta biografía.

Biografía Eclesiástica Completa. Trae dos biografías distintas de Jiménez de Rada, escritas sin esmero. Una en el tom. XXII. p. 929-936. Otra en el XXX p. 732-739. Bollandii Acta Sanctorum. T. 31. Edit. Antuerpiæ. MDCCXXIX. El sexto tomo del mes de Julio. Es muy útil la disertación de Juan Pineo sobre la Liturgia mozárabe y otras cosas del dia 25 de ese mes, fiesta de Santiago.

Bullarium Diplomatum et privilegiorum... Taurinensis Editio. (Por Luis Tomassetti) MDCCCLVIII. Trae varias bulas referentes a D. Rodrigo.

Bullarium Equestris Ordinis Sancti Jacobi de Spathia... Opus A Fr. Auguado de Córdoba. Matriti. MDCCXIX. Obra muy necesaria.

Bullarium Ordinis Militiœ de Calatrava... Opus Ig. Jos. de Ortega y Cotés. Matriti. MDCCLXI. También necesaria.

Bullarium Ordinis Militiœ de Alcántara...de Ortega y Cotés. Matriti. MDCCLIX. También necesaria.

Burriel (Andrés) Este insigne explorador de Archivos copió en muchos infolios los documentos del Archivo y de la Biblioteca de la Catedral de Toledo en gran parte. Allí se hallan una buena parte de los que se refieren a D. Rodrigo. Falta por desgracia un tomo de la Colección, que se halla en la Biblioteca Nacional de

Madrid. Otros varios están.incompletes. En el tomo desaparecido y en algunos de los incompletos habría algunos documentos referentes a nuestro Arzobispo, que en otra parte no hemos encontrado. Además, como al repasar la colección seguimos un criterio, que después vimos que era equivocado, en varios volúmenes han quedado noticias interesantes, que otros recogerán más diligentemente al completar los estudios sobre la vida de D. Rodrigo.

Cabanilles (Antonio) «Historia de España» V. II. y III. Madrid. 1862.

Catalina García (Juan) «El Fuero de Brihuega» Madrid. 1887. Monumento de gloria de D. Rodrigo, que ha publicado el nombrado Académico con eruditísima introducción, que ha de leerse.

Castejón y Fonseca (Diego de) «Primacía de la Iglesia de Toledo defendida>> Madrid. 1645.

Cejador y Frauca (Julio) «Historia de la Lengua y Literatura Castellana» I. Madrid. 1315.

Cerralbo (Enrique Aguilera y Gamboa, Marqués de) «Discursos leídos en la Real Academia de la Historia» Madrid. 1908.

Colección de Fueros y Cartas Pueblas de España, por la Real Academia de España Catálogo Madrid. 1852.

Chabás (Roque) Episcopologio valentino» Valencia. 1902.

Escalona (Romualdo de) «Historia del Real Monasterio de Sahagún». Madrid. MDCCLXXXII. Obra segura y bien documentada.

Fabritius «Bibliotheca Medio et Infimæ Latinitatis» Cap. 17.

Faria (Manuel) «Epitome de las Historias portuguesas». Madrid. MDXXII (sic) Autor crédulo, exagerador de las glorias de su nación.

Ferotín (Marius) «Recueiles des Chartres de l'Abbaye de Silos». París. MDCCCXCVI.

Fita (P. Fidel) 1.° «Estudios Históricos» (Colección de Artículos) Madrid. 1884. 2.° «Actas inéditas de Siete Concilios Españoles.» Madrid. 1882.

3.o Santiago de Galicia. Nuevas impugnaciones y nueva defensa.

Razón y Fé. N. 1.o Adelante: Años 1901 y 1902.

Gallardo (Bartolomé) «Ensayo de la Biblioteca Española de libros raros y curiosos.

García de Loaisa «Collectio Conciliorum Hispaniœ.» Matriti. P. 287-292.
Garibay (Esteban) «Compendio Historial.>>

Gebhart (Victor) «Historia General de España y sus Indias.» Madrid. 1648.
Giry (A) «Manuel Diplomatique». París. 1894.

Gómez (Alvaro) Catalogus seu Historia Archiepiscoporum Santo Ecclesiæ Tolentano. Manuscrito de la Biblioteca de la Catedral de Toledo. sig. 21-8.

González (Tomás) «Colección de Privilegios y Franquezas y Fueros concedidos a varios Pueblos y Corporaciones de la Corona de Castilla. Copiados de orden de S. M. de los Registros del Real Archivo de Simancas.» Tom. V.

González Dávila (Gil) «Teatro Histórico de las Iglesias de España». Cuatro tomos Madrid. De 1615-1640. De útil consulta.

Hergenrother (Cardenal) «Historia de la Iglesia». Versión de García Ayuso. Madrid. 1886.

Huici (A) «Estudio sobre la campaña de las Navas de Tolosa.» Valencia. 1916. La mejor monografía de la magna cruzada española del año 1212, debida más que a nadie a D. Rodrigo.

La Fuente (Vicente de) 1.° «Elogio del Arzobispo D. Rodrigo Jiménez de Rada y juicio escritos de sus escritos históricos.» Madrid. 1862. El Elogio tiene escaso mé

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