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HISTORIA

DE LA

AMÉRICA CENTRAL

Desde el descubrimiento del país por los Españoles (1502)

hasta su independencia de España (1821)

Precedida de una “Noticia Histórica" relativa á las naciones que habitaban

la América Central á la llegada de los españoles

deur

OBRA CONTINUADA BAJO LA ADMINISTRACION DEL

Р por Milla i lidze
Señor GENERAL. Dox José Maru Reyna Barrios

Y EN VIRTUD DE ENCARGO OFICIAL

POR

Cigustin Gómez Carrillo

Individuo de la Facultad de Derecho de Guatemala y de la de El Salvador, de
las Academias Españolas de la Lengua y de la Historia, de la Matritense
de Jurisprudencia y Legislación, de las Sociedades Económicas de
Barcelona y Madrid, de la Asociación Internacional de Derecho
Penal establecida en Alemania y condecorado por el Go-

bierno francés con las Palmas Académicas de la clase

TOMO III

-

GUATEMALA
TIL’OGRAFIA NACIONAL

1895

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INTRODUCCIÓN

Idea general de la situación del reino de Guatemala

en el lapso que abraza este volumen

1686 - 1748

SUMARIO

La historia colonial.- Interés que ofrece.- Modo de ser del reino de Guatemala en varios conceptos.-Enumeración de los puntos capitales tratados en este libro.- La Audiencia.- El Superior Gobierno.-Régimen municipal. --- El Santo Oficio.--Situación económica.- Costumbres.- Justicia en materia criminal.- Los aborígenes.- Ciencias y literatura.- Bellas Artes.- Materiales empleados en este volumen, y autoridad que merecen.

ranas,

Es propio de los pueblos cultos el empeño de descubrir la huella que en su marcha deja la humana especie y más aun los hechos de que ha sido teatro el suelo mismo en que respectivamente tienen asiento como entidades sobe

La novela histórica ofrece un provechoso interés que en vano se buscaría en la que sólo es parto de la imaginación más ó menos privilegiada del escritor. Reconstituir el pasado, resucitar personajes á quienes tocó desempeñar importante papel en la escena pública, para admirarlos en la intimidad é interrogarlos sobre secretos que no deben permanecer desconocidos, es empresa tan útil como necesaria.

El antiguo reino de Guatemala, con todo y los peculiares rasgos de un organismo especial, no despierta generalmente entre nosotros las simpatías que debiera lograr. Crecido es el número de los que sólo atribuyen precio al presente, y para quienes la Triple Alianza y la amistad de Francia y Rusia, los anarquistas europeos y la actitud de las kabilas del Riff, encierran más atractivo que el modo de ser que guardaban los pueblos que vivieron en el vasto territorio de la Capitanía General limitada por la Nueva España y el Nuevo Reino de Granada. Es que no poseen concepto claro de aquel estado social, y las vagas é inexactas noticias que de él tienen, sólo alcanzan á presentárselo pálido y descolorido, vaciado en el molde de estrecho régimen, y por ende, falto de novedad y escaso de benéficas enseñanzas.

Hay, pues, que sacudir el polvo de los viejos papeles para hacer por medio de diligente estudio el fiel relato de lo que en largo período fué este país. Hay que poner en movimiento ante el lector á gobernantes y gobernados, pintar la vida colectiva, mal diseñada en deficientes crónicas, y demostrar que también allá en lejana época hubo aquí, como en las otras partes de la América hispana, una sociedad compuesta de heterogéneos elementos, con sus costumbres, sus ideales, alegrías y amarguras, esperanzas y decepciones, para que el alma misma del pasado colonial palpite en el cuadro que se le consagra, renaciendo al favor de la evocación que de ella se hace. Los trances difíciles, los hechos ruidosos, las fases adversas ó prósperas de las provincias del reino de Guatemala, merecen, como todas las manifestaciones de su existencia, historiarse con solícito cuidado, dándose así á conocer las tendencias dominantes en siglos corridos ya y que sólo el examen de apolillados legajos puede revelar en toda su

plenitud. Es de alta importancia descorrer el velo que impide contemplar el desenvolvimiento de las agrupaciones que

fueron el núcleo de la nacionalidad que surgió á la vida al llegar á su ocaso en este mismo siglo el gobierno de la Madre Patria, no siempre juzgado con el sereno espíritu que corresponde.

Vivían, en lo general, nuestros antepasados en un sosiego muy parecido á la somnolencia; pero en semejante modo de ser, no faltaban vislumbres de patriotismo, no escaseaban las virtudes privadas, ni dejaban la ley y el magistrado de merecer respeto y consideraciones. La beneficencia, timbre de honor de la familia humana, practicábase con laudable afán; y si la honradez, que tanto ennoblece á los pueblos, no prevalecía incondicionalmente en todas las clases sociales, sentíanse en grande escala su influjo avasallador y su mágico prestigio. Lejos de nosotros la idea de negar á aquel organismo sus vacíos y lunares. Absurdo sería asegurar que el genio del bien resplandeciera siempre en las márgenes del modesto Pensativo, á orillas del caudaloso Lempa, ó en el rico valle de Olancho; pero cabe declarar, dejando al dibujo la exactitud

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la pureza de los perfiles y contornos, que los malos procederes y los torpes manejos no encontraban justificación, ni merecían disculpa, aunque se refugiaran bajo artesonado señorial; que siempre que se descubrían, la pública vindicta era satisfecha. No fué, pues, como se empeñan en afirmarlo los que sin frío examen se dejan ir al hilo de la corriente, tiempo caracterizado por vicios y abusos el del régimen colonial; y si hubo funcionarios que

burlándose de las regias instrucciones se apartaran del derrotero honroso del deber, el juicio de residencia venía en su oportunidad á hacerles sentir el peso de la justicia por ellos atropellada; y en cambio, hubo tántos

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